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martes, mayo 29, 2018

Economía mexicana y los presidenciables

¿Qué podemos esperar en la economía bajo las administraciones de Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade? La columna a continuación es un ejercicio de economía-política ficción, no es una predicción de lo que va suceder, sino más bien una advertencia de lo que es posible que suceda. Aunque los elementos para hacer este ejercicio a futuro son las promesas y declaraciones de la campaña electoral de los candidatos, las cuales generalmente distan mucho de lo que eventualmente hacen los candidatos cuando llegan al poder, creo que si hay elementos suficientes para hacer este ejercicio.

Crecimiento económico
A pesar de las reformas y una economía abierta, el crecimiento económico se ha mantenido alrededor del 2% lo que significa menos del 1% en términos del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. Los tres candidatos han prometido mejorar las perspectivas de crecimiento económico, cada uno con su particular manera de pensar.

La Republica Amorosa: AMLO le daría un impulso importante al crecimiento económico eliminando la corrupción que significa un costo cercano al 10% del PIB, y eliminando la violencia que azota al país la cual cuesta poco más del 20% del PIB, o sea ocho veces la inversión pública en salud y siete veces la inversión en educación… Su frase que llega al inconsciente colectivo de que “las escaleras se barren de arriba hacia abajo”, persuade más a su voto duro que los argumentos para lograrlo. Las fórmulas propuestas parecen no convencer, tales como eliminar la corrupción a través del ejemplo personal de gobernar, y eliminar la inseguridad brindando amnistía a los delincuentes y negociando con la delincuencia organizada.

Otro elemento sería impulsar la autosuficiencia alimentaria reduciendo las importaciones: “sin maíz no hay país” e introduciendo precios de garantía. Esto preocupa a los economistas que advierten que los productores agrícolas migrarán de sus cultivos de exportación a los subsidiados, reduciendo el superávit agropecuario hasta convertirse en un déficit. Los precios de los productos de la canasta básica tales como el maíz y frijol aumentarán de precio promoviendo la inflación y debilitando al peso. El precio de la tortilla se mantendría mediante subsidios, lo cual aumentará el déficit fiscal.

Dentro de las anti medidas para el crecimiento económico estarían el desconocimiento a las reformas educativa y energética, así como detener la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional para la Ciudad de México, medidas que disminuirán la calidad de la educación, la inversión en el sector energético, la inversión en el sector turismo y las entradas de divisas por el transporte aéreo de pasajeros y mercancías.

Ricardo Anaya de frente al futuro: la concepción de Anaya es la de aumentar la inversión pública del actual 3% del PIB al 5% para el 2021, lo cual impulsaría a su vez la inversión privada para que en conjunto alcancen un nivel de inversión del 25% del PIB. Otro elemento es el de crear una unidad especializada en asociaciones público privadas que se abocara a estructurar proyectos susceptibles de financiamiento privado a nivel nacional. Los proyectos de inversión pública se supervisarían y ejecutarían con los más altos estándares técnicos y de transparencia, constituyéndose en verdaderos detonadores del crecimiento. Su tercera propuesta es la creación de un ombudsman de la inversión a fin de desbloquear la inversión productiva, dando así certeza a los empresarios de poder acudir a una institución del Estado que les garantice no tener barreras burocráticas o de corrupción a su inversión. Otros elementos de su propuesta económica son mantener una economía abierta y un tipo de cambio flexible.

Por el México que nos merecemos: Meade le apuesta a que su administración generaría certidumbre y confianza con los inversionistas y empresarios domésticos y extranjeros, evitando una caída en la inversión y el crecimiento económico. Un elemento fundamental para dinamizar el crecimiento es ser más eficiente en el ejercicio del gasto público el cual, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, se pierde en un 3% por ineficiencias. Un segundo elemento sería el impulso y apoyo a las mujeres en la creación de empresas y oportunidades de empleos bien pagados. El grupo poblacional más grande que sufre discriminación, que menos trabaja y menos gana es el de las mujeres, su inclusión dinámica por lo tanto tendrá un impacto positivo en el crecimiento de la economía y del mercado interno. Un tercer elemento es el de continuar con la reducción de los niveles de endeudamiento, lo que permitiría el fortalecimiento del peso y mejorar las perspectivas económicas.

