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domingo, enero 13, 2019

La cuarta transformación en el mundo distópico de Trump y Maduro

Es difícil hacer varias cosas a la vez, en especial para los hombres. Las mujeres tienen más facilidad para el “multitasking”, hacer varias tareas simultáneamente. Muchos de nosotros, tenemos la clásica “visión de túnel”, que –en la cultura popular– significa que solamente podemos hacer una cosa a la vez… “no podemos encontrar la mantequilla en el refrigerador si nos las mueven de lugar.” Los investigadores masculinos, analistas y articulistas, entre otros, requerimos hacer el doble esfuerzo de tratar de comprender “el todo” para entender “lo específico”. No es algo que se nos dé de manera natural.

Parafraseando a nuestra gran artista Leonora Carrington, “la tarea del ojo derecho es mirar por el telescopio, mientras que la del izquierdo es mirar en el microscopio.” Es cierto, hay que apreciar el bosque para poder entender al árbol, lo que significa que no hay que perder de vista el contexto para poder entender la trama.

¿A qué viene todo esto? Bueno, pues viene para tratar de entender cómo y por qué AMLO llegó al poder, caray, a mí todavía me cuesta trabajo entender cómo llegó al poder con tal abrumadora mayoría. En primer lugar, es necesario entender que el triunfo de Andrés Manuel no solamente se debió a su admirable enjundia y persistencia, sino a los errores de cinco administraciones anteriores. En segundo lugar, tiene el carisma popular que lo identifica con la mayoría de los mexicanos… la gente lo quiere y confía en él. En tercer lugar, lo que sucede en México también tiene que ver en parte con lo que está sucediendo alrededor del mundo.

Ahora que AMLO llegó al poder, insiste una y otra vez, que no le va a fallar a los mexicanos, lo que nos lleva a la siguiente interrogante, ¿que nos dicen estos primeros meses? ¿Está cumpliendo o no con esta promesa?

La administración de AMLO ha empezado con fuerza y vigor, tomando decisiones controversiales de impactos trascendentales. En mis más de 70 años de vida, solamente había visto otro gobierno que había entrado en funciones con tanta energía y disrupción, me refiero, a la administración de Luis Echeverría Álvarez, quien hizo famosa la frase de “arriba y adelante”, y nos llevó a preguntar “qué tan alto es arriba y que tan lejos es adelante” … Y el balance histórico fue que no crecimos, pero que si retrocedimos.

Inicio de la Cuarta Transformación: el gobierno de AMLO empezó con un error de consecuencias catastróficas, “la suspensión de la construcción del aeropuerto internacional de la Ciudad de México en Texcoco”. Esta decisión no fue apoyada por estudios analíticos, sino por una decisión personal de Andrés Manuel, diría yo, por una decisión de carácter subjetivo. La cancelación de un proyecto avalado por más de 30 años de estudios por los expertos internacionales más reconocidos y que llevaba más de 30% de avance, es un error histórico que lo marcará de por vida, y que lo perseguirá en la historia, al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Seguramente la historia juzgará negativamente la decisión del tabasqueño de dar marcha atrás a la reforma educativa para afianzar las simpatías políticas de los maestros y pagarles su apoyo político durante la campaña, claro todo a costa de la mejor educación de la juventud mexicana.

Otra terrible mancha negra en su administración fue el misterioso accidente del helicóptero donde murió la gobernadora panista Martha Erika Alonso Hidalgo y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, después de una fuerte y reñida contienda electoral donde perdió el candidato de Morena. Aun cuando el hecho se sigue investigando, cada día se habla menos y menos acerca del trágico evento… Y aun cuando la gente no cree en coincidencias, la gente tiende a olvidar.

El problema nacional del huachicoleo (robo de combustibles) y la manera en cómo el gobierno de AMLO está tratando de resolverlo, parece generar más costos que beneficios. Éste comentarista ha trabajado más de 20 años en los sectores energéticos de varios países alrededor del mundo, y si algo ha aprendido, es que una red de abasto ilegal de la magnitud de la mexicana solamente puede explicarse con el apoyo y colaboración de las autoridades y expertos de la propia empresa, Pemex.

