miércoles, enero 15, 2020

Irán y Estados Unidos: Inicio de la Tercera Guerra Mundial

El asesinato del segundo hombre más importante del régimen teocrático de Irán, el general Qasem Soleimani por órdenes del presidente de los Estados Unidos Donald Trump produjo una gran especulación en las redes sociales de una posible TGM (Tercera Guerra Mundial). Circularon textos anónimos sobre un complot americano para controlar el mercado de hidrocarburos reduciendo la influencia china e hindú a través de la provocación de un conflicto con Irán, uno de los principales proveedores de crudo de estos países. De tal manera, querido lector, pensé apropiado examinar en esta breve nota la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial provocada por el conflicto entre Donald Trump y los extremistas ayatolas.

Primero, hablemos de los antecedentes, ¿ha habido algo parecido en el pasado que haya desatado un gran conflicto con lo que ahora está sucediendo? La respuesta es sí, si lo hubo.

Europa a principios del siglo XX era el centro geopolítico del mundo y la vida transcurría tranquila y en paz en las principales capitales. Sin embargo, esa calma fue interrumpida en junio de 1914 en Sarajevo –capital de una Bosnia Herzegovina anexada al imperio austrohúngaro– con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y de su esposa Sofía Chotek por un grupo de nacionalistas bosnios. Nadie pensaba días después del incidente que el asesinato pudiera llevar a hechos mayores. La vida en la capital del imperio austrohúngaro continuaba de manera tranquila y serena. Sin embargo, el asesinato pronto generó un efecto dominó, agrupando a las principales potencias europeas en dos bandos antagónicos desatando la Primera Guerra Mundial.

Lo mismo podría pasar ahora. Estados Unidos es la principal potencia militar del mundo e Irán no constituye comparativamente una amenaza significativa, pero lo que no se puede prever con certidumbre son los efectos colaterales en otros países, lo que podría llevar a una confrontación entre el bando de países anti norteamericanos y el bando de los países prooccidentales.

Segundo, antes de entrar al tema de los posibles ejes antagónicos, hablemos de las causas que puedan hacer crecer este conflicto. Éstas son:

  1. la moneda de referencia para las cotizaciones y transacciones en el mercado internacional del petróleo;
  2. los principales países oferentes de petróleo;
  3. el control de Irán del estrecho de Ormuz por donde pasa más de la quinta parte del petróleo mundial, y
  4. el panorama futuro de Medio Oriente.

Después de que Estados Unidos abandonó el patrón oro para respaldar su moneda en 1971, las fuerzas de la demanda y oferta de dólares fijaron su valor contra las otras divisas. Sin embargo, los principales precios del comercio internacional siguieron fijándose en dólares, por ello el término de petrodólares. Esto significó que los países, al necesitar dólares para importar sus productos en los mercados internacionales, extendían un préstamo sin intereses a los Estados Unidos, cuya moneda ya no estaba respaldada por oro sino por la demanda de otros países por su moneda.

El petróleo casi siempre se ha vendido en dólares por lo que cuando el valor del dólar cae el precio del crudo aumenta y viceversa, manteniéndose el mismo valor del petróleo en el mercado. Sin embargo, uno de los principales productores e importadores de petróleo, China ha empezado recientemente a solicitar pagos y cotizaciones del petróleo en su moneda, el RNB (Renminbi). Sin embargo, si otros países –en especial India e Irán– empiezan a aceptar otras monedas de referencia diferentes al dólar, Estados Unidos perderá su influencia dominante en el mercado de hidrocarburos, algo que están tratando de evitar a través de presiones y sanciones.

Dentro de los cinco principales productores de petróleo están Estados Unidos, Arabia Saudita, Rusia, Canadá, y China. En cuanto a los principales exportadores están Arabia Saudita, Rusia, Irak, Canadá, Emiratos Árabes, Irán y Estados Unidos (México está en la posición 14 con el 2.3 por ciento del valor total de las exportaciones de petróleo).

Los principales compradores de petróleo iraní son India, China, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Turquía, países que siguen comprando crudo iraní a pesar de las presiones de Estados Unidos. Aun cuando EE.UU. tiene una posición relevante como productor y exportador, su predominancia ya no es absoluta, sino que ahora hay otros grupos de países influyentes en el mercado del petróleo.

Irán controla el estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el golfo de Omán, siendo el canal más importante para el transporte internacional de petróleo de los productores de la región hacia los mercados asiáticos. Por este estrecho pasa poco más del 20 por ciento del petróleo mundial.

En una escalación del conflicto contra EE.UU., Irán podría cerrar el estrecho lo cual sería catastrófico para el mercado petrolero, aumentando exponencialmente el precio del crudo y perjudicando las economías de varios países, especialmente de China y la India.

Toda esta tensión entre Washington y Teherán se da en el contexto de un conflicto permanente en el Medio Oriente. No solamente Irak e Irán están involucrados, sino también Israel, Líbano, Siria, Arabia saudita, Qatar, Yemen y Afganistán. Detrás de la confrontación americana-iraní, existen varios jugadores antagónicos y apoyos explícitos e implícitos como los de Rusia y China. La arena del pleito es la más volátil inestable del mundo, cualquier cosa puede pasar.

Finalmente, hay que preguntarse, ¿existen las condiciones para que haya una conflagración mundial? Este economista piensa que no existen tales condiciones para una TGM.

Para empezar, una guerra global requiere la participación activa de dos grandes ejes que agrupen a las principales potencias militares y nucleares. El radar bélico indica que el probable eje antinorteamericano agruparía a China, Rusia, Irán y Corea del Norte. El problema con este bando es que estos países no comparten los mismos intereses económico-políticos, no son ni siquiera economías interdependientes, carecen de una ideología similar y no tienen un denominador cultural común. Estas diferencias son profundas y difícilmente les permitirá construir una alianza fuerte y sustentable.

Mientras que, por el otro lado, el eje pro americano incluiría a EE.UU., Inglaterra, Francia e Israel, países que tienen una simbiosis de intereses político-económicos. Sus intereses y objetivos políticos y económicos están prácticamente en línea. Son países que forman parte del capitalismo global y practicantes del libre mercado. Estas afinidades les han permitido a estos países superar diferencias históricas casi irreconciliables, permitiéndoles pacificar el epicentro de dos guerras mundiales y crear la unión europea.

