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lunes, octubre 14, 2019

Posliderazgo, AMLO y los Héroes de la Retirada

La verdad es que me cansa hablar tanto de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, inclusive un colega me sugirió que mi fijación con AMLO era ya de diván. Sin embargo, me es difícil no escribir acerca de él cuándo lo peor se confirma semana tras semana. Sus promesas de campaña se han quedado atrás al enfrentarse a la dura realidad y a las dificultades de gobernar. No obstante, a pesar de sus pobres resultados, sobre todo en economía y seguridad, su popularidad continúa alta, la gente sigue esperanzada y creyendo en él.

México lleva 10 meses de la administración de la 4T, lo que se podría calificar como un ejemplo de posliderazgo, o sea, líderes que desatan pasiones, desentierran resentimientos y emocionan a la gente. Líderes que se dejan llevar por las emociones que ellos mismos desataron y que luego son incapaces de administrar. Los mexicanos que siguen creyendo en AMLO lo hacen casi con fervor religioso, exhibiendo acumulación de pasiones sin resultados tangibles, excepto el de la burla y escarnio a los opositores y críticos de la 4T. A juicio de este escribiente ha llegado el momento del desarme emocional, de recurrir al recurso de la imaginación política y al conocimiento técnico económico. Hay que detenerse, recapacitar y replantear la nueva filosofía de política pública y económica; ya no más caprichos y ocurrencias de elevados costos económicos y sociales, pero decisiones avaladas por estudios bien fundamentados.

En las grandes urbes se percibe mayor desempleo, mientras que el caos en la Ciudad de México prevalece con las protestas de los normalistas y taxistas. El 3 de octubre pasado los normalistas de Tenería del Estado de México secuestraron 92 camiones y chóferes en demanda de más plazas laborales para los egresados. Tuvieron secuestrados 10 días a los conductores y los autobuses. Luego de las negociaciones de autoridades con normalistas, se convino dar viabilidad a la demanda de los estudiantes, los conductores y autobuses fueron liberados. Los chóferes declararon maltrato, inclusive uno de ellos tuvo afectaciones en un ojo al explotar un vidrio en la cara durante la toma de su camión.

La pregunta que surge es ¿cómo fue que los actos criminales de robo, secuestro, privación ilegal de la libertad y agresiones quedaron impunes, mientras que los agresores fueron premiados con la concesión a su demanda principal? Con la excusa de no reprimir, el gobierno acepta como daño colateral el abuso y agresión a terceros por parte de los quejosos.

Días después, el 7 de octubre, los integrantes del Movimiento Nacional Taxista protestaron contra las aplicaciones transnacionales tipo Uber, Didi y Cabify bloqueando varias de las principales avenidas de la Ciudad de México y los accesos al aeropuerto internacional. Los taxistas ejercieron presión para evadir la competencia producto del progreso tecnológico en los sistemas de comunicación que predominan alrededor del mundo.

AMLO llegó al poder como líder de una sociedad resentida, culpando a los más afortunados de la desgracia de la mayoría del pueblo mexicano. Andrés Manuel difícilmente acepta críticas o sugerencias, descalificando y burlándose de sus opositores. Parece secreto a voces de que promovió la salida de Carlos Loret de Mola de Televisa y aterrorizó hasta presentar su renuncia al ministro Eduardo Medina Mora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El mismo día que las autoridades congelaron las cuentas de la familia Medina Mora, el ministro Medina Mora renunció sin exponer las causas graves como manda la Constitución. Tres días después las autoridades descongelaron las cuentas de la familia Medina Mora.

Apenas llegó al poder, AMLO desmanteló las pocas buenas cosas que había hecho el vacuo, irresponsable y corrupto Henry Monster, como le dice Brozo a Enrique Peña Nieto, tales como las reformas estructurales y el Aeropuerto Internacional de Texcoco.

Por otro lado, hay que registrar sus aciertos en materia de política social y en la lucha contra la corrupción. Eso hay que reconocérselo a AMLO, puesto que antes no había nada de eso.

Ahora, a cinco años de terminar su mandato, convendría, antes de seguir adelante, aceptar que es necesario dar marcha atrás y rectificar los errores y desaciertos. En otras palabras, dejar de ser héroes de victorias ficticias que sólo se han quedado en promesas sin resultados tangibles, y ser – como dice el autor y filósofo alemán Hans Magnus Enzensberge –  héroes de la retirada, en donde los líderes aceptan “el non plus ultra” del arte de lo posible, consistente en abandonar posiciones insostenibles, renunciar a los caprichos en favor de los proyectos bien fundamentados. “Lo fácil es arrojar bombas, lo difícil es desactivarlas.”

La pregunta que surge es ¿tiene el líder de la 4T lo que se requiere para dar marcha atrás, recapacitar y cambiar de parecer en los ámbitos de la economía, la seguridad, el orden social y el Estado de derecho? Estimado lector, no tengo dudas de que la popularidad de nuestro presidente le permitiría afrontar los riesgos políticos de dar marcha atrás; tampoco dudo de que es valiente para enfrentar la oposición dentro de su gabinete y de su partido. Sin embargo, dada su arrogancia y limitada preparación académica, dudo que acepte y aprenda de sus equivocaciones.

Platón decía, “El precio de desentenderse de la política es el ser gobernados por los peores hombres.” Así es que, aun cuando me cansa hablar tanto de nuestro presidente, mientras sigan sus acciones metiendo a México en escenarios de elevado costo económico y social, seguiré dando mi parecer, aunque me vuelvan a enviar al diván.

jueves, marzo 29, 2018

Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: ¿proyecto estelar o elefante blanco?

El buen evaluador sabe que a fuerza de construir buenos proyectos, se construye una buena nación.

El 3 de septiembre de 2014, después del Segundo Informe de Gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto anunció la realización del megaproyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en los terrenos del viejo lago de Texcoco a 15 km del centro de la Ciudad de México, a un costo de 169,000 millones de pesos (equivalente a 13,000 millones de dólares al tipo de cambio de septiembre 2014). La ejecución del proyecto se inició en el 2015 para entrar en operación en el 2019 con tres pistas independientes y una capacidad para atender 50 millones de pasajeros al año, contemplándose su expansión gradual conforme crezca la demanda futura. Ahora el costo se ha elevado a 13,500 millones, y su entrada en operación se ha atrasado un año, estimándose estará funcionando en octubre del 2020.


