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miércoles, enero 15, 2020

Irán y Estados Unidos: Inicio de la Tercera Guerra Mundial

El asesinato del segundo hombre más importante del régimen teocrático de Irán, el general Qasem Soleimani por órdenes del presidente de los Estados Unidos Donald Trump produjo una gran especulación en las redes sociales de una posible TGM (Tercera Guerra Mundial). Circularon textos anónimos sobre un complot americano para controlar el mercado de hidrocarburos reduciendo la influencia china e hindú a través de la provocación de un conflicto con Irán, uno de los principales proveedores de crudo de estos países. De tal manera, querido lector, pensé apropiado examinar en esta breve nota la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial provocada por el conflicto entre Donald Trump y los extremistas ayatolas.

Primero, hablemos de los antecedentes, ¿ha habido algo parecido en el pasado que haya desatado un gran conflicto con lo que ahora está sucediendo? La respuesta es sí, si lo hubo.

Europa a principios del siglo XX era el centro geopolítico del mundo y la vida transcurría tranquila y en paz en las principales capitales. Sin embargo, esa calma fue interrumpida en junio de 1914 en Sarajevo –capital de una Bosnia Herzegovina anexada al imperio austrohúngaro– con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y de su esposa Sofía Chotek por un grupo de nacionalistas bosnios. Nadie pensaba días después del incidente que el asesinato pudiera llevar a hechos mayores. La vida en la capital del imperio austrohúngaro continuaba de manera tranquila y serena. Sin embargo, el asesinato pronto generó un efecto dominó, agrupando a las principales potencias europeas en dos bandos antagónicos desatando la Primera Guerra Mundial.

Lo mismo podría pasar ahora. Estados Unidos es la principal potencia militar del mundo e Irán no constituye comparativamente una amenaza significativa, pero lo que no se puede prever con certidumbre son los efectos colaterales en otros países, lo que podría llevar a una confrontación entre el bando de países anti norteamericanos y el bando de los países prooccidentales.

Segundo, antes de entrar al tema de los posibles ejes antagónicos, hablemos de las causas que puedan hacer crecer este conflicto. Éstas son:

  1. la moneda de referencia para las cotizaciones y transacciones en el mercado internacional del petróleo;
  2. los principales países oferentes de petróleo;
  3. el control de Irán del estrecho de Ormuz por donde pasa más de la quinta parte del petróleo mundial, y
  4. el panorama futuro de Medio Oriente.

Después de que Estados Unidos abandonó el patrón oro para respaldar su moneda en 1971, las fuerzas de la demanda y oferta de dólares fijaron su valor contra las otras divisas. Sin embargo, los principales precios del comercio internacional siguieron fijándose en dólares, por ello el término de petrodólares. Esto significó que los países, al necesitar dólares para importar sus productos en los mercados internacionales, extendían un préstamo sin intereses a los Estados Unidos, cuya moneda ya no estaba respaldada por oro sino por la demanda de otros países por su moneda.

El petróleo casi siempre se ha vendido en dólares por lo que cuando el valor del dólar cae el precio del crudo aumenta y viceversa, manteniéndose el mismo valor del petróleo en el mercado. Sin embargo, uno de los principales productores e importadores de petróleo, China ha empezado recientemente a solicitar pagos y cotizaciones del petróleo en su moneda, el RNB (Renminbi). Sin embargo, si otros países –en especial India e Irán– empiezan a aceptar otras monedas de referencia diferentes al dólar, Estados Unidos perderá su influencia dominante en el mercado de hidrocarburos, algo que están tratando de evitar a través de presiones y sanciones.

Dentro de los cinco principales productores de petróleo están Estados Unidos, Arabia Saudita, Rusia, Canadá, y China. En cuanto a los principales exportadores están Arabia Saudita, Rusia, Irak, Canadá, Emiratos Árabes, Irán y Estados Unidos (México está en la posición 14 con el 2.3 por ciento del valor total de las exportaciones de petróleo).

Los principales compradores de petróleo iraní son India, China, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Turquía, países que siguen comprando crudo iraní a pesar de las presiones de Estados Unidos. Aun cuando EE.UU. tiene una posición relevante como productor y exportador, su predominancia ya no es absoluta, sino que ahora hay otros grupos de países influyentes en el mercado del petróleo.

Irán controla el estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el golfo de Omán, siendo el canal más importante para el transporte internacional de petróleo de los productores de la región hacia los mercados asiáticos. Por este estrecho pasa poco más del 20 por ciento del petróleo mundial.

