Hace un par de semanas se presentaron una serie de sucesos interesantes y tragicómicos que impactaron la capacidad de negociación del gobierno de AMLO y las perspectivas económicas de México. Entre estos hechos destacan los siguientes:
(1) la postergación de la decisión sobre designar a los cárteles de la droga como grupos terroristas,
(2) la firma del adendum al tratado de comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC,
(3) la invitación semioculta a Evo Morales para abandonar el país,
(4) el descubrimiento del yacimiento en Tabasco, Quesqui, con reservas de hasta 700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente,
(5) la reversión de la caída de la producción de petróleo,
(6) el arresto y probable enjuiciamiento en Estados Unidos de Genaro García Luna, y
(7) el robo de un libro en una de las principales librerías de Buenos Aires por el embajador mexicano Oscar Ricardo Valero Recio Becerra.
Paralelamente a los siete puntos mencionados, el jefe de la oficina de la presidencia Alfonso Romo declaró en su participación en el evento “Construir para Educar”, patrocinado por la Concamin (Confederación de Cámaras Industriales), que México es un paraíso considerando los problemas en Chile, Argentina, Colombia, España, Italia, e Inglaterra. Que muchos países de América Latina ya quisieran tener la estabilidad fiscal y política de México. Estas declaraciones optimistas, dentro de un marco de creciente inseguridad y falta de crecimiento, sorprendieron a muchos propios y extraños.
La amenaza de Donald Trump de designar al crimen organizado como grupo terrorista, bajo la sombra de los escándalos de seguridad en Culiacán y los asesinatos de la familia LeBarón forzó al gobierno de AMLO a botar a Evo Morales fuera del país y aceptar los nuevos cambios promovidos por EEUU al T-MEC. La amenaza de Trump no era más que un mecanismo de chantaje para doblegar Andrés Manuel López Obrador y al gobierno de la 4T y funcionó. La salida del ex dictador de Bolivia Evo Morales fue aplaudida en varios sectores de la población, mientras que los nuevos puntos negociados y añadidos al tratado de comercio afectarán negativamente a México en beneficio de los intereses estadounidenses.
Por un lado, la ratificación del T-MEC mejoró el clima de confianza de los inversionistas para México, también fortaleció las perspectivas del tipo de cambio. Sin embargo, del otro lado de la moneda, pondrán en dificultad a la pujante industria automotriz de México, obligándola a usar acero americano y pagar sueldos equiparables a Estados Unidos y Canadá. De tal manera, a las plantas automotrices se les reduce el incentivo de venir o permanecer en México, y aumenta el atractivo de quedarse en EEUU o regresar. En otras palabras, la ventaja comparativa de México en el acero y la mano de obra se reduce por el chantaje de EEUU. Si el acuerdo original favorecía en primer lugar a Estados Unidos, en segundo a Canadá y por último a México, con los nuevos puntos añadidos al tratado disminuyen aún más los beneficios para México.
El hallazgo de un mega yacimiento en el pozo petrolero de Quesqui en Tabasco, con reservas de 500 a 700 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, así como la reversión de la caída de la producción de petróleo que en febrero del 2018 era de 1 millón 625 mil barriles diarios de petróleo y que remontó en noviembre a 1 millón 702 mil barriles de petróleo al día, mejoraron el perfil crediticio no solamente de Pemex sino también del sector público en general. Estos logros afirmaron las perspectivas económicas y crediticias del país.
El arresto en Estados Unidos del ex funcionario encargado de la seguridad del país durante la administración de Felipe Calderón, Genaro García Luna, afecta más a AMLO que a FECAL. Nadie duda de las acusaciones contra García Luna, pero después de tantos años en las áreas de inteligencia y seguridad, muchos funcionarios actuales y pasados están preocupados de que vaya a soltar la sopa ante tribunales estadounidenses. En efecto, Genaro García debe mucho, pero sabe más. Esto explica por qué AMLO no sabía nada de García Luna antes de su arresto en Estados Unidos y que en unos cuantos días de una investigación al vapor se está pidiendo su extradición a México. El beneficio para EEUU de este arresto es que AMLO y Marcelo Ebrard llegarán más dóciles a las mesas de negociación y serán aún más receptivos a las demandas americanas.
