La verdad es que me cansa hablar tanto de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, inclusive un colega me sugirió que mi fijación con AMLO era ya de diván. Sin embargo, me es difícil no escribir acerca de él cuándo lo peor se confirma semana tras semana. Sus promesas de campaña se han quedado atrás al enfrentarse a la dura realidad y a las dificultades de gobernar. No obstante, a pesar de sus pobres resultados, sobre todo en economía y seguridad, su popularidad continúa alta, la gente sigue esperanzada y creyendo en él.
México lleva 10 meses de la administración de la 4T, lo que se podría calificar como un ejemplo de posliderazgo, o sea, líderes que desatan pasiones, desentierran resentimientos y emocionan a la gente. Líderes que se dejan llevar por las emociones que ellos mismos desataron y que luego son incapaces de administrar. Los mexicanos que siguen creyendo en AMLO lo hacen casi con fervor religioso, exhibiendo acumulación de pasiones sin resultados tangibles, excepto el de la burla y escarnio a los opositores y críticos de la 4T. A juicio de este escribiente ha llegado el momento del desarme emocional, de recurrir al recurso de la imaginación política y al conocimiento técnico económico. Hay que detenerse, recapacitar y replantear la nueva filosofía de política pública y económica; ya no más caprichos y ocurrencias de elevados costos económicos y sociales, pero decisiones avaladas por estudios bien fundamentados.
En las grandes urbes se percibe mayor desempleo, mientras que el caos en la Ciudad de México prevalece con las protestas de los normalistas y taxistas. El 3 de octubre pasado los normalistas de Tenería del Estado de México secuestraron 92 camiones y chóferes en demanda de más plazas laborales para los egresados. Tuvieron secuestrados 10 días a los conductores y los autobuses. Luego de las negociaciones de autoridades con normalistas, se convino dar viabilidad a la demanda de los estudiantes, los conductores y autobuses fueron liberados. Los chóferes declararon maltrato, inclusive uno de ellos tuvo afectaciones en un ojo al explotar un vidrio en la cara durante la toma de su camión.
La pregunta que surge es ¿cómo fue que los actos criminales de robo, secuestro, privación ilegal de la libertad y agresiones quedaron impunes, mientras que los agresores fueron premiados con la concesión a su demanda principal? Con la excusa de no reprimir, el gobierno acepta como daño colateral el abuso y agresión a terceros por parte de los quejosos.
Días después, el 7 de octubre, los integrantes del Movimiento Nacional Taxista protestaron contra las aplicaciones transnacionales tipo Uber, Didi y Cabify bloqueando varias de las principales avenidas de la Ciudad de México y los accesos al aeropuerto internacional. Los taxistas ejercieron presión para evadir la competencia producto del progreso tecnológico en los sistemas de comunicación que predominan alrededor del mundo.
AMLO llegó al poder como líder de una sociedad resentida, culpando a los más afortunados de la desgracia de la mayoría del pueblo mexicano. Andrés Manuel difícilmente acepta críticas o sugerencias, descalificando y burlándose de sus opositores. Parece secreto a voces de que promovió la salida de Carlos Loret de Mola de Televisa y aterrorizó hasta presentar su renuncia al ministro Eduardo Medina Mora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El mismo día que las autoridades congelaron las cuentas de la familia Medina Mora, el ministro Medina Mora renunció sin exponer las causas graves como manda la Constitución. Tres días después las autoridades descongelaron las cuentas de la familia Medina Mora.
Apenas llegó al poder, AMLO desmanteló las pocas buenas cosas que había hecho el vacuo, irresponsable y corrupto Henry Monster, como le dice Brozo a Enrique Peña Nieto, tales como las reformas estructurales y el Aeropuerto Internacional de Texcoco.
Por otro lado, hay que registrar sus aciertos en materia de política social y en la lucha contra la corrupción. Eso hay que reconocérselo a AMLO, puesto que antes no había nada de eso.
Ahora, a cinco años de terminar su mandato, convendría, antes de seguir adelante, aceptar que es necesario dar marcha atrás y rectificar los errores y desaciertos. En otras palabras, dejar de ser héroes de victorias ficticias que sólo se han quedado en promesas sin resultados tangibles, y ser – como dice el autor y filósofo alemán Hans Magnus Enzensberge – héroes de la retirada, en donde los líderes aceptan “el non plus ultra” del arte de lo posible, consistente en abandonar posiciones insostenibles, renunciar a los caprichos en favor de los proyectos bien fundamentados. “Lo fácil es arrojar bombas, lo difícil es desactivarlas.”
La pregunta que surge es ¿tiene el líder de la 4T lo que se requiere para dar marcha atrás, recapacitar y cambiar de parecer en los ámbitos de la economía, la seguridad, el orden social y el Estado de derecho? Estimado lector, no tengo dudas de que la popularidad de nuestro presidente le permitiría afrontar los riesgos políticos de dar marcha atrás; tampoco dudo de que es valiente para enfrentar la oposición dentro de su gabinete y de su partido. Sin embargo, dada su arrogancia y limitada preparación académica, dudo que acepte y aprenda de sus equivocaciones.
Platón decía, “El precio de desentenderse de la política es el ser gobernados por los peores hombres.” Así es que, aun cuando me cansa hablar tanto de nuestro presidente, mientras sigan sus acciones metiendo a México en escenarios de elevado costo económico y social, seguiré dando mi parecer, aunque me vuelvan a enviar al diván.
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lunes, octubre 14, 2019
Posliderazgo, AMLO y los Héroes de la Retirada
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miércoles, marzo 13, 2019
100 días del gobierno de AMLO: concentración del poder en seis actos
Cuando pensé en el tema para este artículo, lo primero que se me vino a la mente fue escribir sobre “los aciertos y desaciertos durante los primeros 100 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador”, pero cambié de opinión al pensar que sería un tema muy trillado por su gran interés para otros articulistas y analistas dada lo peculiar y popular que ha sido esta administración. Sin embargo, especulé que podría escribir sobre un rasgo que parece irse fortaleciendo con las acciones e inacciones del gobierno de la cuarta transformación: “su evidente estrategia de acumulación y concentración de poder.”
El afán de aumentar y concentrar el poder en el ejecutivo no es nada nuevo en la historia de México. Esta ambición de poder la hemos visto desde antes de la dictadura de Porfirio Díaz hasta los gobiernos post-revolucionarios. Lo nuevo, en la situación actual, es que todo gira alrededor de una persona sin haber precedido una guerra de independencia o revoluciones civiles. Todo se mueve en torno a un carismático líder, de popularidad creciente a pesar de verse envuelto en malas decisiones de política económica y social. Los mexicanos estamos viviendo la época del caudillo teflón, al que lo negativo se le resbala, no se le pega, excepto el cariño creciente de la gente.
Estos 100 días de gobierno dejan ver algunos indicios del “destino manifiesto de la cuarta transformación”, un proyecto no explícito en seis actos para aumentar el poder en la persona de López Obrador, y controlar la dirección del país.
A continuación, hablamos de cada uno de estos actos.
Primer acto: fortalecer al ejecutivo. El estilo de esta administración es la poca tolerancia del presidente con los opositores, y la no admisión de la disensión entre sus rangos. Aun cuando las descalificaciones a sus adversarios han venido disminuyendo en tono y número, todavía escuchamos de vez en cuando los adjetivos de “fifis”, “pirrurris”, y “ternuritas”.