En una escalación del conflicto contra EE.UU., Irán podría cerrar el estrecho lo cual sería catastrófico para el mercado petrolero, aumentando exponencialmente el precio del crudo y perjudicando las economías de varios países, especialmente de China y la India.

Toda esta tensión entre Washington y Teherán se da en el contexto de un conflicto permanente en el Medio Oriente. No solamente Irak e Irán están involucrados, sino también Israel, Líbano, Siria, Arabia saudita, Qatar, Yemen y Afganistán. Detrás de la confrontación americana-iraní, existen varios jugadores antagónicos y apoyos explícitos e implícitos como los de Rusia y China. La arena del pleito es la más volátil inestable del mundo, cualquier cosa puede pasar.

Finalmente, hay que preguntarse, ¿existen las condiciones para que haya una conflagración mundial? Este economista piensa que no existen tales condiciones para una TGM.

Para empezar, una guerra global requiere la participación activa de dos grandes ejes que agrupen a las principales potencias militares y nucleares. El radar bélico indica que el probable eje antinorteamericano agruparía a China, Rusia, Irán y Corea del Norte. El problema con este bando es que estos países no comparten los mismos intereses económico-políticos, no son ni siquiera economías interdependientes, carecen de una ideología similar y no tienen un denominador cultural común. Estas diferencias son profundas y difícilmente les permitirá construir una alianza fuerte y sustentable.

Mientras que, por el otro lado, el eje pro americano incluiría a EE.UU., Inglaterra, Francia e Israel, países que tienen una simbiosis de intereses político-económicos. Sus intereses y objetivos políticos y económicos están prácticamente en línea. Son países que forman parte del capitalismo global y practicantes del libre mercado. Estas afinidades les han permitido a estos países superar diferencias históricas casi irreconciliables, permitiéndoles pacificar el epicentro de dos guerras mundiales y crear la unión europea.

En conclusión, querido lector no creo que estemos ante el nacimiento de una TGM. El conflicto entre Estados Unidos e Irán no es el prólogo de un conflicto bélico global. China y Rusia están conscientes de sus debilidades y dificultades de crear una alianza equivalente a la occidental. Irán, aparte de no ser una superpotencia, está inhabilitado por la distancia geográfica con Estados Unidos, para llevar a cabo una guerra directa y transcontinental.

Opino que la tensión entre ambos países continuará, pero no creo –por lo menos no durante el 2020– que haya guerra entre Estados Unidos e Irán.

sábado, julio 13, 2019

México hundido y sin salvavidas

Los temas de actualidad de junio y julio 2019 en México son (1) la renuncia con las denuncias del secretario de hacienda Carlos Urzúa, (2) las opiniones de las calificadoras y los economistas de que México ha entrado en una recesión técnica y que se puede esperar una recesión en lo que resta del año, y (3) la inasistencia del presidente de México a la reunión del G20 en Osaka Japón. Andrés Manuel López Obrador con la confianza que le da su autoritarismo, falta de preparación y analfabetismo económico, justifica la renuncia de su secretario porque sigue siendo medio neoliberal; niega que México haya entrado en recesión, y concede más mérito a sus mañaneras que a los beneficios de discutir con los principales líderes mundiales.

Caray, en primer lugar, ¿qué tipo de datos e información tiene Andrés Manuel para negar los dictámenes de las calificadoras? Querido lector, dudo mucho que AMLO tenga algo de sustancia que le permita rebatir los análisis de los expertos de las calificadoras y las universidades. En segundo lugar, si ser neoliberal es tomar decisiones de política económica solamente cuando están bien sustentadas, entonces este escribiente es totalmente neoliberal. Mientras tanto, dos terceras partes de los mexicanos se siguen alimentando de promesas, no de fórmulas económico sociales, ni de buenas políticas económicas basadas en hechos concretos y sustentadas con principios económicos, sino con tan sólo palabras huecas respaldadas en datos de una supuesta realidad alternativa. En tercer lugar, las reuniones informales de los 20 países más importantes del mundo no solamente sirven para reducir la inestabilidad y compartir conocimientos, sino para formar alianzas en contra de enemigos comunes.

En nuestra comida mensual con mis compañeros del Colegio Williams discutíamos que las políticas de la cuarta transformación no reconocían dos grandes desafíos a los que se están preparando para enfrentar todas las naciones del mundo, condenando a México a seguir en el atraso económico-social.

