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miércoles, agosto 30, 2017

Ideas Sueltas: Trump Arrinconado, TLCAN, Contienda Presidencial, Terrorismo en Europa, Corrupción e Impunidad

Vivimos un furor de noticias trágicas, calamidades, sorpresas y vergüenzas políticas que van desde la arremetida verbal del presidente Trump a los mexicanos hasta el escándalo imposible de ocultar de los sobornos al exdirector de Pemex. Por lo tanto, permíteme querido lector tratar en esta columna, en lugar de un solo tema, cinco que encuentro muy interesantes:
  1. Cuando Donald Trump es arrinconado se sale por la puerta del ataque a México;
  2. La segunda ronda de las tres acordadas para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) está a punto de empezar bajo las continuas amenazas de terminación del presidente Trump;
  3. La contienda presidencial se calienta por malas decisiones y ataques encubiertos ante la popularidad de AMLO;
  4. Europa y sus visitantes están viviendo tiempos trágicos ante el fanatismo religioso islamista, y
  5. Las feas cabezas de la corrupción e impunidad son nuevamente puestas al descubierto por organismos externos al Estado Mexicano.
Trump arrinconado: jamás será suficiente hablar del señor Trump, siempre dará algo más de que platicar. Ahora, al sentirse arrinconado y decayendo su popularidad, arremete contra México. No le importa declarar su ignorancia y falta de sentido común a los cuatro vientos siempre y cuando le rinda apoyo con su voto duro. De qué otra manera se puede explicar lo absurdo de declarar que Estados Unidos podría invadir a Venezuela, o de no criticar a los blancos neonazis americanos de enarbolar las banderas de Alemania nazi y de los estados confederados del Sur, contra los cuales luchó el pueblo estadounidense sacrificando miles de vidas americanas.

Trump tiene un trastorno de personalidad cercano al masoquismo, solamente se siente a gusto si tiene un problema y cuando no lo hay, lo crea; el problema puede ser familiar, con su equipo de trabajo, sus críticos, la prensa, México, Corea del Norte, China, etc. El tema no es lo relevante, sino el propio problema, su condición mental exige buscar confrontaciones y adversarios, lo cual es sumamente peligroso para el mundo siendo el presidente del país bélicamente más poderoso…

Mientras la peor tormenta en la historia de Texas azota a ese estado, Donald Trump continúa con sus clásicos tweets contra México declarando (1) que se tiene que construir el muro y México lo va a pagar de alguna u otra manera, (2) en medio de las pláticas para renegociar el TLCAN, amenaza unilateralmente con terminarlo, y (3) burlándose de los tribunales americanos y de los mexicanos indulta al exalguacil racista, flagelo de migrantes mexicanos, Joe Arpaio del condado de Maricopa, antes amo de Phoenix, diciendo que es un patriota, que preservó la seguridad de Arizona, que si hubo algún abuso, fue contra los bad hombres… lo alabó tanto que parecía que se merecía no solamente el indulto presidencial sino un monumento, olvidándose que al menos cerca de 160 prisioneros murieron en sus cárceles, que detenía a personas sin más evidencia que su perfil racial, y que desobedeció al mandato de un tribunal manteniendo las prácticas discriminatorias. Las prioridades de Trump parecen estar al revés, el peor desastre natural en Estados Unidos desde Katrina tiene menos importancia que su antipatía por México.

¿Cuál va a ser el desenlace de Donald Trump? Claro, nadie lo sabe, pero –en mi opinión– el proceso de impugnación no se va a llevar a cabo, y de que va a perder la reelección, la pierde, no hay duda.

El vituperado TLCAN: dos semanas atrás, la terminación del TLCAN era tan sólo una posibilidad, pero ahora es una probabilidad. Si las condiciones negativas y la baja popularidad de Donald Trump continúan deteriorándose sus dos opciones son lanzarse a la guerra contra Corea del Norte o pasar de los ataques verbales contra México a los hechos concretos como la terminación del TLCAN y la construcción del Muro. Algunos comentaristas consideran que las declaraciones de Donald Trump de terminar el TLCAN mientras se conducen las negociaciones, es tan sólo una estrategia de negociación ya plasmada en sus libros, pero creo que es más una estrategia para restablecer su popularidad con el voto duro y agresivo de los blancos supremacistas.

¿Qué nos pasará sin TLCAN? Es obvio que perderemos crecimiento económico y nos obligará a actuar con más responsabilidad. Hasta el momento nos hemos confiado en que las reformas, el comercio internacional, el precio del petróleo, la inversión extranjera, el turismo y las remesas de nuestros connacionales nos continuarían impulsando hacia delante. Sin embargo, el fin del TLCAN, aunado a las crecientes inseguridad, corrupción, impunidad, amenazas a la emigración a Estados Unidos, y disminución de la inversión extranjera por la terminación del TLCAN, hace que el panorama se nos torne borrascoso.

La segunda etapa de la renegociación del TLCAN inicia al mismo tiempo que EPN entregará su quinto informe de gobierno, ambos procesos terminarán definiendo el último año de su administración… el cual no pinta nada bien.

Contienda Presidencial: Al PRI nunca se le puede descartar, aún con una muy baja aceptación popular. La apertura para los candidatos “no priístas”, es un parche, pero en la dirección correcta. El detalle está en que la unión del PAN con el PRD –Frente Amplio Democrático– le resta credibilidad y confianza al voto duro de ambos partidos. Probablemente el PAN y el PRD por separado tengan más posibilidades de superar al PRI que uniéndose. A la mejor los votantes que quieren desalojar al PRI van a ser menores que los votantes desilusionados por la unión de la derecha con la izquierda. Hacer pactos con base en los resultados de las encuestas es como silbar y tragar pinole. ¿Cómo están las cosas ahora? Probablemente la próxima contienda presidencial será entre el PRI y AMLO…, independientemente de quien postulen el PAN y el PRD.