El NAICM es la obra estelar del sexenio peñista: el aeropuerto no solamente será el más grande del país, sino de América Latina, y uno de los tres más grandes del mundo. Su diseño vanguardista fue elaborado por el arquitecto británico Norman Foster en colaboración con el arquitecto mexicano Fernando Romero yerno del magnate Carlos Slim, uno de los principales contratistas del NAICM y el principal inversionista privado.

El anuncio del megaproyecto agarró a todos de sorpresa, pues ni el Plan Nacional de Infraestructura, ni ninguno de los anuncios de proyectos de inversión mencionaban la construcción de vías de acceso o de trenes de pasajeros al nuevo puerto aéreo. Los opositores empezaron a sospechar que ese megaproyecto se había venido negociado en lo oscurito desde que EPN llegó al poder, alrededor de 20 meses atrás; tal sigilo y opacidad en la negociación y preparación de este proyecto desencadenó una ola de críticas y acusaciones de falta de transparencia y corrupción. Uno de sus principales censores fue Andrés Manuel López Obrador, quien hasta la fecha considera el NAICM innecesario y ciertamente no la mejor opción para el país.

A tres meses de las elecciones presidenciales, la discusión del nuevo puerto aéreo ha trascendido de las esferas técnico-económicas a la esfera política-electoral, generando una confusión creciente. Por un lado, sus críticos hablan de un proyecto carísimo y riesgoso, dado que los suelos del lago de Texcoco no sólo no son idóneos para semejante mega aeropuerto, sino que ha habido tal opacidad y falta de transparencia que seguramente, acusan, se trata de una cloaca de corrupción. Por el otro lado, sus proponentes y defensores citan que se han creado y se crearán miles de empleos, aparte de que sería un verdadero disparate suspender un proyecto tan importante para el país, lo que resultaría costosísimo para México.

Por lo tanto, mi querido lector, en este breve artículo me gustaría arrojar un poco de luz para aclarar la controversia, examinando:
  1. ¿si el NAICM es la mejor opción?,
  2. ¿si fue bien estudiado?,
  3. ¿si se está llevando a cabo correctamente?,
  4. ¿cuáles son sus focos rojos?, y
  5. ¿cómo hay que proseguir?
Necesidad del Proyecto: es del conocimiento de todos que desde hace más de tres décadas el Aeropuerto Benito Juárez ha venido siendo rebasado por la demanda de pasajeros y de carga, convirtiéndose en un aeropuerto riesgoso y de operación cada vez más difícil por el volumen creciente de operaciones. Hoy dicho aeropuerto da servicio a 42 millones de pasajeros al año, cifra por arriba de su máxima capacidad estimada para atender satisfactoriamente a 34 millones de pasajeros. Ya –durante la administración de Vicente Fox– se trató de iniciar la construcción de un nuevo aeropuerto, pero se enfrentó a una gran oposición social y política, en especial por parte de los comuneros de San Salvador Atenco, denominados los macheteros de Atenco, por lo que el proyecto fue congelado. No obstante, el gobierno de Fox expropió 5,400 hectáreas a 4 mil familias de la zona previendo el futuro. Ahora, bajo la administración de Peña Nieto, el proyecto se reinició pero con varios cambios y diferentes matices, anunciándose como un megaproyecto de primer orden en cuanto a su diseño y dimensiones. A partir del 2020, el NAICM tendrá capacidad para atender a 70 millones de pasajeros anualmente, pero no se quedará ahí, pues habrá la posibilidad de expandir su capacidad en las próximas décadas conforme crece la demanda, hasta alcanzar los 125 millones de pasajeros al año. En efecto, el proyecto tendrá la capacidad suficiente para atender las necesidades de pasajeros y mercancías en el futuro previsible.

Posiciones A Favor y En Contralos proponentes y defensores del proyecto incluyen a las autoridades responsables, los otros candidatos presidenciales y al sector privado. Los argumentos van desde que es un proyecto necesario bien fundamentado, que constituye la mejor opción de todas las posibles, y que se han considerado todos los aspectos (de aire y tierra) para su evaluación y ejecución, los aeronáuticos, la mecánica de suelos, el impacto ambiental, la generación de empleos, el impacto distributivo, la mitigación de la corrupción, etcétera. Presumen que se han generado 160,000 empleos directos e indirectos durante la construcción, y que se emplearán alrededor de 600,000 trabajadores durante su operación.

Los críticos y oponentes, destacándose el candidato presidencial por Morena, Andrés Manuel López Obrador, proponen detener el proyecto hasta comprobar que es en realidad es la mejor opción y que se está llevando a cabo de manera honesta. Los señalamientos van desde que es un proyecto costoso y riesgoso –debido a las características del subsuelo, lo que haría su mantenimiento carísimo– hasta que es un hoyo de corrupción donde las decisiones se han venido tomando de manera opaca y la asignación de recursos ha favorecido la asignación directa, sin licitación abierta y competitiva.

AMLO y su equipo de asesores consideran que el proyecto no es la mejor opción, que sería preferible continuar con el aeropuerto actual y construir dos nuevas pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía. Razonan que la operación del nuevo aeropuerto implicaría cerrar los aeropuertos Benito Juárez y el de Santa Lucía, perdiéndose las inversiones hechas en la segunda terminal y en el hangar presidencial. Por lo tanto, AMLO propuso al sector privado la formación de un panel revisor con cinco representantes de cada uno de los tres participantes: gobierno, sector privado y partido Morena.