La creación de los súper delegados en los estados tuvo el claro propósito de transferir parte del poder al centro. Las giras a los estados organizadas por el gobierno federal, siempre son caracterizadas por los abucheos a los gobernadores, sugiriendo mano negra en la preparación de estas reuniones por parte del equipo de AMLO.
Si alguien de su administración da muestras de iniciativa e independencia de pensamiento, explicando alguna situación de manera diferente al pensamiento de AMLO, no tarda éste en salir y descalificarlo. Así pasó con el subsecretario de Hacienda Arturo Herrera que mencionó al Financial Times que la construcción de la refinería se atrasaría porque esos fondos se utilizarían para el fortalecimiento de Pemex. Al día siguiente, AMLO en su conferencia matutina reviro afirmando que la refinería de Dos Bocas en Tabasco iba y que el 18 de marzo se anunciaría su licitación. Sus conferencias matutinas se han distinguido por ser el “show de un solo hombre”, donde sus secretarios de Estado aparecen atrás de él como figuras decorativas.
Segundo acto: hacer al poder legislativo su incondicional mano derecha. A través de la mayoría de Morena –junto con los partidos del trabajo, encuentro social y verde– las cámaras de diputados y senadores han servido para aprobar las iniciativas del ejecutivo. Los ejemplos más claros han sido la aprobación de la guardia civil y el nombramiento de la candidata a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, iniciativas que enfrentaron gran oposición y numerosas descalificaciones, pero que fueron aprobadas por mayoría. Aparte, a través de sus “consultas a modo”, buscando avalar sus decisiones con sus grupos de seguidores, está marginando al poder legislativo para decidir en asuntos de competencia legislativa, tales como decisiones sobre política agrícola, estrategia de pensiones, selección de proyectos de infraestructura, etcétera.
Tercer acto: lograr el apoyo incondicional del ejército. Por un lado, el esfuerzo para la aprobación de la guardia civil empoderó a las Fuerzas Armadas, e implícitamente creara la “guardia pretoriana del gobierno de la cuarta transformación”. Por el otro, la creación del gobierno de nuevas fuentes financieras para el ejército, seduce y compromete a las Fuerzas Armadas; en pocos países –excepto en tiempos de guerra– se ha visto que un gobierno democrático le otorgue el desarrollo y gestión de un aeropuerto civil internacional a las fuerzas armadas. Todas estas acciones sugieren el peligro de un proceso de militarización del país.
Cuarto acto: reducir la autonomía e independencia del poder judicial, los órganos autónomos y organizaciones civiles. En primer lugar, el gobierno ha propuesto la reducción de los sueldos e ingresos de los jueces y funcionarios del poder judicial, abrogándose el derecho de controlar las evaluaciones y promociones de jueces y oficiales de los juzgados. En segundo lugar, el gobierno ha disminuido los presupuestos del INE, el INEE, la CRE y otros órganos reguladores sectoriales. En tercer lugar, cuando un miembro de alguna entidad autónoma expresa alguna duda o disiente de alguna decisión del ejecutivo, inmediatamente las autoridades policiales, fiscales y financieras lo empiezan a investigar y acusar de probables malas conductas y conflicto de intereses. Así le pasó al presidente de la CRE, Guillermo García Alcocer, quien fue atacado por conflicto de intereses tras cuestionar el perfil de los comisionados propuestos por Andrés Manuel López Obrador. En cuarto lugar, el gobierno está tratando de desaparecer a organizaciones no gubernamentales que dependen del apoyo gubernamental para su existencia. Tal ha sido el caso de las guarderías infantiles y los refugios para mujeres víctimas de la violencia, proyectos ampliamente justificados por estudios internacionales y de derechos humanos. El gobierno de AMLO prefiere dar esos apoyos directamente a las personas a fin de ampliar su base clientelar, en lugar de ayudar a los que menos tienen y sufren más. En resumen, AMLO busca más el poder que servir a la nación.
Quinto acto: aumentar el apoyo de los trabajadores y de la sociedad civil. En primer lugar, la búsqueda durante –la precampaña, campaña y ahora gobierno– del apoyo de los maestros redituó en numerosos votos para la elección presidencial, y en la creciente aceptación durante los primeros 100 días de su administración. AMLO prefiere sacrificar la calidad de la educación y el futuro de la nación, aceptando pérdidas millonarias con los bloqueos de los ferrocarriles en Michoacán por la CNTE, a fin de conseguir más de un millón de adeptos a su proyecto de nación. En segundo lugar, a pesar de las grandes pérdidas en producción y exportaciones, se ha promovido una relación sindical contencioso, pensando que los paros y las amenazas de huelga promueven el aumento de los sueldos. El gobierno se ha mantenido al margen de las huelgas laborales en las empresas en la frontera norte, enviando el mensaje al resto de los trabajadores del país que primero están sus necesidades y luego los intereses de las compañías privadas, todo con el propósito político de conseguir el apoyo de los sindicatos. En tercer lugar, está buscando crear su propio sindicato en oposición a la confederación de trabajadores, la CTM controlada por el PRI. En cuarto lugar, AMLO está buscando el apoyo de los trabajadores agrícolas prometiendo precios de garantía al arroz, frijol, maíz y trigo, a pesar que la historia confirma que dichas medidas –en lugar de mejorar el bienestar del campo y del país– reducen la producción y contribuyen a la inflación.
Finalmente, su administración ha propuesto otorgar apoyos monetarios a varios programas sociales, calificados por los analistas nacionales e internacionales como clientelares. De tal manera, ha propuesto otorgar estipendios mensuales a 10 millones de jubilados, 5 millones de estudiantes, 2 millones de ninis y 4 millones de discapacitados. Estos apoyos monetarios comprometen al receptor, restándole ímpetu emprendedor, y robándole la independencia de pensamiento al considerar que los obsequios obligan.
Sexto acto: debilitar al sector privado. Varios inversionistas, empresarios y trabajadores del sector privado, han expresado preocupación acerca de las políticas del gobierno, muchos de los cuales han criticado sus medidas, advirtiendo sobre las probables consecuencias negativas. De tal manera, en una maniobra política, el gobierno de AMLO está buscando, a través de la otorgación de contratos directos, licitaciones cerradas no transparentes, y la acción de empresarios amigos, dividir al sector privado y, debilitar así a los “empresarios no amigos”.
En resumen, ¿qué podemos concluir y deducir de estas maniobras y acciones del gobierno de la cuarta transformación? Querido lector, veo que la “estrategia de poder del gobierno de AMLO” es para lograr construir un robusto andamiaje que le permita concentrar y mantener el poder en el ejecutivo, en especial en su investidura, a costa del poder de los otros actores en el país.
El principal pilar para lograr el éxito en su “destino manifiesto de concentrar el poder en su persona” es el capital, dinero para comprar y asegurar apoyos. Pero, esto no le será fácil, sobre todo considerando el momento actual: (1) los inciertos precios del petróleo y el bajo nivel de producción de hidrocarburos, (2) la baja recaudación fiscal, los crecientes compromisos financieros por la cancelación del aeropuerto y la propuesta de nuevos proyectos de infraestructura y energía –aeropuerto de Santa Lucía, tren maya y refinería de Dos Bocas–proyectos de baja rentabilidad económica; (3) la disminución en las calificaciones de las agencias calificadoras; (4) la cancelación de buenas inversiones y la iniciación de manos proyectos; y (5) las malas decisiones de gasto público, tales como la compra directa de pipas para distribuir gasolinas, siendo el método más caro de distribución, aumentando los costos de operación.