En el PRI se habla de que José Antonio Meade sería un buen presidente, pero un mal candidato, considerándolo como un señuelo de EPN para su verdadero delfín, Aurelio Nuño. El presidente del PAN, Ricardo Anaya, se encuentra en dificultades ante las acusaciones de enriquecimiento inexplicable. Margarita Zavala carga con el lastre del legado calderonista. Miguel Mancera probablemente sería el candidato natural al Frente Amplio Democrático, aunque algunos consideran que era un traje originalmente confeccionado a la medida de Ricardo Anaya.

Andrés Manuel López Obrador, nuestro mesías tabasqueño, va por su tercera postulación y, en tono burlón, anunció que ya no habría una cuarta. Es el candidato teflón al que nada se le pega, quien con una sonrisa hace olvidar a los mexicanos que no puede acreditar sus ingresos ni su situación fiscal. Vocifera como si todo estuviera en orden y fuera la persona más honrada de la tierra y el cielo.

AMLO pasará a la historia como el político que confeccionó un partido político a su medida financiado por todos los mexicanos, una mayoría a los cuales pronto se les olvidó el caso Imaz-Ahumada, los Abarca y los 43, los dineros de Eva Cadena, los desarreglos de Delfina Gómez o los nexos criminales del jefe delegacional de Tláhuac. La última acción que ilustra la opacidad de Andrés Manuel fue la supuesta encuesta para elegir al candidato de Morena para la Ciudad de México, donde el favorito en la mayoría de los estudios de repente cayó al tercer lugar detrás de su favorita. Pronto esto también pasará al olvido, “el plumaje de Andrés Manuel es de los que nunca se mancha”.

Europa trágica: Europa ya no es la de siempre, da miedo caminar por sus calles y avenidas; la gente anda con temor de que algún vehículo se suba la banqueta y los atropelle, de que se encuentren con una bolsa o una mochila abandonada con una bomba a punto de estallar. Los turistas voltean atrás y ambos lados conscientes de que hay muchos islamistas extremistas que quieren dañarlos por el simple hecho de ser infieles, terroristas que quieren ser mártires para alcanzar la purificación total… “Alá es grande” – Allahu Akbar.

Desde el 11-M en 2004 (atentados del 11 de marzo de 2004 en España, conocidos por el numerónimo 11-M) hasta el 18 de agosto se han producido 47 atentados en Europa cobrando la vida a 618 personas. El país con más muertes es Francia, con un total de 251; siguiendo España con 206; Reino Unido con 90; Bélgica con 39; Alemania con 15; Suecia con 6; Dinamarca con 3 e Italia con 2 víctimas.

Pobre Europa que sufre la ingratitud de huéspedes que pagan con la muerte y el terror. Pobre Barcelona, que primero padeció los ataques terroristas de ETA en sus mercados y calles, y que ahora sufre los horrores del terrorismo yihadista.

Los musulmanes huyen de sus países que odian hacia los países europeos que admiran, pero muchos de ellos pronto se convierten al islamismo radical, despreciando y odiando a los países que les abrieron las puertas, aquellos que los acogieron.

¿Cuáles deben de ser las medidas para combatir al islamismo radical? Enterrar a los yihadistas envueltos en pieles de cerdo, no enterrarlos en cementerios musulmanes, deportar a sus familiares a sus países de origen, prohibir la inmigración de musulmanes, limitarlos a no más de dos hijos por pareja, etcétera; todos tienen alguna opinión, pero nadie se pone de acuerdo. Pero a pesar de que las medidas convencionales no están funcionando, la mayoría de los países occidentales todavía siguen actuando con respeto a los derechos humanos y lo seguirán haciendo hasta que…

Más corrupción: el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, ha sido señalado de corrupción por la fiscalía brasileña, no por nuestras autoridades, ya que estas, al estar comprometidas, juegan más al encubrimiento y a la complicidad, es por ello por lo que las revelaciones fuertes vienen de afuera. Se le acusa de haber recibido sobornos por 10 millones de dólares por otorgar contratos a la constructora brasileña Odebrecht. Claro, probablemente buena parte de estos fondos fueron usados para financiar veladamente las campañas políticas de varios priístas.

De todos es conocido la estrategia de esta administración de favorecer a un puñado de empresas con jugosas concesiones y contratos de obra pública –Odebrecht, OHL, Higa, etc.– a cambio de apoyos para las campañas políticas: todo justificado por el imperativo de retener o ganar el poder.

Una investigación realizada en Estados Unidos en diciembre de 2016 encontró que entre 2000 y 2014 la firma brasileña sobornó a altos funcionarios de Pemex y CFE para conseguir obras, nuestras autoridades informaron que iban a investigar estas acusaciones. Sin embargo, después de ocho meses no se sabe que han encontrado o si han investigado algo.

¿Hasta dónde avanzará este caso? Todo el ruido se ha centrado en Pemex y en su exdirector Emilio Lozoya, pero si se llegaran a investigar todas las acusaciones, esto podría extenderse a otros altos funcionarios y a la empresa de clase mundial, a la que por cierto dirigió Enrique Ochoa, actual presidente del PRI… Empero, dada nuestra historia y siendo realistas, los avances de este caso probablemente serán muy limitados, se extenderán en el tiempo y pasarán al olvido.

La impunidad: El pésimo desempeño del Estado Mexicano en materia de derechos humanos ha colocado al país en el cuarto lugar en el Índice Global de Impunidad de los 69 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas; México solamente es superado por Filipinas, india y Camerún. En América, México tiene el dudoso honor de ocupar el primer lugar de impunidad.