¿Quién tiene la razón? Los proponentes y defensores aseguran que es el mejor proyecto y que sería un absurdo detenerlo, pues saldría carísimo dadas las multas y penas que habría que incurrirse por el incumplimiento de los contratos y las indemnizaciones a los trabajadores, calculando un costo de suspensión de 120,000 millones de pesos, casi la mitad del costo actual del proyecto. También argumentan que el proyecto no aumentaría la deuda publica, pues solamente el 30% del financiamiento provendría de recursos fiscales, mientras que el 70% restante sería financiamiento privado. Sin embargo, eso es impreciso, puesto que ese 70% del financiamiento provendría de la colocación de bonos en los mercados bursátiles, bonos que se constituyen como deuda pública al ser el gobierno el “prestamista de último recurso” (lender of last resort), en el caso de los bonos usados para el financiamiento del NAICM se pagarían con los ingresos provenientes del cobro de la tarifa de uso aeroportuario (TUA), tarifa que pagamos todos los pasajeros cuando volamos. El TUA ha sido elevado dos veces durante este sexenio para financiar 
los créditos que obtenga el GACM, estando ahora a 44.07 dólares (la tarifa más alta de todos los aeropuertos de México) y los viajeros nacionales 23.20 dólares, incrementos de 24.7% y 2.0%, respectivamente.

Mientras que, por el otro lado, sus críticos y opositores consideran que es necesario evitar un elefante blanco que no solamente saldría muy caro, sino que tendría una baja rentabilidad, y, probablemente, una rentabilidad negativa.

Antecedentes: el éxito de un proyecto de infraestructura depende en buena medida de la calidad de sus estudios, en especial del análisis integral de costo-beneficio que incluya:
  1. las fases de preparación, construcción y operación;
  2. la comparación de las alternativas;
  3. la evaluación de los escenarios con y sin proyecto;
  4. el cómputo de todos los costos directos e indirectos del proyecto, los efectos tangibles e intangibles, de primera y de segunda vuelta;
  5. calcular las tasas de rendimiento económicas y financieras;
  6. estimar los grados de certeza de los resultados, etcétera.
Sin embargo, a pesar de que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, GACM, presume que todos los estudios necesarios se han llevado a cabo, no hay (por lo menos en el portal del GACM) ningún documento de análisis costo-beneficio –tal y como se acostumbra en los proyectos de aeropuertos en la mayoría de los países en las últimas décadas–. Hay que reconocer que existe un buen estudio de gobernanza preparado bajo el liderazgo de la OCDE, pero, aparte de éste y algunos documentos de presentaciones sobre los beneficios del proyecto y contratos otorgados, el acervo documental de respaldo al alcance de la sociedad está incompleto.

Focos Rojos: a ojo de buen cubero, este economista ha podido identificar cinco focos rojos.

El primero es que el proyecto se negoció en lo oscurito por casi 20 meses antes del anuncio presidencial del 3 de septiembre de 2014.
El segundo foco rojo es la baja calidad de sus directivos: el nombramiento del titular de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, como Presidente del Consejo de Administración de la empresa estatal, GACM, señalado como uno de los principales culpables del socavón del paso Express de Cuernavaca, y cuestionado en el 2015 por la adjudicación directa a Parsons International para supervisar al proyecto del NAICM a un costo de 2,362 millones de pesos, contratación directa que se trató de justificar por motivos de seguridad nacional (?); aparte, la composición del GACM es de burócratas y administradores, sin que haya personal profesional con experiencia en evaluación y ejecución de proyectos (posiblemente se dirá que algunos de ellos adquirieron experiencia en Banobras y Nafin, pero fueron experiencias de acompañamiento, no de liderazgo de proyectos); finalmente, el funcionario más importante y mejor remunerado del GACM, Federico Patiño Márquez, no tiene el respaldo académico requerido para su función y puesto, no tiene licenciatura ni posgrados.
El tercero es la construcción de la barda perimetral del aeropuerto, la cual:
  • se llevó a cabo sin proyecto ejecutivo,
  • se asignó de manera directa, sin licitación, a la Secretaría de Defensa Nacional,
  • el costo original de 1,547 millones de pesos se rebaso por 1,383 millones, alcanzando un costo final de 2,930 millones de pesos, un encarecimiento de 89%,
  • la terminación del proyecto se atrasó más de 531 días calendario,
  • se encontraron dos empresas fantasmas;
  • Sedena se negó a entregar los contratos involucrados en la construcción de la barda, argumentando que no los podía encontrar… ¡Por favor, estamos hablando de una barda!.
El cuarto foco rojo es la emisión de los atractivos bonos bursátiles denominados Fibra E, los cuales fueron adquiridos en su gran mayoría por el empresario Slim y los Afores, bonos que ofrecen un rendimiento real del 10%, rendimiento por arriba del mercado.
El quinto es el aumento en los costos el cual no han podido explicar, el único factor aludido ha sido el tipo de cambio, pero eso no es causa suficiente. Aparte, el 70% de los contratos se han adjudicando de manera directa lo cual va en contra de las buenas prácticas en la ejecución de proyectos de infraestructura, atenta contra la transparencia e invita a la corrupción.


De continuar con la ejecución del proyecto como se ha venido haciendo hasta el momento, la administración de Enrique Peña Nieto pasará a la historia como ineficiente, inepta y/o corrupta. Por favor, ¿Qué diablos tiene que hacer la Sedena construyendo bardas? Si se argumenta que es por motivos de seguridad contra ataques terroristas o del crimen organizado, la Sedena puede supervisar, pero no construir. Todos los niveles de gobierno, desde el federal hasta el municipal, tienen experiencia en el desarrollo de proyectos de infraestructura, y es sabido por todos de que los contratos importantes deben asignarse de manera competitiva en licitaciones abiertas… Lo contrario generalmente se llama corrupción.

Buenas prácticas: En la fase de evaluación se tienen que estimar todos los impactos positivos y negativos en el ingreso nacional, en los empleos, en el medio ambiente, en la balanza comercial, etcétera. Es por ello que la evaluación de proyectos arroja resultados sobre si conviene o no hacer el proyecto no solamente para el grupo de inversionistas, sino para la sociedad en su conjunto, considerando aquellos que pueden perder y los que van a ganar con el proyecto, bajo el precepto de que los ganadores pueden compensar a los perdedores y aún estar en una mejor posición que antes del proyecto. La información brindada por la empresa estatal GACM a cargo del proyecto no es contundente ni satisfactoria, no sabemos si (1) se estudiaron las alternativas y qué alternativas, y (2) la evaluación económica y financiera consideró los escenarios con y sin el proyecto.

