No siempre, pero vez en cuando, los mexicanos recibimos buenas noticias. En este caso la gran noticia fue la digna postura de Enrique Peña Nieto de cancelar la reunión con su homólogo Donald Trump, nuestro complicado vecino del norte, programada para marzo 2018. Para empezar, es un despropósito una visita de un presidente de una nación vituperada y agraviada al país del mandatario que agravia sin ofrecer respeto ni disculpas. Esto no significa que las relaciones entre ambos países se den por terminadas, lo único que significa es que no se espera absolutamente ningún beneficio de una reunión entre ambos mandatarios. Trump seguirá siendo Trump y seguirá exigiendo tonterías y agraviando a México.
El tema que supuestamente llevó a que se cancelará la visita fue la negativa de Donald Trump de reconocer que México no va a pagar por el muro. Pero, independientemente de cual haya sido la razón, la cancelación no solamente es buena noticia para México, sino también para el PRI, pues la visita le hubiera restado apoyo al líder de un partido que da muestras de seguir agachándose ante los abusos del bullly Trump.
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sábado, febrero 24, 2018
sábado, julio 29, 2017
Despacito: violencia, coeficientes intelectuales de nuestros presidentes y redes sociales en México
Ante los abundantes señalamientos de varios observadores de la pésima preparación de la Procuraduría del caso contra el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, el Secretario de Gobernación Osorio Chong pidió a los mexicanos tenerle fe a la PGR para darle un buen seguimiento al caso. El grado de desconfianza popular sobre las instituciones es tal que los representantes del gobierno nos piden confiar casi de manera religiosa en sus habilidades profesionales, parecieran pensar que “si no nos convencen con los hechos, nos van a conmover con la fe.”
Esta declaración se debe a la creciente debilidad de las instituciones producto, no sólo de la creciente inseguridad y de la mala gestión de los gobernantes emanados de los partidos tradicionales, sino principalmente a las percepciones de que (1) el país se sigue manejando de acuerdo a los intereses de los partidos más que al interés de la nación, y (2) las cosas van de mal en peor. Los datos sobre inseguridad validan esta percepción popular, los índices de violencia son de los más altos de la historia; en el 2016 se registraron 23,953 homicidios, siendo la cifra más alta desde 2011 durante la batalla frontal contra los narco criminales cuando se alcanzó la cifra récord de 27,199 homicidios. En medio de estas enormes cifras, solamente hubo un poco más de 4,000 condenas por este delito (INEGI), manifestando el síndrome de la impunidad rampante.
La violencia lacera más a la sociedad cuando es acompañada por una impunidad casi total, impunidad evidenciada por (1) personajes priistas de la política como Javier Duarte, Cesar Duarte, Borge y Moreira; (2) el crimen organizado como los enfrentamientos y narco bloqueos en Tláhuac en la Ciudad de México sugiriendo vínculos estrechos con las autoridades de Morena en dicha delegación; (3) los amigos y familiares de políticos y autoridades como esposas, hermanos, cuñados, suegros… La historia de la impunidad en México es larga y profunda revelando las grandes dificultades para enfrentarla por el temor a las represalias, compromisos con los partidos políticos y a que muchas autoridades tienen miedo de que les pisen la cola. El problema es que la impunidad retroalimenta a la corrupción y, frecuentemente, conduce a la intimidación y violencia, como muestran los ataques y asesinatos a periodistas. Finalmente llegamos, como casi siempre lo hacemos cuando hablamos de impunidad, al cáncer de nuestra historia como país, a la corrupción.
Los indicadores informan que los mexicanos sienten que la corrupción va en aumento; México cayó del lugar 78 al 93 de 128 países en cuanto a la percepción de corrupción. Es cierto, la corrupción siempre ha existido y probablemente nunca desaparecerá totalmente, pero es posible manejarla y mantenerla en bajos niveles; pero, para lograr esto, como bien apunta mi amigo Carlos Pérez en su columna del fin de semana (Pulso diario de San Luis, 29/VII) se requiere de buenos líderes que se rodeen de colaboradores capaces y efectivos, tal y como fue el caso de la exitosa transición española de 1975 a 78 con el rey Juan Carlos, logrando “reformar desde dentro lo que parecía irreformable” (A. Pérez Reverte, XL Semanal, 23/VII).
No solamente se requiere que nuestros gobernantes tengan los necesarios valores éticos y morales, también se necesita capacidad intelectual para lograr el combate exitoso de la corrupción, violencia e impunidad. La curiosidad nos lleva a preguntar ¿qué tan capaces han sido nuestros presidentes? Desgraciadamente, por motivos obvios, no son públicos los coeficientes intelectuales (CIs) de nuestros presidentes… Pero, no todo está perdido, a través del análisis grafológico se puede tener una buena aproximación al CI de nuestros últimos cinco presidentes y del candidato presidencial perenne, Andrés Manuel López Obrador. A continuación les presento el resultado de los análisis de una de las mejores grafólogas de México, cuyo nombre omito, pero que los que me conocen saben de quién estoy hablando, grafóloga quien frecuentemente nos recuerda: “si no es lógico no es grafológico.”
Antes de pasar revista a nuestros presidentes, conviene aclarar lo que significa el coeficiente intelectual. El CI es un parámetro que sirve para informar sobre el nivel de inteligencia de las personas. De acuerdo con el CEDAT (Centro de Atención al Talento), México tiene en promedio 87 puntos, por debajo del promedio mundial de 100, mientras que China resulta ser el país con gente más inteligente con una puntuación de 107.
Empecemos con Carlos Salinas quien alcanzó el más alto coeficiente intelectual de 148 puntos; del lado positivo, Salinas es una persona meticulosa, eficiente, productiva, con buena disposición al servicio público, alto liderazgo y mediana creatividad. Del lado negativo, el expresidente sufre de un fuerte complejo de inferioridad, es vengativo e inflexible (no perdona), prefiere su bienestar personal al social y miente cuando así juzga conveniente.
Ernesto Zedillo también es brillante con un CI de 139, manifestando del lado positivo ser una persona efectiva (trabajando diez horas y generando resultados de siete horas), preparada (manteniéndose al corriente de la literatura académica), con mediana actitud al servicio público (es introvertido y no se siente cómodo con la gente), de mediano liderazgo y baja creatividad (más que creador de ideas es repetidor de las buenas ideas). Del lado negativo, se puede destacar su intolerancia, siendo una persona pasiva-agresiva con poco carisma.
Vicente Fox tiene un coeficiente intelectual de 132 puntos, siendo intuitivo, de mediana efectividad (que compensa sus carencias con buenos asesores y colaboradores), tiene la suficiente confianza de delegar decisiones, con buena actitud de servidor público (es extrovertido natural), con dotes de líder y alta creatividad (sobre todo es rápido en sus respuestas y en el manejo del lenguaje). Del lado negativo, tiene una preparación limitada, puede ser muy terco, costando trabajo hacerlo entrar en razón, a veces prefiere caerle bien a las personas diciéndoles lo que quieren escuchar, más que decirles lo difícil aun cuando sea lo correcto.
Felipe Calderón tiene un CI de 136, siendo una persona directa, efectiva (trabajando ocho horas y dando resultados como de seis horas), preparada, racional, con mediana actitud de servidor público, de mediano liderazgo y creatividad. Sus aspectos negativos son su intransigencia (es muy duro), le cuesta trabajo cambiar de idea y tiene una personalidad adictiva.
Nuestro actual Presidente, Enrique Peña Nieto, tiene un coeficiente de 119 puntos siendo, del lado positivo, perceptivo e intuitivo, de mediana efectividad (generando resultados de cinco horas para las siete que trabaja), de baja preparación (lo cual compensa delegando decisiones y responsabilidades en sus principales colaboradores), con mediana actitud de servicio público (habla bien diciendo lo que intuye la gente quiere, pero su forma y comportamiento lo alejan del pueblo). Del lado negativo, EPN carece de iniciativa y creatividad, su baja preparación lo debilita para tomar las decisiones difíciles pero necesarias, es resentido y difícilmente perdona los agravios reales o imaginarios.
Finalmente nuestro candidato presidencial eterno, Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de tener el coeficiente intelectual más bajo de 113 sigue siendo uno de los personajes con más carisma y aceptación popular. Del lado positivo, AMLO es un político intuitivo de gran creatividad, es relativamente efectivo (generando resultados para cuatro horas en una jornada de ocho horas), con mediana actitud de servicio público (habla con el lenguaje de la gente, dice lo que la gente quiere escuchar), tiene una sensibilidad casi femenina (se maneja con el apellido de su madre Obrador), se autodenomina defensor de los más pobres y de los ancianos. AMLO es inseguro, fácilmente se siente amenazado por aquellos que considera mejores que él, se autocalifica como víctima cada vez que alguien le señala un error, abuso, corruptela o cualquier mala conducta, prefiere alejarse de aquellos que difieren de sus decisiones o posturas, es una persona obcecada (cuando se le mete una idea en la cabeza, es difícil que cambie de parecer), puede ser muy autoritario, empujando que se haga su voluntad cueste lo que cueste, piensa que una idea es complicada cuando no la entiende, sospechando que es un truco de sus enemigos para hacerlo quedar mal o arrebatarle su autonomía de decisión, prefiere la mentira siempre y cuando ésta suene mejor que la verdad.
La pregunta que todos nos hacemos es ¿quién va a ser el próximo presidente?, ¿tendrá un alta capacidad intelectual o una baja?, ¿vendrá de los partidos tradicionales o será un independiente?,… Históricamente los líderes de bajo CI han preferido la demagogia al buen gobierno y, claro, no necesariamente los presidentes más capaces y preparados han sido los más honestos.
Hoy en día, la luz que brilla al final del túnel es que el próximo presidente pueda ser un candidato independiente que reúna lo necesario para alejarnos del círculo vicioso de la corrupción-violencia- impunidad-mal gobierno… Pero, los partidos políticos, en especial el PRI, ya están tratando de restringir las oportunidades de los independientes para llegar al poder, empujando al INE a censurar el uso de las redes sociales como medio de comunicación y difusión política, coartando al único medio disponible para que los independientes puedan llegar e informar a la gente fuera de los medios de comunicación ya establecidos y capturados por los contratos millonarios de los partidos.
Imagínense queridos lectores, sin redes sociales el bronco no sería gobernador independiente de Nuevo León, Pedro Kumamoto no sería diputado independiente de Jalisco, Enrique Alfaro no hubiera podido romper con el bipartidismo de Jalisco y constituirse como el alcalde de la segunda ciudad más importante del país, los diputados ciudadanos no podrían informarnos sobre los abusos, ineficiencias, malas decisiones y corruptelas de los partidos tradicionales.
Hay que presionar y luchar porque el INE no cierre la redes sociales como medio de comunicación y debate político libre e independiente, pues esto evitaría que en el 2018 los mexicanos tuviéramos la oportunidad de (1) tener un presidente independiente sin compromisos con la partidocracia y (2) ser gobernados un poco mejor de lo que nos merecemos.
Esta declaración se debe a la creciente debilidad de las instituciones producto, no sólo de la creciente inseguridad y de la mala gestión de los gobernantes emanados de los partidos tradicionales, sino principalmente a las percepciones de que (1) el país se sigue manejando de acuerdo a los intereses de los partidos más que al interés de la nación, y (2) las cosas van de mal en peor. Los datos sobre inseguridad validan esta percepción popular, los índices de violencia son de los más altos de la historia; en el 2016 se registraron 23,953 homicidios, siendo la cifra más alta desde 2011 durante la batalla frontal contra los narco criminales cuando se alcanzó la cifra récord de 27,199 homicidios. En medio de estas enormes cifras, solamente hubo un poco más de 4,000 condenas por este delito (INEGI), manifestando el síndrome de la impunidad rampante.
La violencia lacera más a la sociedad cuando es acompañada por una impunidad casi total, impunidad evidenciada por (1) personajes priistas de la política como Javier Duarte, Cesar Duarte, Borge y Moreira; (2) el crimen organizado como los enfrentamientos y narco bloqueos en Tláhuac en la Ciudad de México sugiriendo vínculos estrechos con las autoridades de Morena en dicha delegación; (3) los amigos y familiares de políticos y autoridades como esposas, hermanos, cuñados, suegros… La historia de la impunidad en México es larga y profunda revelando las grandes dificultades para enfrentarla por el temor a las represalias, compromisos con los partidos políticos y a que muchas autoridades tienen miedo de que les pisen la cola. El problema es que la impunidad retroalimenta a la corrupción y, frecuentemente, conduce a la intimidación y violencia, como muestran los ataques y asesinatos a periodistas. Finalmente llegamos, como casi siempre lo hacemos cuando hablamos de impunidad, al cáncer de nuestra historia como país, a la corrupción.
Los indicadores informan que los mexicanos sienten que la corrupción va en aumento; México cayó del lugar 78 al 93 de 128 países en cuanto a la percepción de corrupción. Es cierto, la corrupción siempre ha existido y probablemente nunca desaparecerá totalmente, pero es posible manejarla y mantenerla en bajos niveles; pero, para lograr esto, como bien apunta mi amigo Carlos Pérez en su columna del fin de semana (Pulso diario de San Luis, 29/VII) se requiere de buenos líderes que se rodeen de colaboradores capaces y efectivos, tal y como fue el caso de la exitosa transición española de 1975 a 78 con el rey Juan Carlos, logrando “reformar desde dentro lo que parecía irreformable” (A. Pérez Reverte, XL Semanal, 23/VII).
No solamente se requiere que nuestros gobernantes tengan los necesarios valores éticos y morales, también se necesita capacidad intelectual para lograr el combate exitoso de la corrupción, violencia e impunidad. La curiosidad nos lleva a preguntar ¿qué tan capaces han sido nuestros presidentes? Desgraciadamente, por motivos obvios, no son públicos los coeficientes intelectuales (CIs) de nuestros presidentes… Pero, no todo está perdido, a través del análisis grafológico se puede tener una buena aproximación al CI de nuestros últimos cinco presidentes y del candidato presidencial perenne, Andrés Manuel López Obrador. A continuación les presento el resultado de los análisis de una de las mejores grafólogas de México, cuyo nombre omito, pero que los que me conocen saben de quién estoy hablando, grafóloga quien frecuentemente nos recuerda: “si no es lógico no es grafológico.”
Antes de pasar revista a nuestros presidentes, conviene aclarar lo que significa el coeficiente intelectual. El CI es un parámetro que sirve para informar sobre el nivel de inteligencia de las personas. De acuerdo con el CEDAT (Centro de Atención al Talento), México tiene en promedio 87 puntos, por debajo del promedio mundial de 100, mientras que China resulta ser el país con gente más inteligente con una puntuación de 107.
Empecemos con Carlos Salinas quien alcanzó el más alto coeficiente intelectual de 148 puntos; del lado positivo, Salinas es una persona meticulosa, eficiente, productiva, con buena disposición al servicio público, alto liderazgo y mediana creatividad. Del lado negativo, el expresidente sufre de un fuerte complejo de inferioridad, es vengativo e inflexible (no perdona), prefiere su bienestar personal al social y miente cuando así juzga conveniente.
Ernesto Zedillo también es brillante con un CI de 139, manifestando del lado positivo ser una persona efectiva (trabajando diez horas y generando resultados de siete horas), preparada (manteniéndose al corriente de la literatura académica), con mediana actitud al servicio público (es introvertido y no se siente cómodo con la gente), de mediano liderazgo y baja creatividad (más que creador de ideas es repetidor de las buenas ideas). Del lado negativo, se puede destacar su intolerancia, siendo una persona pasiva-agresiva con poco carisma.
Vicente Fox tiene un coeficiente intelectual de 132 puntos, siendo intuitivo, de mediana efectividad (que compensa sus carencias con buenos asesores y colaboradores), tiene la suficiente confianza de delegar decisiones, con buena actitud de servidor público (es extrovertido natural), con dotes de líder y alta creatividad (sobre todo es rápido en sus respuestas y en el manejo del lenguaje). Del lado negativo, tiene una preparación limitada, puede ser muy terco, costando trabajo hacerlo entrar en razón, a veces prefiere caerle bien a las personas diciéndoles lo que quieren escuchar, más que decirles lo difícil aun cuando sea lo correcto.