Seguramente te preguntarás querido lector ¿A qué se debe esto? La respuesta no es técnica de que requerimos más jueces o mejores leyes, la contestación es que hasta el momento no hemos podido ni querido controlar la corrupción, y mientras haya altos niveles de corrupción habrá impunidad e inseguridad…

Parafraseando a Eduardo Galeano, “la impunidad premia al delito, fomenta su repetición y le hace propaganda: estimula tanto al corrupto como al delincuente, contagiando a otros con su ejemplo.”

Conclusión: Los mexicanos nos encontramos en un torbellino de noticias impactantes, sorpresas políticas y vergüenzas nacionales… Torbellino que parece cambiar y acelerarse, dejándonos en una especie de estupor colectivo, en una parálisis social por incapacidad individual de análisis.

sábado, julio 29, 2017

Despacito: violencia, coeficientes intelectuales de nuestros presidentes y redes sociales en México

Ante los abundantes señalamientos de varios observadores de la pésima preparación de la Procuraduría del caso contra el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, el Secretario de Gobernación Osorio Chong pidió a los mexicanos tenerle fe a la PGR para darle un buen seguimiento al caso. El grado de desconfianza popular sobre las instituciones es tal que los representantes del gobierno nos piden confiar casi de manera religiosa en sus habilidades profesionales, parecieran pensar que “si no nos convencen con los hechos, nos van a conmover con la fe.”

Esta declaración se debe a la creciente debilidad de las instituciones producto, no sólo de la creciente inseguridad y de la mala gestión de los gobernantes emanados de los partidos tradicionales, sino principalmente a las percepciones de que (1) el país se sigue manejando de acuerdo a los intereses de los partidos más que al interés de la nación, y (2) las cosas van de mal en peor. Los datos sobre inseguridad validan esta percepción popular, los índices de violencia son de los más altos de la historia; en el 2016 se registraron 23,953 homicidios, siendo la cifra más alta desde 2011 durante la batalla frontal contra los narco criminales cuando se alcanzó la cifra récord de 27,199 homicidios. En medio de estas enormes cifras, solamente hubo un poco más de 4,000 condenas por este delito (INEGI), manifestando el síndrome de la impunidad rampante.

La violencia lacera más a la sociedad cuando es acompañada por una impunidad casi total, impunidad evidenciada por (1) personajes priistas de la política como Javier Duarte, Cesar Duarte, Borge y Moreira; (2) el crimen organizado como los enfrentamientos y narco bloqueos en Tláhuac en la Ciudad de México sugiriendo vínculos estrechos con las autoridades de Morena en dicha delegación; (3) los amigos y familiares de políticos y autoridades como esposas, hermanos, cuñados, suegros… La historia de la impunidad en México es larga y profunda revelando las grandes dificultades para enfrentarla por el temor a las represalias, compromisos con los partidos políticos y a que muchas autoridades tienen miedo de que les pisen la cola. El problema es que la impunidad retroalimenta a la corrupción y, frecuentemente, conduce a la intimidación y violencia, como muestran los ataques y asesinatos a periodistas. Finalmente llegamos, como casi siempre lo hacemos cuando hablamos de impunidad, al cáncer de nuestra historia como país, a la corrupción.

Los indicadores informan que los mexicanos sienten que la corrupción va en aumento; México cayó del lugar 78 al 93 de 128 países en cuanto a la percepción de corrupción. Es cierto, la corrupción siempre ha existido y probablemente nunca desaparecerá totalmente, pero es posible manejarla y mantenerla en bajos niveles; pero, para lograr esto, como bien apunta mi amigo Carlos Pérez en su columna del fin de semana (Pulso diario de San Luis, 29/VII) se requiere de buenos líderes que se rodeen de colaboradores capaces y efectivos, tal y como fue el caso de la exitosa transición española de 1975 a 78 con el rey Juan Carlos, logrando “reformar desde dentro lo que parecía irreformable” (A. Pérez Reverte, XL Semanal, 23/VII).

No solamente se requiere que nuestros gobernantes tengan los necesarios valores éticos y morales, también se necesita capacidad intelectual para lograr el combate exitoso de la corrupción, violencia e impunidad. La curiosidad nos lleva a preguntar ¿qué tan capaces han sido nuestros presidentes? Desgraciadamente, por motivos obvios, no son públicos los coeficientes intelectuales (CIs) de nuestros presidentes… Pero, no todo está perdido, a través del análisis grafológico se puede tener una buena aproximación al CI de nuestros últimos cinco presidentes y del candidato presidencial perenne, Andrés Manuel López Obrador. A continuación les presento el resultado de los análisis de una de las mejores grafólogas de México, cuyo nombre omito, pero que los que me conocen saben de quién estoy hablando, grafóloga quien frecuentemente nos recuerda: “si no es lógico no es grafológico.”

Antes de pasar revista a nuestros presidentes, conviene aclarar lo que significa el coeficiente intelectual. El CI es un parámetro que sirve para informar sobre el nivel de inteligencia de las personas. De acuerdo con el CEDAT (Centro de Atención al Talento), México tiene en promedio 87 puntos, por debajo del promedio mundial de 100, mientras que China resulta ser el país con gente más inteligente con una puntuación de 107.

Empecemos con Carlos Salinas quien alcanzó el más alto coeficiente intelectual de 148 puntos; del lado positivo, Salinas es una persona meticulosa, eficiente, productiva, con buena disposición al servicio público, alto liderazgo y mediana creatividad. Del lado negativo, el expresidente sufre de un fuerte complejo de inferioridad, es vengativo e inflexible (no perdona), prefiere su bienestar personal al social y miente cuando así juzga conveniente.