El análisis costo-beneficio comprende las dos caras de una misma moneda. Por un lado, se presenta la promesa de un aumento en el bienestar gracias al proyecto, de un mayor crecimiento incluyente, de más y mejores empleos, de una economía más competitiva, y de mejores servicios públicos para la población. El otro lado de la moneda conlleva costos y riesgos, tales como comprometer recursos escasos en la construcción del proyecto, de que haya una gestión deficiente, que los estudios se hagan mal y se presenten sobrecostos importantes, y que la corrupción afecte la calidad de los resultados y los tiempos de construcción.

Es por ello que la práctica internacional de los organismos internacionales reitera una y otra vez que la fórmula para el éxito depende de:
  1. la eficiencia del proyecto en sus fases de planeación, construcción y operación;
  2. que se hagan bien todos los estudios necesarios;
  3. la capacidad y habilidades de los directores del proyecto para contratar al mejor personal, por su capacidad y experiencia y no por amiguismos o para pagar favores políticos, y, sobre todo,
  4. que haya transparencia real, no solamente presumir que existe, sino de presentar y facilitar los documentos de respaldo cuando se solicitan.
Desgraciadamente, en la experiencia de más de 20 años de este economista en la evaluación de proyectos de infraestructura –incluyendo aeropuertos–, la aplicación de esta fórmula del éxito continúa siendo un reto.

Conclusiones y recomendaciones: Te confieso amigo lector, que cuando empezó el debate sobre el aeropuerto mi primera reacción fue que el NAICM era necesario y que probablemente se estaba llevando a cabo correctamente. Sin embargo, después de algunos días de estar estudiando el proyecto y su contexto me parece que el NAICM está lejos de ser el proyecto estelar que presumen algunos funcionarios. Primero, el proyecto se ha venido gestando en un contexto de opacidad y de decisiones autoritarias; segundo, la configuración del GACM, la unidad responsable del proyecto no es la más adecuada, y tercero, la asignación directa de contratos es una práctica ineficiente y conducente a la corrupción.

El proyecto ya transitó de la discusión técnico económica a la duda social; ahora lo importante, lo que conviene no sólo al país, sino también a la administración de Enrique Peña Nieto y su legado, es que de aquí en adelante el proyecto se lleve a cabo de la manera más efectiva. Por lo tanto, recomendaría:
  1. crear una Comisión de la Sociedad Civil para que conduzca un monitoreo constante en la otorgación de contratos y adquisición de bienes y servicios;
  2. la reestructuración de la unidad del proyecto GACM nombrando a personal con experiencia en la evaluación y construcción de proyectos;
  3. prohibir la otorgación de contratos por asignación directa cuando rebasen un monto razonable (digamos no más de medio millón de pesos);
  4. subir al portal todos los estudios de respaldo (técnicos, económicos, financieros, ambientales, etc.), y
  5. responder de manera inmediata a todas las acusaciones y señalamientos de corrupción.
Ojo, hago un llamado a alguien que le diga a nuestro mandatario Enrique Peña Nieto que, si no toma cartas en el asunto para enderezar este proyecto y encausarlo por buen camino corre el terrible riesgo de dejar un elefante blanco, y de pasar a la historia como un presidente inepto, y, tal vez, corrupto.
Señor presidente, dejar una mejor nación que la que usted recibió cuando tomó las riendas del poder, implica hacer buenos proyectos, o por lo menos hacer bien el proyecto más importante de su administración y de las últimas generaciones.

jueves, septiembre 08, 2016

Sale Videgaray, el cerebro político de la administración de Enrique Peña Nieto

Algunos días atrás le prometía a un grupo de amigos que no iba a escribir una nota al día, sino solamente cuando hubiera noticias importantes, la renuncia de Luis Videgaray Caso constituye una de estas, aparte de estar estrechamente ligada a las notas anteriores: “el costoso error de la visita de Trump” y “el pobre informe de gobierno bajo el bobo esquema de jóvenes lambiscones.”

¡Caray, que día tuvimos ayer 7 de septiembre de 2016!

Bueno, basta ya de preliminares y entremos a la pregunta motivo de esta nota:

¿Cuáles son las implicaciones de la salida del principal colaborador del Presidente?

Empecemos diciendo que la presidencia de EPN ha sido por demás una de las más extrañas de los últimos siete gobiernos. En esta administración los que han enfrentado las críticas y errores de política y de política pública no han sido los colaboradores y miembros del gabinete, sino el propio Presidente, distrayéndolo en sus funciones de dirección del país… lo que algunos mal pensados podrían juzgar como algo positivo. Sin embargo, parece ser que todo esto ha terminado con la salida de uno de sus secretarios más cercanos, el que más ha influido en este sexenio, quien fuera su encargado de finanzas en el gobierno del Estado de México, director de su campaña presidencial, arquitecto de las reformas estructurales en el pacto por México, su Secretario de Hacienda, el supér hombre considerado la sombra detrás del trono, el cerebro detrás de las principales decisiones de este gobierno, y quien orquestó la torpe visita de Trump a México.

Varios analistas pensamos que los dos hombres fuertes de Enrique Peña Nieto, Videgaray y Osorio Chong, iban a quedarse hasta el final de su sexenio, y si alguno de los dos tuviera que irse sería el Secretario de Gobernación, pero fue Videgaray el que se fue, y no por un error previsible en el ejercicio de su cartera, sino por ser el más propositivo y arriesgado de los asesores del Presidente. Los otros miembros de su gabinete han preferido trabajar en la sombra, detrás de bambalinas, haciendo lo mínimo o casi nada para evitar las críticas. No quieren sacar la cabeza y arriesgar a que se las corten o pasar a la historia como proponentes de algo fallido, sino pretenden terminar el sexenio sin que los corran. Haciendo una analogía con el ‘bax’, los miembros de su gabinete prefieren correr y rehuir el combate, terminando de pie, antes que atacar y arriesgar a que los noqueen, porque entraron al cuadrilátero no a ganar, sino a perder de la mejor manera... o de la manera menos peor.

Con una visión retrospectiva de 20/20, la invitación a los candidatos a la presidencia de Estados Unidos de venir a México, y la aceptación de que viniera Trump, pasarán a la historia como uno de los errores más costosos de este gobierno y, probablemente de muchos gobiernos; va a ser el clásico ejemplo de lo que nunca se debería de hacer, uno de los ‘nonos’ de política internacional.