Todos estos elementos han erosionado la credibilidad económica y política del gobierno de AMLO, disminuyendo la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros quienes han decidido mantenerse al margen en una actitud cautelosa de esperar y ver. Si de algo sirve la historia económica, es que la luna de miel con los gobiernos democráticos no es eterna, sino que termina cuando disminuyen los ingresos de la familia. Las perspectivas en la administración de la 4T es que la economía no va a crecer al 4% bajo el timón de AMLO, sino que a duras penas crecerá entre el 1 al 2%. Mi pronóstico es que la luna de miel y la gran popularidad de AMLO disminuirán del tercer año de su administración en adelante.
El afán de aumentar y concentrar el poder en el ejecutivo no es nada nuevo en la historia de México. Esta ambición de poder la hemos visto desde antes de la dictadura de Porfirio Díaz hasta los gobiernos post-revolucionarios. Lo nuevo, en la situación actual, es que todo gira alrededor de una persona sin haber precedido una guerra de independencia o revoluciones civiles. Todo se mueve en torno a un carismático líder, de popularidad creciente a pesar de verse envuelto en malas decisiones de política económica y social. Los mexicanos estamos viviendo la época del caudillo teflón, al que lo negativo se le resbala, no se le pega, excepto el cariño creciente de la gente.
Estos 100 días de gobierno dejan ver algunos indicios del “destino manifiesto de la cuarta transformación”, un proyecto no explícito en seis actos para aumentar el poder en la persona de López Obrador, y controlar la dirección del país.
A continuación, hablamos de cada uno de estos actos.
Primer acto: fortalecer al ejecutivo. El estilo de esta administración es la poca tolerancia del presidente con los opositores, y la no admisión de la disensión entre sus rangos. Aun cuando las descalificaciones a sus adversarios han venido disminuyendo en tono y número, todavía escuchamos de vez en cuando los adjetivos de “fifis”, “pirrurris”, y “ternuritas”.
La creación de los súper delegados en los estados tuvo el claro propósito de transferir parte del poder al centro. Las giras a los estados organizadas por el gobierno federal, siempre son caracterizadas por los abucheos a los gobernadores, sugiriendo mano negra en la preparación de estas reuniones por parte del equipo de AMLO.
Si alguien de su administración da muestras de iniciativa e independencia de pensamiento, explicando alguna situación de manera diferente al pensamiento de AMLO, no tarda éste en salir y descalificarlo. Así pasó con el subsecretario de Hacienda Arturo Herrera que mencionó al Financial Times que la construcción de la refinería se atrasaría porque esos fondos se utilizarían para el fortalecimiento de Pemex. Al día siguiente, AMLO en su conferencia matutina reviro afirmando que la refinería de Dos Bocas en Tabasco iba y que el 18 de marzo se anunciaría su licitación. Sus conferencias matutinas se han distinguido por ser el “show de un solo hombre”, donde sus secretarios de Estado aparecen atrás de él como figuras decorativas.
Segundo acto: hacer al poder legislativo su incondicional mano derecha. A través de la mayoría de Morena –junto con los partidos del trabajo, encuentro social y verde– las cámaras de diputados y senadores han servido para aprobar las iniciativas del ejecutivo. Los ejemplos más claros han sido la aprobación de la guardia civil y el nombramiento de la candidata a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, iniciativas que enfrentaron gran oposición y numerosas descalificaciones, pero que fueron aprobadas por mayoría. Aparte, a través de sus “consultas a modo”, buscando avalar sus decisiones con sus grupos de seguidores, está marginando al poder legislativo para decidir en asuntos de competencia legislativa, tales como decisiones sobre política agrícola, estrategia de pensiones, selección de proyectos de infraestructura, etcétera.
Tercer acto: lograr el apoyo incondicional del ejército. Por un lado, el esfuerzo para la aprobación de la guardia civil empoderó a las Fuerzas Armadas, e implícitamente creara la “guardia pretoriana del gobierno de la cuarta transformación”. Por el otro, la creación del gobierno de nuevas fuentes financieras para el ejército, seduce y compromete a las Fuerzas Armadas; en pocos países –excepto en tiempos de guerra– se ha visto que un gobierno democrático le otorgue el desarrollo y gestión de un aeropuerto civil internacional a las fuerzas armadas. Todas estas acciones sugieren el peligro de un proceso de militarización del país.
Cuarto acto: reducir la autonomía e independencia del poder judicial, los órganos autónomos y organizaciones civiles. En primer lugar, el gobierno ha propuesto la reducción de los sueldos e ingresos de los jueces y funcionarios del poder judicial, abrogándose el derecho de controlar las evaluaciones y promociones de jueces y oficiales de los juzgados. En segundo lugar, el gobierno ha disminuido los presupuestos del INE, el INEE, la CRE y otros órganos reguladores sectoriales. En tercer lugar, cuando un miembro de alguna entidad autónoma expresa alguna duda o disiente de alguna decisión del ejecutivo, inmediatamente las autoridades policiales, fiscales y financieras lo empiezan a investigar y acusar de probables malas conductas y conflicto de intereses. Así le pasó al presidente de la CRE, Guillermo García Alcocer, quien fue atacado por conflicto de intereses tras cuestionar el perfil de los comisionados propuestos por Andrés Manuel López Obrador. En cuarto lugar, el gobierno está tratando de desaparecer a organizaciones no gubernamentales que dependen del apoyo gubernamental para su existencia. Tal ha sido el caso de las guarderías infantiles y los refugios para mujeres víctimas de la violencia, proyectos ampliamente justificados por estudios internacionales y de derechos humanos. El gobierno de AMLO prefiere dar esos apoyos directamente a las personas a fin de ampliar su base clientelar, en lugar de ayudar a los que menos tienen y sufren más. En resumen, AMLO busca más el poder que servir a la nación.
Quinto acto: aumentar el apoyo de los trabajadores y de la sociedad civil. En primer lugar, la búsqueda durante –la precampaña, campaña y ahora gobierno– del apoyo de los maestros redituó en numerosos votos para la elección presidencial, y en la creciente aceptación durante los primeros 100 días de su administración. AMLO prefiere sacrificar la calidad de la educación y el futuro de la nación, aceptando pérdidas millonarias con los bloqueos de los ferrocarriles en Michoacán por la CNTE, a fin de conseguir más de un millón de adeptos a su proyecto de nación. En segundo lugar, a pesar de las grandes pérdidas en producción y exportaciones, se ha promovido una relación sindical contencioso, pensando que los paros y las amenazas de huelga promueven el aumento de los sueldos. El gobierno se ha mantenido al margen de las huelgas laborales en las empresas en la frontera norte, enviando el mensaje al resto de los trabajadores del país que primero están sus necesidades y luego los intereses de las compañías privadas, todo con el propósito político de conseguir el apoyo de los sindicatos. En tercer lugar, está buscando crear su propio sindicato en oposición a la confederación de trabajadores, la CTM controlada por el PRI. En cuarto lugar, AMLO está buscando el apoyo de los trabajadores agrícolas prometiendo precios de garantía al arroz, frijol, maíz y trigo, a pesar que la historia confirma que dichas medidas –en lugar de mejorar el bienestar del campo y del país– reducen la producción y contribuyen a la inflación.