Ernesto Zedillo también es brillante con un CI de 139, manifestando del lado positivo ser una persona efectiva (trabajando diez horas y generando resultados de siete horas), preparada (manteniéndose al corriente de la literatura académica), con mediana actitud al servicio público (es introvertido y no se siente cómodo con la gente), de mediano liderazgo y baja creatividad (más que creador de ideas es repetidor de las buenas ideas). Del lado negativo, se puede destacar su intolerancia, siendo una persona pasiva-agresiva con poco carisma.

Vicente Fox tiene un coeficiente intelectual de 132 puntos, siendo intuitivo, de mediana efectividad (que compensa sus carencias con buenos asesores y colaboradores), tiene la suficiente confianza de delegar decisiones, con buena actitud de servidor público (es extrovertido natural), con dotes de líder y alta creatividad (sobre todo es rápido en sus respuestas y en el manejo del lenguaje). Del lado negativo, tiene una preparación limitada, puede ser muy terco, costando trabajo hacerlo entrar en razón, a veces prefiere caerle bien a las personas diciéndoles lo que quieren escuchar, más que decirles lo difícil aun cuando sea lo correcto.

Felipe Calderón tiene un CI de 136, siendo una persona directa, efectiva (trabajando ocho horas y dando resultados como de seis horas), preparada, racional, con mediana actitud de servidor público, de mediano liderazgo y creatividad. Sus aspectos negativos son su intransigencia (es muy duro), le cuesta trabajo cambiar de idea y tiene una personalidad adictiva.

Nuestro actual Presidente, Enrique Peña Nieto, tiene un coeficiente de 119 puntos siendo, del lado positivo, perceptivo e intuitivo, de mediana efectividad (generando resultados de cinco horas para las siete que trabaja), de baja preparación (lo cual compensa delegando decisiones y responsabilidades en sus principales colaboradores), con mediana actitud de servicio público (habla bien diciendo lo que intuye la gente quiere, pero su forma y comportamiento lo alejan del pueblo). Del lado negativo, EPN carece de iniciativa y creatividad, su baja preparación lo debilita para tomar las decisiones difíciles pero necesarias, es resentido y difícilmente perdona los agravios reales o imaginarios.

Finalmente nuestro candidato presidencial eterno, Andrés Manuel López Obrador, quien a pesar de tener el coeficiente intelectual más bajo de 113 sigue siendo uno de los personajes con más carisma y aceptación popular. Del lado positivo, AMLO es un político intuitivo de gran creatividad, es relativamente efectivo (generando resultados para cuatro horas en una jornada de ocho horas), con mediana actitud de servicio público (habla con el lenguaje de la gente, dice lo que la gente quiere escuchar), tiene una sensibilidad casi femenina (se maneja con el apellido de su madre Obrador), se autodenomina defensor de los más pobres y de los ancianos. AMLO es inseguro, fácilmente se siente amenazado por aquellos que considera mejores que él, se autocalifica como víctima cada vez que alguien le señala un error, abuso, corruptela o cualquier mala conducta, prefiere alejarse de aquellos que difieren de sus decisiones o posturas, es una persona obcecada (cuando se le mete una idea en la cabeza, es difícil que cambie de parecer), puede ser muy autoritario, empujando que se haga su voluntad cueste lo que cueste, piensa que una idea es complicada cuando no la entiende, sospechando que es un truco de sus enemigos para hacerlo quedar mal o arrebatarle su autonomía de decisión, prefiere la mentira siempre y cuando ésta suene mejor que la verdad.

La pregunta que todos nos hacemos es ¿quién va a ser el próximo presidente?, ¿tendrá un alta capacidad intelectual o una baja?, ¿vendrá de los partidos tradicionales o será un independiente?,… Históricamente los líderes de bajo CI han preferido la demagogia al buen gobierno y, claro, no necesariamente los presidentes más capaces y preparados han sido los más honestos.

Hoy en día, la luz que brilla al final del túnel es que el próximo presidente pueda ser un candidato independiente que reúna lo necesario para alejarnos del círculo vicioso de la corrupción-violencia- impunidad-mal gobierno… Pero, los partidos políticos, en especial el PRI, ya están tratando de restringir las oportunidades de los independientes para llegar al poder, empujando al INE a censurar el uso de las redes sociales como medio de comunicación y difusión política, coartando al único medio disponible para que los independientes puedan llegar e informar a la gente fuera de los medios de comunicación ya establecidos y capturados por los contratos millonarios de los partidos.

Imagínense queridos lectores, sin redes sociales el bronco no sería gobernador independiente de Nuevo León, Pedro Kumamoto no sería diputado independiente de Jalisco, Enrique Alfaro no hubiera podido romper con el bipartidismo de Jalisco y constituirse como el alcalde de la segunda ciudad más importante del país, los diputados ciudadanos no podrían informarnos sobre los abusos, ineficiencias, malas decisiones y corruptelas de los partidos tradicionales.

Hay que presionar y luchar porque el INE no cierre la redes sociales como medio de comunicación y debate político libre e independiente, pues esto evitaría que en el 2018 los mexicanos tuviéramos la oportunidad de (1) tener un presidente independiente sin compromisos con la partidocracia y (2) ser gobernados un poco mejor de lo que nos merecemos.

viernes, diciembre 05, 2014

Balance del segundo año de gobierno de Enrique Peña Nieto

En el 2012, después del triunfo de Enrique Peña Nieto, escribí sobre lo que podíamos esperar del regreso del PRI al poder. Una de mis conclusiones era que el PRI iba a tratar de evitar los errores del pasado y asegurar su permanencia en el poder mediante una mejor gestión. Un año después, a finales del 2013, hice un balance del primer año de gobierno de EPN, destacando que había empezado su administración con un toque de genialidad al lograr con los partidos de oposición el Pacto por México, lo que permitió alcanzar los acuerdos para llevar a cabo las reformas necesarias que se venían discutiendo desde hacía 25 años.