Felipe Calderón tiene un CI de 136, siendo una persona directa, efectiva (trabajando ocho horas y dando resultados como de seis horas), preparada, racional, con mediana actitud de servidor público, de mediano liderazgo y creatividad. Sus aspectos negativos son su intransigencia (es muy duro), le cuesta trabajo cambiar de idea y tiene una personalidad adictiva.
Nuestro actual Presidente, Enrique Peña Nieto, tiene un coeficiente de 119 puntos siendo, del lado positivo, perceptivo e intuitivo, de mediana efectividad (generando resultados de cinco horas para las siete que trabaja), de baja preparación (lo cual compensa delegando decisiones y responsabilidades en sus principales colaboradores), con mediana actitud de servicio público (habla bien diciendo lo que intuye la gente quiere, pero su forma y comportamiento lo alejan del pueblo). Del lado negativo, EPN carece de iniciativa y creatividad, su baja preparación lo debilita para tomar las decisiones difíciles pero necesarias, es resentido y difícilmente perdona los agravios reales o imaginarios.
Finalmente nuestro candidato presidencial eterno, Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de tener el coeficiente intelectual más bajo de 113 sigue siendo uno de los personajes con más carisma y aceptación popular. Del lado positivo, AMLO es un político intuitivo de gran creatividad, es relativamente efectivo (generando resultados para cuatro horas en una jornada de ocho horas), con mediana actitud de servicio público (habla con el lenguaje de la gente, dice lo que la gente quiere escuchar), tiene una sensibilidad casi femenina (se maneja con el apellido de su madre Obrador), se autodenomina defensor de los más pobres y de los ancianos. AMLO es inseguro, fácilmente se siente amenazado por aquellos que considera mejores que él, se autocalifica como víctima cada vez que alguien le señala un error, abuso, corruptela o cualquier mala conducta, prefiere alejarse de aquellos que difieren de sus decisiones o posturas, es una persona obcecada (cuando se le mete una idea en la cabeza, es difícil que cambie de parecer), puede ser muy autoritario, empujando que se haga su voluntad cueste lo que cueste, piensa que una idea es complicada cuando no la entiende, sospechando que es un truco de sus enemigos para hacerlo quedar mal o arrebatarle su autonomía de decisión, prefiere la mentira siempre y cuando ésta suene mejor que la verdad.
La pregunta que todos nos hacemos es ¿quién va a ser el próximo presidente?, ¿tendrá un alta capacidad intelectual o una baja?, ¿vendrá de los partidos tradicionales o será un independiente?,… Históricamente los líderes de bajo CI han preferido la demagogia al buen gobierno y, claro, no necesariamente los presidentes más capaces y preparados han sido los más honestos.
Hoy en día, la luz que brilla al final del túnel es que el próximo presidente pueda ser un candidato independiente que reúna lo necesario para alejarnos del círculo vicioso de la corrupción-violencia- impunidad-mal gobierno… Pero, los partidos políticos, en especial el PRI, ya están tratando de restringir las oportunidades de los independientes para llegar al poder, empujando al INE a censurar el uso de las redes sociales como medio de comunicación y difusión política, coartando al único medio disponible para que los independientes puedan llegar e informar a la gente fuera de los medios de comunicación ya establecidos y capturados por los contratos millonarios de los partidos.
Imagínense queridos lectores, sin redes sociales el bronco no sería gobernador independiente de Nuevo León, Pedro Kumamoto no sería diputado independiente de Jalisco, Enrique Alfaro no hubiera podido romper con el bipartidismo de Jalisco y constituirse como el alcalde de la segunda ciudad más importante del país, los diputados ciudadanos no podrían informarnos sobre los abusos, ineficiencias, malas decisiones y corruptelas de los partidos tradicionales.
Hay que presionar y luchar porque el INE no cierre la redes sociales como medio de comunicación y debate político libre e independiente, pues esto evitaría que en el 2018 los mexicanos tuviéramos la oportunidad de (1) tener un presidente independiente sin compromisos con la partidocracia y (2) ser gobernados un poco mejor de lo que nos merecemos.
martes, febrero 14, 2017
La locura del rey Trump
Consideré escribir esta nota sobre cualquier otro tema que no fuera el recién inaugurado Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, pero no hay tema alguno que se pueda comparar en interés y actualidad al de Mr. Trump, por lo que aquí me tienen nuevamente escribiendo acerca de este extraño y chocante individuo.
La prestigiada revista inglesa Economist publicó un artículo sobre el manejo de la verdad por Trump, acuñando el término post-verdad que significa una falsedad que de tanto repetirse aparece como la verdad. Post-verdad es aquella declaración errónea basada en las emociones, los temores y las creencias de la gente. El atractivo de la post-verdad proviene de que es más fácil para muchas personas culpar a otros de sus errores, deficiencias, limitaciones y/o problemas que reconocer los tropezones propios y aprender de ellos.
El electorado americano le perdonó a Donald Trump todas las evidencias de mala conducta mientras que castigó a Hillary Clinton por rumores infundados. La campaña presidencial americana probó que los hechos objetivos tienen menor peso relativo en la formación de la opinión pública, que los rumores infundados que suenan verídicos, convirtiendo a Donald Trump en el mejor exponente de la post-verdad… de aquellas afirmaciones que quiere escuchar el común denominador de la gente porque los hace sentir bien aunque no tengan ningún fundamento en la realidad.
Es cierto, en un mundo ideal la política debería basarse en la evidencia, pero si algo nos ha demostrado la victoria de Trump es de que estamos lejos de un mundo ideal. En los regímenes totalitarios la post-verdad es el pan de cada día, pero también en la democracia la post-verdad atrae a grandes mayorías porque son más interesantes y divertidas las valentonadas y acusaciones a las minorías que escuchar y analizar los aburridos hechos.
Con Trump lo remoto dejó de serlo... Los americanos, aun cuando el tiempo los ha suavizado, siempre se han distinguido por ser gritones y prepotentes: los Cowboys de la política internacional. Donald Trump vuelve a implantar ese estilo que explica en su libro El Arte de Negociar, en donde menciona que a los débiles hay que aplastarlos y a los poderosos hay que negociar con ellos. Desde el principio que empezó a blandir su sable contra México, la administración de Peña Nieto dio muestras de debilidad, flaqueza que seguirá explotando porque requiere de victorias, y necesita empezar con un triunfo rápido, contra un adversario fácil, quien sea que este sea, aunque en realidad no sea un contendiente sino tan solamente el amigo débil de la relación.
Es por ello que en la reciente visita del primer ministro canadiense a Washington, Trump manifestó que no tenía problemas con Canadá sino tan sólo con México. Declaraciones que aparentemente alegraron al líder canadiense, quien en ningún momento abogó por México.
Lamento pronosticarle señor primer ministro Justin Trudeau que apenas Trump requiera de otro contrincante para presumir otra victoria, ese contendiente va a ser su país, y usted, quien calificó a Fidel Castro como “una figura más grande que la vida que sirvió a su pueblo durante casi medio siglo”, hubiera estado mejor servido en jugársela como hombrecito con México en lugar de medrosamente olvidar su responsabilidad histórica y geopolítica… “Mr. Trudeau you’re no Fidel Castro.”
Nos tenemos que acostumbrar a que hemos entrado en una nueva etapa en nuestra relación con Estados Unidos, incierta y peligrosa. Estamos solos, Canadá no nos va a apoyar, solamente va velar por sus propios intereses, por eso en el pasado nos ha negado las visas y seguirán haciendo lo que considera en su interés nacional y si eso implica echar a México a los leones para seguir manteniendo su relación especial con Estados Unidos, así lo seguirá haciendo.
Todo lo que se ha dicho de Trump en el pasado ha estado equivocado, tal y como que: no iba a ganar la candidatura, era imposible que llegara a ser presidente, no podía enemistarse con todos los líderes de otros países, no va a iniciar una guerra comercial, no va a invadir México, no va a preparar una guerra contra Irán,… etc. Si de algunas cosas podemos estar seguros, es que con este señor nada está escrito, lo más remoto dejo de serlo para convertirse en la ocurrencia del día, su tweet de la mañana... oigan, cualquier cosa puede suceder.
¿Amenazó Trump a Peña Nieto con invadir a México en su ya famosa charla telefónica? ¡Claro que sí! Conociendo cómo se maneja el dialogo entre los líderes de países después de la Segunda Guerra Mundial, las llamadas telefónicas se respetaban bajo el supuesto de que los líderes podían decirse lo que quisieran, sea cual fuera el tema, para así resolver problemas en lo íntimo y establecer una mayor confianza y cercanía, claro, siempre y cuando las pláticas se mantuvieran confidenciales y en secreto. Fidel Castro, el dictador favorito de Canadá, fue el primero en romper ese pacto de caballeros al sacar a la luz la grabación de la charla que tuvo con Vicente Fox… recuerden el famoso comentario “comes y te vas”.
A Trump le gusta negociar desde una posición de fuerza, por lo que intimida y amenaza a fin de atemorizar y ablandar a sus contrarios. Por supuesto que Donald Trump amenazó a Peña Nieto con enviar tropas americanas a limpiar la frontera, con el argumento de que nuestro ejército no podía. Esa fue la excusa para enviarle a Peña Nieto el mensaje de fondo: “o haces lo que quiero o te hago que lo hagas”. Es por ello que la propia Casa Blanca filtró parte de la conversación a los medios.
La filtración debilitó a Peña Nieto y a México, inclusive algunas fuentes indicaron que nuestro presidente apenas balbuceó algunas tibias respuestas ante la agresividad de Trump. El pacto entre líderes nacionales, obedece a reglas diplomáticas no escritas, que suponen que ambos líderes deben respetar como caballeros. Pero si alguno de ellos (DT) no es caballero, ni sigue las reglas, filtrando parte de la conversación, el otro (EPN) automáticamente está en libertad para dar a conocer la grabación de la conversación en su totalidad... claro, éste otro requiere saber cómo actuar y tener pantalones.
Es infantil pensar que México debe adherirse a las reglas diplomáticas mientras que Trump no lo hace… Con Trump nunca va a funcionar “dar la otra mejilla”, lo que si puede funcionar es, como con todo bully, darle la cara y contestarle con firmeza y dignidad. El gobierno de Peña debía de dar a conocer la grabación de la conversación… que no se hagan locos, por supuesto que presidencia graba las conversaciones.
Las propuestas de que México debe ver hacia el sur, Europa y Asia son válidas hasta cierto punto. Nuestra suerte como país ya está echada, somos cautivos de la geopolítica. México no se puede reinventar lejos de Estados Unidos, siempre hemos sido y seguiremos siendo su vecino del sur. Los flujos humanos, comerciales y financieros podrán disminuir a lo largo del tiempo pero nunca van a desaparecer.
¿Qué pensarían ustedes queridos lectores, o para ser menos optimista, “querido lector”, de una persona que en todas las pláticas lanza una, dos o más mentiras en promedio? Bueno, por supuesto, tratarías de evitarlo, pensando que se trata de un mitómano, de un individuo con problemas mentales. Bueno, ¿qué podemos pensar de un líder nacional que dice que el presidente Barack Obama creó el Estado Islámico, que todos los trabajadores indocumentados de México son narcotraficantes, asesinos, ladrones y violadores, que la tasa de asesinatos en Estados Unidos es una de las más altas de los últimos 50 años (cuando es una de las más bajas desde 1960), etcétera y etcétera? Bueno, lo que seguramente pensaríamos es que se trata de un líder loco, un psicótico peligroso y de cuidado.
Me dio tristeza ver que la marcha anti-Trump del domingo 12 de febrero 2017 no fuera lo que se esperaba, solamente participaron alrededor de 20 mil personas mientras que en la marcha de la inseguridad en la misma ciudad de México participaron cerca de un millón de participantes. A muchos de nosotros nos cuesta trabajo interpretar esta falta de interés por parte de nuestros compatriotas ante el inmenso reto que representa el actual presidente de los Estados Unidos.
¿Cuáles pudieron haber sido las razones de que dicha marcha fuera tan raquítica? Hablando con varios amigos parece ser que hubo descalificaciones, protagonismos y rivalidades que limitaron la participación ciudadana. Un grupo, por muy meritorias que sean sus causas, trató de arrebatar el liderazgo proponiendo no solamente protestar contra Trump, sino también contra Peña Nieto, la corrupción y otras causas. Las invitaciones a participar en la marcha no mencionaban que era una marcha anti-Trump. Algunas personas prefirieron no participar ante el temor de que los fueran a identificar y fichar en la embajada americana y no pudieran entrar a los Estados Unidos, Algunos políticos, entre otros Andrés Manuel López Obrador, descalificaron la marcha. En otras palabras, querido lector, está magnífica propuesta para manifestarnos ante un enemigo en común fracasó por el síndrome del cangrejo…
“La cubeta de los cangrejos no-mexicanos se tapa porque si no, un cangrejo se monta sobre los otros, hasta que llega arriba y ayuda a los demás salir de la cubeta. La cubeta de los cangrejos mexicanos no es necesario taparla, porque si uno intenta subir, los demás lo jalan abajo y ninguno alcanza a salir de la cubeta.”
La prestigiada revista inglesa Economist publicó un artículo sobre el manejo de la verdad por Trump, acuñando el término post-verdad que significa una falsedad que de tanto repetirse aparece como la verdad. Post-verdad es aquella declaración errónea basada en las emociones, los temores y las creencias de la gente. El atractivo de la post-verdad proviene de que es más fácil para muchas personas culpar a otros de sus errores, deficiencias, limitaciones y/o problemas que reconocer los tropezones propios y aprender de ellos.
El electorado americano le perdonó a Donald Trump todas las evidencias de mala conducta mientras que castigó a Hillary Clinton por rumores infundados. La campaña presidencial americana probó que los hechos objetivos tienen menor peso relativo en la formación de la opinión pública, que los rumores infundados que suenan verídicos, convirtiendo a Donald Trump en el mejor exponente de la post-verdad… de aquellas afirmaciones que quiere escuchar el común denominador de la gente porque los hace sentir bien aunque no tengan ningún fundamento en la realidad.
Es cierto, en un mundo ideal la política debería basarse en la evidencia, pero si algo nos ha demostrado la victoria de Trump es de que estamos lejos de un mundo ideal. En los regímenes totalitarios la post-verdad es el pan de cada día, pero también en la democracia la post-verdad atrae a grandes mayorías porque son más interesantes y divertidas las valentonadas y acusaciones a las minorías que escuchar y analizar los aburridos hechos.
Con Trump lo remoto dejó de serlo... Los americanos, aun cuando el tiempo los ha suavizado, siempre se han distinguido por ser gritones y prepotentes: los Cowboys de la política internacional. Donald Trump vuelve a implantar ese estilo que explica en su libro El Arte de Negociar, en donde menciona que a los débiles hay que aplastarlos y a los poderosos hay que negociar con ellos. Desde el principio que empezó a blandir su sable contra México, la administración de Peña Nieto dio muestras de debilidad, flaqueza que seguirá explotando porque requiere de victorias, y necesita empezar con un triunfo rápido, contra un adversario fácil, quien sea que este sea, aunque en realidad no sea un contendiente sino tan solamente el amigo débil de la relación.
Es por ello que en la reciente visita del primer ministro canadiense a Washington, Trump manifestó que no tenía problemas con Canadá sino tan sólo con México. Declaraciones que aparentemente alegraron al líder canadiense, quien en ningún momento abogó por México.
Lamento pronosticarle señor primer ministro Justin Trudeau que apenas Trump requiera de otro contrincante para presumir otra victoria, ese contendiente va a ser su país, y usted, quien calificó a Fidel Castro como “una figura más grande que la vida que sirvió a su pueblo durante casi medio siglo”, hubiera estado mejor servido en jugársela como hombrecito con México en lugar de medrosamente olvidar su responsabilidad histórica y geopolítica… “Mr. Trudeau you’re no Fidel Castro.”
Nos tenemos que acostumbrar a que hemos entrado en una nueva etapa en nuestra relación con Estados Unidos, incierta y peligrosa. Estamos solos, Canadá no nos va a apoyar, solamente va velar por sus propios intereses, por eso en el pasado nos ha negado las visas y seguirán haciendo lo que considera en su interés nacional y si eso implica echar a México a los leones para seguir manteniendo su relación especial con Estados Unidos, así lo seguirá haciendo.
