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domingo, julio 08, 2018

AMLO y México: rumbos impredecibles

Estamos viviendo tiempos interesantes, especialmente porque no sabemos el rumbo que tomaran las cosas. A Trump se le puede predecir que siga siendo populista de derecha, fascista, racista y mentiroso, mientras que a AMLO se le puede predecir poco, porque cambia a menudo de parecer según las circunstancias.

Al igual que a ti querido lector, no sé qué vaya a pasar con esta nueva administración, pero como típico político que AMLO ha sido y por fortuna –para los mexicanos– continúa siendo, parece que está cambiando de dirección ahora que se siente seguro de ocupar la silla presidencial. Veamos alguno cambios de dirección de AMLO en menos de una semana de ganar las elecciones:
  1. Prefiere invitar a Donald Trump a su toma de posesión que al revoltoso de maduro.
  2. Va a mantener el IVA al mismo nivel actual y dudosamente lo reducirá a la mitad como en alguna ocasión prometió.
  3. El precio de la gasolina no va a bajar se va a mantener en términos reales porque continuará la fórmula actual, lo que significa que los mexicanos seguiremos pagando la gasolina más cara que en Texas.
  4. Lo más probable que el nuevo aeropuerto continúe, ya que entendió que es el único lugar adecuado por consideraciones aire-tierra, volumen de demanda y a que el financiamiento no proviene de los ingresos fiscales sino del cobro del TUA (tarifa única aeroportuaria).
  5. La autosuficiencia alimentaria seguramente se abandonará una vez que entienda que esas mismas tierras en México son de menor productividad en la producción de granos que en tierras similares en los Estados Unidos, pero que son de mayor productividad para hortalizas que en los Estados Unidos.
  6. La construcción de dos nuevas refinerías probablemente no proceda cuando se tope con la dura realidad de que no va haber empresarios e inversionistas privados interesados.
  7. El avión presidencial ya no se va a vender, porque comprende que nadie le pagaría lo que costó, aparte de que un presidente no puede estar sujeto a los cambios y demoras de las líneas comerciales.
  8. Antes no a la legalización de la marihuana, y ahora probablemente sí.
  9. Prometió en campaña que los soldados regresarían a sus cuarteles, ahora su secretario de seguridad habla que será en tres años.
En cuestión de días, sus colaboradores propuestos para Hacienda, Gobernación y Seguridad echaron abajo varias de sus propuestas de campaña, lo que hace pensar que estas nunca fueron ciertas. Seguramente muchos de sus votantes sabían o sospechaban que dichas promesas eran irreales, pero votaron por él por hartazgo, porque ya estaban hasta el gorro con el PRI y el PAN. El candidato del PRI no ganó en ningún estado, “el enojo supero al miedo”, apunta mi amigo Carlos. Para los partidos tradicionales la carnicería fue enorme, viéndose desplazados por un movimiento que apenas se está constituyendo como partido. Las implicaciones de este desplazamiento deben atenderse, pues los contrapesos de sus rivales, al haberse debilitado, requieren crearse en otros ámbitos.

En fin, poco a poco AMLO y su equipo se van a ir topando con el México real y tendrán que enderezar el rumbo, lo que hará que sigan cayendo o desapareciendo las propuestas de campaña. Por eso y mucho más, es posible afirmar que “la mentira es el alma inmortal del populismo”.

Era de esperar que con la llegada al poder con un 53% del voto y absoluta mayoría en ambas cámaras del Congreso, AMLO empezará a cambiar su discurso de campaña y, entre otros cambios, enfatiza ahora que “quiero pasar a la historia como un buen presidente.” Ya no se trata de ganar simpatías con frases pegajosas y chascarrillos, sino buscar consensos con otros grupos de poder, los poderes legislativo y judicial, actuando con cordura, civilidad, pragmatismo, institucionalidad y perspicacia. O sea, esta buscando ser el presidente de todos los mexicanos.

Andrés Manuel busca hacer historia con su cuarta transformación del país, y así cumplir su anhelo de ser un buen presidente, refiriéndose a las tres transformaciones anteriores como la de Miguel Hidalgo en la Independencia, Juárez en la Reforma, y Madero en la Revolución. La cuarta transformación, en principio, se basa en cambiar el modelo neoliberal de desarrollo que se ha seguido desde los años ochenta, economía abierta con un Estado poco intervencionista, modelo que ha brindado estabilidad macroeconómica, pero con bajos crecimientos anuales y una mayor concentración del ingreso. El modelo que propone AMLO tendría un Estado más interventor, así como, un mayor gasto social para abatir la desigualdad y pobreza, aumentando el gasto público con el compromiso de no subir los impuestos, ni endeudarse más.