Finalmente, su administración ha propuesto otorgar apoyos monetarios a varios programas sociales, calificados por los analistas nacionales e internacionales como clientelares. De tal manera, ha propuesto otorgar estipendios mensuales a 10 millones de jubilados, 5 millones de estudiantes, 2 millones de ninis y 4 millones de discapacitados. Estos apoyos monetarios comprometen al receptor, restándole ímpetu emprendedor, y robándole la independencia de pensamiento al considerar que los obsequios obligan.
Sexto acto: debilitar al sector privado. Varios inversionistas, empresarios y trabajadores del sector privado, han expresado preocupación acerca de las políticas del gobierno, muchos de los cuales han criticado sus medidas, advirtiendo sobre las probables consecuencias negativas. De tal manera, en una maniobra política, el gobierno de AMLO está buscando, a través de la otorgación de contratos directos, licitaciones cerradas no transparentes, y la acción de empresarios amigos, dividir al sector privado y, debilitar así a los “empresarios no amigos”.
En resumen, ¿qué podemos concluir y deducir de estas maniobras y acciones del gobierno de la cuarta transformación? Querido lector, veo que la “estrategia de poder del gobierno de AMLO” es para lograr construir un robusto andamiaje que le permita concentrar y mantener el poder en el ejecutivo, en especial en su investidura, a costa del poder de los otros actores en el país.
El principal pilar para lograr el éxito en su “destino manifiesto de concentrar el poder en su persona” es el capital, dinero para comprar y asegurar apoyos. Pero, esto no le será fácil, sobre todo considerando el momento actual: (1) los inciertos precios del petróleo y el bajo nivel de producción de hidrocarburos, (2) la baja recaudación fiscal, los crecientes compromisos financieros por la cancelación del aeropuerto y la propuesta de nuevos proyectos de infraestructura y energía –aeropuerto de Santa Lucía, tren maya y refinería de Dos Bocas–proyectos de baja rentabilidad económica; (3) la disminución en las calificaciones de las agencias calificadoras; (4) la cancelación de buenas inversiones y la iniciación de manos proyectos; y (5) las malas decisiones de gasto público, tales como la compra directa de pipas para distribuir gasolinas, siendo el método más caro de distribución, aumentando los costos de operación.
Todos estos elementos han erosionado la credibilidad económica y política del gobierno de AMLO, disminuyendo la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros quienes han decidido mantenerse al margen en una actitud cautelosa de esperar y ver. Si de algo sirve la historia económica, es que la luna de miel con los gobiernos democráticos no es eterna, sino que termina cuando disminuyen los ingresos de la familia. Las perspectivas en la administración de la 4T es que la economía no va a crecer al 4% bajo el timón de AMLO, sino que a duras penas crecerá entre el 1 al 2%. Mi pronóstico es que la luna de miel y la gran popularidad de AMLO disminuirán del tercer año de su administración en adelante.
lunes, febrero 26, 2018
Notas sueltas sobre tres de los candidatos presidenciales
¿Cómo andan los tres principales candidatos a la presidencia a finales de febrero del 2018? Lopez Obrador encabeza las encuestas con cerca del 40% de la intención de voto siguiéndole Ricardo Anaya nueve puntos abajo, y en tercer lugar Meade, siete puntos por debajo de Anaya. A continuación expreso mi parecer sobre cada uno de los candidatos.
AMLO: Rebasa la imaginación y preocupa la razón que la mayoría de la gente esté a punto de elegir, por vías democráticas, a un hombre improductivo, sin educación, dedicado a vivir del erario público y las dádivas, una persona haciendo nada de provecho, sin virtudes positivas, con pocos méritos de desarrollo personal, a ser el presidente de una nación que requiere exactamente todo lo contrario a lo que él representa, y solo por el enojo social y rechazo al actual partido en el poder.
Llevar al máximo puesto político e institucional del país a una persona que representa lo peor de un político, de una persona con doble discurso, con tales ansias de poder que rayan en lo patológico, es sacrificar la razón en aras de la emoción. Hacer ganar al lagarto es votar por despecho, por desesperación, cegados por la ira, el odio, la desilusión, sin comprender que, en esa inercia, se corre el riesgo de verdaderamente devastar totalmente a un país, ahora si por completo.
La política y el crimen son las únicas actividades en donde no se requiere gran preparación, ni capacidad para alcanzar posiciones elevadas, en donde las artimañas, traiciones y engaños se consideran técnicas válidas en la lucha por el poder. En democracia puede suceder que el príncipe idiota llegue al poder por elección mayoritaria, no siempre el votante analiza y medita su voto, concediéndolo por las peores razones, el odio, el despecho, el castigo, y no por quien pueda mejorar su bienestar. En política se premia más a quien tiene la habilidad de conmover al confundido, al cegado, al necesitado y hacerle creer que le dará, que le quitará a los que tienen para repartirlo, pues le basta con aparentar ser "un luchador social" –aunque bien pagado y a todo lujo– para ilusionar a la gente, que le cree sin el más mínimo razonamiento, gracias a su resentimiento acumulado, subrayando sus carencias y miserias, para satisfacer sus deseos de revancha.
Lo que no entienden los opositores de AMLO es que el México que va a las urnas es el que camina, viaja en camiones, peseros y metro, no el que anda en automóvil particular. Alguien dijo que "la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos"… esto lo entiende muy bien AMLO.
Anaya: siguen sucediendo cosas raras alrededor del candidato panista cuyas explicaciones son un tanto difíciles de comprender. Al joven político lo han apodado el nopal, porque cada día le encuentran más propiedades.
Ricardo Anaya es sin duda una persona capaz y preparada, lo opuesto al actual presidente EPN cuando estaba compitiendo por la presidencia en el 2012. Vivimos, como algunos pensadores han expresado, en un país de fantasía donde la verdad no tiene la importancia que tiene la fantasía, y en el caso de Anaya, sus seguidores ven en él la fantasía de un joven líder con todas las respuestas de un proyecto de nación que rompe con el pasado, que corta las ataduras de las viejas ideas, que ve hacia el futuro… Le creen cuando autoproclama ser víctima del partido del gobierno y el candidato mejor preparado para enfrentar los retos del futuro.
Dentro de los negativos de Anaya están, en primer lugar, el no tener experiencia al no haber ocupado puestos de importancia en el sector público, y, en segundo lugar, que el principal puesto que ha ocupado fue como presidente del PAN en donde falló de manera garrafal al conducir a la fractura y desunión del partido, puesto que el principal objetivo de un presidente de un partido político es mantener su unidad. La percepción de varios panistas ese que toma decisiones con el hígado, no con sus neuronas, lo cual, de ser verdad, es preocupante si llegara a ser presidente.