La propuesta de Videgaray, aceptada por el Presidente y sus colaboradores, fue una apuesta que perdió; seguramente, deslumbrado por los beneficios, no pudo apreciar los costos y riesgos; vio la iniciativa como una manera para posicionar en el escenario mundial a Peña Nieto como líder de la política internacional y de paso hacerlo más popular en el país, pero los beneficios esperados fueron tan sólo un espejismo… Caray, ahora, después del hecho, cuesta trabajo pensar que alguien en el uso pleno de sus cabales se le pueda ocurrir que seria bueno enfrentar a Peña Nieto con Trump, conociendo el perfil de ambos. Seguramente varios de los miembros del gabinete pudieron apreciar los riesgos, pero prefirieron callarse, dejando que Videgaray y el Presidente asumieran todos los riesgos.

Luis Videgaray salió del gabinete porque había perdido credibilidad como timonel de la administración, mostrándole, de tal manera, algo de lealtad a Peña Nieto, ya que su presencia le estaba pegando. Videgaray asumió las consecuencias de la fallida visita de Trump, quien continua mostrando su habilidad política callejera declarando de que la salida de Videgaray es confirmación de lo bien que le fue en su visita a México… “that’s how well we did!”

Y, ¿qué hay con respecto al resto de los cambios en el gabinete?

Ahora el Secretario de Hacienda será José Antonio Meade Kuribreña, quien había sido Secretario de Hacienda en el gobierno de Felipe Calderón y fungía como Secretario de la Secretaría de Desarrollo Social; un funcionario que no es asociado a ningún partido y con buenas relaciones con todos. Meade llega a recortar el gasto público y a poner orden en las finanzas del Estado, cuya deuda pública había crecido preocupantemente, sobre todo porque no había sido acompañado por un aumento paralelo en la inversión pública. Su desafío va a ser el saneamiento de las finanzas, más que perder el tiempo en hacer política, actividad a la cual le dedicaba más tiempo su antecesor Luis Videgaray.

El gran cuate de Peña Nieto, quien fungía como subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda, considerado el operador político del Presidente, entra ahora como Secretario de Sedesol con la misión de “reducir la pobreza.” Este nombramiento parece extraño pues no hay ninguna indicación en el perfil de este hombre que lo haga adecuado para tal cartera, pero cuando se considera que Sedesol es más bien un instrumento político, entonces su nombramiento resulta explicable: El otorgamiento de los recursos de Sedesol se hará de acuerdo con las necesidades de política, no por las necesidades de quienes menos tienen. El tocayo del señor Presidente seguirá siendo su operador político, pero ahora lo hará desde la Sedesol.

Lo dicho por el Presidente Peña Nieto –en el marco de la inauguración de un ecoparque en la ciudad de Zacatecas– de que “Llegará el momento en que se entienda el porqué de mis decisiones…”, me hizo pensar en lo que Albert Einstein dijo una vez: “Si no puedes explicar algo de forma sencilla, es que ni tú mismo lo has entendido lo suficiente.”

Peña Nieto causa pena ajena… no llegó a la presidencia por capacidad o liderazgo sino gracias a una democracia manipulada y sesgada por los medios… me decía Rosamar, una de mis estudiantes y ahora amiga economista, “cuando el poder es heredado, impuesto o determinado, más temprano que tarde, termina por llegar un príncipe idiota a detentarlo.”

lunes, julio 30, 2012

3 de 3 - Peña Nieto y PRI: Significado de los resultados electorales

En este tercero y último artículo de la serie trataremos de responder a la quinta y última interrogante: ¿Qué lecciones podemos aprender de los resultados de las elecciones? 

Yo veo tres grandes mensajes de las elecciones presidenciales del 2012:
  1. El electorado mexicano ha empezado a castigar a los partidos en el poder cuando no cumplen sus promesas y hacen las cosas mal. 
  2. Los votantes están perdiendo la paciencia de que no se resuelva el principal problema del país el de la pobreza y la desigualdad. 
  3. México ya no vive en los tiempos de una dictadura perfecta, sino en tiempos de una democracia imperfecta.

Primer mensaje: ¡SI NO CUMPLES TE ME VAS

El PAN heredó un modelo de crecimiento que favorece al sector externo sobre el mercado interno. Efectivamente hubo un cambio de poder, pero las dos administraciones panistas sólo se dedicaron a administrar la estabilidad económica, fiscal y comercial. Las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón consolidaron una economía con un sector externo flexible y un tipo de cambio de rápido ajuste permitiendo que los shocks externos se resolvieran a través de los rápidos ajustes en el mercado de divisas sin que esto se transmitiera al resto de la economía.

La derrota del PAN se debió al voto de castigo de la sociedad civil al no haber cumplido los gobiernos panistas de Fox y de Calderón con las promesas de campaña del crecimiento del 7% al año y la creación de 1 millón de empleos al año, a los excesos de sus gobernantes y funcionarios, al bajo crecimiento y al aumento de la pobreza. La alternancia no pudo avanzar en los cambios estructurales. Los crecimientos promedio de los dos sexenios panistas rondará en 2.2%, equivalente al comportamiento de la economía durante los últimos 30 años. En el 2000 el 53.6% de la población (52.7 millones de mexicanos) estaba sumida en la pobreza patrimonial y en el 2010 51.3% (57.7 millones), en otras palabras hubo una reducción relativa de 2.3% pero en términos absolutos los pobres aumentaron en 5 millones de mexicanos. Cientos de miles de mexicanos siguieron emigrando a los Estados Unidos en busca de mejores empleos. Los consumidores en México seguimos pagando tarifas más altas por electricidad y las telecomunicaciones que en Estados Unidos y en Canadá. Los últimos dos gobiernos fracasaron en mejorar el nivel de vida, y de crear más y mejores empleos. No pudieron aumentar el grado de competencia en los sectores claves del crecimiento tales como en la electricidad y las telecomunicaciones. También se presentó un fuerte deterioro social como resultado del combate al narcotráfico. 

Segundo mensaje: ¡PREFIERO IGUALDAD EN LA POBREZA, QUE DESIGUALDAD EN LA ABUNDANCIA! 