Todo lo que se ha dicho de Trump en el pasado ha estado equivocado, tal y como que: no iba a ganar la candidatura, era imposible que llegara a ser presidente, no podía enemistarse con todos los líderes de otros países, no va a iniciar una guerra comercial, no va a invadir México, no va a preparar una guerra contra Irán,… etc. Si de algunas cosas podemos estar seguros, es que con este señor nada está escrito, lo más remoto dejo de serlo para convertirse en la ocurrencia del día, su tweet de la mañana... oigan, cualquier cosa puede suceder.
¿Amenazó Trump a Peña Nieto con invadir a México en su ya famosa charla telefónica? ¡Claro que sí! Conociendo cómo se maneja el dialogo entre los líderes de países después de la Segunda Guerra Mundial, las llamadas telefónicas se respetaban bajo el supuesto de que los líderes podían decirse lo que quisieran, sea cual fuera el tema, para así resolver problemas en lo íntimo y establecer una mayor confianza y cercanía, claro, siempre y cuando las pláticas se mantuvieran confidenciales y en secreto. Fidel Castro, el dictador favorito de Canadá, fue el primero en romper ese pacto de caballeros al sacar a la luz la grabación de la charla que tuvo con Vicente Fox… recuerden el famoso comentario “comes y te vas”.
A Trump le gusta negociar desde una posición de fuerza, por lo que intimida y amenaza a fin de atemorizar y ablandar a sus contrarios. Por supuesto que Donald Trump amenazó a Peña Nieto con enviar tropas americanas a limpiar la frontera, con el argumento de que nuestro ejército no podía. Esa fue la excusa para enviarle a Peña Nieto el mensaje de fondo: “o haces lo que quiero o te hago que lo hagas”. Es por ello que la propia Casa Blanca filtró parte de la conversación a los medios.
La filtración debilitó a Peña Nieto y a México, inclusive algunas fuentes indicaron que nuestro presidente apenas balbuceó algunas tibias respuestas ante la agresividad de Trump. El pacto entre líderes nacionales, obedece a reglas diplomáticas no escritas, que suponen que ambos líderes deben respetar como caballeros. Pero si alguno de ellos (DT) no es caballero, ni sigue las reglas, filtrando parte de la conversación, el otro (EPN) automáticamente está en libertad para dar a conocer la grabación de la conversación en su totalidad... claro, éste otro requiere saber cómo actuar y tener pantalones.
Es infantil pensar que México debe adherirse a las reglas diplomáticas mientras que Trump no lo hace… Con Trump nunca va a funcionar “dar la otra mejilla”, lo que si puede funcionar es, como con todo bully, darle la cara y contestarle con firmeza y dignidad. El gobierno de Peña debía de dar a conocer la grabación de la conversación… que no se hagan locos, por supuesto que presidencia graba las conversaciones.
Las propuestas de que México debe ver hacia el sur, Europa y Asia son válidas hasta cierto punto. Nuestra suerte como país ya está echada, somos cautivos de la geopolítica. México no se puede reinventar lejos de Estados Unidos, siempre hemos sido y seguiremos siendo su vecino del sur. Los flujos humanos, comerciales y financieros podrán disminuir a lo largo del tiempo pero nunca van a desaparecer.
¿Qué pensarían ustedes queridos lectores, o para ser menos optimista, “querido lector”, de una persona que en todas las pláticas lanza una, dos o más mentiras en promedio? Bueno, por supuesto, tratarías de evitarlo, pensando que se trata de un mitómano, de un individuo con problemas mentales. Bueno, ¿qué podemos pensar de un líder nacional que dice que el presidente Barack Obama creó el Estado Islámico, que todos los trabajadores indocumentados de México son narcotraficantes, asesinos, ladrones y violadores, que la tasa de asesinatos en Estados Unidos es una de las más altas de los últimos 50 años (cuando es una de las más bajas desde 1960), etcétera y etcétera? Bueno, lo que seguramente pensaríamos es que se trata de un líder loco, un psicótico peligroso y de cuidado.
Me dio tristeza ver que la marcha anti-Trump del domingo 12 de febrero 2017 no fuera lo que se esperaba, solamente participaron alrededor de 20 mil personas mientras que en la marcha de la inseguridad en la misma ciudad de México participaron cerca de un millón de participantes. A muchos de nosotros nos cuesta trabajo interpretar esta falta de interés por parte de nuestros compatriotas ante el inmenso reto que representa el actual presidente de los Estados Unidos.
¿Cuáles pudieron haber sido las razones de que dicha marcha fuera tan raquítica? Hablando con varios amigos parece ser que hubo descalificaciones, protagonismos y rivalidades que limitaron la participación ciudadana. Un grupo, por muy meritorias que sean sus causas, trató de arrebatar el liderazgo proponiendo no solamente protestar contra Trump, sino también contra Peña Nieto, la corrupción y otras causas. Las invitaciones a participar en la marcha no mencionaban que era una marcha anti-Trump. Algunas personas prefirieron no participar ante el temor de que los fueran a identificar y fichar en la embajada americana y no pudieran entrar a los Estados Unidos, Algunos políticos, entre otros Andrés Manuel López Obrador, descalificaron la marcha. En otras palabras, querido lector, está magnífica propuesta para manifestarnos ante un enemigo en común fracasó por el síndrome del cangrejo…
“La cubeta de los cangrejos no-mexicanos se tapa porque si no, un cangrejo se monta sobre los otros, hasta que llega arriba y ayuda a los demás salir de la cubeta. La cubeta de los cangrejos mexicanos no es necesario taparla, porque si uno intenta subir, los demás lo jalan abajo y ninguno alcanza a salir de la cubeta.”
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jueves, enero 26, 2017
Peña Nieto cancela su visita a Washington… ¡Qué bueno!
En esta ocasión el Presidente tomó en cuenta el sentir nacional y canceló su visita a Washington, bien hecho Señor Presidente, aprendió la lección. Otra sería ahora su popularidad si también hubiera consultado a la nación antes de extenderle la invitación a venir a México al magnate americano.
Tal y como varios de nosotros hemos venido diciendo, la relación con el ahora presidente de Estados Unidos no se va a suavizar ni vamos a ser sus cuates; de lo que sí vamos a estar seguros, es que nos va a seguir abusando y tratando de sacar provecho, puesto que nos ve como a un vecino débil, de poca consecuencia, y a quien se le puede empujar con impunidad.
El señor Trump requiere de una presa fácil a quien ganarle para aumentar su popularidad y liderazgo con sus connacionales chovinistas y racistas en Estados Unidos, y a identificado a México como esa presa fácil.
No nos queda de otra que cerrar filas, por lo que vi con beneplácito que así lo hicieron la mayoría de nuestros políticos, incluyendo a Andrés Manuel López obrador. Peña Nieto simplemente no podía ir a Estados Unidos para que le tendieran una emboscada y someterse a un trato humillante. Oigan, el Tratado de Libre Comercio no se va a negociar, se va a terminar.
El argumento de Trump que Estados Unidos pierde con México al tener un déficit comercial de 60,000 millones de dólares es ridículo, por varias razones. En primer lugar, muchas de las exportaciones Mexicanas a Estados Unidos son productos acabados de empresas americanas que exportan al resto del mundo donde EU tiene superávit comercial, donde las empresas americanas son más competitivas al lograr menores precios al producir sus mercancías en México donde los costos de mano de obra e infraestructura son más baratos que en Estados Unidos. El 40% del contenido de nuestras exportaciones a Estados Unidos es americano por la sencilla razón de que son parte de la cadena de valor integrada entre ambos países, constituyendo una alianza que nos beneficia a ambos. Si las compañías americanas produjeran todo en Estados Unidos, perderían 10 veces más con el resto del mundo por sus altos precios de lo que se ahorrarían al cerrar la frontera con México.
En segundo lugar, cuando se toman en conjunto los movimientos de mercancías y de capital en la balanza de pagos entre los dos países, Estados Unidos tiene un superávit con México por las remesas de las utilidades de los inversionistas americanos a Estados Unidos, incluyendo las ganancias de las compañías exportadoras y los bancos, entre otros.
En tercer lugar, México es una presa más fácil que China, nación con la cual tiene un déficit comercial cinco veces mayor que con México, cuyas exportaciones tan sólo alcanzan el 4% de contenido americano y donde también China tienen superávit en la balanza de capital. Como en la escuela, el primer día de clases, el bully va detrás del más débil (México) para establecer su reputación, no contra el segundo (China) o el tercero más fuerte (Europa).
"La ropa sucia se lava en casa", ante el exterior tenemos que presentar una cara unida, especialmente si el presidente toma en cuenta el sentimiento nacional. Con Estados Unidos, como país vecino, México siempre negociará con respeto y en igualdad de circunstancias, pero, con el señor Donald Trump, como Bully, México y sus representantes tendrán que responder a sus insultos, su doble lenguaje y su “buen y malo policía” con dignidad y valentía.
Señores, nos estamos jugando el honor nacional.
El señor Trump requiere de una presa fácil a quien ganarle para aumentar su popularidad y liderazgo con sus connacionales chovinistas y racistas en Estados Unidos, y a identificado a México como esa presa fácil.
No nos queda de otra que cerrar filas, por lo que vi con beneplácito que así lo hicieron la mayoría de nuestros políticos, incluyendo a Andrés Manuel López obrador. Peña Nieto simplemente no podía ir a Estados Unidos para que le tendieran una emboscada y someterse a un trato humillante. Oigan, el Tratado de Libre Comercio no se va a negociar, se va a terminar.
El argumento de Trump que Estados Unidos pierde con México al tener un déficit comercial de 60,000 millones de dólares es ridículo, por varias razones. En primer lugar, muchas de las exportaciones Mexicanas a Estados Unidos son productos acabados de empresas americanas que exportan al resto del mundo donde EU tiene superávit comercial, donde las empresas americanas son más competitivas al lograr menores precios al producir sus mercancías en México donde los costos de mano de obra e infraestructura son más baratos que en Estados Unidos. El 40% del contenido de nuestras exportaciones a Estados Unidos es americano por la sencilla razón de que son parte de la cadena de valor integrada entre ambos países, constituyendo una alianza que nos beneficia a ambos. Si las compañías americanas produjeran todo en Estados Unidos, perderían 10 veces más con el resto del mundo por sus altos precios de lo que se ahorrarían al cerrar la frontera con México.
En segundo lugar, cuando se toman en conjunto los movimientos de mercancías y de capital en la balanza de pagos entre los dos países, Estados Unidos tiene un superávit con México por las remesas de las utilidades de los inversionistas americanos a Estados Unidos, incluyendo las ganancias de las compañías exportadoras y los bancos, entre otros.
En tercer lugar, México es una presa más fácil que China, nación con la cual tiene un déficit comercial cinco veces mayor que con México, cuyas exportaciones tan sólo alcanzan el 4% de contenido americano y donde también China tienen superávit en la balanza de capital. Como en la escuela, el primer día de clases, el bully va detrás del más débil (México) para establecer su reputación, no contra el segundo (China) o el tercero más fuerte (Europa).
"La ropa sucia se lava en casa", ante el exterior tenemos que presentar una cara unida, especialmente si el presidente toma en cuenta el sentimiento nacional. Con Estados Unidos, como país vecino, México siempre negociará con respeto y en igualdad de circunstancias, pero, con el señor Donald Trump, como Bully, México y sus representantes tendrán que responder a sus insultos, su doble lenguaje y su “buen y malo policía” con dignidad y valentía.
Señores, nos estamos jugando el honor nacional.
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viernes, enero 13, 2017
Trump, dime cuando, cuando, cuando…
Ya es un hecho, el 20 de enero de 2017 el empresario de bienes raíces acérrimo enemigo de México Donald Trump ocupará la silla presidencial de la nación más poderosa del mundo. La noción de que su postura hacia México se va suavizar una vez que llegue a ser Presidente es infantil puesto que si Trump ha dado muestras de algo, es su consistencia en cuanto a su animadversión a México. En efecto, consistentemente ha hablado de la deportación de los mexicanos indocumentados, la renegociación del Tratado de Libre Comercio y la construcción del muro. Esta antipatía contra México proviene de una ridícula creencia del magnate que México se aprovecha de los Estados Unidos, pareciéndosele olvidar de que Estados Unidos se quedó con más del 50% del territorio nacional y que históricamente Estados Unidos se ha beneficiado más de la relación bilateral. La única constante entre Estados Unidos y México ha sido la asimetría de poder.
Llega Trump en uno de los peores momentos para México, con una presidencia desacreditada y un presidente al que le importan más sus amigos que el sentir de la gente. Las críticas que se presentaron después de la inoportuna y desatinada visita del candidato republicano a México –que desembocaron en la salida del gabinete de Luis Videgaray– fueron hechas a un lado y se vuelve a nombrar al desprestigiado Videgaray Secretario de Relaciones Exteriores, responsable precisamente del área donde cometió su error garrafal. Algunos ingenuos piensan que este nombramiento es una hábil y maquiavélica maniobra debido a la cercanía de Videgaray con el yerno de Trump, pero de nada le va a servir tal amistad, en todo caso, lo hará más dócil ante los intereses estadounidenses.
Lo único que le podría servir a México para enfrentar las medidas vejatorias de Trump sería que todo el país presentara un frente común, respondiendo cada medida contra México con otra medida equivalente contra Estados Unidos. Basta citar que cuando Estados Unidos impidió la entrada de chóferes mexicanos a Estados Unidos en el 2009 para proteger los empleos de los chóferes americanos, México impuso gravámenes a 100 importaciones americanas, entre ellas las fresas, árboles de navidad y otros productos. Eso causó revuelo en los círculos políticos de nuestro país vecino. Pero, México ahora está muy lejos de poderse unir ante funcionarios y gobernantes tan descarados, desprestigiados y carentes de todo liderazgo.
El reciente aumento de los precios de las gasolinas causó una explosión social llevando a amplios segmentos de la población a un comportamiento animal de rapiña, saqueos y robos injustificados, incluyendo seis muertos y varios heridos. Familias enteras salieron a las calles a robar como bestias tiendas de autoservicio, centros comerciales y cualquier negocio de donde pudieran llevarse algo. Desafortunadamente con ese tipo de acciones no les estaban haciendo daño a los políticos corruptos sino se estaban haciendo daño a ellos mismos, a la misma sociedad de la que forman parte.
La eliminación del subsidio a las gasolinas cayó como un balde de agua fría sobre un pueblo molesto y enojado por la inseguridad, la descontrolada corrupción y los constantes abusos de sus gobernantes. El subsecuente Acuerdo para el Fortalecimiento Económico es tan sólo una lista de promesas y expectativas anunciadas con el fin de dar la impresión que el gobierno está protegiendo la economía familiar, pero es simple retórica.
Si la gente viera a gobernantes y funcionarios honrados trabajando en pos de los intereses ciudadanos, y si la gente viera el buen uso de sus impuestos probablemente su reacción hubiera sido menos negativa. Pero lo que ven son robos y despilfarros de los funcionarios y gobernantes, legisladores que se autorizan ellos mismos un bono de fin de año, amplias zonas del país sin seguridad, una carísima línea del Metro que no sirvió, calles llenas de baches, escuelas para sus hijos sin mobiliario, etc.
Hasta ahora el efecto Donald Trump ha sido tenue, tales como la devaluación de nuestra moneda, el aumento de las tasas de interés para fortalecer el peso, el alto a la inversión de algunas compañías americanas en México. Pero, cuando llegue Trump al poder los impactos sobre la economía, la sociedad y la política mexicana van a ser más fuertes y variados. Para empezar, la expectativa de crecimiento para el 2017 se ha tenido que revisar a la baja pasando de 2.3 por ciento al 1.2 por ciento. En cuanto a la inflación, difícilmente se logrará la meta del Banco de México de una inflación del 3%, una estimación más realista es entre el 5 y el 6% para el 2017.
Si Trump continúa con su campaña antimexicana, nuestro país entrara en una fuerte depresión económica, política y social. Seguramente las consecuencias negativas no solamente las va sufrir México, sino también en buena medida las va experimentar los Estados Unidos, siguiendo la máxima de que cuando una puerta se cierra una ventana se abre, y ahora podríamos decir, que cuando se levanta un muro se escarba un túnel.