El robo del libro de menos de $200 pesos en una de las librerías más emblemáticas de Buenos Aires por el embajador mexicano ante Argentina Ricardo Valero no solo fue una falta de criterio sino que puso en riesgo el prestigio internacional de México. Si esto hubiera sucedido bajo los gobiernos de Salinas, Zedillo, Calderón, se hubiera producido el cese fulminante de este ladronzuelo diplomático. Esto no sucedió, AMLO lo defendió, arguyendo “que todos cometemos errores”, pidiendo que no hubiera linchamientos. La posición del presidente expuso a México al escarnio internacional.
Por un lado, las perspectivas económicas mejoraron con:
a) la firma de la renegociación del tratado,
b) el aumento de la capacidad de producción de petróleo, y
c) la postergación de la decisión de designar grupos terroristas a los cárteles mexicanos de la droga.
Sin embargo, por el otro lado, la amenaza de designar terrorista al crimen organizado y la captura de Genaro García Luna disminuyeron considerablemente la capacidad de negociación del gobierno de la 4T ante EEUU.
Las decisiones del gobierno de AMLO han aumentado la desventaja relativa de México en lograr acuerdos justos con Estados Unidos. Esto ha sido una constante desde que llegó al poder AMLO. Ante la amenaza de los aranceles, la administración de la 4T convirtió a la guardia nacional en el muro migratorio de EEUU, convirtiéndola más en policía migratoria que en fuerza pública para combatir la inseguridad. Poco antes de la renegociación del T-MEC, Evo Morales fue invitado a salir de México, y durante la renegociación del tratado el gobierno de AMLO aceptó las demandas adicionales de proteger los intereses americanos, demandas que habían sido rechazadas durante las negociaciones originales.
Decir que México es un paraíso con los niveles de inseguridad en ascenso constante y con un crecimiento económico nulo, es sencillamente un sueño guajiro. Nicolás Maquiavelo dijo “Creo que el verdadero modo de conocer el camino al paraíso es conocer el que lleva al infierno, para poder evitarlo…” Bueno, creo que en este primer año de gobierno de la cuarta transformación, cada día más mexicanos conocen el principio del camino al infierno.
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viernes, diciembre 13, 2019
Problemas en el paraíso
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Mexico City, CDMX, Mexico
sábado, junio 02, 2018
Estados Unidos de Trump y Aranceles
Con la reciente medida de Donald Trump de imponer aranceles del 25% a las exportaciones de acero y del 10% a las de aluminio a México, Canadá y los países de la Unión Europea (UE), nos damos cuenta de que su frase América Primero no solamente era una frase de campaña sino una manera de pensar. A Trump no le importa que tan bien le va en otras áreas de su relación con otros países, sino que tiene que ganar en todas ellas. Estados Unidos, con esta acción, declara al mundo 1) que prefiere estar solo que cooperar con otros, 2) que no tiene vecinos y amigos, sino tan sólo intereses, y 3) que prefiere intimidar antes de negociar.
EE.UU. es el país que más enemigos tiene sobre la faz de la tierra, por lo que su seguridad, tranquilidad y bienestar requieren en un mundo globalizado, sin fronteras para el terrorismo, trabajar con otros países de manera concertada y con objetivos comunes. La actitud individualista y egoísta de Trump de atacar a sus vecinos y amigos, hace a Estados Unidos más inseguro y menos confiable.
La frontera más transitada del mundo es la de México con Estados Unidos, y a pesar de que más de un millón de personas cruza la frontera cada día, ni un solo terrorista ha entrado a Estados Unidos por México. Donald Trump no reconoce la colaboración del Estado Mexicano en materia de seguridad, sino que lo sigue atacando de “que no hace lo suficiente para controlar el flujo de indocumentados de México y Centroamérica a su país”.
La historia auguraba que la región de América del Norte, con la unión de sus tres países, sería una de las de mayor crecimiento y prosperidad del mundo. Desde su inicio el TLCAN benefició a los tres países, dándoles un piso de crecimiento positivo mínimo y un blindaje económico ante las crisis financieras y políticas internacionales. Trump no entiende que los déficits o superávits comerciales entre países no son decisión de sus gobiernos sino de las decisiones libres de millones de consumidores y productores en los tres países, en donde los gobiernos tienen poca injerencia. La economía nos dice que en el mediano y largo plazo las tendencias “ganar ganar” en un ambiente de libertad y poca intervención gubernamental tienden al equilibrio, mejorando el bienestar por encima de lo que cada país hubiera podido lograr sólo, produciéndose un mayor intercambio y mayor riqueza en las economías que se unen.