Los tres candidatos han prometido no generar más déficit en las finanzas públicas, no recurrir a una mayor deuda pública, y respetar la autonomía del Banco de México, promesas que seguramente algunos candidatos no respetarán si llegan a ganar las elecciones, puesto que “en economía nada es gratis”.

Del crecimiento al progreso económico
Primero los pobres: AMLO se ha comprometido a otorgarle $3,600 pesos a 2.3 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, los conocidos ninis, para que se inserten a la vida académica y laboral, así como duplicar las pensiones a los adultos mayores. El apoyo a los ninis significaría un gasto anual de $100,000 millones de pesos, lo cual tendrá que venir de la reducción en el gasto público, de mayor recaudación o más deuda. El financiamiento para aumentar las pensiones a las personas de la tercera edad provendría de la eliminación de las pensiones a los ex presidentes, las cuales ascienden a cerca de 50 millones de pesos por cada exmandatario federal.

La renta universal: Anaya considera que una renta universal ayudaría a disminuir la pobreza, la desigualdad y estimularía el mercado interno, además de que combatiría al desempleo impulsando a los emprendedores. El financiamiento para esta propuesta provendría, por un lado, de la reordenación de los programas sociales que son más de 6,500 varios de los cuales no cuentan con reglas claras de operación, ni con padrones confiables, muchos de los cuales están duplicados y son terreno fértil para la corrupción; y por el otro, de los recursos ahorrados gracias a un programa de austeridad, de eliminación de los privilegios y gastos innecesarios de los funcionarios públicos. Aun cuando Anaya no ha especificado el monto de la renta universal, un cálculo conservador de $1000 por mes, lo que equivaldría a $12,000 pesos al año a 125 millones de mexicanos, arroja un costo anual de 1.5 billones de pesos. Si se considera que en el 2017 el gasto público ascendió a 5.1 billones de pesos, el costo de financiar la renta universal sería casi una tercera parte del gasto total, muy por encima de lo que podría financiarse por la reordenación de los programas sociales y los ahorros por la austeridad, y eliminación de gastos innecesarios.

Avanzar contigo: Meade pretende reconocer las necesidades individuales de los ciudadanos. De ganar la presidencia, reforzará el programa de ayuda social Prospera, prometiendo otorgar hasta el triple del apoyo económico que actualmente reciben las familias. Su administración (1) apoyaría a las mujeres emprendedoras y crearía guarderías de tiempo completo, (2) otorgaría becas del 100% a estudiantes en edad de preparatoria cuyas familias sean beneficiarias del programa Prospera, (3) duplicaría las pensiones a los adultos mayores pasando de $580 al mes a $1,160 pesos, (4) elevaría a $5,700 bimestrales el apoyo para las familias con alguna persona con discapacidad… Nos dice, “Sé cómo acabar con la pobreza, nuestros adversarios lo que saben es cómo hacerla general”. La manera de financiar sus propuestas seria a través de una mayor eficiencia en el uso y manejo del gasto público, pero pareciera que un ahorro del 3% en el gasto público no sería suficiente para sufragar el costo que implica triplicar su programa social.

Los tres candidatos prometen mejorar el bienestar económico de los grupos más vulnerables de la sociedad sin aumentar impuestos y con cero deudas, lo cual a todas luces parece inverosímil. Los apoyos monetarios a los ninis y la renta universal seguramente promovería la cultura del menor esfuerzo, suscitaría inflación y aumentaría las tasas de interés… no tengo duda, México perdería grado de inversión.

Gasolinazos
Los economistas saben que el precio correcto de un bien transable en el mercado internacional es su costo de oportunidad, si se trata de un bien importado su precio en el país tiene que reflejar su costo de importación más los seguros y fletes; si se trata de un bien exportable, su precio en el mercado interno tiene que expresar lo que el país deja de ganar al no venderlo en el mercado internacional, o sea su precio de exportación. Vender en el mercado nacional a un precio inferior al costo de oportunidad, significa menor crecimiento económico, implica perder divisas y promover el consumo excesivo.