En conclusión, querido lector no creo que estemos ante el nacimiento de una TGM. El conflicto entre Estados Unidos e Irán no es el prólogo de un conflicto bélico global. China y Rusia están conscientes de sus debilidades y dificultades de crear una alianza equivalente a la occidental. Irán, aparte de no ser una superpotencia, está inhabilitado por la distancia geográfica con Estados Unidos, para llevar a cabo una guerra directa y transcontinental.

Opino que la tensión entre ambos países continuará, pero no creo –por lo menos no durante el 2020– que haya guerra entre Estados Unidos e Irán.

miércoles, diciembre 18, 2019

México ante el peligro de volver al fanatismo religioso

México corre el gran riesgo de regresar al fanatismo religioso que con gran sacrificio se logró desterrar con las guerras de reforma y la cristera. La senadora de Morena, María Luévano, presentó una iniciativa de reforma integral a la ley de asociaciones religiosas y culto público, iniciativa qué de ser aprobada, representaría un bárbaro retroceso de la democracia en el país.

Es curioso que miembros de un partido que pretende emular a Benito Juárez sean quienes pretenden dar marcha atrás a la relación que el estado mexicano rompió con la iglesia en 1861, modernizando las instituciones republicanas del México moderno.

Imagínense ustedes, ahora sectas religiosas, con sus propias escuelas, campos de adoctrinamiento, promoviendo políticos a cargos populares, sus propios partidos... adiós a la libertad de pensamiento. Las instituciones democráticas deben estar separadas de las instituciones religiosas, porqué el fanatismo siempre triunfa sobre el raciocinio. Con esta Iniciativa de ley, México corre el peligro de ser balcanizado y, en un extremo, de vivir enfrentamientos entre grupos religiosos, y de una mayor polarización de la sociedad.

Este es uno de los gobiernos, desde la independencia, que menos piensa en las consecuencias de sus acciones, bastan algunos ejemplos: 1) permite el paso humanitario de las caravanas migratorias hasta que Trump amenaza a México... inmediatamente AMLO da marcha atrás, convirtiendo a la guardia nacional en el muro, y 2) le da asilo político al dictador Evo Morales hasta que Trump amenaza, inmediatamente lo echan del país para Argentina.

Esperemos que la razón prevalezca y que esta Iniciativa no sea aprobada, de lo contrario México se va a llenar no solamente de chairos a favor de Andrés Manuel, sino chairos de Cristo Rey, de la Iglesia de la Luz del Mundo, de la Iglesia de las Nubes Divinas, de Mahoma, de los Testículos de Jehová, de los Monjes Guadalupanos, de los Jaguares de Huitzilopochtli, etc...

Pobre México en medio de 2 burros: Trump y López.

viernes, diciembre 13, 2019

Problemas en el paraíso

Hace un par de semanas se presentaron una serie de sucesos interesantes y tragicómicos que impactaron la capacidad de negociación del gobierno de AMLO y las perspectivas económicas de México. Entre estos hechos destacan los siguientes:

(1) la postergación de la decisión sobre designar a los cárteles de la droga como grupos terroristas,
(2) la firma del adendum al tratado de comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC,
(3) la invitación semioculta a Evo Morales para abandonar el país,
(4) el descubrimiento del yacimiento en Tabasco, Quesqui, con reservas de hasta 700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente,
(5) la reversión de la caída de la producción de petróleo,
(6) el arresto y probable enjuiciamiento en Estados Unidos de Genaro García Luna, y
(7) el robo de un libro en una de las principales librerías de Buenos Aires por el embajador mexicano Oscar Ricardo Valero Recio Becerra.

Paralelamente a los siete puntos mencionados, el jefe de la oficina de la presidencia Alfonso Romo declaró en su participación en el evento “Construir para Educar”, patrocinado por la Concamin (Confederación de Cámaras Industriales), que México es un paraíso considerando los problemas en Chile, Argentina, Colombia, España, Italia, e Inglaterra. Que muchos países de América Latina ya quisieran tener la estabilidad fiscal y política de México. Estas declaraciones optimistas, dentro de un marco de creciente inseguridad y falta de crecimiento, sorprendieron a muchos propios y extraños.

La amenaza de Donald Trump de designar al crimen organizado como grupo terrorista, bajo la sombra de los escándalos de seguridad en Culiacán y los asesinatos de la familia LeBarón forzó al gobierno de AMLO a botar a Evo Morales fuera del país y aceptar los nuevos cambios promovidos por EEUU al T-MEC. La amenaza de Trump no era más que un mecanismo de chantaje para doblegar Andrés Manuel López Obrador y al gobierno de la 4T y funcionó. La salida del ex dictador de Bolivia Evo Morales fue aplaudida en varios sectores de la población, mientras que los nuevos puntos negociados y añadidos al tratado de comercio afectarán negativamente a México en beneficio de los intereses estadounidenses.

Por un lado, la ratificación del T-MEC mejoró el clima de confianza de los inversionistas para México, también fortaleció las perspectivas del tipo de cambio. Sin embargo, del otro lado de la moneda, pondrán en dificultad a la pujante industria automotriz de México, obligándola a usar acero americano y pagar sueldos equiparables a Estados Unidos y Canadá. De tal manera, a las plantas automotrices se les reduce el incentivo de venir o permanecer en México, y aumenta el atractivo de quedarse en EEUU o regresar. En otras palabras, la ventaja comparativa de México en el acero y la mano de obra se reduce por el chantaje de EEUU. Si el acuerdo original favorecía en primer lugar a Estados Unidos, en segundo a Canadá y por último a México, con los nuevos puntos añadidos al tratado disminuyen aún más los beneficios para México.

El hallazgo de un mega yacimiento en el pozo petrolero de Quesqui en Tabasco, con reservas de 500 a 700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, así como la reversión de la caída de la producción de petróleo que en febrero del 2018 era de 1 millón 625 mil barriles diarios de petróleo y que remontó en noviembre a 1 millón 702 mil barriles de petróleo al día, mejoraron el perfil crediticio no solamente de Pemex sino también del sector público en general. Estos logros afirmaron las perspectivas económicas y crediticias del país.