Cerrar los ductos, atacar los puntos de ordeña, y vigilar con militares las pipas, es una estrategia de solución, pero el problema es que no es sustentable, pues provoca desabastos, y es una estrategia cara que no afecta a los culpables. Lo correcto sería de ir en contra de los culpables, su dinero, bienes y riqueza. La estrategia seguida por la administración de AMLO, después de más de una semana, no ha logrado capturar a los malhechores, pero si ha provocado desabastos de combustibles que le está costando mucho al país en términos de productividad laboral perdida, desabasto de bienes y servicios, y disminución de la actividad económica.

Aun cuando la Administración 2018-2024 empezara a generar buenos resultados, seguirá siendo acusada de ignorancia e ineptitud por la forma tan inexperta e ineficiente de resolver el problema. En efecto, a pesar de sus buenas intenciones, las decisiones de AMLO en sus primeros meses no han sido las mejores, ya sea por la falta de capacidad de sus colaboradores o por su particular arrogancia de creer que sabe más que los demás.

La cuarta transformación implica dirigir a los mexicanos a una epopeya histórica, conducción que conlleva riesgos y peligros que apuntan a que las ambiciones desmedidas pueden llevar a grandes desastres. A la mejor, en la apreciación de éste comentarista, metas más modestas –pero alcanzables– hubieran sido preferibles para el bienestar y futuro de México.

Claro, el mundo continúa “con” y “sin” la cuarta transformación, los hechos y desechos en los países, las sociedades y la naturaleza continuarán. Venezuela sigue y seguirá en su espiral descendente, provocando la emigración masiva de millones de venezolanos y la pérdida de bienestar de los que permanecen. La situación en Centroamérica se mantiene, induciendo las caravanas de migrantes, con la carencia de capacidad y recursos de México para atenderlos, y con el trato despiadado e inhumano a los migrantes y sus familias por las autoridades americanas… El deterioro mundial se mantiene, ante la pasividad de los organismos internacionales.

La Venezuela de Maduro: El gobierno de Nicolás Maduro continúa siendo un ejemplo descarado de abuso a los derechos humanos y de coerción a las libertades de expresión. No hay duda de que el régimen de Maduro todavía goza del apoyo de un segmento importante del electorado venezolano; a la vez, no hay duda de que la principal responsabilidad para cambiar al gobierno de Venezuela recae en los propios venezolanos. No obstante, tampoco hay duda de que el sufrimiento de millones de venezolanos no es sólo la responsabilidad de los propios venezolanos, sino también del resto del mundo, sobre todo para señalar los abusos del poder y las carencias de libertades.

El mundo actual, el del siglo XXI, es muy diferente al del siglo XX. La Doctrina Estrada tuvo sus méritos en México a partir de 1930, en aquel mundo de grandes distancias y de grandes separaciones ideológicas y culturales, en especial para defender el no intervencionismo en países con gobiernos revolucionarios en un mundo colonialista y de potencias imperialistas. El mundo actual es diferente. Ahora vivimos en un mundo interconectado, de información instantánea, de comunicación inmediata y de redes sociales que empiezan a prevalecer sobre la redes nacionales. En estas circunstancias, los líderes, pensadores, formadores de opinión y los propios gobiernos democráticos tienen la obligación moral de señalar los abusos de los dictadores, gobiernos totalitarios, grupos de poder y gobiernos corruptos, ya sean de derecha o izquierda. El principio de no intervención favorecido por AMLO, que hoy en día descansa en el pensamiento de que no intervengo en sus países para que no intervengan en el mío, es miope y egoísta.

Los Estados Unidos de Trump: Allá en el siglo XVIII, un pensador ítalo francés, el conde de Maistre, dijo que “cada nación tiene el gobierno que se merece”, lo que hoy muchos alrededor del mundo acusan a Estados Unidos con su presidente Donald Trump. En la historia política de la humanidad ha habido muchos ejemplos de líderes que han favorecido a la mentira como la mejor forma de gobernar, bajo el precepto de que para que decir la verdad siempre que con la mentira se alcanza mayor popularidad y apoyo. Es el caso de ese extraño y “difícil de explicar” personaje, Presidente de la nación más poderosa de la tierra, Donald Trump, protagonista que hace recordar la frase de Leonora Carrington de que “no hay que poner la palabra antes de la realidad, sino hay que poner primero la realidad.”