AMLO pretende congelar el precio de la gasolina por tres años y construir dos refinerías para reducir las importaciones de refinados, en especial de las gasolinas y diésel. El costo de vender las gasolinas y el diésel por debajo de sus precios internacionales implica un subsidio de alrededor de 20,000 millones de pesos al año.

Ricardo Anaya propone desarrollar energías limpias y mejorar la refinerías actuales; considera que sería antieconómico construir nuevas refinerías cuando la tendencia mundial es precisamente no añadir nueva capacidad de refinación.

José Antonio Meade reconoce que el precio doméstico de las gasolinas debe reflejar su precio internacional y lo que se debe hacer para bajar los precios internos, es reducir los impuestos. También se opone a la construcción de nuevas refinerías.

La propuesta de AMLO aumentaría la deuda y las tasas de interés, y llevaría a la construcción de dos elefantes blancos. La recomendación de Anaya de desarrollar energías amigables al medio ambiente es una recomendación de mediano y largo plazo, y en línea con la tendencia mundial. La propuesta de Meade de reducir los impuestos a los combustibles para el transporte es probablemente más razonable y aplicable en el corto plazo.

2019-2024: Desastre socioeconómico provocado por un modelo fracasado

AMLO gana las elecciones y dirige los destinos del país del 2019 al 2024, esto es lo que supongo va pasar durante ese periodo.

Ante la compleja situación por las políticas económicas de AMLO, donde la inversión extranjera disminuye, se produce fuga de capitales y de cerebros, los precios aumentan, el peso se devalúa, el dinero se encarece, y empieza a haber escasez de productos básicos, la administración de AMLO radicaliza sus posturas. La disminución en el ritmo de crecimiento económico lleva a AMLO a cambiar el objetivo del Banco de México de controlar la inflación a fomentar el crecimiento económico, lo cual fomenta aún más el aumento de los precios, el incremento en las tasas de interés, y la disminución de la inversión privada por el encarecimiento del dinero. El Presidente Andrés Manuel López Obrador declara que los problemas económicos se deben a la precaria situación que heredó del gobierno previo y del abuso de empresarios y comerciantes en su afán desmedido de lucro, especulando con las necesidades del pueblo. Su fiscal general –seleccionado de la terna que él mismo presentó al Congreso– encarcela a exfuncionarios de la administración de Enrique Peña Nieto y a algunos empresarios considerados de la mafia del poder. Hay que tomar en cuenta que para los populistas es vital la polarización, la división entre “nosotros y ellos” para afianzarse en el poder.

El manual de economía para AMLO es, por un lado, el desarrollo estabilizador de Antonio Ortiz Mena durante las administraciones de López Mateos y Díaz Ordaz, cuando se presentó el mayor crecimiento económico en el país de 1958 a 1970; y por el otro, el populismo de la docena trágica de 1970 a 1982. El problema es que el mundo actual es muy diferente al mundo de entonces. El modelo de desarrollo estabilizador se basaba en el proteccionismo industrial y a la política de sustitución de importaciones, medidas que sirvieron para empoderar la industria mexicana en un primer estadio. La economía de entonces era muy sencilla y mucho antes que la globalización. La llegada de populismo económico de Luis Echeverría y López Portillo mantuvo a la economía cerrada mientras que los tigres asiáticos crecieron abriéndose al mercado internacional. Ahora hasta China y Vietnam tienen economías de mercado que han enriquecido enormemente a esos países… AMLO simplemente ignora al mundo exterior y eso es tremendamente preocupante.

La reedición de las estrategias de AMLO de intervención del Estado, controles de precios, sustitución de importaciones, y déficits fiscales son los ingredientes indispensables para un verdadero desastre económico. Estimado lector, en economía nada es gratis: el mercado no responde a la voluntad de un presidente, sino a las acciones de millones de personas en función de su confianza, su interés, su incentivo o desincentivo.