Meade: poco se le ha criticado a este personaje, excepto por asociación a decisiones impopulares de las administraciones en las cuales participó. Ante la falta de hechos y pruebas de corrupción, sus rivales lo acusan, no de corrupto, sino de ciego por "dejar hacer y dejar pasar" actos de corrupción bajo sus áreas de responsabilidad. Pero probablemente lo más relevante es que todavía siga sin captar el afecto y conquistar la imaginación de los votantes, los cuales dejan de ver sus méritos como persona, para rechazarlo por su asociación con el PRI.
Meade está cargando por asociación con los errores y omisiones de la administración de Enrique Peña Nieto y su grupo por (1) haber permitido el enriquecimiento desmesurado de los políticos de los principales partidos, y (2) no haber resuelto el problema de la violencia después de que fue una de las principales banderas de la campaña política del 2012 –ahora estamos peor en ambos sentidos.
Pareciera que aquí se va repetir la historia de Fox y Labastida, a pesar de que Francisco Labastida estaba mejor preparado para el puesto que Fox, en campaña hablaba como si todos fueran universitarios, en comparación con un Vicente Fox vestido de vaquero y zapateando en los templetes, aunque dijera tontería y media. Hay que reconocer querido lector que José Antonio Meade es un orden de magnitud más preparado que sus rivales, pero hasta ahora está haciendo una campaña estilo Labastida y eso lo va a llevar a perder.
Esos son, mi querido lector, mis pensamientos al momento sobre los tres principales candidatos para las elecciones presidenciales de julio del 2018, la pregunta relevante es ¿por quién votar?
Probablemente pocos de mis amigos y familiares voten por el Peje, pero es inevitable ver con frustración y tremenda preocupación el rumbo por el cual van las preferencias de la mayoría de la gente. Obviamente, no quiero influir en el voto de nadie, pero a la vez no quiero ocultar como pienso votar: me esperaré a decidir un día antes de las elecciones para otorgarle el voto al rival de AMLO que esté mejor posicionado; en otras palabras, mi voto será un voto para evitar al peor candidato.
AMLO: Rebasa la imaginación y preocupa la razón que la mayoría de la gente esté a punto de elegir, por vías democráticas, a un hombre improductivo, sin educación, dedicado a vivir del erario público y las dádivas, una persona haciendo nada de provecho, sin virtudes positivas, con pocos méritos de desarrollo personal, a ser el presidente de una nación que requiere exactamente todo lo contrario a lo que él representa, y solo por el enojo social y rechazo al actual partido en el poder.
Llevar al máximo puesto político e institucional del país a una persona que representa lo peor de un político, de una persona con doble discurso, con tales ansias de poder que rayan en lo patológico, es sacrificar la razón en aras de la emoción. Hacer ganar al lagarto es votar por despecho, por desesperación, cegados por la ira, el odio, la desilusión, sin comprender que, en esa inercia, se corre el riesgo de verdaderamente devastar totalmente a un país, ahora si por completo.
La política y el crimen son las únicas actividades en donde no se requiere gran preparación, ni capacidad para alcanzar posiciones elevadas, en donde las artimañas, traiciones y engaños se consideran técnicas válidas en la lucha por el poder. En democracia puede suceder que el príncipe idiota llegue al poder por elección mayoritaria, no siempre el votante analiza y medita su voto, concediéndolo por las peores razones, el odio, el despecho, el castigo, y no por quien pueda mejorar su bienestar. En política se premia más a quien tiene la habilidad de conmover al confundido, al cegado, al necesitado y hacerle creer que le dará, que le quitará a los que tienen para repartirlo, pues le basta con aparentar ser "un luchador social" –aunque bien pagado y a todo lujo– para ilusionar a la gente, que le cree sin el más mínimo razonamiento, gracias a su resentimiento acumulado, subrayando sus carencias y miserias, para satisfacer sus deseos de revancha.
Lo que no entienden los opositores de AMLO es que el México que va a las urnas es el que camina, viaja en camiones, peseros y metro, no el que anda en automóvil particular. Alguien dijo que "la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos"… esto lo entiende muy bien AMLO.
Anaya: siguen sucediendo cosas raras alrededor del candidato panista cuyas explicaciones son un tanto difíciles de comprender. Al joven político lo han apodado el nopal, porque cada día le encuentran más propiedades.
Ricardo Anaya es sin duda una persona capaz y preparada, lo opuesto al actual presidente EPN cuando estaba compitiendo por la presidencia en el 2012. Vivimos, como algunos pensadores han expresado, en un país de fantasía donde la verdad no tiene la importancia que tiene la fantasía, y en el caso de Anaya, sus seguidores ven en él la fantasía de un joven líder con todas las respuestas de un proyecto de nación que rompe con el pasado, que corta las ataduras de las viejas ideas, que ve hacia el futuro… Le creen cuando autoproclama ser víctima del partido del gobierno y el candidato mejor preparado para enfrentar los retos del futuro.
Dentro de los negativos de Anaya están, en primer lugar, el no tener experiencia al no haber ocupado puestos de importancia en el sector público, y, en segundo lugar, que el principal puesto que ha ocupado fue como presidente del PAN en donde falló de manera garrafal al conducir a la fractura y desunión del partido, puesto que el principal objetivo de un presidente de un partido político es mantener su unidad. La percepción de varios panistas ese que toma decisiones con el hígado, no con sus neuronas, lo cual, de ser verdad, es preocupante si llegara a ser presidente.
Meade: poco se le ha criticado a este personaje, excepto por asociación a decisiones impopulares de las administraciones en las cuales participó. Ante la falta de hechos y pruebas de corrupción, sus rivales lo acusan, no de corrupto, sino de ciego por "dejar hacer y dejar pasar" actos de corrupción bajo sus áreas de responsabilidad. Pero probablemente lo más relevante es que todavía siga sin captar el afecto y conquistar la imaginación de los votantes, los cuales dejan de ver sus méritos como persona, para rechazarlo por su asociación con el PRI.
Meade está cargando por asociación con los errores y omisiones de la administración de Enrique Peña Nieto y su grupo por (1) haber permitido el enriquecimiento desmesurado de los políticos de los principales partidos, y (2) no haber resuelto el problema de la violencia después de que fue una de las principales banderas de la campaña política del 2012 –ahora estamos peor en ambos sentidos.
Pareciera que aquí se va repetir la historia de Fox y Labastida, a pesar de que Francisco Labastida estaba mejor preparado para el puesto que Fox, en campaña hablaba como si todos fueran universitarios, en comparación con un Vicente Fox vestido de vaquero y zapateando en los templetes, aunque dijera tontería y media. Hay que reconocer querido lector que José Antonio Meade es un orden de magnitud más preparado que sus rivales, pero hasta ahora está haciendo una campaña estilo Labastida y eso lo va a llevar a perder.
Esos son, mi querido lector, mis pensamientos al momento sobre los tres principales candidatos para las elecciones presidenciales de julio del 2018, la pregunta relevante es ¿por quién votar?
Probablemente pocos de mis amigos y familiares voten por el Peje, pero es inevitable ver con frustración y tremenda preocupación el rumbo por el cual van las preferencias de la mayoría de la gente. Obviamente, no quiero influir en el voto de nadie, pero a la vez no quiero ocultar como pienso votar: me esperaré a decidir un día antes de las elecciones para otorgarle el voto al rival de AMLO que esté mejor posicionado; en otras palabras, mi voto será un voto para evitar al peor candidato.