Seguramente la historia va a reconocer una o dos explicaciones del por qué el presidente de Estados Unidos en el siglo XXI prefirió cerrar el gobierno para chantajear al Congreso para que le aprobara la construcción de un muro en la frontera con México que a todas luces no serviría para nada, justificando su necesidad con mentiras, exageraciones y medias verdades.

Conclusión para el 2019: Este nuevo año empieza con desafíos que pocas veces habíamos visto desde la Guerra Fría. En Estados Unidos los fantasmas de la polarización política están generando una crisis financiera de grandes proporciones, detonadas por el cierre del gobierno por el capricho infantil y pueril de construir un muro entre dos naciones amigas por un presidente racista y megalómano. La incesante necesidad de confrontación de Trump continuará escalando la rivalidad con China, generando inestabilidad e incertidumbre en el escenario internacional… Lo cual seguirá afectando negativamente a sus vecinos inmediatos México y Canadá.

En América latina, la tendencia, por un lado, hacia los gobiernos de derecha y, por el otro, hacia la permanencia dictatorial de los gobiernos populistas de izquierda, en especial en Venezuela, Nicaragua y Bolivia, están llevando al rompimiento del diálogo y a los acuerdos de cooperación. Un México bajo la filosofía política de Andrés Manuel no es conducente a la reunificación de valores y principios en América Latina.

En México, los fantasmas del populismo y la ineptitud nos están llevando, por un lado, a la caída de la inversión, el empleo, los ingresos, y el bienestar de la población, y, por el otro, a la polarización entre los incondicionales del régimen y sus críticos, entre el pueblo y los fifis, entre el autoritarismo populista y las instituciones democráticas.

Sin pretender ser negativo ni muy crítico, considero que estos primeros meses en el poder de la administración de AMLO, cuando consideramos sus acciones dentro del contexto global, el gobierno sale reprobado. México no es una isla, la terminación del proyecto aeroportuario más importante de las últimas décadas, la falta de apoyo a una educación de calidad, la falta de definición ante una Venezuela absolutista, el pésimo manejo de robo de combustibles, hacen de esta administración una administración de promesas y no de hechos.

Conforme pase el tiempo, AMLO y sus colaboradores van a tener que responder con hechos antes de repartir culpas.

lunes, septiembre 14, 2015

México y el mundo: de todo un poco

Estamos en septiembre, el mes patrio, tiempo oportuno para comentar de manera sucinta los instantes álgidos del momento nacional e internacional:

Tercer informe:

Enrique Peña Nieto llegó a su tercer informe en el peor momento, en el nivel más bajo de aceptación: de cada tres mexicanos dos lo reprueban y uno lo apoya. No hay necesidad de esperarnos al fin del año para evaluar su tercer año de gobierno. El primer año de su administración fue relativamente bueno; el segundo francamente regular, y éste claramente negativo. En cuanto al rumbo de la siguiente mitad de su administración, la primera indicación nos la da el relevo de colaboradores. En efecto, los salientes miembros del gabinete y los nuevos nombramientos anuncian que en los próximos años van a importar más los intereses del partido y la sucesión, que los intereses de la nación y el bienestar de los mexicanos.

Periodismo ético:

Carlos Loret de Mola, el popular conductor de Primero Noticias de la cadena Televisa, sacó a la luz pública un vídeo personal en donde habla de su hartazgo con la corrupción en México. Menciona sin tapujos ni cortapisas la galopante corrupción que crecientemente azota al país: los abusos de los gobernadores de Guerrero y Chihuahua; la línea 12 del Metro que costó tres veces el presupuesto original y no sirve; las emblemáticas casas del presidente y su principal colaborador, y el fraude de Melate, entre otros. Los buenos periodistas son los que siguen la historia, no los que se enriquecen al margen. Desde esta columna, hago votos para que no le pase lo mismo que le sucedió a la popular Carmen Aristegui. Criticar la corrupción y la impunidad, señalando a los causantes, no es un sesgo de parcialidad, sino el ejercicio de un periodismo moral y ético.