El arresto en Estados Unidos del ex funcionario encargado de la seguridad del país durante la administración de Felipe Calderón, Genaro García Luna, afecta más a AMLO que a FECAL. Nadie duda de las acusaciones contra García Luna, pero después de tantos años en las áreas de inteligencia y seguridad, muchos funcionarios actuales y pasados están preocupados de que vaya a soltar la sopa ante tribunales estadounidenses. En efecto, Genaro García debe mucho, pero sabe más. Esto explica por qué AMLO no sabía nada de García Luna antes de su arresto en Estados Unidos y que en unos cuantos días de una investigación al vapor se está pidiendo su extradición a México. El beneficio para EEUU de este arresto es que AMLO y Marcelo Ebrard llegarán más dóciles a las mesas de negociación y serán aún más receptivos a las demandas americanas.

El robo del libro de menos de $200 pesos en una de las librerías más emblemáticas de Buenos Aires por el embajador mexicano ante Argentina Ricardo Valero no solo fue una falta de criterio sino que puso en riesgo el prestigio internacional de México. Si esto hubiera sucedido bajo los gobiernos de Salinas, Zedillo, Calderón, se hubiera producido el cese fulminante de este ladronzuelo diplomático. Esto no sucedió, AMLO lo defendió, arguyendo “que todos cometemos errores”, pidiendo que no hubiera linchamientos. La posición del presidente expuso a México al escarnio internacional.

Por un lado, las perspectivas económicas mejoraron con:

a) la firma de la renegociación del tratado,
b) el aumento de la capacidad de producción de petróleo, y
c) la postergación de la decisión de designar grupos terroristas a los cárteles mexicanos de la droga.

Sin embargo, por el otro lado, la amenaza de designar terrorista al crimen organizado y la captura de Genaro García Luna disminuyeron considerablemente la capacidad de negociación del gobierno de la 4T ante EEUU.

Las decisiones del gobierno de AMLO han aumentado la desventaja relativa de México en lograr acuerdos justos con Estados Unidos. Esto ha sido una constante desde que llegó al poder AMLO. Ante la amenaza de los aranceles, la administración de la 4T convirtió a la guardia nacional en el muro migratorio de EEUU, convirtiéndola más en policía migratoria que en fuerza pública para combatir la inseguridad. Poco antes de la renegociación del T-MEC, Evo Morales fue invitado a salir de México, y durante la renegociación del tratado el gobierno de AMLO aceptó las demandas adicionales de proteger los intereses americanos, demandas que habían sido rechazadas durante las negociaciones originales.

Decir que México es un paraíso con los niveles de inseguridad en ascenso constante y con un crecimiento económico nulo, es sencillamente un sueño guajiro. Nicolás Maquiavelo dijo “Creo que el verdadero modo de conocer el camino al paraíso es conocer el que lleva al infierno, para poder evitarlo…” Bueno, creo que en este primer año de gobierno de la cuarta transformación, cada día más mexicanos conocen el principio del camino al infierno.

miércoles, noviembre 13, 2019

América Latina en caos: Evo y Asilo, Chile en honduras, Ecuador explota y calma, Argentina al pasado, el gobierno de la 4T celebra no crecimiento

Tantas cosas relevantes han sucedido en los países latinoamericanos en el último mes que es difícil formarse una idea de las causas comunes y de las lecciones que podríamos aprender. Lo acontecido en Bolivia, Ecuador, Argentina, Chile y México vale la pena examinar, aunque sea de manera somera, para distinguir lo real de lo ficticio, pues tan sólo se necesita una mentira para poner en duda todas las verdades.

Evo y el asilo mexicano: Nunca he sido partidario del expresidente de Bolivia Evo Morales. Desapruebo de su ideología y sus intenciones reeleccionistas a través del fraude electoral. A su vez, confieso que soy un crítico regular del presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno de la Cuarta Transformación (4T). Desapruebo de sus políticas económicas, de su decisión de cancelar el aeropuerto de Texcoco en favor del aeropuerto ratonero de Santa Lucía, de su estrategia de seguridad (o falta de ella), etcétera. Sin embargo, no desapruebo de la decisión de su gobierno de concederle asilo político a Evo Morales.

México, desde el siglo XX hasta nuestros días, ha sido refugio de los perseguidos políticos y víctimas de la violencia, ya sean estos de izquierda o derecha. México acogió a los republicanos españoles perseguidos por el franquismo, a los cubanos anti Batista (incluyendo al propio Fidel Castro) y luego a los anticastristas, a los chilenos antipinochetistas, a los argentinos anti Videla, a los tupamaros uruguayos, a los centroamericanos perseguidos por sus gobiernos en turno, tal y como se acogió a los nicaragüenses anti Somoza y anti Ortega, a los venezolanos anti Maduro, a León Trotsky, al Sha de Irán, a la esposa de Salvador Allende, etcétera.

¿Qué pasó en Bolivia? Después de haberse logrado 37 años de gobiernos constitucionales se presentaron elecciones presidenciales el 20 de octubre y Morales participó para obtener su cuarto mandato, ganando – de acuerdo al recuento oficial– las elecciones. Para poder participar por ese cuarto periodo lanzó un referéndum en el 2016 con la intención de enmendar la constitución y así permitir la reelección indefinida, pero lo perdió. Así es que, para competir en dichas elecciones, presionó para que las autoridades relevantes aprobaran su participación.

La OEA, observadores independientes y la oposición señalaron irregularidades en el triunfo de Morales, por lo que se presentaron tres semanas de violentos disturbios que llevaron a la renuncia del presidente Evo Morales tras haber perdido el apoyo de las Fuerzas Armadas y de la policía. El ex-presidente aceptó el ofrecimiento de asilo del gobierno de AMLO y llegó a México en un avión de la fuerza armadas mexicanas el 12 de noviembre.