Este mensaje implícito en los resultados de las elecciones es el que más preocupa. El apoyo que se le ha dado a Andrés Manuel López Obrador, a este polémico e interesante personaje de la política nacional, es un termómetro del grado de descontento de los mexicanos. Hay que reconocer que la gente no es tonta, sabe cómo es AMLO, de que es un político rijoso, manipulador, inculto, enfermo por el poder, que sólo acepta las victorias y considera las derrotas como complots y conspiraciones en su contra. El mexicano sabe que es un hombre que se considera ungido por un poder supra histórico o celestial para salvar al ignorante e infantil pueblo de México. Los votos a AMLO no son votos de apoyo, si no votos de castigo a los gobiernos en el poder, a los gobiernos que no han podido resolver los problemas de pobreza y de falta de oportunidades, y de los que temen u odian al PRI y al PAN. Hace seis años López Obrador obtuvo 14.8 millones, mientras que este año obtuvo 15.9 millones, un millón de votos más.

El apoyo a AMLO es una clara advertencia de los mexicanos que menos tienen que si no se resuelven sus carencias y faltas de oportunidades van a preferir la regresión democrática y la lucha de las clases auspiciada por AMLO que continuar en la pobreza. Los que no tienen ahora, y no tienen la esperanza de tener mañana, van a optar por que nadie tenga, y van a elegir la igualdad aunque sea en la pobreza.

Tercer mensaje: ¡NO HAY DICTADURA DE PARTIDO, SINO TAN SOLO UNA DEMOCRACIA EN PROCESO! 

En suma, cuarenta nueve millones de mexicanos votamos, un millón de ciudadanos contó los votos, mientras otro millón supervisó las elecciones. La dictadura perfecta quedó en el pasado, lo que estamos viviendo ahora es algo más prosaico y normal: una democracia en construcción.

lunes, julio 23, 2012

2 de 3 - Peña Nieto y PRI: Retos y Acciones

En este segundo artículo del tema en cuestión trataremos de responder a las siguientes interrogantes: 
  • ¿Cuáles son los principales retos que se le presentarán al gobierno de EPN? 
  • ¿Cuáles son las acciones que EPN deberá llevar a cabo para lograr su objetivo de crecimiento económico con sentido social? Y 
  • ¿Qué requiere el México del mañana?

¿Cuáles son los principales retos que se le presentarán a la administración de Enrique Peña Nieto?

Su primer reto va ser evitar los errores de los gobiernos que lo antecedieron. EPN ha hablado de no mirar más al pasado, insistiendo en la renovación del PRI. Suponiendo que es sincero tendrá grandes desafíos en el orden interno.

Sin lugar a dudas, el desafío más relevante es resolver el problema de la pobreza extrema y la desigualdad. El modelo económico de los tres últimos gobiernos ha favorecido más al sector externo como detonante del crecimiento, que al fortalecimiento del mercado interno. Esto tiene que cambiar, porque no es posible crecer por arriba del 2% mientras que la mitad de la población se encuentra en la miseria y carece de oportunidades de superación.

Para fortalecer el mercado interno y resolver la pobreza, se requiere llevar a cabo las reformas estructurales, varias de las cuales van en contra de los intereses clientelares del propio PRI. Pero no hay escapatoria, las reformas estructurales en las áreas fiscal, energética, laboral y educativa son esenciales para impulsar una economía de libre mercado con sentido social. De lo contrario, EPN no tendrá los recursos suficientes para cumplir con su principal promesa  de “lograr la seguridad social universal”, promesa cuya realización costaría alrededor de 900,000 millones de pesos anuales. Sin las reformas estructurales que impulsen un crecimiento de por lo menos 5% anual no solamente no se generarán los ingresos fiscales necesarios para financiar tal promesa, sino tampoco se van a generar los empleos necesarios para combatir la pobreza.

Otro importante reto es luchar contra los famosos e inextinguibles dinosaurios y sindicatos corruptos que tanto le han costado a la nación. Los dinosaurios políticos están refugiados en los estados con gobernadores y alcaldes corruptos algunos de los cuales bajo sospecha de estar coludidos con la delincuencia organizada. Los grandes sindicatos corporativos como el petrolero y el de los maestros requieren abatirse. Si el gobierno de Peña Nieto no puede llamar a rendir cuentas a estos poderes fácticos, emblemáticos del despilfarro, la impunidad y la corrupción, no podrá abatir la pobreza ni la desigualdad social, ni menos crecer al ritmo acelerado que requiere México.

¿Cuáles son las principales acciones que EPN debería llevar a cabo?

Suponiendo que EPN es hombre de palabra y que en realidad busca el beneficio del país y no el personal o el de su partido, sus acciones deberían empezar apenas se confirme su triunfo. Las primeras acciones serían a muy corto plazo, de aquí al 1ro de diciembre de 2012 cuando toma posesión. Su administración no cuenta con una mayoría en el Congreso. La medida inteligente es formar un gobierno de coalición.

Un primer paso sería invitar al gabinete a Gabriel Quadri y a Josefina Vázquez Mota, lo cual le daría, por un lado, una imagen conciliadora y participativa y, por el otro, interlocutores para lograr el apoyo en el congreso para que aprueben sus iniciativas. Dentro de éste orden de ideas, porque no le ofrece chamba a Felipe Calderón, quien todavía tiene muchos años útiles por delante; preferible que trabaje en su administración a que Calderón erija el Centro Calderón y le haga ruido a su administración.

Peña Nieto está obligado a gobernar con todos y para todos: los priistas y los de otros partidos; los que nada tienen y los poderosos; su gobierno y el Congreso; el gobierno federal y los locales; los políticos y los ciudadanos. Estas alianzas y pactos no son nada fácil… resultan tan complicados que nunca se han dado en nuestro país, pero también resulta cierto que jamás se han buscado de manera seria. De no intentarlos, la administración de EPN fracasará y desilusionará como los gobiernos de la alternancia. Y, como siempre, volveremos al mismo punto de partida en seis años: “prometimos como nunca, e incumplimos como siempre.” Pongamos los puntos sobre las is: más que un punto de llegada, esto es un punto de partida hacia algo mucho mejor.

Peña Nieto requiere de grandes esfuerzos de negociación y construcción de acuerdos básicos, toda vez que será necesario llevar la democracia electoral a otras dimensiones económicas, institucionales y sociales. Necesita introducir elementos de coalición y participación en el gobierno federal, y cumplir con los compromisos de las reformas estructurales. Solamente así la gente lo verá como un presidente que se aleja del pasado, buscando beneficiar más al país que a su partido.