Este logro generó grandes expectativas, siendo frecuente escuchar en los medios y en las pláticas casuales que: “el PRI si sabía gobernar”, “el PRI podría ser corrupto, pero era eficaz”, etc. En esa evaluación del primer año de la administración de EPN también destaqué las fallas que había observado en seguridad, corrupción e impunidad, y en el manejo de la economía.

Vicente Fox en su segundo año de gobierno intentó hacer un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, proyecto que no pudo llevar a cabo, acabando básicamente con esto su administración. El resto de su sexenio se la pasó navegando bajo los logros de mantener a la economía estable. Felipe Calderón enfrentó en su segundo año la crisis financiera internacional y una escalación en la espiral de violencia, pero poco pudo hacer para reducir la criminalidad. El resto de su administración se la pasó defendiéndose de las críticas hacia su estrategia de combate a la delincuencia.

Con los resultados y el desempeño del gobierno de EPN durante el 2014 —el segundo año de su gestión— ¿qué es lo que podemos esperar de esta administración en los cuatro años que le restan?

¿Cómo nos fue en el 2014?

A dos años de iniciado su gobierno, parece que mis expectativas iniciales fueron muy optimistas y las fallas que noté durante su primer año de gestión se profundizaron en el 2014, generando incertidumbre y un gran malestar en la población. El sentir general de los mexicanos es ahora de que “lo corrupto no se le ha quitado el PRI, pero eso de que era capaz para gobernar ya se probó que no es el caso”. Muchos analistas consideran que EPN no tiene la experiencia ni la sensibilidad necesaria para mover a México en la dirección correcta.

Las encuestas del Grupo Reforma le dan al gobierno de EPN bajísimas calificaciones:

  • El 65 por ciento de la ciudadanía opina que están manejando mal el combate a la corrupción. Esta es la calificación más desfavorable al gobierno de los últimos 14 años.
  • EPN inició su gestión con un 30 por ciento de rechazo ciudadano, rechazo que prácticamente se duplicó al 58 por ciento para diciembre 2014. Esta es una desaprobación más alta que las que recibieron los gobiernos de Zedillo, Fox o Calderón.
  • Los líderes de opinión le dan una calificación promedio de 3.6, muy por debajo del 7.1 que le otorgaron al inicio de su gestión.
  • Asimismo, los líderes de opinión le dan una aprobación a EPN de 21 por ciento, muy por debajo del 78 por ciento que le dieron cuando empezó su gobierno.

El Gobierno de EPN inició el 2014 con la economía siendo el tema más preocupante. Los resultados del 2003 habían sido deplorables, el PIB había crecido tan solo al 1.1 por ciento, en parte por el bajo crecimiento de la economía internacional, pero en mayor medida por los retrasos en la aplicación del presupuesto, en especial por la disminución en el ritmo de inversión pública. Las autoridades hacendarias pronosticaron un crecimiento económico para el 2014 de 3.9 por ciento, estimación que luego revisaron a la baja al 2.7 por ciento y más tarde la volvieron a reducir al 2.1 por ciento. Sin embargo, estimo que el crecimiento económico en el 2014 será inferior al 2 por ciento.

Cuatro hechos alimentaron la falta de confianza sobre la capacidad de la administración de EPN para manejar la economía: (a) el ahorcamiento fiscal a los contribuyentes cautivos, (b) el aumento en la deuda pública para financiar el boquete fiscal dejado por la caída en los precios del petróleo, (c) la continua depreciación del peso, y (d) la falta de transparencia en las asignaciones multimillonarias de contratos y concesiones a los mismos grupos que se vieron favorecidos por su gobierno en el Estado de México tales como OHL, Hermes, Grupo Higa, Alcántara y otros.

Sin embargo, desde hace tres meses el gobierno perdió la brújula económica, política y social del País.

El detonante fue la explosión de violencia extrema resultado de la gran omisión en la estrategia de seguridad del gobierno que prefirió enfatizar la forma y el discurso triunfalista sobre las acciones reales para combatir la inseguridad. El énfasis en la prevención, más que en el combate al delito, de esa política de seguridad de la administración de EPN le abrió la puerta al crimen organizado para penetrar más rápidamente los diferentes niveles de gobierno y las fuerzas políticas del País.

Este manejo político de la seguridad le explotó en la cara al gobierno federal en el 2014. Los hechos se encargaron de destacar lo erróneo e infantil de una estrategia de seguridad basada en criterios políticos. Ningún gobierno puede dormir con lobos y esperar que no lo muerdan.

La desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero a finales de septiembre del 2014 generó un gran malestar social y una reprobación generalizada hacia el Estado. Desde 1968 que no se veía en México una unión espontánea de la sociedad civil como la surgida ante la brutalidad de haber secuestrado, asesinado, quemado los cuerpos, triturado los huesos y arrojado los restos a un río de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, hecho que además desencadenó la aparición de innumerables fosas con restos humanos de personas desaparecidas anteriormente en la zona.

El gobierno de EPN leyó mal este suceso de barbarie inverosímil, no entendió su importancia. Primero, trató de evadir su responsabilidad declarando que el problema le correspondía a las autoridades estatales; luego, cuando ya no podía evadir más su responsabilidad, tardó diez días para intervenir y al poco tiempo, lo que resulta asombroso, el Presidente se ausentó del País para viajar a China.

La actitud frívola de esta administración es una de las manifestaciones del síndrome de la avestruz, que van desde la negación de los problemas, hasta la falta de decisiones oportunas y cruciales. Los principales errores que conforman éste síndrome son la negación de la realidad y creer que, ante una crisis, “los logros pasados aseguran un futuro sin consecuencias.”