Dime cuándo tú vendrás… Pero la más grande amenaza va a ser la reacción de los votantes mexicanos que elegirán en 2018 a Andrés Manuel López Obrador como el próximo presidente de México, lo cual empujaría más atrás y sumiría más hondo al país, implementando políticas y medidas nacionalistas y populistas ampliamente probadas por la historia como desastrosas y la manera más segura para reducir el bienestar nacional.
Llega Trump en uno de los peores momentos para México, con una presidencia desacreditada y un presidente al que le importan más sus amigos que el sentir de la gente. Las críticas que se presentaron después de la inoportuna y desatinada visita del candidato republicano a México –que desembocaron en la salida del gabinete de Luis Videgaray– fueron hechas a un lado y se vuelve a nombrar al desprestigiado Videgaray Secretario de Relaciones Exteriores, responsable precisamente del área donde cometió su error garrafal. Algunos ingenuos piensan que este nombramiento es una hábil y maquiavélica maniobra debido a la cercanía de Videgaray con el yerno de Trump, pero de nada le va a servir tal amistad, en todo caso, lo hará más dócil ante los intereses estadounidenses.
Lo único que le podría servir a México para enfrentar las medidas vejatorias de Trump sería que todo el país presentara un frente común, respondiendo cada medida contra México con otra medida equivalente contra Estados Unidos. Basta citar que cuando Estados Unidos impidió la entrada de chóferes mexicanos a Estados Unidos en el 2009 para proteger los empleos de los chóferes americanos, México impuso gravámenes a 100 importaciones americanas, entre ellas las fresas, árboles de navidad y otros productos. Eso causó revuelo en los círculos políticos de nuestro país vecino. Pero, México ahora está muy lejos de poderse unir ante funcionarios y gobernantes tan descarados, desprestigiados y carentes de todo liderazgo.
El reciente aumento de los precios de las gasolinas causó una explosión social llevando a amplios segmentos de la población a un comportamiento animal de rapiña, saqueos y robos injustificados, incluyendo seis muertos y varios heridos. Familias enteras salieron a las calles a robar como bestias tiendas de autoservicio, centros comerciales y cualquier negocio de donde pudieran llevarse algo. Desafortunadamente con ese tipo de acciones no les estaban haciendo daño a los políticos corruptos sino se estaban haciendo daño a ellos mismos, a la misma sociedad de la que forman parte.
La eliminación del subsidio a las gasolinas cayó como un balde de agua fría sobre un pueblo molesto y enojado por la inseguridad, la descontrolada corrupción y los constantes abusos de sus gobernantes. El subsecuente Acuerdo para el Fortalecimiento Económico es tan sólo una lista de promesas y expectativas anunciadas con el fin de dar la impresión que el gobierno está protegiendo la economía familiar, pero es simple retórica.
Si la gente viera a gobernantes y funcionarios honrados trabajando en pos de los intereses ciudadanos, y si la gente viera el buen uso de sus impuestos probablemente su reacción hubiera sido menos negativa. Pero lo que ven son robos y despilfarros de los funcionarios y gobernantes, legisladores que se autorizan ellos mismos un bono de fin de año, amplias zonas del país sin seguridad, una carísima línea del Metro que no sirvió, calles llenas de baches, escuelas para sus hijos sin mobiliario, etc.
Hasta ahora el efecto Donald Trump ha sido tenue, tales como la devaluación de nuestra moneda, el aumento de las tasas de interés para fortalecer el peso, el alto a la inversión de algunas compañías americanas en México. Pero, cuando llegue Trump al poder los impactos sobre la economía, la sociedad y la política mexicana van a ser más fuertes y variados. Para empezar, la expectativa de crecimiento para el 2017 se ha tenido que revisar a la baja pasando de 2.3 por ciento al 1.2 por ciento. En cuanto a la inflación, difícilmente se logrará la meta del Banco de México de una inflación del 3%, una estimación más realista es entre el 5 y el 6% para el 2017.
Si Trump continúa con su campaña antimexicana, nuestro país entrara en una fuerte depresión económica, política y social. Seguramente las consecuencias negativas no solamente las va sufrir México, sino también en buena medida las va experimentar los Estados Unidos, siguiendo la máxima de que cuando una puerta se cierra una ventana se abre, y ahora podríamos decir, que cuando se levanta un muro se escarba un túnel.
Dime cuándo tú vendrás… Pero la más grande amenaza va a ser la reacción de los votantes mexicanos que elegirán en 2018 a Andrés Manuel López Obrador como el próximo presidente de México, lo cual empujaría más atrás y sumiría más hondo al país, implementando políticas y medidas nacionalistas y populistas ampliamente probadas por la historia como desastrosas y la manera más segura para reducir el bienestar nacional.
miércoles, septiembre 28, 2016
El peso y el pesado de Trump
No recuerdo un mes de septiembre como el que acaba de pasar, en lugar de haber sido un mes patriótico lleno de símbolos de nuestra mexicanidad, ha sido un mes de traiciones, cobardía e ineptitud de nuestros gobernantes. Nuestra moneda ha sido la víctima no sólo de factores externos, sino de los ataques del candidato presidencial republicano a México y de la pobre defensa de los mexicanos por nuestro Presidente.
El peso se encuentra en sus niveles más bajos desde el 2012; de las 10 monedas más negociadas en el mundo, el peso es la moneda que más terreno ha perdido frente a la divisa norteamericana, su valor ha caído 5% en el último trimestre y 14% en lo que va del año. Esto ha generado preocupación e incertidumbre, no solamente entre los inversionistas, exportadores e importadores, sino entre la gente que se preocupa si va a tener que pagar más por sus bienes, si le va a salir más caro viajar al extranjero y si su ingreso va a disminuir. Por supuesto, los factores Trump y Peña Nieto han aumentado la incertidumbre sobre las perspectivas del país.
¿A qué se debe la depreciación de nuestra moneda, a una debilidad económica o a una debilidad política, a errores de política económica o de política internacional? Es cierto, la caída de los precios del petróleo y la perspectiva de aumento en las tasas de interés en Estados Unidos le han restado fortaleza al peso, pero probablemente el factor más importante que explica su gran fragilidad ha sido la pérdida de confianza de los inversionistas por la baja destreza política de la administración actual que no ha sabido lidiar con la amenaza que representa el candidato republicano Donald Trump. En efecto, la volatilidad del peso ha aumentado por el factor Trump y el factor Peña Nieto, uno por atacar a México y el otro por no saberlo defender.
La inestabilidad del peso lo evidencia el debate de los candidatos presidenciales. Los mercados pronosticaban que Trump ganaría el debate por lo que el peso se devaluó a un mínimo histórico de 20.29 pesos por dólar, tendencia que se revertió después de concluido el debate con la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. El peso se apreció en más de 2%, llegando a 19.79 pesos por dólar a la compra.
La pregunta obligada es ¿cómo puede ser que una moneda considerada fuerte se deprecie y aprecie dependiendo de los vaivenes de un simple debate político? La triste respuesta es que México carece de un blindaje político por falta de destreza y liderazgo de nuestros gobernantes, lo cual genera incertidumbre y desconfianza. Fortalecer la confianza de los inversionistas, empresarios, trabajadores y consumidores requiere de credibilidad en las acciones del gobierno y la credibilidad se gana con acciones contundentes en defensa del país, en la lucha contra la inseguridad, corrupción e impunidad, y si de algo ha dado muestras este gobierno es de debilidad, de falta de valentía política para enfrentarse aquellos que atentan contra la mayoría de los mexicanos, llámense estos maestros en busca de privilegios o miembros del crimen organizado o un fascista norteamericano que ha basado su campaña presidencial en denigrar y atacar a México y a los mexicanos.
El candidato republicano tiene una relación intangible con la verdad, sus frases son prefabricadas y no se apegan a los hechos sino a la percepción subjetiva sobre lo que está pasando. Sus seguidores lo siguen no porque dice la verdad, sino porque les dice lo que quieren escuchar, por ser un perro rabioso de callejón que alimenta sus miedos y temores, atacando a las minorías que supuestamente controlan el tráfico de drogas, violan a sus mujeres y les quitan sus empleos a los americanos blancos. Trump despotrica contra el comercio internacional que según el beneficia más a los otros países que a Estados Unidos. Su popularidad ha crecido porque representa la cara del cambio, es una cara diferente a las mismas de siempre. Durante el debate Trump calificó a Hillary como la candidata del status quo quien ha estado en la política por cuatro décadas. Trump hizo gala de su intolerancia al culpar a Hillary de todos los males y errores de las administraciones de Clinton y Obama.
Ambos contrincantes fueron cuidadosos al no mencionar el muro ni la migración, lo que probablemente hubiera sido un factor positivo para Hillary, pero prefirieron esquivar el punto. Una de las afirmaciones de Trump fue que México era la octava maravilla del mundo en cuanto a sus plantas industriales, implicando que Estados Unidos se estaba quedando atrás. Su verborrea le ganó la buena voluntad de los trabajadores blancos al culpar a los tratados comerciales por el desempleo y al referirse a que no pagaba impuestos porque el gobierno los usaba mal.
Este primer debate ha sido el más visto en la historia de Estados Unidos, uno de cada cuatro americanos lo vio, un total de 81.4 millones de americanos.
Al término del debate, la primera impresión de Trump fue que había perdido por una confabulación en su contra, porque le dieron un micrófono defectuoso, porque las preguntas del moderador habían sido capciosas, en otras palabras siguió la clásica conducta del bully de la escuela que se la pasa victimando a otros y pega el grito al cielo cuando una de sus víctimas le da la cara y le gana la pelea. Desde un punto de vista racional el debate lo ganó Hillary, sin embargo los férreos seguidores de Trump consideraron que éste lo había ganado al verlo como de costumbre como un agresivo perro callejero.
En conclusión, el peso seguirá mostrando signos de inestabilidad y se mantendrá entre los 19 y 21 pesos por dólar hasta después de las elecciones presidenciales. El primer round lo ganó Hillary Clinton y seguramente no habrá sorpresas en el segundo y tercer debate. El factor Trump es importante en la fragilidad del peso gracias al factor Peña Nieto que genera desconfianza por su falta de liderazgo.
Parafraseando a nuestra poeta Lina Zerón, vivimos en un país tan grande que todo nos queda lejos: la educación, la seguridad, la dignidad y los buenos gobernantes.
El peso se encuentra en sus niveles más bajos desde el 2012; de las 10 monedas más negociadas en el mundo, el peso es la moneda que más terreno ha perdido frente a la divisa norteamericana, su valor ha caído 5% en el último trimestre y 14% en lo que va del año. Esto ha generado preocupación e incertidumbre, no solamente entre los inversionistas, exportadores e importadores, sino entre la gente que se preocupa si va a tener que pagar más por sus bienes, si le va a salir más caro viajar al extranjero y si su ingreso va a disminuir. Por supuesto, los factores Trump y Peña Nieto han aumentado la incertidumbre sobre las perspectivas del país.
¿A qué se debe la depreciación de nuestra moneda, a una debilidad económica o a una debilidad política, a errores de política económica o de política internacional? Es cierto, la caída de los precios del petróleo y la perspectiva de aumento en las tasas de interés en Estados Unidos le han restado fortaleza al peso, pero probablemente el factor más importante que explica su gran fragilidad ha sido la pérdida de confianza de los inversionistas por la baja destreza política de la administración actual que no ha sabido lidiar con la amenaza que representa el candidato republicano Donald Trump. En efecto, la volatilidad del peso ha aumentado por el factor Trump y el factor Peña Nieto, uno por atacar a México y el otro por no saberlo defender.
La inestabilidad del peso lo evidencia el debate de los candidatos presidenciales. Los mercados pronosticaban que Trump ganaría el debate por lo que el peso se devaluó a un mínimo histórico de 20.29 pesos por dólar, tendencia que se revertió después de concluido el debate con la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. El peso se apreció en más de 2%, llegando a 19.79 pesos por dólar a la compra.
La pregunta obligada es ¿cómo puede ser que una moneda considerada fuerte se deprecie y aprecie dependiendo de los vaivenes de un simple debate político? La triste respuesta es que México carece de un blindaje político por falta de destreza y liderazgo de nuestros gobernantes, lo cual genera incertidumbre y desconfianza. Fortalecer la confianza de los inversionistas, empresarios, trabajadores y consumidores requiere de credibilidad en las acciones del gobierno y la credibilidad se gana con acciones contundentes en defensa del país, en la lucha contra la inseguridad, corrupción e impunidad, y si de algo ha dado muestras este gobierno es de debilidad, de falta de valentía política para enfrentarse aquellos que atentan contra la mayoría de los mexicanos, llámense estos maestros en busca de privilegios o miembros del crimen organizado o un fascista norteamericano que ha basado su campaña presidencial en denigrar y atacar a México y a los mexicanos.
El candidato republicano tiene una relación intangible con la verdad, sus frases son prefabricadas y no se apegan a los hechos sino a la percepción subjetiva sobre lo que está pasando. Sus seguidores lo siguen no porque dice la verdad, sino porque les dice lo que quieren escuchar, por ser un perro rabioso de callejón que alimenta sus miedos y temores, atacando a las minorías que supuestamente controlan el tráfico de drogas, violan a sus mujeres y les quitan sus empleos a los americanos blancos. Trump despotrica contra el comercio internacional que según el beneficia más a los otros países que a Estados Unidos. Su popularidad ha crecido porque representa la cara del cambio, es una cara diferente a las mismas de siempre. Durante el debate Trump calificó a Hillary como la candidata del status quo quien ha estado en la política por cuatro décadas. Trump hizo gala de su intolerancia al culpar a Hillary de todos los males y errores de las administraciones de Clinton y Obama.
Ambos contrincantes fueron cuidadosos al no mencionar el muro ni la migración, lo que probablemente hubiera sido un factor positivo para Hillary, pero prefirieron esquivar el punto. Una de las afirmaciones de Trump fue que México era la octava maravilla del mundo en cuanto a sus plantas industriales, implicando que Estados Unidos se estaba quedando atrás. Su verborrea le ganó la buena voluntad de los trabajadores blancos al culpar a los tratados comerciales por el desempleo y al referirse a que no pagaba impuestos porque el gobierno los usaba mal.
Este primer debate ha sido el más visto en la historia de Estados Unidos, uno de cada cuatro americanos lo vio, un total de 81.4 millones de americanos.
Al término del debate, la primera impresión de Trump fue que había perdido por una confabulación en su contra, porque le dieron un micrófono defectuoso, porque las preguntas del moderador habían sido capciosas, en otras palabras siguió la clásica conducta del bully de la escuela que se la pasa victimando a otros y pega el grito al cielo cuando una de sus víctimas le da la cara y le gana la pelea. Desde un punto de vista racional el debate lo ganó Hillary, sin embargo los férreos seguidores de Trump consideraron que éste lo había ganado al verlo como de costumbre como un agresivo perro callejero.
En conclusión, el peso seguirá mostrando signos de inestabilidad y se mantendrá entre los 19 y 21 pesos por dólar hasta después de las elecciones presidenciales. El primer round lo ganó Hillary Clinton y seguramente no habrá sorpresas en el segundo y tercer debate. El factor Trump es importante en la fragilidad del peso gracias al factor Peña Nieto que genera desconfianza por su falta de liderazgo.
Parafraseando a nuestra poeta Lina Zerón, vivimos en un país tan grande que todo nos queda lejos: la educación, la seguridad, la dignidad y los buenos gobernantes.
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lunes, septiembre 14, 2015
México y el mundo: de todo un poco
Estamos en septiembre, el mes patrio, tiempo oportuno para comentar de manera sucinta los instantes álgidos del momento nacional e internacional:
Decía el escritor francés, Anatole France, “El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.” Desde esta columna, hago votos para que nuestros líderes nacionales e internacionales mejoren un poquito porque, de seguir la baja calidad de sus razonamientos, acciones y decisiones, el futuro no pinta nada bien.