Muchos han criticado la decisión del gobierno de AMLO de concederle asilo al dictador boliviano, que, con trampas, amenazas, y medias verdades logró extender su mandato de manera ilegal en el  2009 y el 2014. A pesar de ello, la decisión del gobierno de AMLO fue congruente con nuestra tradición humanista de conceder asilo a los perseguidos políticos y aquellos cuya integridad física peligra en su país. Aparte, la figura del asilo político tiene que ver más con el bien mayor que con nuestra evaluación de los méritos o desméritos del refugiado. De no habérsele concedido asilo político a Evo la tensión en Bolivia y América Latina hubiera aumentado, y seguramente lo hubieran apresado o asesinado, lo cual lo hubiera convertido en mártir, echándole más fuego a la hoguera. El principal beneficio de haberle concedido refugio es el de haber reducido la inestabilidad política y social en Bolivia, contribuyendo a nuevas elecciones y a un cambio pacífico de poder.

También hay que reconocer que ha sido ridículo, e inclusive triste, que las autoridades de esta administración lo traten como huésped distinguido, que el canciller Ebrard lo apapache y le haga fiestas, que se le den las llaves de la Ciudad de México, etc. Por favor, el tipo fue un dictador desde el 2009, violentando 3 veces la no reelección constitucional.

Si algo podemos aprender de la experiencia boliviana es que las Fuerzas Armadas aguantan mucho hasta que llega el momento en que ya no aguantan más.

Ecuador, de la explosión a la calma: ya varios economistas hemos apuntado que las fórmulas de ajuste del Fondo Monetario Internacional aun cuando necesarias, sus tiempos son muy cortos y el costo de los ajustes recae más en las clases medias y vulnerables que en las de los más pudientes. Eso, desgraciadamente, aumenta la desigualdad relativa y promueve el resentimiento. El apretón fiscal que recomendó el FMI en Ecuador implicaba un aumento de más del 100% a los precios de los combustibles para el transporte. Los gremios de transportistas inmediatamente se manifestaron en contra de la medida, paralizando el transporte. El gobierno negoció con ellos concediéndoles varios beneficios arancelarios y tributarios lo que permitió levantar el paro del transporte.

Sin embargo, paralelamente y espontáneamente los indígenas ecuatorianos, agrupados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Conai, protestaron contra la eliminación del subsidio a los combustibles, pero no sólo eso, sino que también protestaron contra el modelo económico avalado por los organismos internacionales. La queja principal contra el modelo neoliberal de crecimiento es que era excluyente y empobrecedor. La protesta y el descontento civil se produjeron en el marco de una severa crisis fiscal, alto endeudamiento y un crecimiento nulo. El gobierno del presidente Lenín Moreno no quiso dar su brazo a torcer por lo que los disturbios se prolongaron por dos semanas, volviéndose más violentos, resultando en siete muertos y más de mil trescientos heridos.

Finalmente, el gobierno de Moreno echó para atrás el decreto y rápidamente retornó la calma al Ecuador.

Argentina continúa marcha atrás: cuando Mauricio Macri ganó las elecciones en el 2015, la inflación y el déficit fiscal eran altos, aparte de que existía un complejo sistema de control de cambios que generaba trabas, aislamiento y mercado negro. Consciente del costo social de los ajustes recomendados por los organismos internacionales, Macri optó por una estrategia gradual de ajuste, o sea un ajuste a cuenta gotas que iría reduciendo el gasto público sin golpear severamente a las poblaciones vulnerables que dependían del mismo. Sin embargo, una terrible sequía y un diagnóstico optimista del contexto internacional conspiraron contra sus políticas económicas y tuvo que solicitar un rescate financiero al Fondo Monetario Internacional. El FMI aprobó en el 2018 un crédito por 57,000 millones de dólares a Argentina, el más grande en la historia de la entidad. El apretón fiscal recomendado por el FMI para recortar el gasto y profundizar la austeridad no fueron bien recibidos por los argentinos. Mauricio Macri perdió las elecciones en la primera vuelta contra el candidato peronista Alberto Fernández apoyado por Cristina Fernández de Kirchner, ahora vicepresidenta electa.

El panorama inmediato para Argentina no es nada halagador. La economía continuará estancada o decreciendo, los productos de primera necesidad continuarán escaseando o aumentando de precio, el valor de su moneda continuará decayendo. Argentina no se recuperará hasta que no acepte que tiene que tomar la medicina del ajuste, eso no está para discutirse, lo que está para examinarse es cómo y quiénes van a afrontar esos costos.

Si algo se puede aprender de las experiencias de Argentina y Ecuador es que los ajustes se tienen que hacer antes de que el agua llegue al cuello de la economía.

Chile en honduras: confieso que me tomó por sorpresa los disturbios y violentas protestas en Santiago de Chile que poco a poco se extendieron al resto del país. La causa inicial fue el alza a la tarifa del sistema público de transporte en Santiago. La reacción de los estudiantes y pobladores vulnerables de Santiago fue de tal magnitud que el presidente Sebastián Piñera decretó estado de emergencia y toque de queda, lo cual en lugar de disuadir a los protestantes alimentó más el fuego del descontento social. Después de varios días, los protestantes pudieron articular las razones de su protesta: el alto costo de la vida, las bajas jubilaciones, los altos precios de fármacos y servicios de salud, el alto costo de la educación, un rechazo generalizado a las instituciones y a la clase política.

Al principio el gobierno cometió el error de subestimar las protestas, luego, como estas continuaban y crecían el presidente intentó un cambio de gabinete, lo cual tampoco funcionó. Ahora está dispuesto a discutir una reforma constitucional para incorporar los derechos sociales. Al momento, los costos humanos han sido 21 muertos, más de 2,000 heridos y alrededor de 5,000 detenidos.

¿Cómo se puede explicar esto? En la segunda mitad del siglo XX los argentinos consideraban a Chile como el hermanito pobre, situación que se revirtió en las últimas décadas. Chile ha sido el país latinoamericano que más ha conseguido el éxito socioeconómico, logrando mayor reducción de pobreza, aumento del bienestar social, crecimiento de la clase media, movilidad social y disminución de la desigualdad. En este contexto, la explicación del descontento social y la violencia de las protestas van en contra del sentido común.