Como era previsible, las protestas no se hicieron esperar. Los protestantes se manifestaron de manera cívica, pacífica y con gran impacto. Los hechos de violencia por grupos de anarquistas y maestros disidentes fueron aislados sin representar la mayoría bajo protesta. Sin embargo, la debilidad, cobardía e irresponsabilidad de las autoridades para proteger a los terceros afectados por el vandalismo, la violencia, los bloqueos de carreteras y aeropuertos, los destrozos a comercios y edificios públicos, los daños a piezas emblemáticas y monumentos históricos, la quema de vehículos oficiales y particulares, generaron aún más descontento contra el Estado.

El malestar de la sociedad civil no solamente se ha dirigido al Gobierno Federal, sino al Poder Judicial que ha permitido que los delincuentes y victimarios no fueran castigados, a los jueces que han evadido su responsabilidad de impartir justicia, a los juzgadores que han optado por el camino fácil de demandar pruebas de primer mundo a policías del tercer mundo a pesar de que en la mayoría de los casos la culpabilidad era obvia y manifiesta. Ante jueces corruptos, ineptos o timoratos ninguna prueba es suficiente cuando los culpables pueden hacer ruido. Los únicos culpables son aquellos que no se pueden defender.

La imagen de México en el exterior pocas veces se ha visto tan lastimada como en los últimos meses. Desgraciadamente, este acto de barbarie no ha sido el único, hay que recordar la masacre de los 72 centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas en agosto 2010, o la desaparición de 300 mexicanos en Allende, Coahuila en marzo 2011. Lo diferente en esta ocasión fue la indignación espontánea y generalizada de la sociedad civil y las protestas que inmediatamente se produjeron. Hay un sentir generalizado de los ciudadanos de “ya basta”, “ya no más”, “ya estamos hartos”, aparte de que en esta ocasión se trata de nuestros jóvenes estudiantes.

Tratando de ponerse al frente de esta espiral de descontento, EPN anunció un decálogo de medidas con las que pretendió tapar el sol con un dedo. El decálogo parece ser que se hizo al vapor a fin de dar la imagen de que el gobierno vuelve a retomar el control de la situación. El problema es que esto es muy poco y demasiado tarde.

Sin pretender tirar al niño con el agua sucia del baño, algunas de las medidas son positivas, tales como el establecimiento de tres zonas económicas para reducir la pobreza en Chiapas Guerrero y Oaxaca, la desaparición de las policías municipales y el mecanismo de intervención en los municipios penetrados por el crimen organizado. Otras medidas suenan como más de lo mismo y de relleno, tales como el establecimiento del sistema nacional anticorrupción, la agenda de reformas para mejorar la justicia cotidiana, crear la clave única de identidad, habilitar el 911 como el número telefónico de emergencia y denuncia, etc.

El decálogo de propuestas pretende dejar nuevamente la solución de los problemas en manos de aquellos que tienen parte de la culpa y otra parte que ocultar. El decálogo pretende reinventar la moral de los intereses para dejar de lado la obligación de los deberes.

¿Quién le va a creer a un gobierno que (a) liberó al hermano incómodo de un ex presidente con una misteriosa mega-fortuna la cual le fue devuelta con intereses; (b) liberó a una secuestradora reconocida por sus víctimas para mejorar las relaciones con un país europeo; (c) liberó a un reconocido narcotraficante, al cual se le giraron órdenes de aprensión al día siguiente; (d) no atiende la orden de aprehensión internacional contra un ex gobernador del Estado de México por la retención ilegal de los hijos que procreó con su ex esposa; (e) no explica claramente la millonaria “casa blanca” de la pareja presidencial en turno, etc.? Mientras no se aclaren tantos actos de corrupción e impunidad, como pueden pensar que la gente les va a creer sus propuestas.

La corrupción no consiste sólo en dar un par de monedas para agilizar un trámite burocrático, no, la corrupción es algo más que eso, es el soborno para obtener un contrato o concesión millonaria, es movilizar a las autoridades para utilizar el aparato del Estado para proteger a los propios y eliminar a los contrarios.

Un buen gobierno es aquel que tiene un buen desempeño. Los buenos gobiernos producen buenos resultados. Si algo nos dice la historia es que lo importante son las acciones y no las propuestas. En México ya tenemos muchas propuestas, propuestas que se han quedado en el papel, que nunca se han llevado a cabo. No obstante, seguimos con más de lo mismo. Nos quedamos en las formas sin poder llegar a las acciones. Lo que importa es que se cumplan y se apliquen las propuestas del pasado, y que se hagan respetar las instituciones y leyes del presente.

¿Cómo nos irá en el 2015?

El contexto político, económico y social para el 2015 será muy desafiante para la administración de EPN. Los retos y desafíos que afrontará son mayores a los que encararon los gobiernos de Fox y de Calderón. Para empezar, la violencia no solamente no se ha reducido, sino se ha extendido y profundizado. La economía sigue sin reaccionar y las medidas de crecimiento adoptadas por el gobierno no solamente se han quedado cortas, sino que han contribuido al pobre desempeño económico. Finalmente, las élites del poder económico han rechazado los profundos cambios impulsados por las reformas y han estancado los procesos reformatorios.

¿Qué se puede hacer?

Si Enrique Peña Nieto quiere corregir los errores de sus dos años de gobierno y enfrentar con éxito los desafíos que se le presentarán a partir del 2015 tendrá que ser creativo, novedoso y valiente, de lo contrario corre el riesgo de pasar a la historia como el peor presidente del México posrevolucionario.