Un segundo paso es apoyar al gobierno de Calderón para que lleve a cabo las reformas estructurales a las que el PRI en el pasado se ha opuesto.  Por lo menos, las reformas fiscal, laboral y energética, las que estimularían el crecimiento y generarían recursos fiscales. De tal manera que cuando tome las riendas del poder reciba una economía con mayor capacidad (1) de crecimiento, y (2) para crear más y mejores empleos. EPN tiene que olvidarse de los celos partidistas y buscar el beneficio nacional apoyando al actual gobierno panista para que lleve a cabo las reformas estructurales que tanto requiere el país.

Un tercer paso es mejorar la eficiencia en la toma de decisiones dentro de la administración pública. Peña Nieto requiere reestructurar a las secretarías. Un principio que funcionaba bien en el pasado dentro del contexto mexicano era la separación de las necesidades fiscales de las responsabilidades del gasto público. Existía una lucha dialéctica entre la Secretaría de Hacienda (responsable de la recaudación fiscal) y la Secretaría de Programación y Presupuesto (encargada del gasto e inversión pública). Esta confrontación competitiva obligaba a ambas secretarías a ser más eficientes. 

Hay que separar la responsabilidad de la recaudación fiscal de la función del gasto e inversión pública, mediante el fortalecimiento de la Secretaría de Economía integrándole como subsecretarías a las secretarías sectoriales (energía, comunicaciones y transportes, agricultura, ganadería, turismo, etc.) esto no solamente agilizaría la toma de decisiones y reduciría la burocracia sino haría más eficiente la planificación del desarrollo y la asignación de recursos para el crecimiento sustentable. 

No es lógico que la secretaría encargada de recabar los fondos para el desarrollo también sea la responsable de la distribución de estos recursos entre los diferentes sectores de la economía. La Secretaría de Economía tiene que decidir qué es lo que se requiere para crecer y en dónde se debe invertir, para resolver el problema de la pobreza, para ser más productivos, para crear más empleos y exportar más. La Secretaría Hacienda tiene que decir “esto lo máximo que te puedo dar sin comprometer la capacidad de crecimiento de la economía”. Reducir los recursos a los agentes productivos mediante el cobro de impuestos afecta negativamente al crecimiento económico, mientras que el gasto e inversión pública en proyectos de desarrollo tiene un impacto positivo en el crecimiento.

En efecto, la restructuración institucional propuesta crearía una súper-secretaría, de equivalente poder a la Secretaría de Hacienda, pero eso está muy bien, pues solo así, con una súper-secretaría, se podrá dialogar con los grandes sindicatos y poderosos empresarios, tales como Slim, Baillères, Salinas, Garza Sada, Lorenzo Zambrano, Azcárraga, Chedraui, Quintana, Roberto Hernández y otros. 

A mediano plazo, las acciones que deberá tomar el gobierno de EPN durante los seis años de su mandato estarán encaminadas a promover el desarrollo económico y social de manera sostenida y sustentable, lo cual implica hacer más robusto al mercado interno. Durante los próximos cuatro a seis años México estará ante un clima de incertidumbre en el contexto internacional, con bajas perspectivas de crecimiento de la economía global.

¿Qué requiere el México del mañana?

Por lo tanto, México requiere: 
(1) fortalecer su blindaje económico,  manteniendo prudencia fiscal y promoviendo la estabilidad económica de los tres últimos gobiernos; 
(2) fortalecer el mercado interno mediante las reformas estructurales y la rendición de cuentas en la asignación de recursos a los estados, municipios y sindicatos; nunca se podrá abatir la pobreza ni reducir significativamente las desigualdades sociales mientras los recursos no lleguen a quienes lo necesitan y tales recursos no llegarán en los montos originales mientras continúe la corrupción e impunidad, y 
(3) promover más la interconectividad global mediante nuevos acuerdos de intercambio comercial  y tratados de libre comercio; México debe aprovechar  sus ventajas geográficas, demográficas y culturales entre los EEUU  y América Latina en un mundo crecientemente interconectado. 

Cada vez es más relevante la “conectividad” en el sistema económico mundial. El Estado con más conexiones será el jugador central, capaz de aprovechar más las innovaciones y lograr el crecimiento sostenible.  Peña Nieto tiene la oportunidad de aprovechar las ventajas geográficas comparativas, revitalizando la cuenca del Atlántico, proponiendo una nueva relación entre las dos Américas y Europa. La Unión Europea y los EEUU representan alrededor del 60% del PIB global. La mayor parte del comercio y la inversión directa mundial pasan sobre el Atlántico. Existe un enorme potencial para una integración económica más profunda. América podría convertirse en un mercado integrado por más de  800 millones de personas. 

EPN tienen la oportunidad de consolidar las instituciones democráticas y el estado de derecho en nuestro país, haciendo del dialogo, la negociación y las coaliciones elementos indispensables de las políticas de estado. Un México líder en la integración económica entre Norte América, la Unión Europea y América Latina será un jugador relevante e integral del mundo occidental. 

El modelo económico adoptado por México en los últimos tres gobiernos puede seguir rindiendo grandes beneficios, pero es un modelo que tiene que flexibilizarse y ajustarse oportunamente a los cambios en el contexto externo y a las necesidades internas. Actualmente el modelo no opera bien debido a que no se han aprobado las reformas que requiere para adaptarse y responder en tiempo a los retos externos e internos. Todos los modelos tienen que evolucionar: el cambio es la constante de cualquier economía exitosa.

En suma, el gobierno de EPN tiene que marcar una diferencia importante con respecto a las tres últimas administraciones: 
  • formar un gobierno de coalición, 
  • fortalecer al mercado interno a través de la creación de más y mejores empleos, 
  • crear una súper-secretaría de economía, y 
  • retomar el liderazgo internacional en América Latina. 
Si EPN es sincero y honorable tendrá también que ser valiente para emprender, por un lado, las reformas estructurales que requiere el país y, por el otro, derrotar el caudillismo populista, la economía cerrada, los cotos de poder, la corrupción y la impunidad.