Mi profesor de Harvard, Samuel Huntington, en su obra “El orden político en las sociedades en cambio” nos recordaba que la pobreza y el atraso económico no eran las fuentes de la violencia e inestabilidad política. Es cierto, los países desarrollados tienden a ser más estables y pacíficos que los menos desarrollados, pero no es cierto que los países más pobres y atrasados son los más inestables y violentos. Una sociedad tradicional, atrasada, ignorante y pobre es generalmente estable.

Lo que genera la inestabilidad política no es la falta de modernidad si no los esfuerzos por lograrla. La modernidad implica estabilidad mientras que el proceso de modernización genera inestabilidad. Los fenómenos como la disminución del analfabetismo, la educación masiva, la urbanización, y el progreso en los medios de comunicación provocan un aumento en las aspiraciones y expectativas de la gente. Las aspiraciones, al no ser satisfechas con la velocidad esperada. llevan a la acción política, lo cual produce descontento, confrontación e inestabilidad. En efecto, el crecimiento económico aumenta la capacidad de la sociedad para satisfacer las aspiraciones de los grupos vulnerables, pero el mismo proceso alimenta la frustración social, la impaciencia, y el desorden.

Las etapas iniciales del crecimiento económico tienden ensanchar la brecha de la desigualdad entre ricos y pobres: “aun cuando los pobres reciban ahora más ingresos que antes, los pobres saben ahora que los ricos son más ricos que antes”. La movilización social, consecuencia del proceso de modernización, socava la aceptación de la desigualdad, generando insatisfacción y enfrentamientos.

El crecimiento económico en Chile, junto al proceso de modernización, el aumento de los ingresos absolutos y el aumento de la desigualdad relativa fomentó los fenómenos sociales de frustración y enojo social. Sólo se requería una chispa para detonar la insatisfacción de los chilenos.

Después de décadas de crecimiento estelar en la historia del continente, las protestas y disturbios en Chile me hacen recordar los movimientos y protestas europeas de 1968 y 69, que se dieron después de décadas de crecimiento económico y mejoramiento del bienestar, movimientos que, si no cambiaron el statu quo económico, si cambiaron el contexto cultural.

Si alguna lección podemos derivar de lo que está sucediendo en Chile es que crecer es importante, pero hay que crecer de manera progresiva o igualitaria. El proceso tradicional de crecimiento neoliberal, en la cual los más ricos reciben más y los pobres menos, tiene que ser administrado por los gobiernos republicanos para que la distribución relativa de los beneficios del crecimiento sea progresiva o por lo menos igualitaria.

México, el gobierno de la 4T celebra el escaso crecimiento: tengo que reconocer querido lector que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador es testarudo y obstinado. A todos nosotros nos consta que en varias ocasiones se le ha dicho que para crecer no solamente hay que gastar en consumo, sino invertir, y que no solamente hay que invertir, sino invertir bien. El problema es que la mayoría de las personas que le han dado estos consejos son economistas y AMLO no considera a la economía como ciencia y piensa que los economistas sensatos son neoliberales y por lo tanto conservadores en contra del pueblo. Sin embargo, después de casi un año de ser presidente, al ver que no solamente no estamos creciendo a las bajas tasas de las administraciones pasadas, sino que no estamos creciendo nada, en lugar de corregir el rumbo de sus políticas económicas, celebra que estamos mejor y que él tiene datos diferentes. En otras palabras, nuestro presidente no solamente no quiere reconocer errores, ni emendar el rumbo, sino celebra sus errores y malas decisiones.

Tras conocerse que la economía casi no creció en lo que va del 2019, AMLO afirmó que la economía va por buen camino, que no hay recesión, que el avance es escaso porque se está poniendo orden. “Ya no gastar por gastar, ni otorgar contratos a diestra y siniestra”. De acuerdo a sus datos, vamos muy bien y que para hacer una buena evaluación habría que ver todos los indicadores y no solamente los del crecimiento.

Los datos indican que el 2019 fue un año perdido, no crecimos, ni mejoramos el bienestar promedio de la familia mexicana. El enfoque clientelar de dar dinero a los grupos vulnerables, ayuda en el corto plazo, pero no en el mediano ni en el largo plazo, pues no promueve crecimiento, sino tan solo gratificación instantánea, el consumo inmediato. Los economistas ya le han dicho a nuestro presidente que si quiere ayudar a los grupos vulnerables lo mejor es promover que la economía crezca para crear nuevas fuentes de empleo. Hay que enfocarse necesariamente a programas de infraestructura que generen productividad y volver a hacer que el dinero circule y se multiplique. El principal detonante del crecimiento económico en México son las pequeñas y medianas empresas, las cuales el gobierno requiere apoyar para generar un círculo virtuoso en el país. Son fórmulas ganar-ganar, no de otorgar y sacrificar. Mientras la administración de la 4T no replantee sus políticas económicas, el fantasma de la recesión seguirá presente.

Según mis estimaciones y hasta el momento no he fallado, el PIB de México decrecerá alrededor del 1% en el 2019. Este pronóstico, aun cuando más pesimista que el de los organismos internacionales y las calificadoras de riesgo, está en línea con la incapacidad de cambio de rumbo del gobierno de AMLO. En efecto, mientras que el Banco de México y la Secretaría de Hacienda han aceptado las previsiones de los organismos internacionales y las calificadoras de riesgo, nuestro terco presidente todavía no lo ha hecho, y la decisión que cuenta es la de él y de nadie más.

En cuanto al pronóstico de crecimiento para el 2020, probablemente vamos a decrecer o seguir estancados. Las perspectivas económicas globales indican que el 2020 va ser un año desafiante. Los organismos internacionales auguran que cerca del 90% los países van a sufrir una desaceleración en sus economías. Si la economía se mantiene estancada por varios años consecutivos, no hay duda que México tendrá una crisis social y política.

La desaceleración económica no ha tocado fondo, a pesar de que el sector industrial suma once caídas consecutivas, que el consumo y la inversión privada se siguen debilitando, que la incertidumbre en las políticas públicas continúa, que la falta de confianza de los inversionistas persiste y que la inseguridad en el país aumenta. Pero, si tales tendencias se mantienen en el 2020, aunados a una débil economía mundial, México entrará en crisis.