Ante el empeoramiento de las condiciones socioeconómicas, AMLO convoca a un plebiscito para llevar a cabo una reforma constitucional, creando un Tribunal Constitucional por encima de la Suprema Corte de Justicia, un tribunal electo a la manera soviético-fascista. Los partidos de oposición son declarados ilegales y sus dirigentes encarcelados.

Nuestro historiador Enrique Krauze advierte que cuatro palabras que deberían ser impronunciables en política son “el pueblo soy yo”… Ese será el lema de nuestro mesías tropical y los primeros en sufrir por su ignorancia, incapacidad, y autoritarismo serán precisamente las personas que constituyen su voto duro: los pobres y los trabajadores de baja y mediana calificación. Posiblemente por ignorancia o por odio a los últimos gobiernos, sus seguidores no se dan cuenta o pretenden ignorar cuanto más se pueden empeorar las cosas en México.

lunes, febrero 26, 2018

Notas sueltas sobre tres de los candidatos presidenciales

¿Cómo andan los tres principales candidatos a la presidencia a finales de febrero del 2018? Lopez Obrador encabeza las encuestas con cerca del 40% de la intención de voto siguiéndole Ricardo Anaya nueve puntos abajo, y en tercer lugar Meade, siete puntos por debajo de Anaya. A continuación expreso mi parecer sobre cada uno de los candidatos.

AMLO: Rebasa la imaginación y preocupa la razón que la mayoría de la gente esté a punto de elegir, por vías democráticas, a un hombre improductivo, sin educación, dedicado a vivir del erario público y las dádivas, una persona haciendo nada de provecho, sin virtudes positivas, con pocos méritos de desarrollo personal, a ser el presidente de una nación que requiere exactamente todo lo contrario a lo que él representa, y solo por el enojo social y rechazo al actual partido en el poder.

Llevar al máximo puesto político e institucional del país a una persona que representa lo peor de un político, de una persona con doble discurso, con tales ansias de poder que rayan en lo patológico, es sacrificar la razón en aras de la emoción. Hacer ganar al lagarto es votar por despecho, por desesperación, cegados por la ira, el odio, la desilusión, sin comprender que, en esa inercia, se corre el riesgo de verdaderamente devastar totalmente a un país, ahora si por completo.

La política y el crimen son las únicas actividades en donde no se requiere gran preparación, ni capacidad para alcanzar posiciones elevadas, en donde las artimañas, traiciones y engaños se consideran técnicas válidas en la lucha por el poder. En democracia puede suceder que el príncipe idiota llegue al poder por elección mayoritaria, no siempre el votante analiza y medita su voto, concediéndolo por las peores razones, el odio, el despecho, el castigo, y no por quien pueda mejorar su bienestar. En política se premia más a quien tiene la habilidad de conmover al confundido, al cegado, al necesitado y hacerle creer que le dará, que le quitará a los que tienen para repartirlo, pues le basta con aparentar ser "un luchador social" –aunque bien pagado y a todo lujo– para ilusionar a la gente, que le cree sin el más mínimo razonamiento, gracias a su resentimiento acumulado, subrayando sus carencias y miserias, para satisfacer sus deseos de revancha.

Lo que no entienden los opositores de AMLO es que el México que va a las urnas es el que camina, viaja en camiones, peseros y metro, no el que anda en automóvil particular. Alguien dijo que "la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos"… esto lo entiende muy bien AMLO.

Anaya: siguen sucediendo cosas raras alrededor del candidato panista cuyas explicaciones son un tanto difíciles de comprender. Al joven político lo han apodado el nopal, porque cada día le encuentran más propiedades.

Ricardo Anaya es sin duda una persona capaz y preparada, lo opuesto al actual presidente EPN cuando estaba compitiendo por la presidencia en el 2012. Vivimos, como algunos pensadores han expresado, en un país de fantasía donde la verdad no tiene la importancia que tiene la fantasía, y en el caso de Anaya, sus seguidores ven en él la fantasía de un joven líder con todas las respuestas de un proyecto de nación que rompe con el pasado, que corta las ataduras de las viejas ideas, que ve hacia el futuro… Le creen cuando autoproclama ser víctima del partido del gobierno y el candidato mejor preparado para enfrentar los retos del futuro.