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miércoles, agosto 30, 2017
Ideas Sueltas: Trump Arrinconado, TLCAN, Contienda Presidencial, Terrorismo en Europa, Corrupción e Impunidad
Vivimos un furor de noticias trágicas, calamidades, sorpresas y vergüenzas políticas que van desde la arremetida verbal del presidente Trump a los mexicanos hasta el escándalo imposible de ocultar de los sobornos al exdirector de Pemex. Por lo tanto, permíteme querido lector tratar en esta columna, en lugar de un solo tema, cinco que encuentro muy interesantes:
Trump tiene un trastorno de personalidad cercano al masoquismo, solamente se siente a gusto si tiene un problema y cuando no lo hay, lo crea; el problema puede ser familiar, con su equipo de trabajo, sus críticos, la prensa, México, Corea del Norte, China, etc. El tema no es lo relevante, sino el propio problema, su condición mental exige buscar confrontaciones y adversarios, lo cual es sumamente peligroso para el mundo siendo el presidente del país bélicamente más poderoso…
Mientras la peor tormenta en la historia de Texas azota a ese estado, Donald Trump continúa con sus clásicos tweets contra México declarando (1) que se tiene que construir el muro y México lo va a pagar de alguna u otra manera, (2) en medio de las pláticas para renegociar el TLCAN, amenaza unilateralmente con terminarlo, y (3) burlándose de los tribunales americanos y de los mexicanos indulta al exalguacil racista, flagelo de migrantes mexicanos, Joe Arpaio del condado de Maricopa, antes amo de Phoenix, diciendo que es un patriota, que preservó la seguridad de Arizona, que si hubo algún abuso, fue contra los bad hombres… lo alabó tanto que parecía que se merecía no solamente el indulto presidencial sino un monumento, olvidándose que al menos cerca de 160 prisioneros murieron en sus cárceles, que detenía a personas sin más evidencia que su perfil racial, y que desobedeció al mandato de un tribunal manteniendo las prácticas discriminatorias. Las prioridades de Trump parecen estar al revés, el peor desastre natural en Estados Unidos desde Katrina tiene menos importancia que su antipatía por México.
¿Cuál va a ser el desenlace de Donald Trump? Claro, nadie lo sabe, pero –en mi opinión– el proceso de impugnación no se va a llevar a cabo, y de que va a perder la reelección, la pierde, no hay duda.
El vituperado TLCAN: dos semanas atrás, la terminación del TLCAN era tan sólo una posibilidad, pero ahora es una probabilidad. Si las condiciones negativas y la baja popularidad de Donald Trump continúan deteriorándose sus dos opciones son lanzarse a la guerra contra Corea del Norte o pasar de los ataques verbales contra México a los hechos concretos como la terminación del TLCAN y la construcción del Muro. Algunos comentaristas consideran que las declaraciones de Donald Trump de terminar el TLCAN mientras se conducen las negociaciones, es tan sólo una estrategia de negociación ya plasmada en sus libros, pero creo que es más una estrategia para restablecer su popularidad con el voto duro y agresivo de los blancos supremacistas.
¿Qué nos pasará sin TLCAN? Es obvio que perderemos crecimiento económico y nos obligará a actuar con más responsabilidad. Hasta el momento nos hemos confiado en que las reformas, el comercio internacional, el precio del petróleo, la inversión extranjera, el turismo y las remesas de nuestros connacionales nos continuarían impulsando hacia delante. Sin embargo, el fin del TLCAN, aunado a las crecientes inseguridad, corrupción, impunidad, amenazas a la emigración a Estados Unidos, y disminución de la inversión extranjera por la terminación del TLCAN, hace que el panorama se nos torne borrascoso.
La segunda etapa de la renegociación del TLCAN inicia al mismo tiempo que EPN entregará su quinto informe de gobierno, ambos procesos terminarán definiendo el último año de su administración… el cual no pinta nada bien.
Contienda Presidencial: Al PRI nunca se le puede descartar, aún con una muy baja aceptación popular. La apertura para los candidatos “no priístas”, es un parche, pero en la dirección correcta. El detalle está en que la unión del PAN con el PRD –Frente Amplio Democrático– le resta credibilidad y confianza al voto duro de ambos partidos. Probablemente el PAN y el PRD por separado tengan más posibilidades de superar al PRI que uniéndose. A la mejor los votantes que quieren desalojar al PRI van a ser menores que los votantes desilusionados por la unión de la derecha con la izquierda. Hacer pactos con base en los resultados de las encuestas es como silbar y tragar pinole. ¿Cómo están las cosas ahora? Probablemente la próxima contienda presidencial será entre el PRI y AMLO…, independientemente de quien postulen el PAN y el PRD.
En el PRI se habla de que José Antonio Meade sería un buen presidente, pero un mal candidato, considerándolo como un señuelo de EPN para su verdadero delfín, Aurelio Nuño. El presidente del PAN, Ricardo Anaya, se encuentra en dificultades ante las acusaciones de enriquecimiento inexplicable. Margarita Zavala carga con el lastre del legado calderonista. Miguel Mancera probablemente sería el candidato natural al Frente Amplio Democrático, aunque algunos consideran que era un traje originalmente confeccionado a la medida de Ricardo Anaya.
Andrés Manuel López Obrador, nuestro mesías tabasqueño, va por su tercera postulación y, en tono burlón, anunció que ya no habría una cuarta. Es el candidato teflón al que nada se le pega, quien con una sonrisa hace olvidar a los mexicanos que no puede acreditar sus ingresos ni su situación fiscal. Vocifera como si todo estuviera en orden y fuera la persona más honrada de la tierra y el cielo.
AMLO pasará a la historia como el político que confeccionó un partido político a su medida financiado por todos los mexicanos, una mayoría a los cuales pronto se les olvidó el caso Imaz-Ahumada, los Abarca y los 43, los dineros de Eva Cadena, los desarreglos de Delfina Gómez o los nexos criminales del jefe delegacional de Tláhuac. La última acción que ilustra la opacidad de Andrés Manuel fue la supuesta encuesta para elegir al candidato de Morena para la Ciudad de México, donde el favorito en la mayoría de los estudios de repente cayó al tercer lugar detrás de su favorita. Pronto esto también pasará al olvido, “el plumaje de Andrés Manuel es de los que nunca se mancha”.
Europa trágica: Europa ya no es la de siempre, da miedo caminar por sus calles y avenidas; la gente anda con temor de que algún vehículo se suba la banqueta y los atropelle, de que se encuentren con una bolsa o una mochila abandonada con una bomba a punto de estallar. Los turistas voltean atrás y ambos lados conscientes de que hay muchos islamistas extremistas que quieren dañarlos por el simple hecho de ser infieles, terroristas que quieren ser mártires para alcanzar la purificación total… “Alá es grande” – Allahu Akbar.
Desde el 11-M en 2004 (atentados del 11 de marzo de 2004 en España, conocidos por el numerónimo 11-M) hasta el 18 de agosto se han producido 47 atentados en Europa cobrando la vida a 618 personas. El país con más muertes es Francia, con un total de 251; siguiendo España con 206; Reino Unido con 90; Bélgica con 39; Alemania con 15; Suecia con 6; Dinamarca con 3 e Italia con 2 víctimas.