Tsunami migratorio:

La pobreza y desesperanza en África y el Medio Oriente siguen produciendo oleadas crecientes de migrantes en busca de mejores oportunidades de vida. No se puede tapar el sol con un dedo. Los problemas de guerra civil, persecuciones religiosas, inestabilidad y pobreza que afectan a África y al Medio Oriente van a continuar, impulsando a los más pobres y más desesperanzados a buscar sobrevivir en Europa. Este flujo migratorio se va a amplificar independientemente de muros y cercos. Este fenómeno está exacerbando la xenofobia y el racismo de los europeos, permitiéndole ganar terreno a los partidos nacionalistas y de extrema derecha. Hungría, Italia y Grecia difícilmente podrán superar los desafíos planteados por esta masiva migración. La solución no está en el aislamiento, las deportaciones masivas y la construcción de muros, sino en el fomento al desarrollo integral político, económico y social de los países-problema. Es preferible la intervención política-militar y económica de las naciones europeas en esos países-problema de donde huyen los migrantes, que enfrentarse a sus propias poblaciones en suelo europeo.

Lección griega:

El paquete de medidas económicas para restablecer la salud económica, aunque tardó en llegar, finalmente llegó. La realidad por fin se encargó de desterrar al populismo nacionalista de los políticos oportunistas que querían salir de la crisis culpando de todos sus males a los malos extranjeros. El pueblo griego finalmente tuvo que reconocer que el dispendio y los errores, excesos e irresponsabilidades de sus gobernantes fueron los que los llevaron a la crisis. No hay de otra, ahora hay que pagar la cuenta del pasado con ajustes y sacrificios.

Oportunismo electoral:

El fenómeno que representa la popularidad creciente del monstruo Donald Trump en Estados Unidos se alimenta en parte de nuestros errores e irresponsabilidades. Los mexicanos le estamos dando las municiones para que continúe ganando adeptos a su candidatura presidencial. La corrupción, impunidad, criminalidad, y narco-telecomedias alimentan la ignorancia y los más bajos sentimientos del pueblo estadounidense, hechos que hábilmente explota el nazi americano Donald Trump.

Venezuela y Colombia:

Primero fue la crisis con Guyana, luego le siguió el problema con España, y ahora se suscita el choque con Colombia. El incidente surgió por el enfrentamiento de contrabandistas colombianos contra militares venezolanos. Esa fue la excusa para cerrar la frontera más activa del continente después de la de México con Estados Unidos. Hubo deportación abrupta de más de mil colombianos, incluyendo niños nacidos en Venezuela. Cada vez que el Presidente Maduro enfrenta desaprobación interna, inventa enemigos extranjeros para fomentar el nacionalismo y tratar de recuperar popularidad. Las encuestas le están dando ya 30 puntos de ventaja a la oposición en la intención de voto. Esta acción es claramente una maniobra para recuperar popularidad, y conseguir el apoyo de las Fuerzas Armadas. Lo que se respira en el ambiente venezolano es la desesperación de los ineptos. En esta ocasión, le está costando mucho trabajo a Maduro crear fantasmas enemigos en el extranjero para compensar el verdadero e irreparable desastre económico en lo interno.

Decía el escritor francés, Anatole France, “El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.” Desde esta columna, hago votos para que nuestros líderes nacionales e internacionales mejoren un poquito porque, de seguir la baja calidad de sus razonamientos, acciones y decisiones, el futuro no pinta nada bien.

sábado, abril 12, 2014

Venezuela y Diálogo

Finalmente empezó el diálogo del gobierno de Nicolás Maduro con la oposición, después de dos meses de manifestaciones, casi 40 muertos, más de 600 heridos y cerca de 2,300 detenidos. Sin embargo dos hechos han enturbiado el panorama.

Primero, una manifestación pacífica de estudiantes fue agredida por un grupo paramilitar dentro de la propia Universidad Central de Venezuela. No solamente los agredieron y golpearon salvajemente sino que los desnudaron. Lo que hace recordar, como dice mi amigo Sadio Garabini, a las SA nazi, que acostumbraban desnudar a los judíos para deshumanizarlos y rebajarlos. El ser humano es el único animal que se viste no sólo para enfrentar los cambios en la temperatura, sino por el concepto del pudor, característica típica del ser humano civilizado. El ataque y vejación a los estudiantes no lo debería de hacer ningún gobierno que se considere representativo y democrático, pues atenta contra lo más valioso de un país, su juventud.