No se requiere ser genio para saber caminar en la dirección correcta, sólo se requieren pantalones.

martes, julio 17, 2012

1 de 3 - Peña Nieto y el PRI: Nuevo empaque, mismo producto

Lord Acton, historiador inglés, dijo a finales del siglo XIX: “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente.” Las cinco preguntas que todos nos planteamos, ahora que el PRI ganó las elecciones presidenciales, son: ¿Qué va a pasar con la economía, regresarán las crisis económicas del pasado?, ¿Significa el triunfo del PRI el regreso del poder absoluto, de la dictadura perfecta, del viejo PRI imperial?, ¿Cuáles son los principales retos que se le presentarán al gobierno de EPN?, ¿Cuáles son las acciones que EPN debería llevar a cabo para lograr su objetivo de crecimiento económico con sentido social? y ¿Qué lecciones podemos aprender de los resultados de la elecciones?
 
Debido a lo seductor del tema y por motivos de espacio, las respuestas a las interrogantes planteadas las dividiremos en tres artículos. En este, que es el primero, trataremos de responder a las dos primeras preguntas.

¿Qué es lo que va a pasar con la economía, van a regresar las crisis asociadas a los gobiernos priistas del pasado?

Antes de responder, vale la pena hacer un breve recuento de las crisis del pasado:
  • 1954 – el peso se devaluó 31% pasando de 8.60 pesos por dólar a 12.50;
  • 1976 – la libre flotación del peso se establece y la paridad pasó de 12.50 a 20 pesos como resultado del aumento de la deuda externa asociada a los Juegos Olímpicos del 68 y al mundial de fútbol de 1970;
  • 1982 – el tipo de cambio se disparó de 15 pesos por dólar a 57 por la caída de los precios del petróleo y la subida de las tasas de interés de la deuda externa, lo que llevó al gobierno priísta de López Portillo a regresar al control del tipo de cambio, nacionalizar la banca y suspender el servicio de la deuda, la inflación se disparó al 98.8% anual y el tipo de cambio subió a 1,400 pesos por dólar;
  • 1987-88 – la inflación fue de 159% anual y el dólar costaba 2,400 pesos, generándose el desplome de la Bolsa Mexicana de Valores y la fuga de capitales;
  • 1994-95 –una inflación de 51.9%, un tipo de cambio de 3,400 pesos por dólar, se le quitó tres ceros a la moneda, y la economía cae 6.2% en 1995, la crisis del tequila motivada por errores de política económica del gobierno de Carlos Salinas;
  • 2008 – creada por un shock externo cuyo origen fue la crisis inmobiliaria y financiera en Estados Unidos que se extendió a todo el mundo.
No, no creo que vayamos a regresar a las crisis del pasado causadas por errores en las políticas económicas. Si algo han aprendido los políticos en los tres últimos sexenios es que si no se maneja la economía con responsabilidad y estabilidad, el partido en el poder pierde las elecciones. Por lo menos, tres de los cuatro aspirantes a la presidencia estaban conscientes de que era necesario manejar la economía con estabilidad económica y prudencia fiscal. Claro, las crisis de origen externo y trasmitidas por el comercio internacional y los flujos financieros a nuestro país van a continuar, aunque sus efectos negativos se puedan minimizar gracias al blindaje económico diseñado por el gobierno priista de Zedillo continuado y fortalecido por los gobiernos panistas de Fox y Calderón.

¿Es el PRI de Enrique Peña Nieto el mismo partido imperial de antaño o un partido nuevo y diferente?

Asociar al PRI de ahora al PRI del pasado es incorrecto. No, no creo que vayamos a regresar a la dictadura perfecta, como calificó a los gobiernos priístas el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Para empezar, EPN es el primer candidato del PRI que llega a la presidencia no por dedazo, sino a través de elecciones democráticas. El PRI ha estado fuera de los Pinos por dos sexenios, por lo que probablemente tratará de evitar cometer los abusos de poder y excesos de autoritarismo que lo llevaron a perder las elecciones del 1º de julio de 2000. El próximo gobierno priísta va a buscar construir sobre lo que sabe hacer, sobre sus ventajas comparativas, tales como: a) mayor control sobre sus gobernadores, alcaldes legisladores y funcionarios (control que no pudieron ejercer los gobiernos panistas), y b) un mejor equipo técnico y político con mayor oficio para gobernar. 

El gobierno priísta tratará de buscar la legitimidad frente a la sociedad y el electorado, ya que sin este respaldo no tendrá continuidad en el poder, el voto duro no le alcanzará por si solo. México ya no es el mismo que cuando el PRI gobernaba, el país ha cambiado radicalmente. A partir del 2000 el presidente de la República sólo ejerce sus poderes constitucionales. El congreso es plural, combativo e independiente del ejecutivo. Varias entidades son gobernadas por la oposición. La sociedad civil está más y mejor organizada. La Suprema Corte de Justicia es autónoma y sus laudos son generalmente respetados. El Banco Central es autónomo e independiente. El IFE ha sido fortalecido y dotado de independencia de los partidos políticos. Todos estos factores y mecanismos institucionales actúan como contrapeso al regreso del autoritarismo y del poder absoluto del ejecutivo.

Asimismo, el contexto externo ha cambiado. México se ha abierto a la economía global a través de varios tratados de libre comercio y acuerdos de apertura comercial. El fortalecimiento de nuestros vínculos con el exterior también actúa como contrapeso al regreso de la dictadura perfecta. En nuestros tratados y acuerdos hay cláusulas contra la corrupción, a favor de los derechos humanos, la protección al medio ambiente, etc. la prensa extranjera nos examina de cerca y es pronta a denunciar excesos y violaciones. Esto le pone presión al gobierno en turno para desempeñar una mejor función pública y una gobernabilidad más eficiente.

En suma, los cambios internos y externos que ha experimentado México en los últimos 16 años han sido tan profundos que la vuelta al poder del PRI no pone en riesgo las libertades civiles ni la autonomía de las instituciones. Si quiere el PRI continuar en el poder, no se va a permitir el lujo –en un ambiente de competencia política– de cometer los mismos errores de política económica del pasado que llevaron a las crisis económicas del siglo XX. El PRI que llevó al triunfo a Enrique Peña Nieto es un PRI totalmente diferente al PRI del siglo pasado.