No recuerdo un mes de septiembre como el que acaba de pasar, en lugar de haber sido un mes patriótico lleno de símbolos de nuestra mexicanidad, ha sido un mes de traiciones, cobardía e ineptitud de nuestros gobernantes. Nuestra moneda ha sido la víctima no sólo de factores externos, sino de los ataques del candidato presidencial republicano a México y de la pobre defensa de los mexicanos por nuestro Presidente.
El peso se encuentra en sus niveles más bajos desde el 2012; de las 10 monedas más negociadas en el mundo, el peso es la moneda que más terreno ha perdido frente a la divisa norteamericana, su valor ha caído 5% en el último trimestre y 14% en lo que va del año. Esto ha generado preocupación e incertidumbre, no solamente entre los inversionistas, exportadores e importadores, sino entre la gente que se preocupa si va a tener que pagar más por sus bienes, si le va a salir más caro viajar al extranjero y si su ingreso va a disminuir. Por supuesto, los factores Trump y Peña Nieto han aumentado la incertidumbre sobre las perspectivas del país.
¿A qué se debe la depreciación de nuestra moneda, a una debilidad económica o a una debilidad política, a errores de política económica o de política internacional? Es cierto, la caída de los precios del petróleo y la perspectiva de aumento en las tasas de interés en Estados Unidos le han restado fortaleza al peso, pero probablemente el factor más importante que explica su gran fragilidad ha sido la pérdida de confianza de los inversionistas por la baja destreza política de la administración actual que no ha sabido lidiar con la amenaza que representa el candidato republicano Donald Trump. En efecto, la volatilidad del peso ha aumentado por el factor Trump y el factor Peña Nieto, uno por atacar a México y el otro por no saberlo defender.
La inestabilidad del peso lo evidencia el debate de los candidatos presidenciales. Los mercados pronosticaban que Trump ganaría el debate por lo que el peso se devaluó a un mínimo histórico de 20.29 pesos por dólar, tendencia que se revertió después de concluido el debate con la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. El peso se apreció en más de 2%, llegando a 19.79 pesos por dólar a la compra.
La pregunta obligada es ¿cómo puede ser que una moneda considerada fuerte se deprecie y aprecie dependiendo de los vaivenes de un simple debate político? La triste respuesta es que México carece de un blindaje político por falta de destreza y liderazgo de nuestros gobernantes, lo cual genera incertidumbre y desconfianza. Fortalecer la confianza de los inversionistas, empresarios, trabajadores y consumidores requiere de credibilidad en las acciones del gobierno y la credibilidad se gana con acciones contundentes en defensa del país, en la lucha contra la inseguridad, corrupción e impunidad, y si de algo ha dado muestras este gobierno es de debilidad, de falta de valentía política para enfrentarse aquellos que atentan contra la mayoría de los mexicanos, llámense estos maestros en busca de privilegios o miembros del crimen organizado o un fascista norteamericano que ha basado su campaña presidencial en denigrar y atacar a México y a los mexicanos.
El candidato republicano tiene una relación intangible con la verdad, sus frases son prefabricadas y no se apegan a los hechos sino a la percepción subjetiva sobre lo que está pasando. Sus seguidores lo siguen no porque dice la verdad, sino porque les dice lo que quieren escuchar, por ser un perro rabioso de callejón que alimenta sus miedos y temores, atacando a las minorías que supuestamente controlan el tráfico de drogas, violan a sus mujeres y les quitan sus empleos a los americanos blancos. Trump despotrica contra el comercio internacional que según el beneficia más a los otros países que a Estados Unidos. Su popularidad ha crecido porque representa la cara del cambio, es una cara diferente a las mismas de siempre. Durante el debate Trump calificó a Hillary como la candidata del status quo quien ha estado en la política por cuatro décadas. Trump hizo gala de su intolerancia al culpar a Hillary de todos los males y errores de las administraciones de Clinton y Obama.
