viernes, mayo 04, 2012

Telcel y Cofeco: Dos tipos de cuidado

Luis Gutiérrez Poucel
Consultor Económico
4 de mayo de 2012
La Comisión Federal de Competencia (Cofeco) en su junta del lunes 30 abril 2012 decidió dejar sin efecto la multa de casi 12 mil millones de pesos que le había impuesto a Telcel por prácticas monopólicas en el 2011, particularmente por cobrar una tarifa excesiva de interconexión a sus competidores, tarifa superior al costo real, al promedio que se cobra en otros países, a la tarifa que Telcel se cobra sí misma y a la tarifa que le cobra a sus clientes principales. A todas luces, la multa era procedente y hubiera servido para promover mayor competencia en el sector de telefonía celular beneficiando a los consumidores finales en la fábrica y el hogar. Por ello, cuesta trabajo entender las explicaciones de la Cofeco del por qué declararon improcedente dicha multa.

En este artículo me gustaría hablar sobre:
1. El porqué de la multa;
2. Las promesas de Telcel;
3. Los costos de los monopolios;
4. Qué va a pasar;
5. Cómo evitar estas fallas regulatorias y
6. Quién dejo pasar una increíble oportunidad.


El porqué de la multa: Probablemente el impulso que se le dio a este asunto proviene de la importancia de los actores involucrados y al hecho de que estamos en periodos electorales. Por un lado, está el monopolio binomio de Telmex y Telcel, poderoso grupo económico asociado al empresario Carlos Slim, y, por el otro están los poderosos intereses mediáticos de las principales televisoras del País Televisa y TV Azteca. Estas grandes empresas están acostumbradas a dominar en sus respectivos mercados, sin embargo, el cambio y progreso tecnológico los lleva ahora al enfrentamiento.

La convergencia tecnológica en las telecomunicaciones, los servicios de voz, datos, televisión e Internet pone a las compañías telefónicas en confrontación directa con las empresas de televisión por cable. Con el simple hecho de llegar a la casa o a la fábrica con unos cables, hoy en día se pueden brindar todos los servicios de telecomunicaciones a costos competitivos.

Por un lado, las grandes empresas de televisión que controlan a las principales cableras del País, quieren costos razonables de acceso a las redes telefónicas. Por el otro, Telmex quiere la libertad de brindar televisión por sus cables telefónicos. Sin embargo, para estas empresas acostumbradas a ser los principales actores en sus respectivos mercados, el embudo tecnológico es muy estrecho para semejantes egos empresariales.

El primer round parece haber sido ganado por las compañías televisoras. La Cofeco aprobó en abril del 2011 una mega multa de casi 1,000 millones de dólares en contra de Telcel, poco más del 1% de sus ingresos anuales por sus excesivas tarifas de interconexión. Hay que considerar que dicha multa es muy inferior a la máxima prevista en la ley del 10% del valor de sus activos o de sus ingresos. Sin embargo, el segundo round ha sido ganado por Telcel, al dejar la Cofeco sin efecto la multa impuesta a cambio de cinco promesas de Telcel.

Los compromisos de Telcel: A fin de que le condonaran la multa, la compañía de telefonía celular se comprometió a llevar a cabo cinco acciones:
1. Disminuir 62% la tarifa de interconexión que cobra a sus competidores en el 2012, y reducirla un 5% adicional hasta 2014. 
2. Garantizar dichas tarifas tanto a las empresas existentes, como a los nuevos operadores. 
3. Cancelar las acciones legales contra la Cofeco relacionadas con los puntos anteriores. 
4. Ofrecer planes tarifarios que incluyan minutos de llamada que puedan ser usados en su propia red o en la de sus competidores. 
5. Ofrecer a la Cofeco toda la información necesaria para vigilar el cumplimiento de los compromisos anteriores.

Eso sí, el Pleno de la Cofeco señaló que en caso de que Telcel incumpliera tales compromisos, la Cofeco la sancionaría con una multa de hasta 8% de sus ingresos anuales, pena seis veces mayor a la revocada… Claro, ni ellos ni nadie se la creyó.

Lo que se le olvidó a la Cofeco fue de que: ¿quién le va a resarcir a los usuarios que estuvieron pagando excesivamente en el pasado?, y ¿quién le va a creer de hoy en adelante a sus dictámenes?