Dentro de los negativos de Anaya están, en primer lugar, el no tener experiencia al no haber ocupado puestos de importancia en el sector público, y, en segundo lugar, que el principal puesto que ha ocupado fue como presidente del PAN en donde falló de manera garrafal al conducir a la fractura y desunión del partido, puesto que el principal objetivo de un presidente de un partido político es mantener su unidad. La percepción de varios panistas ese que toma decisiones con el hígado, no con sus neuronas, lo cual, de ser verdad, es preocupante si llegara a ser presidente.

Meade: poco se le ha criticado a este personaje, excepto por asociación a decisiones impopulares de las administraciones en las cuales participó. Ante la falta de hechos y pruebas de corrupción, sus rivales lo acusan, no de corrupto, sino de ciego por "dejar hacer y dejar pasar" actos de corrupción bajo sus áreas de responsabilidad. Pero probablemente lo más relevante es que todavía siga sin captar el afecto y conquistar la imaginación de los votantes, los cuales dejan de ver sus méritos como persona, para rechazarlo por su asociación con el PRI.

Meade está cargando por asociación con los errores y omisiones de la administración de Enrique Peña Nieto y su grupo por (1) haber permitido el enriquecimiento desmesurado de los políticos de los principales partidos, y (2) no haber resuelto el problema de la violencia después de que fue una de las principales banderas de la campaña política del 2012 –ahora estamos peor en ambos sentidos.

Pareciera que aquí se va repetir la historia de Fox y Labastida, a pesar de que Francisco Labastida estaba mejor preparado para el puesto que Fox, en campaña hablaba como si todos fueran universitarios, en comparación con un Vicente Fox vestido de vaquero y zapateando en los templetes, aunque dijera tontería y media. Hay que reconocer querido lector que José Antonio Meade es un orden de magnitud más preparado que sus rivales, pero hasta ahora está haciendo una campaña estilo Labastida y eso lo va a llevar a perder.

Esos son, mi querido lector, mis pensamientos al momento sobre los tres principales candidatos para las elecciones presidenciales de julio del 2018, la pregunta relevante es ¿por quién votar?

Probablemente pocos de mis amigos y familiares voten por el Peje, pero es inevitable ver con frustración y tremenda preocupación el rumbo por el cual van las preferencias de la mayoría de la gente. Obviamente, no quiero influir en el voto de nadie, pero a la vez no quiero ocultar como pienso votar: me esperaré a decidir un día antes de las elecciones para otorgarle el voto al rival de AMLO que esté mejor posicionado; en otras palabras, mi voto será un voto para evitar al peor candidato.

martes, enero 09, 2018

Contienda presidencial y encuestas: ¿cómo puede haber diferencias tan grandes?

¿Cómo puede haber una discrepancia tan amplia en las encuestas sobre la contienda presidencial llevadas a cabo por empresas cuya seriedad y metodologías son avaladas por expertos y autoridades electorales? 
En una encuesta (GEA ISA) aparecen Anaya y AMLO empatados, mientras que en otra (Defoe Spin), AMLO le lleva más de 20 puntos de ventaja a Meade y Anaya. 
En un país como México que no tiene segunda vuelta electoral, las encuestas juegan un rol muy importante, dado que muchos votantes indecisos consultan las encuestas antes de votar para decidir a quién van apoyar. El problema de las encuestas es que en realidad no son una expresión de la opinión pública, ni la voz del pueblo, sino tan sólo representan un conjunto de respuestas a preguntas sesgadas en un momento en el tiempo.
Las imágenes de las encuestas presentadas en cuadros de barras influyen fuertemente en la decisión de los votantes, pues como dice Giovanni Sartori en su libro “Homo Videns: la sociedad teledirigida”, el hombre es más un animal vidente que un animal simbólico, a quien los hechos representados en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras… Y a los mexicanos nos encantan los cuentos gráficos y novelas de hadas.
Es por ello que la iniciativa de Leo Zuckermann y Javier Márquez de crear la página oraculus.mx" para informar de todas las encuestas sobre la contienda presidencial es bienvenida y muy agradecida. La importancia de este portal radica, no sólo en presentar todas las encuestas, sino en producir una “Encuesta Resumen, un Poll of Polls” que pretende corregir algunos de los errores de las encuestas para producir un resultado más confiable, o menos sesgado.
Gracias Leo y Javier.

sábado, septiembre 09, 2017

¿Qué va a suceder con el Banco de México?