Ambos contrincantes fueron cuidadosos al no mencionar el muro ni la migración, lo que probablemente hubiera sido un factor positivo para Hillary, pero prefirieron esquivar el punto. Una de las afirmaciones de Trump fue que México era la octava maravilla del mundo en cuanto a sus plantas industriales, implicando que Estados Unidos se estaba quedando atrás. Su verborrea le ganó la buena voluntad de los trabajadores blancos al culpar a los tratados comerciales por el desempleo y al referirse a que no pagaba impuestos porque el gobierno los usaba mal.
Este primer debate ha sido el más visto en la historia de Estados Unidos, uno de cada cuatro americanos lo vio, un total de 81.4 millones de americanos.
Al término del debate, la primera impresión de Trump fue que había perdido por una confabulación en su contra, porque le dieron un micrófono defectuoso, porque las preguntas del moderador habían sido capciosas, en otras palabras siguió la clásica conducta del bully de la escuela que se la pasa victimando a otros y pega el grito al cielo cuando una de sus víctimas le da la cara y le gana la pelea. Desde un punto de vista racional el debate lo ganó Hillary, sin embargo los férreos seguidores de Trump consideraron que éste lo había ganado al verlo como de costumbre como un agresivo perro callejero.
En conclusión, el peso seguirá mostrando signos de inestabilidad y se mantendrá entre los 19 y 21 pesos por dólar hasta después de las elecciones presidenciales. El primer round lo ganó Hillary Clinton y seguramente no habrá sorpresas en el segundo y tercer debate. El factor Trump es importante en la fragilidad del peso gracias al factor Peña Nieto que genera desconfianza por su falta de liderazgo.
Parafraseando a nuestra poeta Lina Zerón, vivimos en un país tan grande que todo nos queda lejos: la educación, la seguridad, la dignidad y los buenos gobernantes.
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miércoles, septiembre 28, 2016
lunes, diciembre 01, 2014
El peso ante el súper dólar
“Ante la disminución constante del peso mexicano contra el dólar estadounidense, varios amigos me han preguntado en donde va a quedar el tipo de cambio. El peso se encuentra en sus niveles más bajos desde el 2012. En los últimos seis meses (de finales de mayo a principios de diciembre del 2014) el peso se depreció 8.7 por ciento frente a la divisa norteamericana, vendiéndose el dólar por arriba de los $14 pesos. Esto ha generado preocupación no solamente entre los inversionistas, exportadores e importadores, sino entre la gente que se preocupa si va a tener que pagar más por sus bienes, si le va a salir más caro viajar al extranjero y si va a disminuir su ingreso.
¿Por qué se ha venido depreciando el peso?
Primero, probablemente la razón más importante es de índole externa y tiene que ver con el fortalecimiento del dólar americano. Esto parece ser un fenómeno global que afecta a la mayoría de las monedas. Por ejemplo, en lo que va del año el dólar acumuló una ganancia del 10 por ciento frente a las seis monedas principales de la economía mundial; el euro perdió 9.98 por ciento frente al dólar; el yen japonés, 8.58 por ciento; la libra esterlina, 4.4 por ciento; el peso chileno, 11 por ciento; el real brasileño 8.1 por ciento, y el peso colombiano, 7 por ciento. Segundo, otra causa es la caída de los precios del petróleo en el mercado internacional. Precios más bajos del petróleo significan menores ingresos en divisas por la misma cantidad de exportación de crudo. Tercero, la desaceleración económica en Europa y Asia afecta negativamente las perspectivas de Estados Unidos. Ante el debilitamiento económico de nuestros principales socios comerciales, México exporta menos y gana menos divisas. Cuarto, la aversión al riesgo por parte de los inversionistas extranjeros, ante un panorama de bajo crecimiento en las principales economías del mundo, hace que no solamente disminuyan sus inversiones hacia las economías emergentes, sino que retiran su capital buscando activos financieros menos riesgosos en sus países de origen, en especial en Estados Unidos.