Para empezar, tiene que cambiar a su gabinete. No puede esperar manejar al País con el mismo equipo cómodo de amigos con los que manejó el gobierno del Estado de México. EPN tiene que entender que ya no está tratando de ganar un concurso de popularidad, sino tratando de gobernar a un país. Su compromiso no es con sus amigos ni con aquellos que lo apoyaron política y financieramente para llevarlo al poder, sino con el pueblo de México.

A partir del 2015, EPN tiene que tratar de convertirse en un mejor líder, rodeándose de colaboradores capaces y asertivos que lo ayuden a encontrar las mejores y más efectivas soluciones a los problemas del País.

En segundo lugar, tiene que empezar a manejar de manera responsable las variables económicas. Por ejemplo, (a) no debe incurrir en más deuda pública para financiar el gasto corriente; (b) no debe aumentar el gasto mientras no aumenten los ingresos fiscales; (c) debe asignar el gasto y la inversión pública de una manera abierta y transparente; (d) los proyectos de inversión tienen que aprobarse mediante una previa evaluación de costo-beneficio; (e) los contratos y concesiones debe asignarse a través de licitaciones abiertas y competitivas, y (f) debe evitar totalmente el favoritismo en la asignación de contratos y concesiones. En otras palabras, EPN debe establecer la eficiencia en sus políticas económicas como principio fundamental y —de una vez por todas— terminar con la corrupción en el uso y manejo de los recursos públicos.

En tercer lugar, tiene que impulsar la aplicación de la ley, sobre todo a los grupos económicos poderosos. Esto incluye a los bancos y grupos financieros que se manejan con total impunidad, aumentando el costo del dinero y reduciendo el acceso al financiamiento competitivo, y a las empresas dominantes que impiden la competencia y la entrada de nuevos participantes, incrementando los precios y explotando impunemente a los consumidores.

Conclusión

El pobre, frívolo y controversial desempeño de la administración de Enrique Peña Nieto en sus dos primeros años de gobierno ha puesto en duda su intención manifiesta de promover una agenda por el bien de México.

Hace dos años el gobierno de EPN entendió el sentir de la población y su frustración por la inactividad para promover las reformas que se venían discutiendo desde hacía 25 años. Ahora parece no entender el sentimiento popular y demanda social por una mayor justicia, mayor seguridad, menor corrupción e impunidad. Existe una gran frustración por estas injusticias que aumentaron rápidamente en el siglo XXI y que siguen reduciendo el bienestar y lacerando la dignidad de los mexicanos.

La historia omite, pero no perdona: la falta de acciones contundentes, la incapacidad para reaccionar oportuna y eficazmente ante los desafíos y la ausencia de una agenda por el bien de México están haciendo que EPN corra el peligro de pasar a la historia, no como el presidente de la alternancia, ni el presidente contra la delincuencia, sino como el presidente más inepto de los gobiernos posrevolucionarios.

viernes, septiembre 27, 2013

Prevención o Combate al Delito: El dilema de Enrique Peña Nieto

El propósito de esta nota es examinar la política de seguridad del gobierno.

Toda estrategia de seguridad bien diseñada tiene que comprender tanto la prevención de los delitos como la lucha contra el crimen. Son las dos caras de la moneda: la prevención y el combate del delito. No se puede tener una política de seguridad exitosa, si no se combate a la delincuencia. Y no se puede tener una estrategia de prevención del crimen, si los criminales están en libertad de hacer lo que quieran.

Las acciones de prevención del delito son sexy, tienen un impacto social y político positivo. Anunciar una campaña de educación en contra de la violencia escolar y familiar, suena bien, da la idea de que el gobierno está haciendo algo para reducir la inseguridad. Esto se debe a que las medidas de prevención del delito son medidas estructurales. Sus resultados tardan tiempo en darse, son resultados de mediano y largo plazo.

Por el otro lado, cuando se actúa en contra del crimen, se producen enfrentamientos con consecuencias inmediatas en pérdidas humanas, sociales y económicas. Las medidas de combate al delito son medidas de carácter coyuntural, son medidas de corto plazo, inmediatamente se ven los resultados. Son medidas necesarias, pero que no gustan.

La política de seguridad del gobierno actual del presidente Enrique Peña Nieto ha hecho énfasis en la prevención del delito, probablemente con el fin político de mejorar la percepción de seguridad de los mexicanos, pero carece de un programa de combate a la delincuencia.

Antes de entrar en materia, permítanme mencionar tres premisas fundamentales:
  1. El propósito de cualquier política pública es mejorar el bienestar nacional. Las acciones para reducir la inseguridad y mejorar la percepción de la ciudadanía sobre la seguridad son elementos fundamentales para darle legitimidad al gobierno de un país. Cualquier política de seguridad que pretenda reducir la inseguridad de manera sostenible requiere contemplar los dos lados de la ecuación: el combate al delito y la prevención del delito.
  2. El Estado es la única institución que tiene como recurso el uso de la violencia. Ningún otro grupo tiene esa prerrogativa. El uso de la violencia es un instrumento de política pública para proteger la integridad física, el bienestar, la propiedad y los intereses de los habitantes de un país. Por ello, los gobiernos no pueden permitir el uso de la violencia a grupos ajenos a las instituciones del Estado, combatiendo y tratando de evitar la violencia de los grupos al margen de la ley.
  3. Una economía más segura tiene un crecimiento económico de uno a tres puntos porcentuales por encima de una menos segura. Una economía con bajos niveles de inseguridad tiene costos menores, pues no tiene que gastar excesivamente en sistemas de seguridad y protección. La gente tiene confianza para salir, comprar, divertirse, viajar e invertir para el mañana. La gente que se siente insegura, compra menos, sale menos, viaja menos, vive al día y está traumatizada. Los buenos trabajadores (los más productivos) emigran a las zonas mas seguras.
El gobierno de Enrique Peña Nieto anunció el 11 febrero 2013 en Aguascalientes su Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia. La estrategia del programa implica la coordinación de nueve secretarías federales, su aplicación en el 10% de los municipios del país, y un presupuesto de 2,500 millones de pesos en su etapa inicial. El propósito es atender las causas del delito y la violencia, tales como la violencia escolar y familiar, la prevención de las adicciones y la detección temprana de problemas de conducta y aprendizaje.