El panorama económico, social y político para México es incierto dado el salto de la inflación a principios de 2017, el aumento del déficit fiscal, el factor Trump, las negociaciones del TLCAN, los vaivenes políticos y las tensiones internacionales provocadas por la carrera armamentista de Corea del Norte. Una institución que ha venido dando estabilidad, confianza y certidumbre al funcionamiento de los mercados, en especial el financiero, ha sido el Banco de México, pero –frente a la inminente salida del gobernador Agustín Carstens– ha habido gran preocupación acerca del futuro del banco. De tal manera, el Presidente Enrique Peña Nieto le pidió al doctor Carstens que demorará su salida, del 1 de julio al 1 de diciembre de 2017, a fin de enfrentar la escalada inflacionaria y la depreciación del peso por las amenazas del muro, migratorias y comerciales del Presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump.

La preocupación de los agentes económicos sobre quién va a tomar las riendas de Banxico después del señor Carstens es válida y justificada, pues el Banco de México es la principal entidad del Estado que brinda un campo de juego parejo para la operación de los mercados financieros y monetarios; Banxico a su vez provee de certidumbre a los ahorradores, financistas e inversores contribuyendo a mantener el poder adquisitivo del peso y la estabilidad monetaria de la economía. La pérdida de confianza en la capacidad y habilidades de dicha institución para mantener la estabilidad ante los shocks inflacionarios, llevaría a una disminución en los gastos de los consumidores y las inversiones de los empresarios, deteriorando nuestras perspectivas de crecimiento a corto plazo.

El gobierno de Plutarco Elías calles creó en 1925 por mandato constitucional el Banco Central del Estado Mexicano, como una institución autónoma en sus funciones y administración. El gobernador de Banxico no solamente preside a la junta de gobierno encargada de diseñar e instrumentar la política monetaria del país, sino también es su vocero y dispone del voto de calidad en las decisiones. El cambio de gobernador podía afectar la dirección del banco con consecuencias en el nivel general de precios, las tasas de interés y el valor de nuestra moneda.

Al inicio del 2017, Banxico, ante el ascenso en la inflación (que rebasó la meta del 3% a más del 6%), respondió subiendo las tasas del histórico 3% al 7%, evitando que continuara la escalada de precios. El desafío que tendrá que encarar el próximo gobernador en lo que resta de 2017 es combatir la inflación con nuevos aumentos en la tasa de interés, mientras que en el 2018 tendrá que manejar la disminución de las tasas de interés conforme disminuyen las presiones inflacionarias dentro de un contexto de bajo crecimiento, elecciones presidenciales, y de constantes hostilidades del Presidente Donald Trump, que siente una gran antipatía por México y los mexicanos.

¿Quiénes suenan como posibles candidatos? ¿Será el actual secretario de hacienda José Antonio Meade o será otro? Varios nombres se han manejado dentro de los cuales destacan el doctor Alejandro Díaz de León, el más joven de los subgobernadores, respaldado por el Secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray y aparentemente el favorito al interior del banco. Otro candidato es el doctor Manuel Ramos Francia, considerado el sucesor natural de Agustín Carstens, reconocido en el mercado internacional, y sin grandes nexos ni simpatías políticas. El cuarto candidato es Alejandro Werner, actual director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional; el quinto es el economista Miguel Messmacher, Subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, y podría haber un sexto, reconociendo la posibilidad de que el Presidente Peña Nieto se saque a un candidato del sombrero, tal y como podría ser el Director de Pemex José Antonio González Anaya, economista cercano al Presidente.