La gráfica a continuación ilustra la caída en el valor del peso. El 29 de mayo 2014 el tipo de cambio promedio se encontraba a 12.84 pesos por dólar subiendo a 13.958 pesos el 1ro de diciembre.
Las causas internas no son menos importantes, tales como la caída en la producción de Pemex que unida a la disminución en los precios internacionales del petróleo significan menos ingresos por las exportaciones de crudo. Una segunda razón interna, de importancia creciente, es la pérdida de confianza de los inversionistas y empresas en México. Las acciones del crimen organizado contra las empresas y personas no solamente suben los costos de transacción en la economía, sino que disminuyen las inversiones y los planes de expansión. La corrupción e impunidad de las autoridades le restan a las empresas e inversionistas certeza en sus periodos de planeación y perspectivas de ganancias. Por ejemplo, como puede una empresa gastar dinero en los estudios necesarios para participar en un concurso de infraestructura sabiendo de antemano de que el campo de juego no va a estar parejo. También los inversionistas y empresarios han perdido confianza en el futuro de México ante las constantes revisiones a la baja del crecimiento esperado del país.
¿De qué manera nos afecta la depreciación del peso?
Como es natural, no todos pierden con la devaluación del peso, hay algunos que ganan con un peso más débil. Los ganadores son aquellos que reciben remesas de sus familiares en el extranjero. Los exportadores también ganan al recibir más pesos por sus ventas externas. Finalmente, los inversionistas extranjeros se ven beneficiados al aumentar su capacidad de compra en México por sus inversiones en dólares.
Del otro lado de la moneda, los principales perdedores son aquellas empresas y personas que tienen obligaciones en dólares, puesto que sus compromisos en pesos aumentan. El efecto para los importadores es negativo, porque tienen que pagar más por sus compras en el extranjero. Los importadores nacionales están enfrentando un desafío doble al no poder trasladar el aumento en sus costos de importación al precio final de sus productos por la continua debilidad de la demanda interna.
¿Qué es lo que va a pasar con el valor del peso?
Es de esperarse que, en lo que resta del 2014, el peso mexicano registrará mucha volatilidad reduciéndose los periodos de planeación de las empresas. Sin embargo, aun cuando el movimiento descendente en el valor del peso se inició por causas externas, hay una tendencia a mediano plazo que afectará negativamente al peso de aquí al 2018. La principal causa que alimenta esta tendencia perversa es la percepción de los agentes económicos de una falta de gobernabilidad del Estado mexicano. Después de dos meses de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el presidente Enrique Peña Nieto anunció el 27 de noviembre diez medidas para fortalecer su enfoque contra la inseguridad, corrupción e impunidad, medidas necesarias aunque algo tardías. Tristemente, el elefante blanco de la mansión de las Lomas le resta credibilidad a las medidas propuestas.
Fortalecer la confianza de los inversionistas, empresarios, trabajadores y consumidores requiere de credibilidad en las acciones del gobierno y no habrá credibilidad hasta que no haya acciones contundentes en contra de la corrupción e impunidad.
Mientras no se revierta la inseguridad, corrupción e impunidad el valor de nuestra moneda se seguirá debilitando ante el dólar.
¿Por qué se ha venido depreciando el peso?