El otro hecho es que la oposición no está cabalmente representada. El diálogo para ser efectivo tiene que incluir al líder más popular de la oposición, el encarcelado Leopoldo López, y a los representantes de su partido Voluntad Popular. Sólo en igualdad de circunstancias podrá funcionar el diálogo.

Asimismo, para que el diálogo tenga posibilidades de éxito se requiere cumplir con algunos requisitos previos. El más importante es que cesen las hostilidades contra la oposición. Sin embargo, la Fiscal General acaba de calificar al partido Voluntad Popular como una estructura criminal. Otro requisito imprescindible es que se liberen a todos los dirigentes de la oposición, que cesen los procesos judiciales contra los alcaldes de la oposición, que se restituya a la diputada María Colina Machado. Sin embargo, esto no se ha hecho y probablemente no se hará.

La pregunta obligada es ¿quiere en realidad el gobierno de Nicolás maduro que funcione el diálogo, o solamente se trata de una farsa mediática? Parece ser que los hechos apuntan a lo segundo.

viernes, marzo 28, 2014

Venezuela en el ojo del huracán

Luis Gutiérrez Poucel
Lunes 31 marzo 2014

Lo que está sucediendo en Venezuela era predecible. El gobierno de Nicolás Maduro llegó al poder con una ventaja mínima del 1.5% de los votos, según los discutibles y discutidos  cómputos oficiales. En otras palabras, llegó al poder con casi el 50% de oposición. Como se ha visto en otros países, un gobierno que llega al poder en elecciones reñidas y cercanas, solo puede ganarse a la población generando buenos resultados. Pero éste no ha sido el caso del gobierno de Nicolás Maduro. La inseguridad ha continuado aumentando y la economía ha seguido cayendo.
Los pésimos resultados de la administración de Maduro continúan alimentando el descontento popular. Aparte, todo lo que no debería de hacer un gobierno para agravar una crisis política, el gobierno de Nicolás Maduro lo ha hecho y lo sigue siendo… Maduro parece ilustrar aquel dicho de Einstein, que dice: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.”
Me he desempeñado durante 20 años como economista internacional, teniendo la suerte de visitar casi todos los países del mundo y puedo asegurar que no hay un solo país en donde he trabajado que no me haya gustado. Sin embargo, hay de gustos a gustos. Mientras que hay países en donde uno va solamente a trabajar, también los hay donde uno va a gozar el trabajar. Venezuela era uno de éstos. Los venezolanos son alegres, abiertos y directos. Se pueden tener discusiones ardientes, terminando con una sonrisa y sin resentimientos. En mi experiencia, la gente alegre es generalmente buena. Es por ello que lo que está pasando allá me causa tan profunda pena.
El problema inició, como casi siempre, con los que menos deben y menos temen, los estudiantes, quienes se manifestaban contra la inseguridad. El gobierno venezolano en lugar de reconocer su legítimo derecho a protestar respondió con la represión. Todo lo que un gobierno no debía de hacer para agravar una crisis, lo hizo el presidente Maduro. En lugar de buscar el diálogo prefirió la confrontación y la criminalización del movimiento. En lugar de admitir que los estudiantes estaban protestando por un derecho o por una causa justa los acusó de golpistas, de que se trataba de una minoría enloquecida,  y declaró que se trataba de un complot.
Claro, hubo enfrentamientos entre protestantes y simpatizantes del gobierno, lo cual condujo a que el descontento se propagara a otros sectores de la población. Ahora el problema no es tan sólo la inseguridad sino la carencia de productos básicos y medicinas, y la falta de libertades de manifestación y expresión.
La primordial causa por la cual el descontento y las manifestaciones se extendieron tan rápidamente fue por los malos resultados económicos: 1) escasez de empleos y de productos básicos de la canasta popular; 2) disminución en los ingresos reales; 3) aumento en la inflación, la más elevada de la región, 56.2% en 2013, y 4) desplome del bolívar, mientras el cambio oficial está a 6.3 bolívares por dólar, en el mercado negro se encuentra a 10 veces ese valor.