El gobierno poco ha hablado sobre el combate al delito, probablemente para asentar una diferencia importante con respecto a la del gobierno de Felipe Calderón, quien fue criticado severamente por su campaña de lucha contra la delincuencia organizada. Pero, como el combate contra el delito es importante para una estrategia de seguridad, el portal de Internet de la Comisión Nacional de Seguridad todavía presenta el Programa de Combate y Prevención del Delito de Felipe Calderón, puesto que el actual gobierno todavía no ha formulado su programa de combate a la violencia.

En efecto, cuesta menos prevenir el delito que combatirlo –dice el dicho, “más vale prevenir que lamentar”. Sin embargo, cuando el nivel de inseguridad es elevado, se tienen que implementar medidas inmediatas de combate a la delincuencia. Es una cuestión de sobrevivencia: la delincuencia extrema perjudica el curso normal de la economía y la vida social, restándole gobernabilidad y legitimidad al Estado.

El programa de combate a la delincuencia del gobierno pasado estuvo bien intencionado, pero le falló su comunicación social y política. El punto importante que hay que destacar es que es más perjudicial a mediano y largo plazo para México ignorar a la delincuencia organizada para evitarse el costo político de las malas noticias que enfrentarla. Por definición, tampoco se puede negociar con los criminales. Negociar con criminales son las vitaminas para fortalecer la corrupción.

Las buenas noticias son que la lucha en contra de la delincuencia probablemente se puede hacer mejor que en el pasado. No se tiene que seguir con el mismo enfoque de combatir a fuego y bala a los criminales, se pueden emplear medidas indirectas basadas en las últimas tecnologías y sistemas inteligentes.

Las acciones directas del combate al delito incluyen personal policial y de seguridad, la compra de más y mejor armamento, equipos y vehículos, el uso de retenes en las carreteras y vías de acceso, programas para promover el no salir de sus casas después de ciertas horas, etc. Estas acciones directas tienen costos (1) monetarios y sociales por la gente lastimada y muerta, (2) económicos por las pérdidas de productividad e inversión, y (3) costos políticos por las críticas. Estos costos pueden considerarse tan elevados, que la gente y las autoridades prefieren a veces vivir e ignorar a la delincuencia organizada, que enfrentarla.

Sin embargo, no es necesario meter la cabeza en un hoyo. Existen algunas medidas indirectas con mayor probabilidad de éxito y de menor costo económico, social y político que las directas. Tal es el uso de tecnologías de punta y sistemas inteligentes que permiten información instantánea y detección temprana de actos criminales. Una estrategia de combate al delito basada en estas tecnologías y sistemas cuesta más caro al principio, pero resulta más barata en en el mediano y largo plazo. El uso de estas tecnologías descansan en el principio de que “evitar un delito cuesta menos para la sociedad y para las víctimas que enfrentar al criminal en el acto de cometer el delito, o capturarlo después de haberlo cometido.”

Recientemente se anunció el Plan Frontera Sur, un esquema de vigilancia para contener el tráfico de armas, drogas, contrabando de mercancías, y flujo de migrantes provenientes de Centro y Sudamérica. Este esfuerzo descansa en el uso de retenes y puestos de control vehicular en las carreteras y vías de acceso del sur, y el empleo de 2,400 efectivos del ejército y agentes federales. El costo de este esquema es elevado porque implica personal de seguridad armado, empleados sujetos a las tentaciones de la corrupción, construcción y establecimiento de puestos de control vehicular, adquisición y uso de vehículos, más las pérdidas de tiempo de todos los vehículos privados y públicos de pasajeros y carga en las revisiones.

En lugar de retenes, la opción inteligente consistiría en arcos móviles de escaneo con rayos X que permitan detectar en tiempos prudentes lo que llevan los vehículos. Las imágenes de los escaneos se envían en tiempo real a un centro de análisis en algún lugar del país donde se analizan. De tal manera, si un camión lleva armas, drogas, contrabando o gente oculta, tres o cuatro kilómetros adelante se le hace la parada y detención correspondiente. Esto envía un mensaje inmediato a los delincuentes de que no pueden transportar armas, dinero, mercancía y gente ilegal.

¡Qué bueno que el gobierno de Enrique Peña Nieto esté manejando mejor sus relaciones públicas! Y ¡Qué bueno que se haya mejorado la percepción de seguridad! Sin embargo, el nivel de delincuencia real probablemente está igual o peor. Si la intención del gobierno actual es pasar a la historia como un gobierno mejor que los anteriores, es importante que tenga un programa integral de seguridad que contemple los dos lados de la moneda: la prevención y el combate al delito.

No solamente es necesario manejar bien en los medios la estrategia de combate al delito, sino también debe descansar en las mejores opciones. Las tecnologías de punta y sistemas inteligentes ofrecen una alternativa viable para lograr una mayor seguridad en nuestro pobre país tan afectado por los altos niveles de criminalidad.

En el momento actual hay que hacer ambas cosas: combatir y prevenir el delito. No solamente hay que hacer lo que tiene rentabilidad política, sino lo que mejora y sustenta el bienestar nacional.


Los que quieran ver mas que leer, les paso la liga del vídeo-articulo:

http://youtu.be/EuJOcD4kYYY