Primero, probablemente la razón más importante es de índole externa y tiene que ver con el fortalecimiento del dólar americano. Esto parece ser un fenómeno global que afecta a la mayoría de las monedas. Por ejemplo, en lo que va del año el dólar acumuló una ganancia del 10 por ciento frente a las seis monedas principales de la economía mundial; el euro perdió 9.98 por ciento frente al dólar; el yen japonés, 8.58 por ciento; la libra esterlina, 4.4 por ciento; el peso chileno, 11 por ciento; el real brasileño 8.1 por ciento, y el peso colombiano, 7 por ciento. Segundo, otra causa es la caída de los precios del petróleo en el mercado internacional. Precios más bajos del petróleo significan menores ingresos en divisas por la misma cantidad de exportación de crudo. Tercero, la desaceleración económica en Europa y Asia afecta negativamente las perspectivas de Estados Unidos. Ante el debilitamiento económico de nuestros principales socios comerciales, México exporta menos y gana menos divisas. Cuarto, la aversión al riesgo por parte de los inversionistas extranjeros, ante un panorama de bajo crecimiento en las principales economías del mundo, hace que no solamente disminuyan sus inversiones hacia las economías emergentes, sino que retiran su capital buscando activos financieros menos riesgosos en sus países de origen, en especial en Estados Unidos.
La gráfica a continuación ilustra la caída en el valor del peso. El 29 de mayo 2014 el tipo de cambio promedio se encontraba a 12.84 pesos por dólar subiendo a 13.958 pesos el 1ro de diciembre.
Las causas internas no son menos importantes, tales como la caída en la producción de Pemex que unida a la disminución en los precios internacionales del petróleo significan menos ingresos por las exportaciones de crudo. Una segunda razón interna, de importancia creciente, es la pérdida de confianza de los inversionistas y empresas en México. Las acciones del crimen organizado contra las empresas y personas no solamente suben los costos de transacción en la economía, sino que disminuyen las inversiones y los planes de expansión. La corrupción e impunidad de las autoridades le restan a las empresas e inversionistas certeza en sus periodos de planeación y perspectivas de ganancias. Por ejemplo, como puede una empresa gastar dinero en los estudios necesarios para participar en un concurso de infraestructura sabiendo de antemano de que el campo de juego no va a estar parejo. También los inversionistas y empresarios han perdido confianza en el futuro de México ante las constantes revisiones a la baja del crecimiento esperado del país.
¿De qué manera nos afecta la depreciación del peso?
Como es natural, no todos pierden con la devaluación del peso, hay algunos que ganan con un peso más débil. Los ganadores son aquellos que reciben remesas de sus familiares en el extranjero. Los exportadores también ganan al recibir más pesos por sus ventas externas. Finalmente, los inversionistas extranjeros se ven beneficiados al aumentar su capacidad de compra en México por sus inversiones en dólares.
Del otro lado de la moneda, los principales perdedores son aquellas empresas y personas que tienen obligaciones en dólares, puesto que sus compromisos en pesos aumentan. El efecto para los importadores es negativo, porque tienen que pagar más por sus compras en el extranjero. Los importadores nacionales están enfrentando un desafío doble al no poder trasladar el aumento en sus costos de importación al precio final de sus productos por la continua debilidad de la demanda interna.
¿Qué es lo que va a pasar con el valor del peso?
Es de esperarse que, en lo que resta del 2014, el peso mexicano registrará mucha volatilidad reduciéndose los periodos de planeación de las empresas. Sin embargo, aun cuando el movimiento descendente en el valor del peso se inició por causas externas, hay una tendencia a mediano plazo que afectará negativamente al peso de aquí al 2018. La principal causa que alimenta esta tendencia perversa es la percepción de los agentes económicos de una falta de gobernabilidad del Estado mexicano. Después de dos meses de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el presidente Enrique Peña Nieto anunció el 27 de noviembre diez medidas para fortalecer su enfoque contra la inseguridad, corrupción e impunidad, medidas necesarias aunque algo tardías. Tristemente, el elefante blanco de la mansión de las Lomas le resta credibilidad a las medidas propuestas.
Fortalecer la confianza de los inversionistas, empresarios, trabajadores y consumidores requiere de credibilidad en las acciones del gobierno y no habrá credibilidad hasta que no haya acciones contundentes en contra de la corrupción e impunidad.
Mientras no se revierta la inseguridad, corrupción e impunidad el valor de nuestra moneda se seguirá debilitando ante el dólar.
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