AMLO debería revisar su estrategia y poner al crecimiento económico como una de las prioridades de su administración, hasta el momento le ha dado mayor importancia al consumo social y a la estabilidad a costa del crecimiento y el desarrollo económico.

En 1992, cuando Clinton competía contra George Bush para la presidencia de los Estados Unidos, se hizo famosa una frase, que parafraseando decía así “¡Estados Unidos es la economía, estúpido!” Ojalá que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador comprenda que si quiere dejar un legado positivo, la fortaleza del país es su economía… “Nunca habrá igualdad si no hay nada que distribuir.”

jueves, octubre 17, 2019

Cómo la 4T enseña a romper la ley

Cuando Richard Nixon era presidente estaba en la Casa Blanca trabajando con Henry Kissinger mientras su perro mordía la alfombra. Como el perro no paraba, a pesar de los regaños, Nixon le tiró una galletita. En ese momento Kissinger le dijo, "señor presidente le acaba de enseñar a su perro a morder la alfombra".

Seguramente los líderes de la administración de la 4T desconocían esa anécdota, pues de haberla conocido no le hubieran enseñado a grupos con demandas que hagan lo mismo que hicieron los normalistas de Tenería en el Estado de México de secuestrar camiones y conductores, privándolos de su libertad y vejándolos Ahora resulta que los normalistas de Michoacán, encapuchados y armados con piedras y palos, secuestraron a más de 20 camiones y apresaron a sus conductores para presionar a las autoridades que les concedieran sus demandas.

El Estado es el único órgano que puede usar la violencia para salvaguardar la propiedad y las libertades de los ciudadanos, así como proteger al país del exterior. Ningún otro grupo en la sociedad puede ejercer la violencia en contra de las instituciones o de terceros. El Estado tiene el monopolio de la violencia.

El gobierno de la 4T, al no proteger la propiedad privada y la integridad física de los ciudadanos, deja de cumplir con su mandato constitucional, pero no sólo eso, sino al ceder al chantaje del grupo que secuestra camiones y detiene conductores se declara a favor de la ilegalidad.

Las acciones y decisiones del gobierno de AMLO favorecen la inseguridad y el abuso. Ahora el ciudadano no solamente le debe temer a la delincuencia sino también al resto de la sociedad, padres de familia, estudiantes, campesinos y cualquier otro grupo que tenga alguna demanda.

lunes, octubre 14, 2019

Posliderazgo, AMLO y los Héroes de la Retirada

La verdad es que me cansa hablar tanto de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, inclusive un colega me sugirió que mi fijación con AMLO era ya de diván. Sin embargo, me es difícil no escribir acerca de él cuándo lo peor se confirma semana tras semana. Sus promesas de campaña se han quedado atrás al enfrentarse a la dura realidad y a las dificultades de gobernar. No obstante, a pesar de sus pobres resultados, sobre todo en economía y seguridad, su popularidad continúa alta, la gente sigue esperanzada y creyendo en él.

México lleva 10 meses de la administración de la 4T, lo que se podría calificar como un ejemplo de posliderazgo, o sea, líderes que desatan pasiones, desentierran resentimientos y emocionan a la gente. Líderes que se dejan llevar por las emociones que ellos mismos desataron y que luego son incapaces de administrar. Los mexicanos que siguen creyendo en AMLO lo hacen casi con fervor religioso, exhibiendo acumulación de pasiones sin resultados tangibles, excepto el de la burla y escarnio a los opositores y críticos de la 4T. A juicio de este escribiente ha llegado el momento del desarme emocional, de recurrir al recurso de la imaginación política y al conocimiento técnico económico. Hay que detenerse, recapacitar y replantear la nueva filosofía de política pública y económica; ya no más caprichos y ocurrencias de elevados costos económicos y sociales, pero decisiones avaladas por estudios bien fundamentados.

En las grandes urbes se percibe mayor desempleo, mientras que el caos en la Ciudad de México prevalece con las protestas de los normalistas y taxistas. El 3 de octubre pasado los normalistas de Tenería del Estado de México secuestraron 92 camiones y chóferes en demanda de más plazas laborales para los egresados. Tuvieron secuestrados 10 días a los conductores y los autobuses. Luego de las negociaciones de autoridades con normalistas, se convino dar viabilidad a la demanda de los estudiantes, los conductores y autobuses fueron liberados. Los chóferes declararon maltrato, inclusive uno de ellos tuvo afectaciones en un ojo al explotar un vidrio en la cara durante la toma de su camión.

La pregunta que surge es ¿cómo fue que los actos criminales de robo, secuestro, privación ilegal de la libertad y agresiones quedaron impunes, mientras que los agresores fueron premiados con la concesión a su demanda principal? Con la excusa de no reprimir, el gobierno acepta como daño colateral el abuso y agresión a terceros por parte de los quejosos.

Días después, el 7 de octubre, los integrantes del Movimiento Nacional Taxista protestaron contra las aplicaciones transnacionales tipo Uber, Didi y Cabify bloqueando varias de las principales avenidas de la Ciudad de México y los accesos al aeropuerto internacional. Los taxistas ejercieron presión para evadir la competencia producto del progreso tecnológico en los sistemas de comunicación que predominan alrededor del mundo.

AMLO llegó al poder como líder de una sociedad resentida, culpando a los más afortunados de la desgracia de la mayoría del pueblo mexicano. Andrés Manuel difícilmente acepta críticas o sugerencias, descalificando y burlándose de sus opositores. Parece secreto a voces de que promovió la salida de Carlos Loret de Mola de Televisa y aterrorizó hasta presentar su renuncia al ministro Eduardo Medina Mora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El mismo día que las autoridades congelaron las cuentas de la familia Medina Mora, el ministro Medina Mora renunció sin exponer las causas graves como manda la Constitución. Tres días después las autoridades descongelaron las cuentas de la familia Medina Mora.

Apenas llegó al poder, AMLO desmanteló las pocas buenas cosas que había hecho el vacuo, irresponsable y corrupto Henry Monster, como le dice Brozo a Enrique Peña Nieto, tales como las reformas estructurales y el Aeropuerto Internacional de Texcoco.