Lo sucedido es un ejemplo más de cómo una compañía poderosa está por encima de la ley en México, haciendo que el propio ente que debe asegurarse de su cumplimiento se convierta en su cómplice. Telcel se había hecho acreedor a la sanción, por lo que la Comisión Federal de Competencia debería de haber exigido que se cumpliera y asegurarse con futuras penas la remoción de las prácticas monopolistas. No se trata de perdonar con la sola promesa de no volverlo a hacer. ¿Dónde queda la ley? ¿Qué señal se envía a futuros infractores?

¿Cuáles son los costos de los monopolios?: Los costos de las prácticas monopólicas en telecomunicaciones son bastante elevados. Los servicios de telecomunicaciones son, hoy en día, indispensables para el conocimiento y la competitividad de un país ante un proceso de globalización creciente. México no puede pagar por su telefonía y por Internet un precio superior al que pagan los países de la OECD, porque con ello hace que sus productos sean más caros, disminuye su atractivo para la inversión privada y se crean menos empleos.

Actualmente, el techo de crecimiento para la economía mexicana es tan sólo del 2%, lo cual es insuficiente para crear el millón de fuentes de trabajo al año que requiere el País. La falta de competencia en telecomunicaciones es una de las causas principales del bajo crecimiento, el cual requiere crecer a tasas entre 5 al 7% anual, meta imposible de alcanzar mientras nuestros servicios y costos de telecomunicaciones sean de menor calidad y mayor costo que los de nuestros principales clientes comerciales.

La OECD ha estimado que la falta de competencia en el sector le cuesta al País aproximadamente 25,000 millones de dólares al año. Esto significa que México sacrifica alrededor del 2% del PIB por tener servicios monopólicos de telecomunicaciones. Los mexicanos estamos pagando 71 millones de dólares diarios en pérdida de bienestar. Eso es lo que le cuesta a los mexicanos el fallo de la Cofeco, eso es el costo de oportunidad de no hacer nada, de continuar la situación como hasta ahora.

¿Qué va a pasar?: No crean ustedes queridos lectores que las grandes empresas televisoras se van a quedar sentadas y cruzadas de brazos sin hacer nada. La historia nos ha enseñado dos lecciones. La primera lección es que Televisa y TV Azteca son empresas agresivas y van a seguir luchando para obtener una tajada en un sector de rápido crecimiento y futuro promisorio. Esto más o menos asegura que Telcel no vuelva a abusar de su posición monopólica, por lo menos en cuanto a estas empresas concierne, pero quien sabe cómo le vaya ir a los nuevos operadores que quieran entrar al sector. Los órganos reguladores Cofetel y Cofeco seguirán funcionando como órganos burocráticos de adorno y Telmex va a continuar haciendo esfuerzos para entrar a los servicios televisivos.

La segunda gran lección de la historia es que las razones económicas eventualmente triunfan sobre las limitaciones legales e institucionales. En efecto, la cadena de causalidad es: primero se da el cambio tecnológico, luego el económico y hasta el último el cambio legal e institucional. Las leyes siempre llegan tarde a la fiesta.

Efectivamente, la decisión de la Cofeco de dejar sin efecto la mega multa a Telcel, sólo demora una acción que eventualmente tendrá que suceder: las tarifas de interconexión bajarán a sus costos reales. No sé cuándo vaya a suceder esto, pero no tengo dudas que sucederá. Lo único que hizo la Cofeco es demostrar que el sistema regulatorio que tenemos en el País no está funcionando.

¿Dónde radica el problema?: América móvil –la controladora de Telcel– es una empresa privada que busca lucro donde pueda encontrarlo; sus prácticas no son éticas, ni patrióticas, pues su único interés es hacer dinero. El problema radica con los políticos y funcionarios públicos que se supone deben velar por los intereses de la Nación y por el bienestar de los mexicanos.

Los políticos buscan triunfar en las elecciones, por lo que en tiempos electorales van a apoyar a las compañías televisoras, pues buscan la publicidad. Los funcionarios inmersos en un sistema con falta de transparencia son más accesibles al soborno, a la corrupción, a la captura por el poder político y/o económico. El gobierno, por su lado, parece estar buscando minimizar el costo político.

Los economistas saben que la mejor forma de regular es a través de la competencia: aquella empresa que es ineficiente, o cobra precios excesivos pierde y sale del mercado. Cuando en un sector hay pocos participantes y límites a la competencia, se tiene que regular de manera comparativa y el mejor indicador son la calidad y los precios de estos servicios en otros países similares. La regulación comparativa es la que en principio se sigue en el sector de telecomunicaciones en México. Sin embargo, como nos podemos dar cuenta, esto no ha funcionado: somos uno de los países con los precios más altos en telecomunicaciones de la OECD.