El primer desafío que se nos avecina es el de la singularidad tecnológica, que no es otra cosa que el momento en el cual el cambio tecnológico es tan rápido y su impacto tan profundo que la vida humana es transformada de manera irreversible. La singularidad es aquel punto en el cual los cambios en el último millón de años serán suplantados por los cambios en los próximos cinco minutos. El impacto de la singularidad va a ser tan profundo que nos cuesta trabajo comprenderlo en toda su dimensión. Lo que sabemos es que la singularidad se acerca cada día más y más, y los países que no estén preparados para recibirla, están condenados a ser sus víctimas.

El segundo desafío, asociado al primero, es que, en un mundo de creciente complejidad, en donde el cambio tecnológico es más rápido que el crecimiento económico, se requieren poblaciones educadas y preparadas para entender la cambiante realidad y adaptarse al cambio. Las poblaciones educadas tienen más capacidad de adaptación y mayor flexibilidad que las no educadas. Esto implica mejores y más grandes sistemas educativos, operados por lo mejor que produce la sociedad, maestros y profesores preparados que se mantienen al tanto de los últimos desarrollos.

Sin embargo, las políticas de la 4T en estas dos áreas van en sentido opuesto, minimizando, posiblemente por ignorancia, la relevancia de estos dos grandes desafíos. Probablemente uno de los lastres que más pesan en la falta de progreso de México es “el deficiente sistema educativo”, puesto que mientras los países desarrollados y los emergentes están apostando a la nueva educación para enfrentar los grandes retos futuros, la 4T le está apostando al pasado convencional de buscar la politización de los maestros (como si no la hubiera habido en los últimos cien años), relegando a segundo plano la búsqueda de la excelencia de los estudiantes, la innovación y el nuevo papel de la internacionalización de la cultura.

Se puede pensar que los países avanzan como si viajaran en un ferrocarril, en donde los países desarrollados van en primera clase, los emergentes en segunda, los que están empezando su desarrollo en tercera clase, y aquellos que siguen las políticas equivocadas viajan en cuarta clase. Con las políticas de la 4T, AMLO está condenando a México a viajar en el vagón de cuarta clase o a no subirse al tren.

El abandono del gobierno de la 4T de su lugar en el concierto de naciones, en donde hasta el momento habia sido factor de estabilidad y apoyo al diálogo constructivo entre países desarrollados y emergentes, es preocupante. La pregunta clave que nos formulamos querido lector, es ¿Qué tan significativo fue la inasistencia de nuestro mandatario a la reunión del G20?

Como dicen los japoneses, la inasistencia del mandatario mexicano en la reunión del G20 en Osaka, Japón fue desafortunada. ¿Por qué no asistió Andrés Manuel? Probablemente por varias razones, la primera siendo que le dio pavor escénico de estar entre los líderes más influyentes del mundo. La segunda, que el mismo explicó, es que quería evitar una confrontación directa, pues se iba a tratar la guerra comercial entre China y Estados Unidos, dejando entrever que le preocupaba que esto se desbordara en una riña con Trump sobre sus amenazas arancelarias. La tercera que se me ocurre es que no quería responder a lo que por primera vez le tocaba explicar a México, ¿por qué las perspectivas del crecimiento económico se estaban deteriorando tan rápidamente, pasando del 2% de crecimiento a menos de 0.5% esperado para este año? Esto coloca a México junto con Turquía (que por sus malas políticas económicas y conducción autoritaria de la economía ha tenido pésimos resultados económicos), con Italia (que por sus políticas populistas y sin fundamentos económicos continúa de crisis en crisis), y con Argentina (cuya economía lleva años desmoronándose inexorablemente).

Querido lector, no hay forma de justificar que el líder de un país que tenga el privilegio de formar parte del selecto club de potencias y economías emergentes que representan cerca del 70% de la población mundial, el 90% de la economía del planeta, y 80% del comercio internacional, no asista a la cumbre de líderes del G20. Las reuniones del G20 constituyen el foro global más relevante para la deliberación económica y política del que disponen los principales países desarrollados y emergentes.

Una consecuencia de la desafortunada inasistencia de Andrés Manuel a la reunión del G20 fue que mientras los mandatarios de los otros 19 países tenían reuniones a puerta cerrada, decidiendo cómo colaborar, coordinar sus políticas económicas y lograr mayor estabilidad, los secretarios de Hacienda y Relaciones Exteriores, que iban en representación del presidente mexicano, tuvieron que esperar, mirándose el ombligo, sentados afuera del recinto porque solamente mandatarios podían participar en la discusión de la agenda global del G20.