El objetivo de esta cuarta transformación es hacer de México un país más democrático, más incluyente, menos desigual y lograr un mayor crecimiento económico sin perder la estabilidad financiera. El modelo establece que los recursos para financiar este mayor gasto social provendrían de la erradicación de la corrupción, centralizando las compras federales para abatir costos. Por otra parte, varias medidas de austeridad gubernamental aumentarían los recursos, tales como reducir a la mitad los sueldos y salarios de los funcionarios federales de mayor nivel. Sin embargo, los números no cuadran, por lo que difícilmente van a alcanzar los recursos con estas medidas para financiar el aumento en el gasto social, al menos de que se aumenten los impuestos, contraigan más deuda o financien el gasto de manera deficitaria.

Por otro lado, tengo seguridad de que varias de sus propuestas e ideología de centroizquierda van a afectar la dirección y marcha de la economía, así como la del Estado y sus instituciones. De que vamos a tener un gobierno más intervencionista, eso no me cabe ni la menor duda, así como de que probablemente vayamos a crecer a un menor ritmo. Consideremos los cinco puntos siguientes:
  1. La descentralización de las secretarías a diferentes estados del país será una verdadera catástrofe, porque sus funciones no dependen de donde se encuentren sino de la capacidad de sus funcionarios. Muchos de estos funcionarios no van a acompañar a otros estados a sus secretarías, lo que requeriría la contratación y preparación de nuevo personal que probablemente no tenga la misma calificación que el existente.
  2. La corrupción disminuirá, no sé qué tan importante sea la disminución, pero me temo que no será lo suficiente como para poder generar los recursos necesarios para financiar el aumento en el gasto social sin incremento en los impuestos y la deuda.
  3. En cuanto a educación, me temo que los compromisos con la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) van a reducir la calidad de la educación por las concesiones políticas a los líderes de los maestros revoltosos.
  4. En lo que toca a la economía, temo que va a tratar de influir en el Banco de México para que promueva el crecimiento, afectando su eficiencia para controlar la inflación.
  5. En cuanto al combate a la pobreza, asignar recursos monetarios sin compromisos laborales o de capacitación o de educación van a resultar contraproducentes.
Aun cuando es difícil predecir hacia donde nos va a llevar la próxima Administración de la Esperanza, por lo menos AMLO y su equipo están encauzando a su próximo gobierno hacia hechos y realidades, alejándose de las incumplibles y chifladas promesas de campaña que la gente quería escuchar, pero que serían difícil realizar. No obstante, no hay duda de que el peso relativo del Estado y su orientación social aumentaran, abriendo nuevos desafíos y desequilibrios, así como oportunidades de autoritarismo y abusos de poder, por lo que es momento para que los mexicanos que no votaron por él, y los pensantes que si votaron por él, recordar el antiguo lema romano “Vigilia pretium libertatis” (vigilar es el precio de la libertad).

lunes, febrero 26, 2018

Notas sueltas sobre tres de los candidatos presidenciales

¿Cómo andan los tres principales candidatos a la presidencia a finales de febrero del 2018? Lopez Obrador encabeza las encuestas con cerca del 40% de la intención de voto siguiéndole Ricardo Anaya nueve puntos abajo, y en tercer lugar Meade, siete puntos por debajo de Anaya. A continuación expreso mi parecer sobre cada uno de los candidatos.

AMLO: Rebasa la imaginación y preocupa la razón que la mayoría de la gente esté a punto de elegir, por vías democráticas, a un hombre improductivo, sin educación, dedicado a vivir del erario público y las dádivas, una persona haciendo nada de provecho, sin virtudes positivas, con pocos méritos de desarrollo personal, a ser el presidente de una nación que requiere exactamente todo lo contrario a lo que él representa, y solo por el enojo social y rechazo al actual partido en el poder.

Llevar al máximo puesto político e institucional del país a una persona que representa lo peor de un político, de una persona con doble discurso, con tales ansias de poder que rayan en lo patológico, es sacrificar la razón en aras de la emoción. Hacer ganar al lagarto es votar por despecho, por desesperación, cegados por la ira, el odio, la desilusión, sin comprender que, en esa inercia, se corre el riesgo de verdaderamente devastar totalmente a un país, ahora si por completo.