Un buen gobernador requiere olfato para entender a los mercados, y ese olfato lo da la experiencia y la preparación, experiencia doméstica e internacional, y una preparación académica sólida en economía y finanzas internacionales. El encargado de dirigir los destinos del Banco Central tiene que entender cómo operan la economía nacional e internacional, en especial las economías de los principales clientes comerciales de México, puesto que la otra cara de nuestra moneda es el valor de las monedas de los países con los cuales comerciamos, o sea, el tipo de cambio. Un tercer atributo que se debe buscar en el candidato a gobernador es su autonomía e independencia de intereses y compromisos políticos.

La independencia en la gestión del Banco Central es prioritaria para el logro de su principal objetivo que es la de luchar contra la inflación, en otras palabras, mantener el poder adquisitivo del peso y buscar la estabilidad monetaria. Frecuentemente, el gobierno trata de presionar a las autoridades del Banco Central para que el banco ayude en los objetivos públicos de política fiscal, y de gasto e inversión pública, lo cual generalmente lleva a presiones inflacionarias, déficits fiscales, endeudamiento público, devaluaciones de la moneda, y escasez de bienes y servicios. Un indicador de que el gobernador está haciendo bien su trabajo es de que la gente del gobierno esté enojada con él, porque frecuentemente les tendrá que decir que no a sus solicitudes de imprimir más dinero para cubrir sus déficits o crear más empleo.

En México, históricamente los gobiernos federales han respetado poco o nada la autonomía e independencia del Banco Central, presionando a su gobernador y miembros de la junta de gobierno para que apoyen las políticas económicas de crecimiento. Sin embargo, a partir del gobierno de Ernesto Zedillo se ha respetado la independencia de Banxico con los obvios beneficios de una mayor estabilidad y una recuperación más pronta ante los shocks externos.

Varios banqueros han mencionado que el gobernador debería tener continuidad y creatividad. La continuidad es buena, pero no necesaria, basta con el currículum y las primeras decisiones para saber a dónde va y de qué está hecho el nuevo líder del Banco; aparte, no necesariamente alguien que ha estado trabajando en el Banco va seguir la misma trayectoria del gobernador anterior. En cuanto a la creatividad, el uso de las herramientas y empleo de nuevos instrumentos lo da más la experiencia y preparación que la creatividad de la persona; aparte de que es casi imposible evaluar dicho atributo.

A primera vista, los seis candidatos tienen experiencia y preparación; sin embargo, cuatro de ellos tienen nexos y simpatías con los políticos y gobernantes del momento, las cuales posiblemente limitarían su autonomía de pensamiento e independencia de gestión. Los dos candidatos remanentes, Manuel Ramos Francia y Alejandro Werner parecen reunir los atributos necesarios para convertirse en dignos sucesores del doctor Agustín Carstens.

La independencia del gobernador de Banxico del gobierno y los políticos adquiere mayor relevancia en el contexto actual, donde parece haber un movimiento en el Congreso para modificar la ley y darle al Banco Central la responsabilidad, no sólo de mantener el valor adquisitivo de la moneda, sino la de promover el crecimiento. Estos dos objetivos se contraponen puesto que, por un lado, reducir la inflación generalmente implica aumentar las tasas de interés a fin de disminuir la inversión, el empleo y el consumo, disminuyendo las presiones inflacionarias, y, por el otro, aumentar el crecimiento implica estimular la inversión, el empleo y el gasto de los consumidores para lo cual se rebajan las tasas de interés y, a veces, inclusive se emplea el financiamiento deficitario, ambas medidas inflacionarias.

Si algo nos dice la historia de México, es que los gobiernos populistas del pasado emplearon el financiamiento deficitario y el sobreendeudamiento para sufragar sus mega proyectos que condujeron a varias crisis económicas y sociales, en donde prevaleció la inflación, las devaluaciones y la incertidumbre. Un Banco Central independiente de las políticas del gobierno es lo que requiere el país para crecer de manera sana y sustentable, minimizando los efectos perniciosos del déficit fiscal y el sobreendeudamiento al que frecuentemente recurren los gobiernos en turno.

Un Banco Central independiente y autónomo, con el solo propósito de mantener el poder adquisitivo de la moneda, es el escudo de la gente contra el mal gobierno.