El gobierno de Maduro, en lugar de estimular la inversión y la producción, ha introducido nuevos controles para las ganancias a las ventas y a los precios de los productos lo que ha llevado, como era de esperarse, a una mayor escasez de productos básicos y a un mercado negro galopante.
La ineptitud del gobierno para llevar a cabo políticas económicas correctas explica en buena medida la crisis actual. No hay políticas económicas de izquierda o de derecha, solamente hay políticas buenas o malas. Las políticas del gobierno han sido incorrectas, pero el gobierno y sus simpatizantes no admiten responsabilidad. Culpan del deterioro económico a la guerra económica de los enemigos de su llamada revolución bolivariana… qué torpeza no admitir responsabilidad, aprender de los errores, tratar de enmendar el rumbo y conquistar el afecto de los Venezolanos.
Estamos viendo en Venezuela una lección de lo que un gobierno no debe de hacer, así como los errores que se deben evitar en la gestión económica y política de un país.
El presidente Maduro dice una cosa y hace otra. Declara, por ejemplo, 1) que no quiere la confrontación, 2) que ya basta de sembrar tanto odio y tanta intolerancia, 3) que su gobierno está en un combate por la defensa de la paz, de la independencia, del derecho que tiene el pueblo a existir y a vivir.
Pero todas son palabras huecas y sin mensaje alguno, porque Maduro inmediatamente añade 1) que el líder opositor Leopoldo López debe responder ante la justicia por sus llamadas a la sedición, 2) que las manifestaciones son movimientos nazi fascistas que buscan un golpe de Estado, 3) que los protestantes tienen una agenda contra la revolución bolivariana y 4) que fueron entrenados en México para desestabilizar a Venezuela. Más torpeza sobre torpeza.
Esta falta de inteligencia política le ha costado la vida a más de 30 personas, ha generado decenas de heridos y torturados y ha privado de su libertad a cerca de un millar de detenidos.
La crisis ha rebasado las fronteras de Venezuela. La comunidad internacional, con sus diferentes matices y posiciones, ha coincidido en hacer un llamado al diálogo. Sin embargo, el gobierno de Maduro vuelve a hacer gala de falta de criterio político, improvisando un proceso llamado “Conferencia Nacional de Paz“, mediante el cual el gobierno, aposentado en el presídium, escucha y comenta algunos discursos representativos, como los del sector empresarial, y a otros que en cambio no representan a nadie, pero que sin embargo apoyan las posiciones oficialistas.
Para que haya un diálogo real y que no sea una farsa mediática debe de haber un mínimo de condiciones previas. Para empezar, 1º se tienen que liberar a los presos políticos y a los estudiantes detenidos, 2º la oposición tiene que estar representada en igualdad con el gobierno y 3º tiene que haber mediadores internacionales e imparciales.
La única salida a la crisis política actual es, por un lado, participar en un diálogo transparente, imparcial y justo, y, por el otro, empezar a diseñar e implementar políticas económicas correctas que generen buenos resultados. Sin embargo, viendo la trayectoria del gobierno de Nicolás Maduro no se ve cómo pueda hacer lo que por inteligencia política debería hacer.
Nicolás Maduro no es ningún Hugo Chávez, no tiene su carisma ni su inteligencia para manejar a las multitudes. También dista mucho de ser un Lula. Mientras el brasileño promovió la participación e inversión privada y la apertura de los mercados, haciendo caso omiso de la demagogia populista de que se atentaba contra la soberanía nacional y se explotaba a los consumidores, Maduro hace y declara todo lo contrario.
¡Caray!, cómo me gustaría volver a trabajar en Venezuela y gozar de mi trabajo con esa gente alegre y buena. Sin embargo, no se ven posibilidades en un futuro inmediato, porque no se vislumbra el fin del problema. Lo que veo tristemente en el horizonte es la continuación del descontento popular y el desbordamiento de la represión y la violencia.

¡Qué pena!, Venezuela parece continuará en el ojo del huracán.