Por otro lado, hay que registrar sus aciertos en materia de política social y en la lucha contra la corrupción. Eso hay que reconocérselo a AMLO, puesto que antes no había nada de eso.

Ahora, a cinco años de terminar su mandato, convendría, antes de seguir adelante, aceptar que es necesario dar marcha atrás y rectificar los errores y desaciertos. En otras palabras, dejar de ser héroes de victorias ficticias que sólo se han quedado en promesas sin resultados tangibles, y ser – como dice el autor y filósofo alemán Hans Magnus Enzensberge –  héroes de la retirada, en donde los líderes aceptan “el non plus ultra” del arte de lo posible, consistente en abandonar posiciones insostenibles, renunciar a los caprichos en favor de los proyectos bien fundamentados. “Lo fácil es arrojar bombas, lo difícil es desactivarlas.”

La pregunta que surge es ¿tiene el líder de la 4T lo que se requiere para dar marcha atrás, recapacitar y cambiar de parecer en los ámbitos de la economía, la seguridad, el orden social y el Estado de derecho? Estimado lector, no tengo dudas de que la popularidad de nuestro presidente le permitiría afrontar los riesgos políticos de dar marcha atrás; tampoco dudo de que es valiente para enfrentar la oposición dentro de su gabinete y de su partido. Sin embargo, dada su arrogancia y limitada preparación académica, dudo que acepte y aprenda de sus equivocaciones.

Platón decía, “El precio de desentenderse de la política es el ser gobernados por los peores hombres.” Así es que, aun cuando me cansa hablar tanto de nuestro presidente, mientras sigan sus acciones metiendo a México en escenarios de elevado costo económico y social, seguiré dando mi parecer, aunque me vuelvan a enviar al diván.

viernes, septiembre 13, 2019

AMLO: Informe y presupuesto

Septiembre no sólo es el mes patrio, sino el económico, cuando se dan a conocer las intenciones y planes gubernamentales: Informe de Gobierno y Presupuesto de Egresos de la Federación. Hasta el momento, el documento del presupuesto es lo más concreto que se ha podido ver del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En este breve espacio, trataré de destacar algunos rasgos relevantes de ambos documentos y plantear algunas conclusiones tentativas, pero antes de entrar en materia, vale la pena mencionar que los modelos económicos que sustentan las políticas públicas evolucionan conforme cambian las circunstancias.

Filosofía Económica: El modelo económico de un estado-nación debe responder en principio a la estructura económica y a las tecnologías del momento en la producción, el transporte, la distribución y las ventas. Por ejemplo, en el pasado tuvimos modelos económicos imperialistas, importadores, dependientes, y luego proteccionistas, nacionalistas y competidores. Antes, el país importaba bienes y servicios industriales y exportaba productos primarios. Antes se producía con mucho capital y ahora se produce con menos capital, pero con más conocimientos.

Los tiempos han ido cambiando, cada día surgen nuevas empresas cuyos recursos principales son el conocimiento, la movilidad y la flexibilidad de adaptación. Cada día entran nuevos productos al mercado que transforman rápidamente las necesidades y patrones de compra de los consumidores.

De tal manera, México tuvo períodos de crecimiento hacia adentro, protegiendo nuestras industrias infantiles de la competencia extranjera para permitir a nuestras empresas madurar y a los empresarios aprender a producir eficientemente y competitivamente. Los consumidores nacionales pagaron un sobrecosto para subsidiar a las industrias locales con el objetivo de que, una vez alcanzados niveles de eficiencia equivalentes a los internacionales, dejarlos competir en igualdad de circunstancias con los extranjeros. El problema es que la competitividad de las empresas protegidas no llegaba y los empresarios locales seguían enriqueciéndose con las ganancias extraordinarias en los mercados cautivos.

En esos tiempos, la tecnología en los sectores estratégicos era intensiva en capital, capital que difícilmente los empresarios de los países subdesarrollados podían generar. Por lo que los gobiernos iniciaron, alrededor de la mitad del siglo XX, un proceso de creación de empresas estatales en sectores estratégicos, tales como el petróleo, electricidad y telecomunicaciones. Fue el periodo del crecimiento dirigido, donde los gobiernos se convirtieron en empresarios, no solamente en los sectores que requerirán mucho capital, sino en otros que –por caprichos y ocurrencias de los gobernantes en turno– entró el gobierno, como los de la producción de juguetes, bicicletas, etc.

Eran tiempos de ideas nacionalistas en los cuales se trataba de proteger los recursos naturales y promover la independencia y soberanía nacional. Los gobiernos nacionalistas veían hacia dentro para fortalecer sus economías a través de la ampliación de los mercados, reduciendo la influencia y dominio de las empresas y gobiernos extranjeros.

Sin embargo, a partir del último cuarto del siglo XX las circunstancias empezaron a cambiar. Las tecnologías de la computación, el transporte y las comunicaciones experimentaron un gran avance, acelerando el progreso tecnológico, la competencia y la diseminación de nuevas y viejas ideas. En las postrimerías del siglo XX, los países con modelos socialistas eran significativamente menos exitosos que aquellos con modelos liberales. Casi todos los estudios de los organismos internacionales apuntaban a que las empresas estatales eran menos productivas que las privadas. La historia reciente informa que los países con modelos liberales están mejor que aquellos con modelos menos liberales, tales como Corea del Sur y Corea del Norte, Chile y Argentina, Colombia y Venezuela, etcétera.

Primer informe de gobierno: hablemos ahora sobre el primer informe de gobierno (no el tercero como se pretendió hacernos creer en su momento) de Andrés Manuel López Obrador. En síntesis, en su discurso de poco más de hora y media el presidente sólo resaltó lo bueno y tocó fugazmente, en menos de un minuto, los pendientes de la inseguridad y violencia. Su informe fue más de lo mismo. Un informe tan triunfalista como los de los gobiernos pasados.

Lo que podría separar este primer informe de AMLO de los gobiernos anteriores es de que fue reflejo de un Hombre-Estado, esto es, el informe del gobierno de una sola persona, tal y como fue en su momento el primer informe de Luis Echeverría Álvarez. Un discurso plagado de aplausos y triunfalismo, festejando al país perfecto de un presidente perfecto.