Tercer informe:
Enrique Peña Nieto llegó a su tercer informe en el peor momento, en el nivel más bajo de aceptación: de cada tres mexicanos dos lo reprueban y uno lo apoya. No hay necesidad de esperarnos al fin del año para evaluar su tercer año de gobierno. El primer año de su administración fue relativamente bueno; el segundo francamente regular, y éste claramente negativo. En cuanto al rumbo de la siguiente mitad de su administración, la primera indicación nos la da el relevo de colaboradores. En efecto, los salientes miembros del gabinete y los nuevos nombramientos anuncian que en los próximos años van a importar más los intereses del partido y la sucesión, que los intereses de la nación y el bienestar de los mexicanos.Periodismo ético:
Carlos Loret de Mola, el popular conductor de Primero Noticias de la cadena Televisa, sacó a la luz pública un vídeo personal en donde habla de su hartazgo con la corrupción en México. Menciona sin tapujos ni cortapisas la galopante corrupción que crecientemente azota al país: los abusos de los gobernadores de Guerrero y Chihuahua; la línea 12 del Metro que costó tres veces el presupuesto original y no sirve; las emblemáticas casas del presidente y su principal colaborador, y el fraude de Melate, entre otros. Los buenos periodistas son los que siguen la historia, no los que se enriquecen al margen. Desde esta columna, hago votos para que no le pase lo mismo que le sucedió a la popular Carmen Aristegui. Criticar la corrupción y la impunidad, señalando a los causantes, no es un sesgo de parcialidad, sino el ejercicio de un periodismo moral y ético.Tsunami migratorio:
La pobreza y desesperanza en África y el Medio Oriente siguen produciendo oleadas crecientes de migrantes en busca de mejores oportunidades de vida. No se puede tapar el sol con un dedo. Los problemas de guerra civil, persecuciones religiosas, inestabilidad y pobreza que afectan a África y al Medio Oriente van a continuar, impulsando a los más pobres y más desesperanzados a buscar sobrevivir en Europa. Este flujo migratorio se va a amplificar independientemente de muros y cercos. Este fenómeno está exacerbando la xenofobia y el racismo de los europeos, permitiéndole ganar terreno a los partidos nacionalistas y de extrema derecha. Hungría, Italia y Grecia difícilmente podrán superar los desafíos planteados por esta masiva migración. La solución no está en el aislamiento, las deportaciones masivas y la construcción de muros, sino en el fomento al desarrollo integral político, económico y social de los países-problema. Es preferible la intervención política-militar y económica de las naciones europeas en esos países-problema de donde huyen los migrantes, que enfrentarse a sus propias poblaciones en suelo europeo.Lección griega:
El paquete de medidas económicas para restablecer la salud económica, aunque tardó en llegar, finalmente llegó. La realidad por fin se encargó de desterrar al populismo nacionalista de los políticos oportunistas que querían salir de la crisis culpando de todos sus males a los malos extranjeros. El pueblo griego finalmente tuvo que reconocer que el dispendio y los errores, excesos e irresponsabilidades de sus gobernantes fueron los que los llevaron a la crisis. No hay de otra, ahora hay que pagar la cuenta del pasado con ajustes y sacrificios.Oportunismo electoral:
El fenómeno que representa la popularidad creciente del monstruo Donald Trump en Estados Unidos se alimenta en parte de nuestros errores e irresponsabilidades. Los mexicanos le estamos dando las municiones para que continúe ganando adeptos a su candidatura presidencial. La corrupción, impunidad, criminalidad, y narco-telecomedias alimentan la ignorancia y los más bajos sentimientos del pueblo estadounidense, hechos que hábilmente explota el nazi americano Donald Trump.Venezuela y Colombia:
Primero fue la crisis con Guyana, luego le siguió el problema con España, y ahora se suscita el choque con Colombia. El incidente surgió por el enfrentamiento de contrabandistas colombianos contra militares venezolanos. Esa fue la excusa para cerrar la frontera más activa del continente después de la de México con Estados Unidos. Hubo deportación abrupta de más de mil colombianos, incluyendo niños nacidos en Venezuela. Cada vez que el Presidente Maduro enfrenta desaprobación interna, inventa enemigos extranjeros para fomentar el nacionalismo y tratar de recuperar popularidad. Las encuestas le están dando ya 30 puntos de ventaja a la oposición en la intención de voto. Esta acción es claramente una maniobra para recuperar popularidad, y conseguir el apoyo de las Fuerzas Armadas. Lo que se respira en el ambiente venezolano es la desesperación de los ineptos. En esta ocasión, le está costando mucho trabajo a Maduro crear fantasmas enemigos en el extranjero para compensar el verdadero e irreparable desastre económico en lo interno.Decía el escritor francés, Anatole France, “El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.” Desde esta columna, hago votos para que nuestros líderes nacionales e internacionales mejoren un poquito porque, de seguir la baja calidad de sus razonamientos, acciones y decisiones, el futuro no pinta nada bien.
domingo, agosto 30, 2015
México y occidente, Carter y Trump, casas bien habidas, devaluación sin inflación, da Vinci en México
Occidente y México
La sociedad occidental está atravesando por una problemática existencial aguda en donde no hay una clara visión de hacia dónde se quiere ir. Con el fin de la Guerra Fría, la desaparición del imperio soviético y el fracaso del modelo económico político del socialismo leninista-estalinista, occidente perdió al enemigo común que le permitía aglutinarse en torno a sus valores de libertad, democracia y economías abiertas. Sin un claro adversario ideológico global, occidente perdió gradualmente su rumbo entrando en un período de vacío ético-moral cuyas manifestaciones han sido el consumismo materialista, relativista y hedonista. Las juventudes occidentales buscan la satisfacción inmediata, el sentirse bien en el momento, aunque sea de manera química. Es la cultura de la gratificación instantánea en donde el placer es el eje central del vivir, en donde los videojuegos sustituyen a la realidad, las imágenes sustituyen a las ideas y el “textear y video-chatear” sustituyen al tomar café con los amigos.Estamos viviendo, como advierte Giovanni Sartori, la transición del homo sapiens al homo videns, aquel joven que maneja muchas imágenes y pocos conceptos. Nuestra clase media busca y anhela el consumismo americano. La mayoría de la juventud va en pos de las satisfacciones inmediatas, los sucesos trágicos y los atentados contra la sociedad civil, les pasan casi desapercibidos. Si lo sucedido en Ayotzinapa, la fuga del Chapo Guzmán, la línea 12 del metro, los asesinatos de los periodistas y la adquisición de las casas de lujo por el presidente y su secretario de hacienda hubieran sucedido en la década de los años sesentas o setentas, se hubiera generado descontento popular y movimientos similares al de 1968… como dijera resignado el campesino ante la pérdida de su cosecha, “…son cosas de los tiempos.”
Trump y Carter
A muchos les causa sorpresa que un pueblo como el americano pueda generar dos figuras de gran aceptación popular tan diametralmente opuestas. En un extremo tenemos al millonario Donald Trump, candidato presidencial por el partido republicano, y por el otro al expresidente demócrata Jimmy Carter. Trump hace gala de una intolerancia racial y una xenofobia enfermiza que nos hace recordar a los dictadores y kamikazes del eje de la maldad, Berlín-Roma-Tokio de 1940. Carter manifiesta –ante un grave desafío de salud– gracia, calidad humana, buen humor y los mejores valores del ser humano. La pregunta obligada es ¿cómo puede un mismo pueblo crear y amar personajes tan diferentes?Trump ha manifestado en su campaña para alcanzar la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos del partido republicano un odio hacia los mexicanos parecido al de Hitler hacia los judíos. Este discurso intolerante, de intransigencia racial y cultural hacia los mexicanos le ha acumulado y le sigue sumando adeptos, convirtiéndolo en el candidato republicano más popular con el 28.3 por ciento de la intención del voto, mientras que sus seguidores más cercanos Ben Carson y Jeb Bush apenas llegan al 11.6 y al 8.0 por ciento respectivamente (Fuente: elections.huffingtonpost.com/pollster, 29 agosto 2015). Varios consideran que es preferible no responder a los ataques de Donald Trump puesto que esto significaría darle importancia y protagonismo a un imbécil; sin embargo, considero que es peor quedarse callado. Recuerdo aquel poema de Niemöller:
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.
Las declaraciones simples, torpes y agresivas de este populista de derecha, personaje casi cómico con un peinado de quesadilla o de cobija doblada, han despertado el apoyo de los ultraconservadores estadounidenses. Este fenómeno está llevando a otros políticos oportunistas a salir del clóset y buscar mayor popularidad con discursos similares de resentimiento e intolerancia hacia otros grupos raciales, religiosos y culturales… ¿será que el odio une más a los hombres que un noble ideal?
Carter fue el primer presidente de Estados Unidos que introdujo la consideración de los derechos humanos para juzgar las políticas de otros países. Con los días contados por un cáncer que se le extendió al cerebro, Carter ha dado muestras de una entereza ética y moral que impresiona a propios y extraños. Con gran sentido del humor anunció las malas noticias de su salud y dio gracias por la vida plena que hasta el momento ha tenido. Al término de su presidencia, en lugar de buscar enriquecerse en el circuito de conferencias o de crear una biblioteca con su nombre, se dedicó a crear y participar en proyectos de ayuda a los menos afortunados. Éste es un presidente que será recordado por sus buenas intenciones, acciones e integridad moral, digno ejemplo de lo mejor del ser humano.
Una de las fortalezas del pueblo americano es el fomento a la lucha de contrarios, a la competencia entre rivales. La escritora inglesa Evelyn Beatrice Hall escribió en 1903 "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Hasta ahora, en promedio han ganado más los buenos que los malos en Estados Unidos, lo cual no significa que siempre será así. Sólo basta que se duerman los buenos para que la maldad triunfe. Esta historia de lucha de contrarios ha hecho fuerte, resistente, y adaptable al pueblo norteamericano. De qué otra manera se puede explicar que después de siglo y medio de haber tenido un cruel esclavismo y una sanguinaria guerra civil entre los estados esclavistas del sur y los abolicionistas del norte, Estados Unidos haya elegido a un presidente afroamericano.
Los hispanos estamos conscientes de que muchos americanos tienen un rasgo de racismo, intolerancia religiosa, chovinismo y xenofobia, especialmente contra los afroamericanos y latinoamericanos. Actualmente hay un clima propicio para los oportunistas simplones como Donald Trump. En efecto, solamente el 30% de los americanos considera que su país va en la dirección correcta, el resto, la gran mayoría, según las encuestas, está descontenta por el rumbo que ha tomado su país. La clase media americana, por un lado, envidia a los ricos y por el otro desprecia a los pobres bajo asistencia social. Es una clase media que desconfía de sus instituciones. Este sentimiento popular es terreno fértil para un político que se aprovecha del simplismo y los valores más bajos de la gente. No dudo que en los próximos días y semanas el señor Trump sume más adeptos con su retórica populista de extrema derecha, pero tarde o temprano Trump va a caer. Los intereses del partido republicano van eventualmente a prevalecer, puesto que un candidato tan radical le costaría las próximas elecciones. Estados Unidos ya experimentó los horrores de los dictadores y kamikazes del eje Berlín-Roma-Tokio, no tengo duda de que en el momento propicio esa sociedad civil reaccionará y le pondrá un hasta aquí a la candidatura de este personaje tragicómico… mientras tanto, como dijera el comediante y actor norteamericano George Carlin, “no hay que subestimar el poder de los estúpidos en grandes grupos.”
Casas bien habidas
Después de una exhaustiva investigación de seis meses, el improvisado secretario de la función pública Virgilio Andrade anunció con pompa y platillo que no había nada ilícito en la adquisición de las casa de Enrique Peña Nieto en Ixtapan de la Sal, de la conocida Casa Blanca de su esposa la señora Angélica Rivera, y la casa de Luis Videgaray en Malinalco. En otras palabras, la investigación concluyó que no hubo tráfico de influencias ni pago de favores en la adquisición de tales casas. Todo se hizo dentro de la ley, al momento de adquirir sus casas Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray no eran funcionarios federales, claro, no se mencionó que en ese momento el primero era gobernador del Estado de México y el segundo miembro del equipo de transición del presidente electo Peña Nieto.Con esta investigación lo único que queda claro es para que en México se le acuse y castigue a un funcionario público de conflicto de intereses, tráfico de influencias y/o pago de favores aparte de que sea un corrupto tiene que ser muy estúpido, puesto que todo lo puede hacer dentro de la legalidad. Siempre habrá algún párrafo en alguna ley que justifique sus acciones y abusos. Los gobernantes en México desgraciadamente carecen de ética pública y amor a la Patria, elementos indispensables para conducir a una sociedad al estado de derecho y al respeto a la ley. No hay duda de que en muchos países hay corrupción, como no hay duda de que México es el campeón de la impunidad.
El mensaje que se envía a los gobernantes y autoridades con esta farsa de investigación es que: “pueden hacer lo que quieran, siempre y cuando lo hagan antes y después de estar en el ejercicio de su cargo público”. El colmo de la burla es que, días después de darse a conocer los resultados de la investigación de las casas, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sostuvo ante senadores de PRI y PVEM que se “castigará a quienes cometieron actos de corrupción y colusión con el crimen organizado…” Declaraciones y promesas sin sustento histórico, falsas afirmaciones sin respaldo por los hechos. Los miembros del gabinete son nombrados no porque saben hacer bien su trabajo, sino porque saben hacer bien la política de sombra y encubrimiento.
Con esta investigación se pretendía cambiar el rumbo de la tendencia de la notoria pérdida de aprobación de Peña Nieto, quien tiene el más bajo nivel de aprobación desde que inició su mandato: 34% en aceptación ciudadana y 15% entre los líderes de opinión.
Los recientes cambios de miembros de su gabinete obedecen, no porque considerara muy malos a los funcionarios anteriores, ni porque los quisiera castigar por sus errores, sino porque busca mejorar su imagen y preparar su sucesión. Los secretarios están ahí para hacer política y los recientes nombramientos confirman dicha intención. No es extraño por ello que estos nuevos miembros lleguen poco después del nombramiento de Manlio Fabio Beltrones como presidente del PRI y antes de rendir su tercer Informe Presidencial. Con estos cambios, el gobierno de Enrique Peña Nieto abre la puerta no a las acciones para mejorar la economía, el empleo, la educación, y la seguridad, sino para hacer política y de esta manera asegurar que el PRI se mantenga en el poder… pero, como alguien dijo: “Lo falso, por mucho que crezca en poder, nunca podrá alcanzar a la verdad.”
Devaluación sin inflación
La continua depreciación del peso ante el dólar ha ocasionado grandes preocupaciones entre las familias y empresarios mexicanos, pensando que la caída del valor del peso van afectar sus ingresos y seguridad laboral. Sin embargo, las autoridades aseguran que la depreciación del peso no afectará la inflación, lo cual causa sorpresa y extrañeza. No es razonable asegurar que no habrá un aumento de precios y mucho menos aseverar que un operativo a nivel nacional controlará los incrementos injustificados de precios. Cualquier economista sabe que en una economía abierta, una devaluación prolongada de la moneda tarde o temprano incidirá en los precios. La historia económica también nos dice que las políticas de control de precios perjudican más que lo que benefician, pues llevan a la escasez, el acaparamiento y a más presiones alcistas. Un consejo para las autoridades financieras y económicas de México: “prometan lo más apegado a la realidad económica, pues de lo contrario generan incertidumbre y falta de confianza en su capacidad y habilidad para promover una economía sana y próspera.”Leonardo da Vinci y la belleza
México está atravesando un momento muy difícil en su historia republicana, un momento de descomposición social y de falta de optimismo ante un futuro incierto. Los mexicanos tienen temor de salir a la calle y no confían en sus instituciones. Ven con tristeza que los nuevos ricos no son los grandes científicos, investigadores, o los empresarios, sino los gobernantes, ex políticos y líderes sindicales. Se sienten atropellados con los nuevos impuestos y tarifas públicas, los nuevos requisitos y cobros de tarjetas de circulación, tenencia vehicular, impuestos prediales, aumento en las multas, etcétera y se sienten burlados porque los funcionarios corruptos siempre logran evadir la justicia. Pero del otro lado de la moneda, también hay manifestaciones sociales de que no todo está tan mal.Desde junio a agosto 2015, se exhibió en el Palacio de las Bellas Artes la obra de Leonardo da Vinci y su concepto de belleza. Alrededor de trescientos mil mexicanos visitaron la exposición y se formaban cada madrugada en largas filas para poder entrar a gozar la obra de este gran artista universal. Esto habla bien del pueblo mexicano pues nos dice que no todo está perdido, que hay esperanza e ilusión en medio de una profunda crisis de valores, de la inseguridad ante el crimen organizado y de los abusos sin límite de los gobernantes. No dudo que al final del día, las buenas intenciones, las buenas ideas y las buenas personas prevalecerán… “dejemos el pesimismo para tiempos mejores.”
sábado, noviembre 01, 2014
Endeudamiento acecha a México
México ha sufrido mucho en su historia por el
endeudamiento excesivo. A partir de los 70 empezamos un periodo de
bajos niveles de deuda y buenas perspectivas de crecimiento. Sin embargo, en
los 80, el gobierno de López Portillo nos llevó a altísimos niveles de
deuda superiores al 90% del PIB. Tardamos más de una década en superar la crisis
del sobreendeudamiento externo hasta llegar nuevamente a niveles aceptables.