Pobre Europa que sufre la ingratitud de huéspedes que pagan con la muerte y el terror. Pobre Barcelona, que primero padeció los ataques terroristas de ETA en sus mercados y calles, y que ahora sufre los horrores del terrorismo yihadista.
Los musulmanes huyen de sus países que odian hacia los países europeos que admiran, pero muchos de ellos pronto se convierten al islamismo radical, despreciando y odiando a los países que les abrieron las puertas, aquellos que los acogieron.
¿Cuáles deben de ser las medidas para combatir al islamismo radical? Enterrar a los yihadistas envueltos en pieles de cerdo, no enterrarlos en cementerios musulmanes, deportar a sus familiares a sus países de origen, prohibir la inmigración de musulmanes, limitarlos a no más de dos hijos por pareja, etcétera; todos tienen alguna opinión, pero nadie se pone de acuerdo. Pero a pesar de que las medidas convencionales no están funcionando, la mayoría de los países occidentales todavía siguen actuando con respeto a los derechos humanos y lo seguirán haciendo hasta que…
Más corrupción: el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, ha sido señalado de corrupción por la fiscalía brasileña, no por nuestras autoridades, ya que estas, al estar comprometidas, juegan más al encubrimiento y a la complicidad, es por ello por lo que las revelaciones fuertes vienen de afuera. Se le acusa de haber recibido sobornos por 10 millones de dólares por otorgar contratos a la constructora brasileña Odebrecht. Claro, probablemente buena parte de estos fondos fueron usados para financiar veladamente las campañas políticas de varios priístas.
De todos es conocido la estrategia de esta administración de favorecer a un puñado de empresas con jugosas concesiones y contratos de obra pública –Odebrecht, OHL, Higa, etc.– a cambio de apoyos para las campañas políticas: todo justificado por el imperativo de retener o ganar el poder.
Una investigación realizada en Estados Unidos en diciembre de 2016 encontró que entre 2000 y 2014 la firma brasileña sobornó a altos funcionarios de Pemex y CFE para conseguir obras, nuestras autoridades informaron que iban a investigar estas acusaciones. Sin embargo, después de ocho meses no se sabe que han encontrado o si han investigado algo.
¿Hasta dónde avanzará este caso? Todo el ruido se ha centrado en Pemex y en su exdirector Emilio Lozoya, pero si se llegaran a investigar todas las acusaciones, esto podría extenderse a otros altos funcionarios y a la empresa de clase mundial, a la que por cierto dirigió Enrique Ochoa, actual presidente del PRI… Empero, dada nuestra historia y siendo realistas, los avances de este caso probablemente serán muy limitados, se extenderán en el tiempo y pasarán al olvido.
La impunidad: El pésimo desempeño del Estado Mexicano en materia de derechos humanos ha colocado al país en el cuarto lugar en el Índice Global de Impunidad de los 69 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas; México solamente es superado por Filipinas, india y Camerún. En América, México tiene el dudoso honor de ocupar el primer lugar de impunidad.
Seguramente te preguntarás querido lector ¿A qué se debe esto? La respuesta no es técnica de que requerimos más jueces o mejores leyes, la contestación es que hasta el momento no hemos podido ni querido controlar la corrupción, y mientras haya altos niveles de corrupción habrá impunidad e inseguridad…
Parafraseando a Eduardo Galeano, “la impunidad premia al delito, fomenta su repetición y le hace propaganda: estimula tanto al corrupto como al delincuente, contagiando a otros con su ejemplo.”
Conclusión: Los mexicanos nos encontramos en un torbellino de noticias impactantes, sorpresas políticas y vergüenzas nacionales… Torbellino que parece cambiar y acelerarse, dejándonos en una especie de estupor colectivo, en una parálisis social por incapacidad individual de análisis.
- Cuando Donald Trump es arrinconado se sale por la puerta del ataque a México;
- La segunda ronda de las tres acordadas para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) está a punto de empezar bajo las continuas amenazas de terminación del presidente Trump;
- La contienda presidencial se calienta por malas decisiones y ataques encubiertos ante la popularidad de AMLO;
- Europa y sus visitantes están viviendo tiempos trágicos ante el fanatismo religioso islamista, y
- Las feas cabezas de la corrupción e impunidad son nuevamente puestas al descubierto por organismos externos al Estado Mexicano.
Trump tiene un trastorno de personalidad cercano al masoquismo, solamente se siente a gusto si tiene un problema y cuando no lo hay, lo crea; el problema puede ser familiar, con su equipo de trabajo, sus críticos, la prensa, México, Corea del Norte, China, etc. El tema no es lo relevante, sino el propio problema, su condición mental exige buscar confrontaciones y adversarios, lo cual es sumamente peligroso para el mundo siendo el presidente del país bélicamente más poderoso…
Mientras la peor tormenta en la historia de Texas azota a ese estado, Donald Trump continúa con sus clásicos tweets contra México declarando (1) que se tiene que construir el muro y México lo va a pagar de alguna u otra manera, (2) en medio de las pláticas para renegociar el TLCAN, amenaza unilateralmente con terminarlo, y (3) burlándose de los tribunales americanos y de los mexicanos indulta al exalguacil racista, flagelo de migrantes mexicanos, Joe Arpaio del condado de Maricopa, antes amo de Phoenix, diciendo que es un patriota, que preservó la seguridad de Arizona, que si hubo algún abuso, fue contra los bad hombres… lo alabó tanto que parecía que se merecía no solamente el indulto presidencial sino un monumento, olvidándose que al menos cerca de 160 prisioneros murieron en sus cárceles, que detenía a personas sin más evidencia que su perfil racial, y que desobedeció al mandato de un tribunal manteniendo las prácticas discriminatorias. Las prioridades de Trump parecen estar al revés, el peor desastre natural en Estados Unidos desde Katrina tiene menos importancia que su antipatía por México.
¿Cuál va a ser el desenlace de Donald Trump? Claro, nadie lo sabe, pero –en mi opinión– el proceso de impugnación no se va a llevar a cabo, y de que va a perder la reelección, la pierde, no hay duda.
El vituperado TLCAN: dos semanas atrás, la terminación del TLCAN era tan sólo una posibilidad, pero ahora es una probabilidad. Si las condiciones negativas y la baja popularidad de Donald Trump continúan deteriorándose sus dos opciones son lanzarse a la guerra contra Corea del Norte o pasar de los ataques verbales contra México a los hechos concretos como la terminación del TLCAN y la construcción del Muro. Algunos comentaristas consideran que las declaraciones de Donald Trump de terminar el TLCAN mientras se conducen las negociaciones, es tan sólo una estrategia de negociación ya plasmada en sus libros, pero creo que es más una estrategia para restablecer su popularidad con el voto duro y agresivo de los blancos supremacistas.
¿Qué nos pasará sin TLCAN? Es obvio que perderemos crecimiento económico y nos obligará a actuar con más responsabilidad. Hasta el momento nos hemos confiado en que las reformas, el comercio internacional, el precio del petróleo, la inversión extranjera, el turismo y las remesas de nuestros connacionales nos continuarían impulsando hacia delante. Sin embargo, el fin del TLCAN, aunado a las crecientes inseguridad, corrupción, impunidad, amenazas a la emigración a Estados Unidos, y disminución de la inversión extranjera por la terminación del TLCAN, hace que el panorama se nos torne borrascoso.