En un momento crucial para México, con un nuevo gobierno que pretende nuevos paradigmas para la 4T del país y un presidente de Estados Unidos que busca cualquier arma, especialmente la que más le duele a México, para lograr lo que quiere, como fue la amenaza arancelaria para obligar a Mexico constituirse en muro contra la emigración centroamericana a EUA, su mandatario debería haber buscado aliados internacionales e influir en la agenda global. Dada la asimetría de poder, la fórmula que más le conviene a México es la de la unión. Sólo con la imagen de una posible alianza con otros países con problemas similares con EUA hubiera podido Mexico enviar a Trump un claro mensaje de tratarnos como iguales y con respeto.

No había necesidad de confrontar a Trump, sino tan sólo de enviarle un dato preciso al juntarse con los líderes de la India, Rusia y China, el de que “México tiene otras opciones, tú no eres la única”. La pauta la marcó el primer ministro indio Narendra Modi, quien buscó reuniones con Vladimir Putin de Rusia y Xi Jinping de China. Esto fortaleció el poder de negociación de la India al grado que, después de la reunión del G20, el secretario de Estado Mike Pompeo fue a la India para calmar al gobierno hindú. Andrés Manuel perdió una gran oportunidad de conseguir que el presidente norteamericano recibiera ese mensaje nada ambiguo de que México es más importante para la estabilidad y crecimiento de Estados Unidos que la India.

No sorprende que, quien ha hecho de la frase “no hay mejor política exterior que la buena política interior” la fórmula para sus relaciones internacionales, no asista a su primera cumbre del G20, tampoco fue a Davos en enero ni asistió a la reunión en julio de la Alianza del Pacífico en Perú. El costo para Andrés Manuel de su inasistencia es mínimo, pero para México la ausencia de su mandatario en los foros internacionales es relevante dada la creciente globalización, fenómeno cuya relevancia tristemente no entiende nuestro mandatario.

No hay nada más peligroso para un país que un líder ignorante y autoritario, aquel que piensa que sabe y no quiere aprender, aquel que combina ignorancia, poder e iniciativa. Un barco no se hunde por el agua a su alrededor, sino por el agua que le entra. México bajo AMLO es como el hundimiento del Titanic, pero con los pasajeros aplaudiendo.

miércoles, agosto 27, 2014

Los BRICS: Edificio Solido o Casa de Papel

El político francés y miembro de la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial Georges Bidault decía “Los débiles tienen un arma: los errores de los que se creen fuertes.” La alianza político-económica de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, denominada BRICS por las iniciales de cada país miembro, se considera una posible alternativa a los poderosos organismos internacionales controlados por Estados Unidos y sus principales aliados.

En una de las reuniones del G-20 se recomendó cambiar la dirección y administración de los organismos internacionales, tales como (1) permitir igualdad de voto independientemente de las aportaciones de los países miembros a esas instituciones y (2) nombrar a los directores de dichas instituciones con base en los méritos de los candidatos, más que de acuerdo a las nacionalidades, las que generalmente corresponden al de las principales naciones contribuidoras. Sin embargo, en la práctica Estados Unidos ha renegado de su compromiso y se ha opuesto a que se lleven a cabo dichos acuerdos, evitando una mayor democratización del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Estos abusos le abrieron la puerta a los BRICS para proponer nuevos enfoques de colaboración e instituciones alternativas a esos organismos internacionales.

Probablemente todos nos planteamos varias preguntas acerca de este grupo de países tan diferentes e iguales a la vez. Por ejemplo, ¿Cuál fue el propósito de crear la alianza de los BRICS? ¿Qué tan importante son los BRICS en el contexto internacional? ¿Tiene o no futuro éste grupo? ¿Debería México buscar una membresía en los BRICS?

La creación del grupo BRICS se debió en buena medida a la necesidad de Rusia y China de reafirmar su liderazgo en el contexto internacional, liderazgo que requería el apoyo y la unión de otros países. Esta alianza se constituyó a principios del siglo XXI para servir de contrapeso a la influencia de Estados Unidos y sus principales aliados, el denominado Eje Occidental de Washington, Nueva York, Londres y Bruselas. La unión de los BRICS fue para crear una alternativa al statu quo, otra opción al llamado “Consenso de Washington". La alianza surgió como un grupo de presión que en su momento se consideró un sueño guajiro con pocas probabilidades de éxito por las rivalidades y diferencias entre sus miembros, pero que sin embargo se ha venido fortaleciendo al punto de que en la última reunión anual en Fortaleza, Brasil del 15 al 16 de julio 2014 se propuso crear dos organismos para fomentar el desarrollo económico y asegurar la estabilidad financiera internacional.