Sin embargo, el triunfalismo del discurso choca con la brutal realidad. El primer trimestre del 2019 fue el más violento de los registros históricos, mientras que en el primer semestre la economía básicamente se estancó.

Andrés Manuel ha explicado que aun cuando la economía no ha crecido, si ha habido desarrollo, haciendo énfasis en la distribución de dinero a los pobres. Sin embargo, esto es una falacia porque no puede haber desarrollo sin crecimiento. Justificar la falta de crecimiento con esta argumentación exhibe falta de humildad y exceso de soberbia, malos consejeros en el ejercicio del poder.

En el 2014 Andrés Manuel se quejó públicamente que el presidente Enrique Peña Nieto y su subsecretario de hacienda, Luis Videgaray, no sabían cómo hacer prosperar a la economía, la cual había crecido menos del 1%, subrayando que con él el crecimiento sería mejor. Sin embargo, ahora que tiene el timón de mando las cosas han sido peor.

Durante estos nueve meses de la administración AMLO ha habido escándalos de corrupción e impunidad. Los culpables señalados han sido las administraciones pasadas y sus adversarios, no él, su equipo o sus aliados. Casi el 80% de los contratos gubernamentales han sido asignados de manera directa en vez de ser licitados competitivamente. Así es que en estos 9 meses se ha deteriorado la seguridad, el panorama económico y el estado de derecho.

Presupuesto de egresos de la Federación 2019: En cuanto a la filosofía del Presupuesto, este no es ni populista ni neoliberal, sino una combinación de ambos. El gobierno de la 4T cambió los objetivos del gasto público de la promoción del crecimiento al subsidio del consumo de los pobres. Haciendo su principal preocupación las aportaciones directas a los menos favorecidos, repartiendo el dinero en programas sociales de apoyo a adultos mayores y Jóvenes Construyendo el Futuro. No quiero dudar de las bondades de los programas de asistencia, sólo apunto que dichos recursos son destinados al consumo y no a las inversiones productivas por lo que su impacto en el crecimiento económico será mínimo. En pocas palabras, el impacto del paquete económico y presupuesto de egresos del 2019 será de incrementar el consumo a corto plazo y reducirlo a mediano y largo plazo.

El presupuesto se puede considerar conservador, no va a detonar un crecimiento económico acelerado, ni a resolver muchos de los problemas de atraso del país, pero afortunadamente el grado de populismo se mantuvo al mínimo, por lo que los mercados estuvieron tranquilos después de darse a conocer el Presupuesto.

Hay que destacar tres importantes preocupaciones del paquete económico. Primero, la reducción del presupuesto a la agricultura pone en riesgo la meta de la autosuficiencia alimentaria. Segundo, la disminución de recursos al turismo, actividad de elevado valor agregado, pone en peligro nuestros ingresos de divisas, especialmente en el momento actual de los costosísimos desafíos como el sargazo en el Caribe mexicano. Tercero, la reducción de apoyos al medio ambiente, pone en riesgo el cuidado de miles de kilómetros cuadrados de bosques y selvas que perdemos cada año. En este rubro destaca la eliminación del programa de Atención de Emergencias y Desastres Naturales.

Lo notable del paquete es de que se mantienen los tres proyectos estrella de la 4T como el aeropuerto de Santa Lucía, el tren maya y la refinería de Dos Bocas en Tabasco. Estos proyectos son notables porque su justificación todavía no se ha demostrado, confirmando el rasgo obsesivo del gobierno de un solo hombre.

Finalmente, cabe destacar que las metas del paquete económico y su presupuesto corren el riesgo de no alcanzarse debido a lo endeble de algunos supuestos. En primer lugar, las metas del paquete económico dependen de que la economía crezca por arriba del 1.5 %, la que –dadas las dificultades experimentadas en los primeros nueve meses del 2019 y a la falta de estímulo a la inversión productiva en el presupuesto– probablemente crecerá por debajo del 1%. En segundo lugar, el paquete supone un aumento del 13% en la producción de petróleo, pasando de 1,727,000 a 1, 951,000 barriles diarios de petróleo. Tal incremento no se ha visto desde hace casi 40 años, cuando empezó a producir el yacimiento más generoso de nuestra historia, Cantarell. En suma, si el crecimiento económico es débil y/o la producción petrolera no aumenta lo que se prevé, el gobierno tendrá serias dificultades para alcanzar las metas del presupuesto.

Quizás Pemex pueda incrementar la inversión y reducir su carga fiscal, pero si una parte importante de sus recursos se destina a construir una refinería que tardará 3 años en terminarse y de baja rentabilidad, Pemex perderá oportunidades de inversión en la producción de crudo. Este riesgo seguramente resultará en una baja de calificación de Pemex, aumentando el costo del servicio de su deuda. Sin pretender ser pesimista, algo parecido podría suceder con las Comisión Federal de Electricidad que quiere hacer las inversiones por sí sola, inversiones que podrían ser desarrolladas por empresas privadas sin necesidad de aumentar su deuda. El argumento que es más barato desarrollar las inversiones en casa que en asociación con privados es equivocado, porque se tiene que comparar el costo total, incluyendo el costo del aumento de deuda y el aumento en el costo del servicio por la baja en calificación.

En conclusión, no tengo duda de que México pueda crecer al 4% o a tasas superiores, pero para lograrlo tendría que haber políticas públicas (1) de fomento a los mercados, (2) de construcción de proyectos de infraestructura de alta rentabilidad, (3) de combate a la corrupción, la inseguridad e impunidad. El futuro necesita más de un presidente demócrata y menos de un hombre -Estado. La filosofía de la 4T es dirigir la economía de manera centralizada, tal y como se hacía en los gobiernos estatistas del pasado. Es por ello que los resultados hasta ahora son tan pobres en seguridad, crecimiento económico, obra pública, empleos y bienestar. Es por ello que seguramente los resultados continuarán siendo pobres al menos que este gobierno cambie su filosofía de menos dirección centralizada a más regulación descentralizada, de menos intervención estatista y más impulsor de la iniciativa privada, de menos gobierno de un solo hombre a un gobernante liberal y participativo.