La política y el crimen son las únicas actividades en donde no se requiere gran preparación, ni capacidad para alcanzar posiciones elevadas, en donde las artimañas, traiciones y engaños se consideran técnicas válidas en la lucha por el poder. En democracia puede suceder que el príncipe idiota llegue al poder por elección mayoritaria, no siempre el votante analiza y medita su voto, concediéndolo por las peores razones, el odio, el despecho, el castigo, y no por quien pueda mejorar su bienestar. En política se premia más a quien tiene la habilidad de conmover al confundido, al cegado, al necesitado y hacerle creer que le dará, que le quitará a los que tienen para repartirlo, pues le basta con aparentar ser "un luchador social" –aunque bien pagado y a todo lujo– para ilusionar a la gente, que le cree sin el más mínimo razonamiento, gracias a su resentimiento acumulado, subrayando sus carencias y miserias, para satisfacer sus deseos de revancha.

Lo que no entienden los opositores de AMLO es que el México que va a las urnas es el que camina, viaja en camiones, peseros y metro, no el que anda en automóvil particular. Alguien dijo que "la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos"… esto lo entiende muy bien AMLO.

Anaya: siguen sucediendo cosas raras alrededor del candidato panista cuyas explicaciones son un tanto difíciles de comprender. Al joven político lo han apodado el nopal, porque cada día le encuentran más propiedades.

Ricardo Anaya es sin duda una persona capaz y preparada, lo opuesto al actual presidente EPN cuando estaba compitiendo por la presidencia en el 2012. Vivimos, como algunos pensadores han expresado, en un país de fantasía donde la verdad no tiene la importancia que tiene la fantasía, y en el caso de Anaya, sus seguidores ven en él la fantasía de un joven líder con todas las respuestas de un proyecto de nación que rompe con el pasado, que corta las ataduras de las viejas ideas, que ve hacia el futuro… Le creen cuando autoproclama ser víctima del partido del gobierno y el candidato mejor preparado para enfrentar los retos del futuro.

Dentro de los negativos de Anaya están, en primer lugar, el no tener experiencia al no haber ocupado puestos de importancia en el sector público, y, en segundo lugar, que el principal puesto que ha ocupado fue como presidente del PAN en donde falló de manera garrafal al conducir a la fractura y desunión del partido, puesto que el principal objetivo de un presidente de un partido político es mantener su unidad. La percepción de varios panistas ese que toma decisiones con el hígado, no con sus neuronas, lo cual, de ser verdad, es preocupante si llegara a ser presidente.

Meade: poco se le ha criticado a este personaje, excepto por asociación a decisiones impopulares de las administraciones en las cuales participó. Ante la falta de hechos y pruebas de corrupción, sus rivales lo acusan, no de corrupto, sino de ciego por "dejar hacer y dejar pasar" actos de corrupción bajo sus áreas de responsabilidad. Pero probablemente lo más relevante es que todavía siga sin captar el afecto y conquistar la imaginación de los votantes, los cuales dejan de ver sus méritos como persona, para rechazarlo por su asociación con el PRI.

Meade está cargando por asociación con los errores y omisiones de la administración de Enrique Peña Nieto y su grupo por (1) haber permitido el enriquecimiento desmesurado de los políticos de los principales partidos, y (2) no haber resuelto el problema de la violencia después de que fue una de las principales banderas de la campaña política del 2012 –ahora estamos peor en ambos sentidos.

Pareciera que aquí se va repetir la historia de Fox y Labastida, a pesar de que Francisco Labastida estaba mejor preparado para el puesto que Fox, en campaña hablaba como si todos fueran universitarios, en comparación con un Vicente Fox vestido de vaquero y zapateando en los templetes, aunque dijera tontería y media. Hay que reconocer querido lector que José Antonio Meade es un orden de magnitud más preparado que sus rivales, pero hasta ahora está haciendo una campaña estilo Labastida y eso lo va a llevar a perder.

Esos son, mi querido lector, mis pensamientos al momento sobre los tres principales candidatos para las elecciones presidenciales de julio del 2018, la pregunta relevante es ¿por quién votar?

Probablemente pocos de mis amigos y familiares voten por el Peje, pero es inevitable ver con frustración y tremenda preocupación el rumbo por el cual van las preferencias de la mayoría de la gente. Obviamente, no quiero influir en el voto de nadie, pero a la vez no quiero ocultar como pienso votar: me esperaré a decidir un día antes de las elecciones para otorgarle el voto al rival de AMLO que esté mejor posicionado; en otras palabras, mi voto será un voto para evitar al peor candidato.