Trump busca las ganancias ya, en éste momento, y sólo para Estados Unidos. Su visión es cortoplacista, ejemplifica la filosofía del bully, del matón, de exigir todo a cambio de cacahuates. Con la imposición de estos aranceles de castigo a Canadá y México, Donald Trump acaba de tirar a la basura los principios de la integración económica, la cooperación y la buena vecindad.
Una guerra comercial no beneficia a nadie y al final del día, los más perjudicados son los habitantes de los tres países, o sea, sus consumidores. Aun cuando Trump diera marcha atrás y revirtiera los aranceles, habrá consecuencias. Probablemente la primera es que los otros países serán más cautos en negociar y para creerle a Estados Unidos, porque inconscientemente van a considerar que es un país sin palabra, con gobernantes nada confiables. Una segunda consecuencia es que este comportamiento aumentará el costo de las relaciones entre los países en materia de cooperación, comercio y seguridad.
“Historia Magistra Vitae”, en efecto la historia es maestra de la vida, la historia nos ayuda a evitar los errores del pasado. Con esta acción, Donald Trump confirma –una vez más– que es un ignorante de la historia, pero no sólo el, sino también son ignorantes, chovinistas y los principales culpables de la situación actual aquellos que lo llevaron al poder y lo siguen apoyando. Los Estados Unidos de Trump son los principales culpables del retroceso de la cooperación y armonía internacional que costó tantas vidas y dos guerras mundiales para alcanzar.
EE.UU. es el país que más enemigos tiene sobre la faz de la tierra, por lo que su seguridad, tranquilidad y bienestar requieren en un mundo globalizado, sin fronteras para el terrorismo, trabajar con otros países de manera concertada y con objetivos comunes. La actitud individualista y egoísta de Trump de atacar a sus vecinos y amigos, hace a Estados Unidos más inseguro y menos confiable.
La frontera más transitada del mundo es la de México con Estados Unidos, y a pesar de que más de un millón de personas cruza la frontera cada día, ni un solo terrorista ha entrado a Estados Unidos por México. Donald Trump no reconoce la colaboración del Estado Mexicano en materia de seguridad, sino que lo sigue atacando de “que no hace lo suficiente para controlar el flujo de indocumentados de México y Centroamérica a su país”.
La historia auguraba que la región de América del Norte, con la unión de sus tres países, sería una de las de mayor crecimiento y prosperidad del mundo. Desde su inicio el TLCAN benefició a los tres países, dándoles un piso de crecimiento positivo mínimo y un blindaje económico ante las crisis financieras y políticas internacionales. Trump no entiende que los déficits o superávits comerciales entre países no son decisión de sus gobiernos sino de las decisiones libres de millones de consumidores y productores en los tres países, en donde los gobiernos tienen poca injerencia. La economía nos dice que en el mediano y largo plazo las tendencias “ganar ganar” en un ambiente de libertad y poca intervención gubernamental tienden al equilibrio, mejorando el bienestar por encima de lo que cada país hubiera podido lograr sólo, produciéndose un mayor intercambio y mayor riqueza en las economías que se unen.
Trump busca las ganancias ya, en éste momento, y sólo para Estados Unidos. Su visión es cortoplacista, ejemplifica la filosofía del bully, del matón, de exigir todo a cambio de cacahuates. Con la imposición de estos aranceles de castigo a Canadá y México, Donald Trump acaba de tirar a la basura los principios de la integración económica, la cooperación y la buena vecindad.
Una guerra comercial no beneficia a nadie y al final del día, los más perjudicados son los habitantes de los tres países, o sea, sus consumidores. Aun cuando Trump diera marcha atrás y revirtiera los aranceles, habrá consecuencias. Probablemente la primera es que los otros países serán más cautos en negociar y para creerle a Estados Unidos, porque inconscientemente van a considerar que es un país sin palabra, con gobernantes nada confiables. Una segunda consecuencia es que este comportamiento aumentará el costo de las relaciones entre los países en materia de cooperación, comercio y seguridad.
“Historia Magistra Vitae”, en efecto la historia es maestra de la vida, la historia nos ayuda a evitar los errores del pasado. Con esta acción, Donald Trump confirma –una vez más– que es un ignorante de la historia, pero no sólo el, sino también son ignorantes, chovinistas y los principales culpables de la situación actual aquellos que lo llevaron al poder y lo siguen apoyando. Los Estados Unidos de Trump son los principales culpables del retroceso de la cooperación y armonía internacional que costó tantas vidas y dos guerras mundiales para alcanzar.
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