Los gobiernos de Zedillo y Fox se manejaron con niveles prudentes de
endeudamiento. Sin embargo, a partir del 2007, empezamos una vez más a transitar
el camino tortuoso del sobreendeudamiento, y en el 2013 el endeudamiento se aceleró vertiginosamente. De seguir esta tendencia seguramente vamos a
tener que enfrentar otra crisis de deuda externa en algunos cuantos años
más.
A pesar de que la historia nos informa de los riesgos de tomar el camino
del sobreendeudamiento, parece ser que nuestros gobernantes se empeñan en repetir
los errores del pasado. La deuda bruta aumentó 40.3% del 2006 al 2013, en otras
palabras pasó del 37.8% del PIB en el 2006 al 46.5% en el 2013.
Claro, hay que mencionar que una relación de deuda a PIB del 40% suena
horrible, pero en realidad no es tan preocupante cuando se consideran los
niveles de otros países. El problema no es el pedir prestado, sino como se usan
los ingresos del préstamo. Endeudarse es parte de la vida económica normal de
los individuos y las naciones. Pero, si pedimos prestado para financiar nuestro
consumo, el día de mañana no tendremos ingresos suficientes para mantener ese
nivel de consumo y cubrir el costo de la deuda pasada. Asimismo, cuando los
países piden prestado para financiar sus gastos corrientes, el día de mañana se
acercarán a una crisis de no pago. Eso es lo que nos está sucediendo hoy en
día. En los proyectos de ingresos fiscales y en el presupuesto del gasto para
el 2015 se nota una reducción relativa de la inversión productiva y un aumento en
el gasto destinado a la operación del gobierno.
El otro problema que estamos viendo es la rapidez en que está creciendo
el endeudamiento externo. En el 2013 creció 14.2% y la tendencia es que siga
creciendo a tasas muy superiores a las del crecimiento económico y de los
ingresos fiscales.
La economía mexicana no ha crecido más del 2% al año mientras que el
adeudo del gobierno federal aumentó 21% en lo que va de la presente
administración. Se están agregando 1,430 millones de pesos al día al saldo del
endeudamiento desde que inició el gobierno de EPN. Ese monto equivale al
presupuesto anual de la Comisión Nacional de Derechos Humanos o la mitad de lo
que requiere la Oficina de la Presidencia.
El incremento en la deuda de esta administración es de más del doble al registrado en el mismo periodo de 21 meses al inicio del gobierno de Felipe
Calderón. Al cierre del 2012 la deuda del gobierno representó 37.8% del PIB,
aumentando al 48. 1% al cierre del segundo trimestre de 2014.
Estos aumentos se explican por la pretensión del gobierno de cubrir el boquete fiscal causado por la caída en los precios del petróleo con más deuda.
Claro, es más fácil pedir prestado que reducir el gasto corriente. Al fin de
cuentas son las generaciones futuras las que van a tener que pagar la deuda. La
dificultad está en que cubrir los faltantes fiscales con más deuda es peligroso,
no es más que una bomba de tiempo que pone en peligro la estabilidad
macroeconómica del país. Endeudarse para financiar el gasto corriente es un
riesgo gravísimo para las finanzas públicas y las perspectivas de crecimiento.
Financiar el consumo con préstamos se basa en una expectativa positiva
del mañana: “mañana ganaré más y pagaré mis deudas.” El problema es que muchas
de esas expectativas optimistas generalmente no suceden. Hoy en día estamos
viviendo momentos de altas expectativas pero de pobres resultados, hecho que
debe sugerirle a nuestros gobernantes que las expectativas de un futuro mejor a
la mejor no se realizarán.
El mundo está atravesando una realidad de precios débiles del petróleo y
de cambios en la filosofía de la Reserva Federal de Estados Unidos. Estos
factores pueden llevarnos a menores ingresos por las exportaciones de petróleo,
y al encarecimiento del costo del dinero. El único camino razonable de política
pública es apretarse los cinturones, reduciendo los gastos corrientes y evitando
caer en la tentación de seguir cubriendo los faltantes fiscales con mayor
endeudamiento.
Es peligroso pensar
que para evitar el sacrificio del presente hay que empeñar el bienestar del
mañana.jueves, julio 24, 2014
Perspectivas económicas para el resto del sexenio de Enrique Peña Nieto: 2014-2018
Después de 3 años de buenos crecimientos del PIB de 5.2, 3.8 y 3.9% en 2010, 2011 y 2012, respectivamente, alcanzando un promedio de 4.3%, por encima del promedio mundial, se esperaba que con la llegada del gobierno de Peña Nieto se iba a mantener e inclusive mejorar esta tendencia. Sin embargo, han pasado 19 meses y el desempeño económico no ha sido el esperado, ni el prometido, al contrario se vino una fuerte desaceleración que nos dejó al borde de la recesión. El PIB tan sólo creció al 1.1% en el 2013, muy por debajo del esperado crecimiento de más del 3% pronosticado a principios de su administración. Ahora, en su segundo año de gobierno, los pronósticos de crecimiento para el 2014 superiores al 3% se han vuelto a revisar a la baja, esperándose que este año la economía crezca al 2.2%, el doble del escaso crecimiento alcanzado en el 2013. En ambos años el crecimiento de México estuvo y estará por debajo del de Estados Unidos y Canadá, contribuyendo a aumentar nuestro subdesarrollo relativo. Ante una realidad más pobre que la esperada, uno se pregunta: ¿Por qué hemos crecido y seguimos creciendo por debajo de las expectativas?, ¿Qué es lo que está haciendo mal el gobierno de EPN?, y ¿Qué podemos esperar en los 55 meses restantes de su administración?
En días recientes di una plática sobre el tema de esta nota a un interesante grupo de intelectuales de diferentes orientaciones ideológicas y actividades profesionales. Llegué a las tres de la tarde, comí, di la plática y, entre preguntas y comentarios, salí de la reunión a las ocho de la noche. Llegué a casa totalmente agotado después de escuchar, responder y comentar preguntas de toda índole, dentro y fuera del tema. En esta primera nota trato de resumir la primera parte de dicha presentación.
Los primeros 19 meses han sido decepcionantes. Probablemente los principales logros hasta el momento del gobierno de EPN hayan sido el Pacto por México y bajo su manto, las reformas estructurales. Estos logros le confirieron a la administración de EPN legitimidad y confianza al principio de su mandato, lo cual desgraciadamente no se tradujo en un mayor consumo e inversión en el 2013 y en lo que va del 2014.
En cuanto a los principales errores de la administración de EPN, posiblemente estos tengan que ver –en el orden económico– con la demora en el ejercicio del gasto público en el 2013; la nefasta reforma hacendaria; una política fiscal que en lugar de estimular la actividad económica optó por una serie de medidas recaudatorias que disminuyeron el poder adquisitivo de las familias mexicanas y restaron incentivos a la inversión privada. Otra falla en el orden institucional correspondió a lo poco que se hizo para disminuir la impunidad, castigar la corrupción y mejorar la seguridad.
En lo que toca al crecimiento económico durante el 2013, la tasa de crecimiento fue inferior a la esperada debido a un entorno internacional más débil de lo previsto. Las economías europeas crecieron poco, mientras que la economía estadounidense aceleró su crecimiento en la segunda mitad del 2013, creciendo en promedio anual al 1.9%, por arriba del crecimiento mexicano. En el sector externo nos afectaron los techos a nuestras exportaciones de automotores arbitrariamente impuestos por Argentina y Brasil.
En lo interno el impacto fue resultado de dos factores. El primero fue el mal manejo del gasto público, el ejercicio del cual se demoró por motivos políticos y por la negociación del pacto por México; grave error de la administración de EPN. El segundo factor correspondió a la baja productividad en nuestra economía debido a 4 elementos: (1) la falta de competencia interna, (2) la excesiva normatividad, reglamentación y tramitación burocrática para las pequeñas y medianas empresas, (3) el elevado costo del dinero comparado con el de nuestros principales socios y competidores comerciales, y (4) los altos niveles de corrupción gubernamental que aumentaron los costos de producción. Se notó la ausencia de esfuerzos gubernamentales para superar dichos obstáculos que merman la productividad.
Los siguientes 55 meses serán mejores, pero no por mucho. Las perspectivas para los próximos cuatro y medio años de gobierno de Enrique Peña Nieto son relativamente positivas. Para empezar, nuestros principales socios comerciales, Estados Unidos y Canadá, esperan crecer a tasas superiores al 2% de aquí al 2018. Las economías de la zona del euro continuarán resolviendo sus problemas de deuda y fiscales. Aún bajo el escenario pesimista de que Grecia abandone la zona del euro, las principales economías europeas van a mantener un dinamismo positivo con tasas de crecimiento superiores al 1%.
En cuanto al efecto de las reformas estructurales en el crecimiento económico, no vamos a ver un gran impacto sino hasta finales del sexenio, en gran parte por la demora y la baja profundidad en las leyes secundarias de las propias reformas.
De tal manera que la economía mexicana va crecer en promedio entre el 3 y el 3.5% del 2015 al 2018. El tipo de cambio se situará a finales del 2018 en cerca de los 14 pesos por dólar y la inflación no rebasará el 3.5%. La inversión privada extranjera continuará llegando atraída por las altas calificaciones otorgadas a México por las principales calificadoras internacionales, la estabilidad financiera y la continuidad en la prudencia fiscal. La confianza de los inversionistas se verá fortalecida por la ratificación del gobierno de EPN del compromiso federal de dejar la determinación de las tasas de interés y los tipos de cambio al libre juego del mercado, apoyado por un importante monto de reservas internacionales de 190,000 millones de dólares y con una línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional de 73,000 millones de dólares. En América Latina, México junto con Colombia, Chile, Perú, Paraguay, Ecuador y Bolivia tendrán más éxito en su desempeño económico, mientras que Venezuela, Brasil y Argentina continuarán con una baja dinámica de crecimiento.
¿Por qué no crecimos más rápido? Seguramente el lector, al leer los datos de ascensor (que esto subió y aquello bajó) de los párrafos anteriores, se preguntará ¿qué pasó? y ¿por qué México no puede crecer a tasas superiores a 3.5%?
La economía mexicana pudo y puede crecer a tasas cercanas al 7% anual. El hecho de que no lo haga se debe al mal manejo del gasto público, a la falta de una gobernabilidad efectiva, y a las limitaciones de las estructuras política, legal e institucional. El impacto positivo del gasto público en la actividad económica fue bajo por ser su ejercicio ineficiente, mal ejecutado y posiblemente viciado. El aumento en la recaudación disminuyó el ingreso personal reduciendo el gasto privado en favor del gasto público, el cual tiene un menor impacto positivo en el crecimiento que el gasto privado.
Aparte, por mucho que se cambie una ley sectorial para aumentar la eficiencia mediante la competencia, promoviendo el cambio tecnológico y ofreciendo mejores y más baratos productos y servicios a los consumidores, si no se adecua el marco legal e institucional vigente, el resultado es que las buenas propuestas difícilmente se llevan a cabo, porque los afectados recurren a otras leyes, o simplemente se amparan.
¿En dónde estamos? Los problemas de corto plazo se perpetúan y profundizan ante la ineficiencia de las políticas económicas y el auge de la ilegalidad, impunidad y corrupción. Estos factores promueven la desconfianza de la sociedad hacia los gobernantes que van perdiendo gradual pero inexorablemente su legitimidad, reduciéndose así la gobernabilidad del país.
La economía del 2014 al 2018 se verá entre la pérdida de popularidad presidencial y un contexto de ineficacia, incertidumbre y riesgos.
En días recientes di una plática sobre el tema de esta nota a un interesante grupo de intelectuales de diferentes orientaciones ideológicas y actividades profesionales. Llegué a las tres de la tarde, comí, di la plática y, entre preguntas y comentarios, salí de la reunión a las ocho de la noche. Llegué a casa totalmente agotado después de escuchar, responder y comentar preguntas de toda índole, dentro y fuera del tema. En esta primera nota trato de resumir la primera parte de dicha presentación.
Los primeros 19 meses han sido decepcionantes. Probablemente los principales logros hasta el momento del gobierno de EPN hayan sido el Pacto por México y bajo su manto, las reformas estructurales. Estos logros le confirieron a la administración de EPN legitimidad y confianza al principio de su mandato, lo cual desgraciadamente no se tradujo en un mayor consumo e inversión en el 2013 y en lo que va del 2014.
En cuanto a los principales errores de la administración de EPN, posiblemente estos tengan que ver –en el orden económico– con la demora en el ejercicio del gasto público en el 2013; la nefasta reforma hacendaria; una política fiscal que en lugar de estimular la actividad económica optó por una serie de medidas recaudatorias que disminuyeron el poder adquisitivo de las familias mexicanas y restaron incentivos a la inversión privada. Otra falla en el orden institucional correspondió a lo poco que se hizo para disminuir la impunidad, castigar la corrupción y mejorar la seguridad.
En lo que toca al crecimiento económico durante el 2013, la tasa de crecimiento fue inferior a la esperada debido a un entorno internacional más débil de lo previsto. Las economías europeas crecieron poco, mientras que la economía estadounidense aceleró su crecimiento en la segunda mitad del 2013, creciendo en promedio anual al 1.9%, por arriba del crecimiento mexicano. En el sector externo nos afectaron los techos a nuestras exportaciones de automotores arbitrariamente impuestos por Argentina y Brasil.
En lo interno el impacto fue resultado de dos factores. El primero fue el mal manejo del gasto público, el ejercicio del cual se demoró por motivos políticos y por la negociación del pacto por México; grave error de la administración de EPN. El segundo factor correspondió a la baja productividad en nuestra economía debido a 4 elementos: (1) la falta de competencia interna, (2) la excesiva normatividad, reglamentación y tramitación burocrática para las pequeñas y medianas empresas, (3) el elevado costo del dinero comparado con el de nuestros principales socios y competidores comerciales, y (4) los altos niveles de corrupción gubernamental que aumentaron los costos de producción. Se notó la ausencia de esfuerzos gubernamentales para superar dichos obstáculos que merman la productividad.
Los siguientes 55 meses serán mejores, pero no por mucho. Las perspectivas para los próximos cuatro y medio años de gobierno de Enrique Peña Nieto son relativamente positivas. Para empezar, nuestros principales socios comerciales, Estados Unidos y Canadá, esperan crecer a tasas superiores al 2% de aquí al 2018. Las economías de la zona del euro continuarán resolviendo sus problemas de deuda y fiscales. Aún bajo el escenario pesimista de que Grecia abandone la zona del euro, las principales economías europeas van a mantener un dinamismo positivo con tasas de crecimiento superiores al 1%.
En cuanto al efecto de las reformas estructurales en el crecimiento económico, no vamos a ver un gran impacto sino hasta finales del sexenio, en gran parte por la demora y la baja profundidad en las leyes secundarias de las propias reformas.