Nuestro marco regulatorio es ineficiente y no protege a la economía del País, ni a las familias mexicanas. Hay varias razones, pero la principal es que el Estado no le ha permitido la autonomía e independencia necesarias a los entes regulatorios. Los reguladores deben balancear los intereses de las empresas, del gobierno y de los usuarios. Por lo tanto, tienen que ser nombrados por la social civil, no por el ejecutivo ni por el legislativo; de lo contrario, responderán a los intereses políticos o de la burocracia en el poder, lo que es el caso de la Cofetel y de la Cofeco.

La oportunidad perdida: Es una verdadera pena que el gobierno de Calderón haya dejado pasar esta gran oportunidad para pasar a la historia como un líder económico que abrió a la competencia el sector de las telecomunicaciones en beneficio del País. Ante esta batalla entre los grupos económicos más importantes de México, se abría un espacio para que el gobierno interviniese y mejorará la competencia y libre concurrencia, definiendo las reglas ante las nuevas tecnologías. No sólo el gobierno debería de haber promovido esta multa contra Telcel, sino también debería de haber apoyado a Telmex para que entrase al campo de la televisión por cable. Esto le hubiera brindado mayor dinamismo y crecimiento económico a la economía. Sin embargo, en este caso con esta increíble acción por parte de la Cofeco, el gobierno de Calderón se percibe como temeroso y como testaferro de Telmex.

Telcel y Cofeco son en verdad dos tipos de cuidado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo mio:

Es preocupante como estas cosas que comentas pasan en las áreas más importantes del País, como es el petróleo, la electricidad y el agua adicional a las comunicaciones que en este momento te interesó comentar.

Yo en lo particular en ese sentido me siento como esclavo del sistema en todos sentidos.

Por lo que hace a la palabra dominguera del día, me refiero a “testaferro” no implica más que el efecto de la gran corrupción en que está inmersa nuestra Nación. Es una tristeza lo que está pasando, me he puesto a analizar preguntando a lo largo de mi vida a diferentes personas por estas épocas de elecciones ¿Qué harían si alguna de sus amistades quedara en una posición de “bien parado” la respuesta en el 99% de los casos a sido: “a mi que me pongan donde hay, que del resto yo me encargo”, el resultado lo vemos en cada gestión de gobierno sobre todo en los municipios, así las cosas, en el que yo vivo se ha llegado al asesinato político.

Por lo pronto yo considero que importante sería en estas elecciones la cancelación de voto, y si tal cosa fuera mayoría a los votos de cualquier candidato de lo que sea, habría ilegitimidad a pesar de su mayoría (Con Erubiel en el Estado de México gano con el 65% cuando solo voto menos del 50% de la población).

Recuerdo un día que escuche en la radio una entrevista al expresidente López Portillo, quien con lagrimas en los ojos explicaba a su entrevistadora al referirse de las elecciones que le dieron el triunfo, refiriéndose textualmente de está manera: “Si mi Mamita Linda en aquel entonces hubiera sido la única persona que hubiera votado por mí, de todas formas hubiera sido Presidente”.

Así las cosas, si la gento no despierta ¿Qué nos espera?


Jesús "Chuy"

Luis Emiliano dijo...

Estimado Chuy:

Es cierto estamos viviendo un momento de déficit moral y ético en la sociedad mexicana. Pareciera que el hombre de palabra, al que un contrato era un simple estrechar de manos y la honorabilidad no se cuestionaba son cosas folclóricas del pasado.

Tienes razón, pareciera que el mexicano de hoy, apenas logra una posición de poder,lo usa para beneficio personal, y el mismo mexicano cuando esta fuera del poder critica la corrupción de los otros: el doble estándar de una sociedad vejada y abusada en donde regularmente han ganado los transas.

La cancelación o anulación del voto no funciona, ya cambiaron la ley. Es como no votar, el que tenga la mayoría, aunque sea solamente por el voto de Mamita, gana. Así es que hay que votar por el menos malo.

Un abrazo,

Luis

oscarsirno dijo...

Hola:
En el asunto de TELCEL y COFECO falta una critica muchisimo mas severa al gobierno federal.
Tanto en "Donde Radica el Probelma" como en "La opertunidad perdida".
Un consultor economico tan suave con asuntos tan importantes, hace sentir parcialidad al no escribir palabras mas energicas como corrupcion, falta de capacidad y negacion a actuar respecto a las autoridades.