Nadie duda de la importancia que tienen los BRICS en el contexto mundial, contribuyendo con más del 20% del producto interno bruto global y con más del 40% de la población mundial. También se acepta que se requiere más inversión en los países subdesarrollados, reconociendo que las instituciones financieras internacionales no se dan abasto, contribuyendo con menos del 4% de las necesidades de capital. China dispone de las mayores reservas internacionales, más de 3 billones de dólares, las cuales pueden ser más útiles y rentables prestando para el desarrollo y la estabilidad financiera que invirtiendo en los Certificados de Tesorería de los Estados Unidos. De tal manera, existe el espacio internacional para lograr la consolidación y el buen funcionamiento del grupo BRICS.

No obstante, hay que reconocer las profundas diferencias entre los países miembros. Probablemente la “C” cuenta más que las otras letras del grupo. China es la segunda economía más grande del mundo mientras que la de Sudáfrica es mucho más pequeña, siendo la 33ª de 123 países en el mundo. Brasil, India y Sudáfrica son básicamente países democráticos, mientras que China y Rusia son autocráticos. Las diferencias políticas se han manifestado en posiciones diferentes en relación a Siria, Ucrania y Gaza. Tales contrastes también se han exhibido en los esfuerzos para democratizar a las instituciones internacionales. Mientras que Brasil, india y Sudáfrica presionan para una mayor apertura en la gobernabilidad y toma de decisiones en dichas instituciones, China y Rusia abogan por el statu quo que tanto les favoreció durante las últimas décadas.

Hasta el momento los logros de los BRICS han sido mínimos. Sus reuniones anuales han sido más políticas que económicas, sirviendo más para criticar los enfoques convencionales de los organismos internacionales y las políticas del llamado Consenso de Washington, que para proponer nuevas y mejor fundamentadas alternativas. Ha habido algunas propuestas interesantes que no han progresado, tal y como la de crear una agencia calificadora de riesgo como alternativa a las existentes de Standard & Poor's, Moody's y Fitch de origen estadounidense que tanto daño le han causado a los países emergentes.

Sin embargo, si se lleva a cabo la propuesta de crear el Banco BRICS de Desarrollo y un Organismo de Contingencias de Reservas —cada uno con un capital esperado de 100 mil millones de dólares— se aumentarán los niveles de inversión en infraestructura, educación y otros proyectos de desarrollo en los propios BRICS y otros países emergentes. Estas instituciones servirán de contrapeso al Banco Mundial y el FMI, estimulando cambios democráticos en la gobernabilidad y una mayor eficacia en la operación de estos organismos.

El futuro para esta alianza es incierto. Bajo el modelo actual, las perspectivas de crecimiento y consolidación del grupo BRICS no son alentadoras. El modelo requiere ampliar su base y ser más incluyente de otros países con economías medias, tales como Egipto y Argentina. Claro, existe el peligro de que las rivalidades políticas e intereses opuestos entre los miembros del BRICS terminen con la alianza. Pero si consideramos la historia de los organismos internacionales actuales que han sobrevivido las rivalidades y agendas opuestas entre Estados Unidos y sus aliados franceses y alemanes, el grupo BRICS tiene buenas posibilidades de sobrevivencia. Aparte, su constitución y funcionamiento van a servir para presionar a que se democraticen los organismos internacionales, actualizándose en línea con un mundo crecientemente multipolar.

En cuanto a si México debería buscar su membresía en el grupo de los BRICS, la respuesta es probablemente no. Queramos o no, México es parte de la economía norteamericana (Canadá, Estados Unidos y México).El desempeño económico de los tres países ya no es de suma cero, donde unos ganan y otros pierden. Ahora o nos va bien a los tres, o les va mal a todos. México tiene que cambiar en la misma dirección de sus principales socios comerciales. Nuestras tres economías han crecido de manera complementaria y requerimos fortalecer dichos vínculos.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se crearon al término de la Segunda Guerra Mundial en un mundo muy diferente al actual. Es normal que dichas instituciones, a pesar de sus varias adecuaciones, requieran una gran reforma para poder responder mejor a los desafíos y necesidades del mundo multipolar actual.

Tal y como la creación de los bancos de desarrollo regionales como el Interamericano, el Asiático y el Europeo ayudaron a aumentar el financiamiento al desarrollo complementando los recursos del Banco Mundial, los organismos financieros propuestos por los BRICS no solamente contribuirán a elevar los fondos de inversión en los países emergentes, sino también estimularán las reformas que harán que estos viejos organismos sean más democráticos y efectivos.

Si bien la rivalidad política y económica en el contexto internacional continuará, el resultado de la competencia entre las naciones preponderantes y potenciales impactará de manera importante el desarrollo económico de los países emergentes.

Los BRICS están en proceso de mudarse de una casa de papel a un edificio cada vez más sólido.