La segunda etapa de la renegociación del TLCAN inicia al mismo tiempo que EPN entregará su quinto informe de gobierno, ambos procesos terminarán definiendo el último año de su administración… el cual no pinta nada bien.
Contienda Presidencial: Al PRI nunca se le puede descartar, aún con una muy baja aceptación popular. La apertura para los candidatos “no priístas”, es un parche, pero en la dirección correcta. El detalle está en que la unión del PAN con el PRD –Frente Amplio Democrático– le resta credibilidad y confianza al voto duro de ambos partidos. Probablemente el PAN y el PRD por separado tengan más posibilidades de superar al PRI que uniéndose. A la mejor los votantes que quieren desalojar al PRI van a ser menores que los votantes desilusionados por la unión de la derecha con la izquierda. Hacer pactos con base en los resultados de las encuestas es como silbar y tragar pinole. ¿Cómo están las cosas ahora? Probablemente la próxima contienda presidencial será entre el PRI y AMLO…, independientemente de quien postulen el PAN y el PRD.
En el PRI se habla de que José Antonio Meade sería un buen presidente, pero un mal candidato, considerándolo como un señuelo de EPN para su verdadero delfín, Aurelio Nuño. El presidente del PAN, Ricardo Anaya, se encuentra en dificultades ante las acusaciones de enriquecimiento inexplicable. Margarita Zavala carga con el lastre del legado calderonista. Miguel Mancera probablemente sería el candidato natural al Frente Amplio Democrático, aunque algunos consideran que era un traje originalmente confeccionado a la medida de Ricardo Anaya.
Andrés Manuel López Obrador, nuestro mesías tabasqueño, va por su tercera postulación y, en tono burlón, anunció que ya no habría una cuarta. Es el candidato teflón al que nada se le pega, quien con una sonrisa hace olvidar a los mexicanos que no puede acreditar sus ingresos ni su situación fiscal. Vocifera como si todo estuviera en orden y fuera la persona más honrada de la tierra y el cielo.
AMLO pasará a la historia como el político que confeccionó un partido político a su medida financiado por todos los mexicanos, una mayoría a los cuales pronto se les olvidó el caso Imaz-Ahumada, los Abarca y los 43, los dineros de Eva Cadena, los desarreglos de Delfina Gómez o los nexos criminales del jefe delegacional de Tláhuac. La última acción que ilustra la opacidad de Andrés Manuel fue la supuesta encuesta para elegir al candidato de Morena para la Ciudad de México, donde el favorito en la mayoría de los estudios de repente cayó al tercer lugar detrás de su favorita. Pronto esto también pasará al olvido, “el plumaje de Andrés Manuel es de los que nunca se mancha”.
Europa trágica: Europa ya no es la de siempre, da miedo caminar por sus calles y avenidas; la gente anda con temor de que algún vehículo se suba la banqueta y los atropelle, de que se encuentren con una bolsa o una mochila abandonada con una bomba a punto de estallar. Los turistas voltean atrás y ambos lados conscientes de que hay muchos islamistas extremistas que quieren dañarlos por el simple hecho de ser infieles, terroristas que quieren ser mártires para alcanzar la purificación total… “Alá es grande” – Allahu Akbar.
Desde el 11-M en 2004 (atentados del 11 de marzo de 2004 en España, conocidos por el numerónimo 11-M) hasta el 18 de agosto se han producido 47 atentados en Europa cobrando la vida a 618 personas. El país con más muertes es Francia, con un total de 251; siguiendo España con 206; Reino Unido con 90; Bélgica con 39; Alemania con 15; Suecia con 6; Dinamarca con 3 e Italia con 2 víctimas.
Pobre Europa que sufre la ingratitud de huéspedes que pagan con la muerte y el terror. Pobre Barcelona, que primero padeció los ataques terroristas de ETA en sus mercados y calles, y que ahora sufre los horrores del terrorismo yihadista.
Los musulmanes huyen de sus países que odian hacia los países europeos que admiran, pero muchos de ellos pronto se convierten al islamismo radical, despreciando y odiando a los países que les abrieron las puertas, aquellos que los acogieron.
¿Cuáles deben de ser las medidas para combatir al islamismo radical? Enterrar a los yihadistas envueltos en pieles de cerdo, no enterrarlos en cementerios musulmanes, deportar a sus familiares a sus países de origen, prohibir la inmigración de musulmanes, limitarlos a no más de dos hijos por pareja, etcétera; todos tienen alguna opinión, pero nadie se pone de acuerdo. Pero a pesar de que las medidas convencionales no están funcionando, la mayoría de los países occidentales todavía siguen actuando con respeto a los derechos humanos y lo seguirán haciendo hasta que…
Más corrupción: el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, ha sido señalado de corrupción por la fiscalía brasileña, no por nuestras autoridades, ya que estas, al estar comprometidas, juegan más al encubrimiento y a la complicidad, es por ello por lo que las revelaciones fuertes vienen de afuera. Se le acusa de haber recibido sobornos por 10 millones de dólares por otorgar contratos a la constructora brasileña Odebrecht. Claro, probablemente buena parte de estos fondos fueron usados para financiar veladamente las campañas políticas de varios priístas.
De todos es conocido la estrategia de esta administración de favorecer a un puñado de empresas con jugosas concesiones y contratos de obra pública –Odebrecht, OHL, Higa, etc.– a cambio de apoyos para las campañas políticas: todo justificado por el imperativo de retener o ganar el poder.
Una investigación realizada en Estados Unidos en diciembre de 2016 encontró que entre 2000 y 2014 la firma brasileña sobornó a altos funcionarios de Pemex y CFE para conseguir obras, nuestras autoridades informaron que iban a investigar estas acusaciones. Sin embargo, después de ocho meses no se sabe que han encontrado o si han investigado algo.
¿Hasta dónde avanzará este caso? Todo el ruido se ha centrado en Pemex y en su exdirector Emilio Lozoya, pero si se llegaran a investigar todas las acusaciones, esto podría extenderse a otros altos funcionarios y a la empresa de clase mundial, a la que por cierto dirigió Enrique Ochoa, actual presidente del PRI… Empero, dada nuestra historia y siendo realistas, los avances de este caso probablemente serán muy limitados, se extenderán en el tiempo y pasarán al olvido.
La impunidad: El pésimo desempeño del Estado Mexicano en materia de derechos humanos ha colocado al país en el cuarto lugar en el Índice Global de Impunidad de los 69 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas; México solamente es superado por Filipinas, india y Camerún. En América, México tiene el dudoso honor de ocupar el primer lugar de impunidad.
Seguramente te preguntarás querido lector ¿A qué se debe esto? La respuesta no es técnica de que requerimos más jueces o mejores leyes, la contestación es que hasta el momento no hemos podido ni querido controlar la corrupción, y mientras haya altos niveles de corrupción habrá impunidad e inseguridad…
Parafraseando a Eduardo Galeano, “la impunidad premia al delito, fomenta su repetición y le hace propaganda: estimula tanto al corrupto como al delincuente, contagiando a otros con su ejemplo.”
Conclusión: Los mexicanos nos encontramos en un torbellino de noticias impactantes, sorpresas políticas y vergüenzas nacionales… Torbellino que parece cambiar y acelerarse, dejándonos en una especie de estupor colectivo, en una parálisis social por incapacidad individual de análisis.
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