De tal manera que la economía mexicana va crecer en promedio entre el 3 y el 3.5% del 2015 al 2018. El tipo de cambio se situará a finales del 2018 en cerca de los 14 pesos por dólar y la inflación no rebasará el 3.5%. La inversión privada extranjera continuará llegando atraída por las altas calificaciones otorgadas a México por las principales calificadoras internacionales, la estabilidad financiera y la continuidad en la prudencia fiscal. La confianza de los inversionistas se verá fortalecida por la ratificación del gobierno de EPN del compromiso federal de dejar la determinación de las tasas de interés y los tipos de cambio al libre juego del mercado, apoyado por un importante monto de reservas internacionales de 190,000 millones de dólares y con una línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional de 73,000 millones de dólares. En América Latina, México junto con Colombia, Chile, Perú, Paraguay, Ecuador y Bolivia tendrán más éxito en su desempeño económico, mientras que Venezuela, Brasil y Argentina continuarán con una baja dinámica de crecimiento.
¿Por qué no crecimos más rápido? Seguramente el lector, al leer los datos de ascensor (que esto subió y aquello bajó) de los párrafos anteriores, se preguntará ¿qué pasó? y ¿por qué México no puede crecer a tasas superiores a 3.5%?
La economía mexicana pudo y puede crecer a tasas cercanas al 7% anual. El hecho de que no lo haga se debe al mal manejo del gasto público, a la falta de una gobernabilidad efectiva, y a las limitaciones de las estructuras política, legal e institucional. El impacto positivo del gasto público en la actividad económica fue bajo por ser su ejercicio ineficiente, mal ejecutado y posiblemente viciado. El aumento en la recaudación disminuyó el ingreso personal reduciendo el gasto privado en favor del gasto público, el cual tiene un menor impacto positivo en el crecimiento que el gasto privado.
Aparte, por mucho que se cambie una ley sectorial para aumentar la eficiencia mediante la competencia, promoviendo el cambio tecnológico y ofreciendo mejores y más baratos productos y servicios a los consumidores, si no se adecua el marco legal e institucional vigente, el resultado es que las buenas propuestas difícilmente se llevan a cabo, porque los afectados recurren a otras leyes, o simplemente se amparan.
¿En dónde estamos? Los problemas de corto plazo se perpetúan y profundizan ante la ineficiencia de las políticas económicas y el auge de la ilegalidad, impunidad y corrupción. Estos factores promueven la desconfianza de la sociedad hacia los gobernantes que van perdiendo gradual pero inexorablemente su legitimidad, reduciéndose así la gobernabilidad del país.
La economía del 2014 al 2018 se verá entre la pérdida de popularidad presidencial y un contexto de ineficacia, incertidumbre y riesgos.
viernes, septiembre 27, 2013
Prevención o Combate al Delito: El dilema de Enrique Peña Nieto
El propósito de esta nota es examinar la política de seguridad del gobierno.
Toda estrategia de seguridad bien diseñada tiene que comprender tanto la prevención de los delitos como la lucha contra el crimen. Son las dos caras de la moneda: la prevención y el combate del delito. No se puede tener una política de seguridad exitosa, si no se combate a la delincuencia. Y no se puede tener una estrategia de prevención del crimen, si los criminales están en libertad de hacer lo que quieran.
Las acciones de prevención del delito son sexy, tienen un impacto social y político positivo. Anunciar una campaña de educación en contra de la violencia escolar y familiar, suena bien, da la idea de que el gobierno está haciendo algo para reducir la inseguridad. Esto se debe a que las medidas de prevención del delito son medidas estructurales. Sus resultados tardan tiempo en darse, son resultados de mediano y largo plazo.
Por el otro lado, cuando se actúa en contra del crimen, se producen enfrentamientos con consecuencias inmediatas en pérdidas humanas, sociales y económicas. Las medidas de combate al delito son medidas de carácter coyuntural, son medidas de corto plazo, inmediatamente se ven los resultados. Son medidas necesarias, pero que no gustan.
La política de seguridad del gobierno actual del presidente Enrique Peña Nieto ha hecho énfasis en la prevención del delito, probablemente con el fin político de mejorar la percepción de seguridad de los mexicanos, pero carece de un programa de combate a la delincuencia.
Antes de entrar en materia, permítanme mencionar tres premisas fundamentales:
El gobierno poco ha hablado sobre el combate al delito, probablemente para asentar una diferencia importante con respecto a la del gobierno de Felipe Calderón, quien fue criticado severamente por su campaña de lucha contra la delincuencia organizada. Pero, como el combate contra el delito es importante para una estrategia de seguridad, el portal de Internet de la Comisión Nacional de Seguridad todavía presenta el Programa de Combate y Prevención del Delito de Felipe Calderón, puesto que el actual gobierno todavía no ha formulado su programa de combate a la violencia.
En efecto, cuesta menos prevenir el delito que combatirlo –dice el dicho, “más vale prevenir que lamentar”. Sin embargo, cuando el nivel de inseguridad es elevado, se tienen que implementar medidas inmediatas de combate a la delincuencia. Es una cuestión de sobrevivencia: la delincuencia extrema perjudica el curso normal de la economía y la vida social, restándole gobernabilidad y legitimidad al Estado.
El programa de combate a la delincuencia del gobierno pasado estuvo bien intencionado, pero le falló su comunicación social y política. El punto importante que hay que destacar es que es más perjudicial a mediano y largo plazo para México ignorar a la delincuencia organizada para evitarse el costo político de las malas noticias que enfrentarla. Por definición, tampoco se puede negociar con los criminales. Negociar con criminales son las vitaminas para fortalecer la corrupción.
Las buenas noticias son que la lucha en contra de la delincuencia probablemente se puede hacer mejor que en el pasado. No se tiene que seguir con el mismo enfoque de combatir a fuego y bala a los criminales, se pueden emplear medidas indirectas basadas en las últimas tecnologías y sistemas inteligentes.
Las acciones directas del combate al delito incluyen personal policial y de seguridad, la compra de más y mejor armamento, equipos y vehículos, el uso de retenes en las carreteras y vías de acceso, programas para promover el no salir de sus casas después de ciertas horas, etc. Estas acciones directas tienen costos (1) monetarios y sociales por la gente lastimada y muerta, (2) económicos por las pérdidas de productividad e inversión, y (3) costos políticos por las críticas. Estos costos pueden considerarse tan elevados, que la gente y las autoridades prefieren a veces vivir e ignorar a la delincuencia organizada, que enfrentarla.
Sin embargo, no es necesario meter la cabeza en un hoyo. Existen algunas medidas indirectas con mayor probabilidad de éxito y de menor costo económico, social y político que las directas. Tal es el uso de tecnologías de punta y sistemas inteligentes que permiten información instantánea y detección temprana de actos criminales. Una estrategia de combate al delito basada en estas tecnologías y sistemas cuesta más caro al principio, pero resulta más barata en en el mediano y largo plazo. El uso de estas tecnologías descansan en el principio de que “evitar un delito cuesta menos para la sociedad y para las víctimas que enfrentar al criminal en el acto de cometer el delito, o capturarlo después de haberlo cometido.”
Recientemente se anunció el Plan Frontera Sur, un esquema de vigilancia para contener el tráfico de armas, drogas, contrabando de mercancías, y flujo de migrantes provenientes de Centro y Sudamérica. Este esfuerzo descansa en el uso de retenes y puestos de control vehicular en las carreteras y vías de acceso del sur, y el empleo de 2,400 efectivos del ejército y agentes federales. El costo de este esquema es elevado porque implica personal de seguridad armado, empleados sujetos a las tentaciones de la corrupción, construcción y establecimiento de puestos de control vehicular, adquisición y uso de vehículos, más las pérdidas de tiempo de todos los vehículos privados y públicos de pasajeros y carga en las revisiones.
En lugar de retenes, la opción inteligente consistiría en arcos móviles de escaneo con rayos X que permitan detectar en tiempos prudentes lo que llevan los vehículos. Las imágenes de los escaneos se envían en tiempo real a un centro de análisis en algún lugar del país donde se analizan. De tal manera, si un camión lleva armas, drogas, contrabando o gente oculta, tres o cuatro kilómetros adelante se le hace la parada y detención correspondiente. Esto envía un mensaje inmediato a los delincuentes de que no pueden transportar armas, dinero, mercancía y gente ilegal.
¡Qué bueno que el gobierno de Enrique Peña Nieto esté manejando mejor sus relaciones públicas! Y ¡Qué bueno que se haya mejorado la percepción de seguridad! Sin embargo, el nivel de delincuencia real probablemente está igual o peor. Si la intención del gobierno actual es pasar a la historia como un gobierno mejor que los anteriores, es importante que tenga un programa integral de seguridad que contemple los dos lados de la moneda: la prevención y el combate al delito.
No solamente es necesario manejar bien en los medios la estrategia de combate al delito, sino también debe descansar en las mejores opciones. Las tecnologías de punta y sistemas inteligentes ofrecen una alternativa viable para lograr una mayor seguridad en nuestro pobre país tan afectado por los altos niveles de criminalidad.
En el momento actual hay que hacer ambas cosas: combatir y prevenir el delito. No solamente hay que hacer lo que tiene rentabilidad política, sino lo que mejora y sustenta el bienestar nacional.
Los que quieran ver mas que leer, les paso la liga del vídeo-articulo:
http://youtu.be/EuJOcD4kYYY
Toda estrategia de seguridad bien diseñada tiene que comprender tanto la prevención de los delitos como la lucha contra el crimen. Son las dos caras de la moneda: la prevención y el combate del delito. No se puede tener una política de seguridad exitosa, si no se combate a la delincuencia. Y no se puede tener una estrategia de prevención del crimen, si los criminales están en libertad de hacer lo que quieran.
Las acciones de prevención del delito son sexy, tienen un impacto social y político positivo. Anunciar una campaña de educación en contra de la violencia escolar y familiar, suena bien, da la idea de que el gobierno está haciendo algo para reducir la inseguridad. Esto se debe a que las medidas de prevención del delito son medidas estructurales. Sus resultados tardan tiempo en darse, son resultados de mediano y largo plazo.
Por el otro lado, cuando se actúa en contra del crimen, se producen enfrentamientos con consecuencias inmediatas en pérdidas humanas, sociales y económicas. Las medidas de combate al delito son medidas de carácter coyuntural, son medidas de corto plazo, inmediatamente se ven los resultados. Son medidas necesarias, pero que no gustan.
La política de seguridad del gobierno actual del presidente Enrique Peña Nieto ha hecho énfasis en la prevención del delito, probablemente con el fin político de mejorar la percepción de seguridad de los mexicanos, pero carece de un programa de combate a la delincuencia.
Antes de entrar en materia, permítanme mencionar tres premisas fundamentales:
- El propósito de cualquier política pública es mejorar el bienestar nacional. Las acciones para reducir la inseguridad y mejorar la percepción de la ciudadanía sobre la seguridad son elementos fundamentales para darle legitimidad al gobierno de un país. Cualquier política de seguridad que pretenda reducir la inseguridad de manera sostenible requiere contemplar los dos lados de la ecuación: el combate al delito y la prevención del delito.
- El Estado es la única institución que tiene como recurso el uso de la violencia. Ningún otro grupo tiene esa prerrogativa. El uso de la violencia es un instrumento de política pública para proteger la integridad física, el bienestar, la propiedad y los intereses de los habitantes de un país. Por ello, los gobiernos no pueden permitir el uso de la violencia a grupos ajenos a las instituciones del Estado, combatiendo y tratando de evitar la violencia de los grupos al margen de la ley.
- Una economía más segura tiene un crecimiento económico de uno a tres puntos porcentuales por encima de una menos segura. Una economía con bajos niveles de inseguridad tiene costos menores, pues no tiene que gastar excesivamente en sistemas de seguridad y protección. La gente tiene confianza para salir, comprar, divertirse, viajar e invertir para el mañana. La gente que se siente insegura, compra menos, sale menos, viaja menos, vive al día y está traumatizada. Los buenos trabajadores (los más productivos) emigran a las zonas mas seguras.
El gobierno poco ha hablado sobre el combate al delito, probablemente para asentar una diferencia importante con respecto a la del gobierno de Felipe Calderón, quien fue criticado severamente por su campaña de lucha contra la delincuencia organizada. Pero, como el combate contra el delito es importante para una estrategia de seguridad, el portal de Internet de la Comisión Nacional de Seguridad todavía presenta el Programa de Combate y Prevención del Delito de Felipe Calderón, puesto que el actual gobierno todavía no ha formulado su programa de combate a la violencia.
En efecto, cuesta menos prevenir el delito que combatirlo –dice el dicho, “más vale prevenir que lamentar”. Sin embargo, cuando el nivel de inseguridad es elevado, se tienen que implementar medidas inmediatas de combate a la delincuencia. Es una cuestión de sobrevivencia: la delincuencia extrema perjudica el curso normal de la economía y la vida social, restándole gobernabilidad y legitimidad al Estado.
El programa de combate a la delincuencia del gobierno pasado estuvo bien intencionado, pero le falló su comunicación social y política. El punto importante que hay que destacar es que es más perjudicial a mediano y largo plazo para México ignorar a la delincuencia organizada para evitarse el costo político de las malas noticias que enfrentarla. Por definición, tampoco se puede negociar con los criminales. Negociar con criminales son las vitaminas para fortalecer la corrupción.
Las buenas noticias son que la lucha en contra de la delincuencia probablemente se puede hacer mejor que en el pasado. No se tiene que seguir con el mismo enfoque de combatir a fuego y bala a los criminales, se pueden emplear medidas indirectas basadas en las últimas tecnologías y sistemas inteligentes.
Las acciones directas del combate al delito incluyen personal policial y de seguridad, la compra de más y mejor armamento, equipos y vehículos, el uso de retenes en las carreteras y vías de acceso, programas para promover el no salir de sus casas después de ciertas horas, etc. Estas acciones directas tienen costos (1) monetarios y sociales por la gente lastimada y muerta, (2) económicos por las pérdidas de productividad e inversión, y (3) costos políticos por las críticas. Estos costos pueden considerarse tan elevados, que la gente y las autoridades prefieren a veces vivir e ignorar a la delincuencia organizada, que enfrentarla.
Sin embargo, no es necesario meter la cabeza en un hoyo. Existen algunas medidas indirectas con mayor probabilidad de éxito y de menor costo económico, social y político que las directas. Tal es el uso de tecnologías de punta y sistemas inteligentes que permiten información instantánea y detección temprana de actos criminales. Una estrategia de combate al delito basada en estas tecnologías y sistemas cuesta más caro al principio, pero resulta más barata en en el mediano y largo plazo. El uso de estas tecnologías descansan en el principio de que “evitar un delito cuesta menos para la sociedad y para las víctimas que enfrentar al criminal en el acto de cometer el delito, o capturarlo después de haberlo cometido.”
Recientemente se anunció el Plan Frontera Sur, un esquema de vigilancia para contener el tráfico de armas, drogas, contrabando de mercancías, y flujo de migrantes provenientes de Centro y Sudamérica. Este esfuerzo descansa en el uso de retenes y puestos de control vehicular en las carreteras y vías de acceso del sur, y el empleo de 2,400 efectivos del ejército y agentes federales. El costo de este esquema es elevado porque implica personal de seguridad armado, empleados sujetos a las tentaciones de la corrupción, construcción y establecimiento de puestos de control vehicular, adquisición y uso de vehículos, más las pérdidas de tiempo de todos los vehículos privados y públicos de pasajeros y carga en las revisiones.
En lugar de retenes, la opción inteligente consistiría en arcos móviles de escaneo con rayos X que permitan detectar en tiempos prudentes lo que llevan los vehículos. Las imágenes de los escaneos se envían en tiempo real a un centro de análisis en algún lugar del país donde se analizan. De tal manera, si un camión lleva armas, drogas, contrabando o gente oculta, tres o cuatro kilómetros adelante se le hace la parada y detención correspondiente. Esto envía un mensaje inmediato a los delincuentes de que no pueden transportar armas, dinero, mercancía y gente ilegal.
¡Qué bueno que el gobierno de Enrique Peña Nieto esté manejando mejor sus relaciones públicas! Y ¡Qué bueno que se haya mejorado la percepción de seguridad! Sin embargo, el nivel de delincuencia real probablemente está igual o peor. Si la intención del gobierno actual es pasar a la historia como un gobierno mejor que los anteriores, es importante que tenga un programa integral de seguridad que contemple los dos lados de la moneda: la prevención y el combate al delito.
No solamente es necesario manejar bien en los medios la estrategia de combate al delito, sino también debe descansar en las mejores opciones. Las tecnologías de punta y sistemas inteligentes ofrecen una alternativa viable para lograr una mayor seguridad en nuestro pobre país tan afectado por los altos niveles de criminalidad.
En el momento actual hay que hacer ambas cosas: combatir y prevenir el delito. No solamente hay que hacer lo que tiene rentabilidad política, sino lo que mejora y sustenta el bienestar nacional.
Los que quieran ver mas que leer, les paso la liga del vídeo-articulo:
http://youtu.be/EuJOcD4kYYY
lunes, julio 30, 2012
3 de 3 - Peña Nieto y PRI: Significado de los resultados electorales
En este
tercero y último artículo de la serie trataremos de responder a la quinta y
última interrogante: ¿Qué lecciones
podemos aprender de los resultados de las elecciones?
Yo veo tres grandes mensajes de las elecciones presidenciales del 2012:
Yo veo tres grandes mensajes de las elecciones presidenciales del 2012:
- El electorado mexicano ha empezado a castigar a los partidos en el poder cuando no cumplen sus promesas y hacen las cosas mal.
- Los votantes están perdiendo la paciencia de que no se resuelva el principal problema del país el de la pobreza y la desigualdad.
- México ya no vive en los tiempos de una dictadura perfecta, sino en tiempos de una democracia imperfecta.
Primer mensaje: ¡SI NO CUMPLES TE ME VAS!
El PAN heredó un modelo de
crecimiento que favorece al sector externo sobre el mercado interno.
Efectivamente hubo un cambio de poder, pero las dos administraciones panistas
sólo se dedicaron a administrar la estabilidad económica, fiscal y comercial.
Las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón consolidaron una economía
con un sector externo flexible y un tipo de cambio de rápido ajuste permitiendo
que los shocks externos se resolvieran a través de los rápidos ajustes en el
mercado de divisas sin que esto se transmitiera al resto de la economía.
La derrota
del PAN se debió al voto de castigo de la sociedad civil al no haber cumplido
los gobiernos panistas de Fox y de Calderón con las promesas de campaña del
crecimiento del 7% al año y la creación de 1 millón de empleos al año, a los
excesos de sus gobernantes y funcionarios, al bajo crecimiento y al aumento de
la pobreza. La alternancia no pudo avanzar en los cambios estructurales. Los
crecimientos promedio de los dos sexenios panistas rondará en 2.2%, equivalente
al comportamiento de la economía durante los últimos 30 años. En el 2000 el 53.6%
de la población (52.7 millones de mexicanos) estaba sumida en la pobreza
patrimonial y en el 2010 51.3% (57.7 millones), en otras palabras hubo una
reducción relativa de 2.3% pero en términos absolutos los pobres aumentaron en
5 millones de mexicanos. Cientos de miles de mexicanos siguieron emigrando a
los Estados Unidos en busca de mejores empleos. Los consumidores en México
seguimos pagando tarifas más altas por electricidad y las telecomunicaciones
que en Estados Unidos y en Canadá. Los últimos dos gobiernos fracasaron en
mejorar el nivel de vida, y de crear más y mejores empleos. No pudieron
aumentar el grado de competencia en los sectores claves del crecimiento tales
como en la electricidad y las telecomunicaciones. También se presentó un fuerte deterioro social como resultado del combate al narcotráfico.
Segundo mensaje: ¡PREFIERO IGUALDAD EN LA POBREZA, QUE DESIGUALDAD EN LA ABUNDANCIA!
Este mensaje implícito en los resultados de
las elecciones es el que más preocupa. El apoyo que se le ha dado a Andrés
Manuel López Obrador, a este polémico e interesante personaje de la política
nacional, es un termómetro del grado de descontento de los mexicanos. Hay que
reconocer que la gente no es tonta, sabe cómo es AMLO, de que es un político
rijoso, manipulador, inculto, enfermo por el poder, que sólo acepta las
victorias y considera las derrotas como complots y conspiraciones en su contra.
El mexicano sabe que es un hombre que se considera ungido por un poder supra
histórico o celestial para salvar al ignorante e infantil pueblo de México. Los
votos a AMLO no son votos de apoyo, si no votos de castigo a los gobiernos en
el poder, a los gobiernos que no han podido resolver los problemas de pobreza y
de falta de oportunidades, y de los que temen u odian al PRI y al PAN. Hace
seis años López Obrador obtuvo 14.8 millones, mientras que este año obtuvo 15.9
millones, un millón de votos más.
El apoyo a
AMLO es una clara advertencia de los mexicanos que menos tienen que si no se
resuelven sus carencias y faltas de oportunidades van a preferir la regresión
democrática y la lucha de las clases auspiciada por AMLO que continuar en la
pobreza. Los que no tienen ahora, y no tienen la esperanza de tener mañana, van
a optar por que nadie tenga, y van a elegir la igualdad aunque sea en la
pobreza.
Tercer mensaje: ¡NO HAY DICTADURA DE PARTIDO, SINO TAN SOLO UNA DEMOCRACIA EN PROCESO!
En suma, cuarenta nueve millones de mexicanos votamos,
un millón de ciudadanos contó los votos, mientras otro millón supervisó las
elecciones. La dictadura perfecta quedó en el pasado, lo que estamos viviendo
ahora es algo más prosaico y normal: una democracia en construcción.
lunes, julio 23, 2012
2 de 3 - Peña Nieto y PRI: Retos y Acciones
En este
segundo artículo del tema en cuestión trataremos de responder a las siguientes interrogantes:
- ¿Cuáles son los principales retos que se le presentarán al gobierno de EPN?
- ¿Cuáles son las acciones que EPN deberá llevar a cabo para lograr su objetivo de crecimiento económico con sentido social? Y
- ¿Qué requiere el México del mañana?
¿Cuáles son los principales retos que se le presentarán a la administración de Enrique Peña Nieto?
Su primer
reto va ser evitar los errores de los gobiernos que lo antecedieron. EPN ha
hablado de no mirar más al pasado, insistiendo en la renovación del PRI.
Suponiendo que es sincero tendrá grandes desafíos en el orden interno.
Sin lugar a
dudas, el desafío más relevante es resolver el problema de la pobreza extrema y
la desigualdad. El modelo económico de los tres últimos gobiernos ha
favorecido más al sector externo como detonante del crecimiento, que al
fortalecimiento del mercado interno. Esto tiene que cambiar, porque no es
posible crecer por arriba del 2% mientras que la mitad de la población se
encuentra en la miseria y carece de oportunidades de superación.
Para
fortalecer el mercado interno y resolver la pobreza, se requiere llevar a cabo
las reformas estructurales, varias de las cuales van en contra de los intereses
clientelares del propio PRI. Pero no hay escapatoria, las reformas
estructurales en las áreas fiscal, energética, laboral y educativa son
esenciales para impulsar una economía de libre mercado con sentido social. De
lo contrario, EPN no tendrá los recursos suficientes para cumplir con su
principal promesa de “lograr la
seguridad social universal”, promesa cuya realización costaría alrededor de
900,000 millones de pesos anuales. Sin las reformas estructurales que impulsen
un crecimiento de por lo menos 5% anual no solamente no se generarán los
ingresos fiscales necesarios para financiar tal promesa, sino tampoco se van a
generar los empleos necesarios para combatir la pobreza.
Otro importante reto es luchar contra los famosos e inextinguibles dinosaurios y
sindicatos corruptos que tanto le han costado a la nación. Los dinosaurios
políticos están refugiados en los estados con gobernadores y alcaldes corruptos
algunos de los cuales bajo sospecha de estar coludidos con la delincuencia
organizada. Los grandes sindicatos corporativos como el petrolero y el de los
maestros requieren abatirse. Si el gobierno de Peña Nieto no puede llamar a
rendir cuentas a estos poderes fácticos, emblemáticos del despilfarro, la
impunidad y la corrupción, no podrá abatir la pobreza ni la desigualdad social,
ni menos crecer al ritmo acelerado que requiere México.
¿Cuáles son las principales acciones que EPN debería llevar a cabo?
Suponiendo
que EPN es hombre de palabra y que en realidad busca el beneficio del país y no
el personal o el de su partido, sus acciones deberían empezar apenas se
confirme su triunfo. Las primeras acciones serían a muy corto plazo, de aquí al
1ro de diciembre de 2012 cuando toma posesión. Su administración no cuenta con
una mayoría en el Congreso. La medida inteligente es formar un gobierno de
coalición.
Un primer paso sería invitar al gabinete a Gabriel Quadri y a
Josefina Vázquez Mota, lo cual le daría, por un lado, una imagen conciliadora y
participativa y, por el otro, interlocutores para lograr el apoyo en el congreso
para que aprueben sus iniciativas. Dentro de éste orden de ideas, porque no le
ofrece chamba a Felipe Calderón, quien todavía tiene muchos años útiles por
delante; preferible que trabaje en su administración a que Calderón erija el
Centro Calderón y le haga ruido a su administración.
Peña Nieto
está obligado a gobernar con todos y para todos: los priistas y los de otros
partidos; los que nada tienen y los poderosos; su gobierno y el Congreso; el
gobierno federal y los locales; los políticos y los ciudadanos. Estas alianzas
y pactos no son nada fácil… resultan tan complicados que nunca se han dado en
nuestro país, pero también resulta cierto que jamás se han buscado de manera seria.
De no intentarlos, la administración de EPN fracasará y desilusionará como los
gobiernos de la alternancia. Y, como siempre, volveremos al mismo punto de
partida en seis años: “prometimos como nunca, e incumplimos como siempre.” Pongamos
los puntos sobre las is: más que un punto de llegada, esto es un punto de partida
hacia algo mucho mejor.
Peña Nieto
requiere de grandes esfuerzos de negociación y construcción de acuerdos
básicos, toda vez que será necesario llevar la democracia electoral a otras
dimensiones económicas, institucionales y sociales. Necesita introducir
elementos de coalición y participación en el gobierno federal, y cumplir con los
compromisos de las reformas estructurales. Solamente así la gente lo verá como
un presidente que se aleja del pasado, buscando beneficiar más al país que a su
partido.
Un segundo paso es apoyar al gobierno de Calderón para que
lleve a cabo las reformas estructurales a las que el PRI en el pasado se ha
opuesto. Por lo menos, las reformas
fiscal, laboral y energética, las que estimularían el crecimiento y generarían
recursos fiscales. De tal manera que cuando tome las riendas del poder reciba
una economía con mayor capacidad (1) de crecimiento, y (2) para crear más y
mejores empleos. EPN tiene que olvidarse de los celos partidistas y buscar el
beneficio nacional apoyando al actual gobierno panista para que lleve a cabo
las reformas estructurales que tanto requiere el país.
Un tercer paso es mejorar la eficiencia en la toma de
decisiones dentro de la administración pública. Peña Nieto requiere reestructurar
a las secretarías. Un principio que funcionaba bien en el pasado dentro del
contexto mexicano era la separación de las necesidades fiscales de las
responsabilidades del gasto público. Existía una lucha dialéctica entre la
Secretaría de Hacienda (responsable de la recaudación fiscal) y la Secretaría
de Programación y Presupuesto (encargada del gasto e inversión pública). Esta
confrontación competitiva obligaba a ambas secretarías a ser más eficientes.
Hay que separar
la responsabilidad de la recaudación fiscal de la función del gasto e inversión
pública, mediante el fortalecimiento de la Secretaría de Economía integrándole
como subsecretarías a las secretarías sectoriales (energía, comunicaciones y
transportes, agricultura, ganadería, turismo, etc.) esto no solamente
agilizaría la toma de decisiones y reduciría la burocracia sino haría más
eficiente la planificación del desarrollo y la asignación de recursos para el
crecimiento sustentable.
No es
lógico que la secretaría encargada de recabar los fondos para el desarrollo
también sea la responsable de la distribución de estos recursos entre los
diferentes sectores de la economía. La Secretaría de Economía tiene que decidir
qué es lo que se requiere para crecer y en dónde se debe invertir, para
resolver el problema de la pobreza, para ser más productivos, para crear más
empleos y exportar más. La Secretaría Hacienda tiene que decir “esto lo máximo
que te puedo dar sin comprometer la capacidad de crecimiento de la economía”.
Reducir los recursos a los agentes productivos mediante el cobro de impuestos afecta
negativamente al crecimiento económico, mientras que el gasto e inversión
pública en proyectos de desarrollo tiene un impacto positivo en el crecimiento.
En efecto, la
restructuración institucional propuesta crearía una súper-secretaría, de
equivalente poder a la Secretaría de Hacienda, pero eso está muy bien, pues solo
así, con una súper-secretaría, se podrá dialogar con los grandes sindicatos y
poderosos empresarios, tales como Slim, Baillères, Salinas, Garza Sada, Lorenzo
Zambrano, Azcárraga, Chedraui, Quintana, Roberto Hernández y otros.
A mediano plazo, las acciones que deberá tomar el gobierno de
EPN durante los seis años de su mandato estarán encaminadas a promover el
desarrollo económico y social de manera sostenida y sustentable, lo cual
implica hacer más robusto al mercado interno. Durante los próximos cuatro a
seis años México estará ante un clima de incertidumbre en el contexto
internacional, con bajas perspectivas de crecimiento de la economía global.
¿Qué requiere el México del mañana?
Por lo
tanto, México requiere:
(1) fortalecer su blindaje económico, manteniendo prudencia fiscal y promoviendo la
estabilidad económica de los tres últimos gobiernos;
(2) fortalecer el mercado
interno mediante las reformas estructurales y la rendición de cuentas en la
asignación de recursos a los estados, municipios y sindicatos; nunca se podrá
abatir la pobreza ni reducir significativamente las desigualdades sociales
mientras los recursos no lleguen a quienes lo necesitan y tales recursos no
llegarán en los montos originales mientras continúe la corrupción e impunidad,
y
(3) promover más la interconectividad global mediante nuevos acuerdos de
intercambio comercial y tratados de
libre comercio; México debe aprovechar sus
ventajas geográficas, demográficas y culturales entre los EEUU y América Latina en un mundo crecientemente interconectado.
Cada vez es
más relevante la “conectividad” en el sistema económico mundial. El Estado con
más conexiones será el jugador central, capaz de aprovechar más las
innovaciones y lograr el crecimiento sostenible. Peña Nieto tiene la oportunidad de aprovechar
las ventajas geográficas comparativas, revitalizando la cuenca del Atlántico, proponiendo
una nueva relación entre las dos Américas y Europa. La Unión Europea y los EEUU
representan alrededor del 60% del PIB global. La mayor parte del comercio y la
inversión directa mundial pasan sobre el Atlántico. Existe un enorme potencial
para una integración económica más profunda. América podría convertirse en un
mercado integrado por más de 800 millones
de personas.
EPN tienen
la oportunidad de consolidar las instituciones democráticas y el estado de
derecho en nuestro país, haciendo del dialogo, la negociación y las coaliciones
elementos indispensables de las políticas de estado. Un México líder en la
integración económica entre Norte América, la Unión Europea y América Latina será
un jugador relevante e integral del mundo occidental.
El modelo
económico adoptado por México en los últimos tres gobiernos puede seguir rindiendo grandes beneficios, pero es un modelo
que tiene que flexibilizarse y ajustarse oportunamente a los cambios en el
contexto externo y a las necesidades internas. Actualmente el modelo no opera
bien debido a que no se han aprobado las reformas que requiere para adaptarse y
responder en tiempo a los retos externos e internos. Todos los modelos tienen que evolucionar: el cambio es la constante de cualquier economía exitosa.
En suma, el gobierno
de EPN tiene que marcar una diferencia importante con respecto a las tres últimas administraciones:
- formar un gobierno de coalición,
- fortalecer al mercado interno a través de la creación de más y mejores empleos,
- crear una súper-secretaría de economía, y
- retomar el liderazgo internacional en América Latina.
Si EPN es sincero y honorable tendrá también que ser valiente para
emprender, por un lado, las reformas estructurales que requiere el país y, por
el otro, derrotar el caudillismo populista, la economía cerrada, los cotos de
poder, la corrupción y la impunidad.
No se requiere ser
genio para saber caminar en la dirección correcta, sólo se requieren pantalones.
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