Me reuní con un grupo de amigos en Washington para cenar y ver el resultado de la votación presidencial de Estados Unidos, todos llegamos alegres y confiados de una victoria demócrata, pero conforme se anunciaban los resultados fue prevaleciendo el silencio de la derrota, el mutismo de la incredulidad… un amigo me decía por Facebook desde México “¡Carajo, fallaron mis cálculos!”. Y le respondí: “tus cálculos, mis cálculos y los de todos fallaron.” En efecto, éstas han sido las elecciones más extrañas de las que se tenga memoria.
¿Cuáles fueron las razones por las que perdió Hillary Clinton? Alrededor de dos semanas antes de la votación, Hillary aventajaba en las encuestas a Donald Trump por varios puntos, sin embargo el extraño anuncio del director del FBI James Comey sobre la reapertura de la investigación a Hillary Clinton sobre el uso indebido de sus correos electrónicos le redujo su margen de ventaja a un empate virtual poco antes del día de las elecciones. En efecto, el director de ese organismo fue el principal culpable de la derrota de Hillary, pues no había razón de peso para abrir dicha investigación en tal momento, excepto para perjudicar la candidatura de la demócrata.
Pero, probablemente el principal culpable fue el propio presidente Barack Obama porque él era el jefe del director del FBI y a pesar de la supuesta independencia que tiene dicho organismo del ejecutivo, el presidente le hubiera podido poner el alto. La pregunta obligada es ¿por qué no lo hizo? Seguramente no lo hizo no porque quisiera darle la ventaja a Trump, pero probablemente lo hizo por temor a las consecuencias legales a él como persona. En otras palabras, no supo distinguir entre el Obama-ciudadano del Obama-Presidente. El anuncio del FBI era a todas a todas luces una maquinación inoportuna y probablemente poco válida, pero en lugar de actuar como presidente prefirió actuar como persona. No se quiso arriesgar a hacer lo correcto, a pesar de que el sentido común le decía a gritos de que era una jugada política sucia. En otras palabras, puso su interés personal por encima de su deber presidencial, lo que constituyó un acto de cobardía que lo condenará a que pase a la historia como un presidente débil.
A pesar de todo, Hillary ganó en realidad la elección presidencial al contabilizar alrededor de medio millón de votos más que su adversario republicano, pero como lo que cuenta es el número de delegados, Donald Trump ganó con 290 delegados contra los 228 de Hillary. Este anacronismo mediante el cual el presidente de la nación más poderosa sobre la tierra es elegido por el número de delegados en lugar de por el número de votos populares ha llevado a que en el pasado se hayan elegido a individuos que perdieron el voto popular, en 1824, 1876, 1888, 2000 y ahora en el 2016. Estados unidos es uno de los pocos países democráticos en el mundo en donde se elige al presidente por el número de delegados en lugar del número de votos de sus ciudadanos; la pregunta clave es ¿por qué, si las comunicaciones han progresado y las distancias se han acortado, no se ha modernizado el sistema? La respuesta es que a veces lo razonable está muy alejado de la inmovilidad del fanatismo histórico.
¿Qué es lo que va pasar con un gobierno bajo el mando del magnate Trump? Seguramente empezará con las mismas medidas económicas que inició su administración George W. Bush, esto es: 1) reducir los impuestos, 2) aumentar el gasto público y 3) desregular los mercados financieros. Sin embargo, la reducción de impuestos no traerá un crecimiento económico de la misma magnitud, por lo que el déficit fiscal aumentará. El mayor gasto en el muro con México, en infraestructura de transporte y en el aparato militar acrecentará la deuda pública. La eliminación de las medidas financieras diseñadas para evitar otra crisis económica traerá una burbuja financiera que eventualmente estallará en otra crisis parecida o más grande que la del 2008. Su deseo de tener mayor control sobre la economía lo llevará a tratar de reducir la autonomía de la Junta Federal de la Reserva (el banco central), lo cual se traducirá en mayor inflación y mayores tasas de interés.
¿Quiénes van a ser los principales afectados por las políticas de Trump? Los mayores perdedores van a ser precisamente aquellos que votaron por él, los que lo llevaron al poder, los trabajadores blancos de baja calificación, mientras que los más favorecidos van a ser los estratos más ricos de la población quiénes se beneficiarán por la rebaja en los impuestos.
De acuerdo a su historia empresarial, Trump va seleccionar a su gabinete de acuerdo a sus primeras impresiones, con base en los que le caen bien. A pesar de que existen economistas conservadores bien preparados, se va rodear de asesores que le dicen lo que él quiere escuchar. Trump seguirá poniendo en práctica lo que hasta ahora le ha funcionado bien, escuchará a los miembros de su equipo y finalmente tomara la decisión que le guste más. Trump hará gala de nepotismo al nombrar a sus hijos dentro de sus colaboradores más cercanos.
No hay duda de que estaremos viviendo tiempos interesantes, las probables acciones del próximo Presidente de los Estados Unidos de América irán en contra del mundo que hasta ahora se ha construido con tanto esfuerzo y sacrificio. Las instituciones internacionales existentes se crearon, no sólo para darle estabilidad a las economías del mundo, sino para tratar de evitar una tercera guerra mundial. El fortalecimiento del comercio entre las naciones ha sido probablemente la medida más importante para lograr el crecimiento económico y la reducción de la pobreza en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del siglo XXI. Todo esto se va ver amenazado por la ignorancia, narcisismo y megalomania del magnate americano.
Esto me hace recordar las palabras de mi gran maestro de oratoria Jose Muñoz Cota quien decía que “se requería del sacrificio de muchos buenos hombres por largos periodos de tiempo para construir, lo que en un momento un villano tardaba en destruir.”
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domingo, noviembre 13, 2016
lunes, junio 04, 2012
El dólar ante Europa y las elecciones
En las últimas semanas el valor del dólar ha aumentado ante la incertidumbre causada por la crisis de la deuda europea y el aumento en las preferencias electorales de Andrés Manuel López obrador. En este artículo tratamos de responder a las siguientes interrogantes:
¿Por qué se ha caído tanto el valor del peso?, ¿Cuál es el valor real de nuestra moneda?, ¿Llegará el valor del dólar a $15 pesos?, ¿Qué es lo que va a pasar con el tipo de cambio?, ¿Cuáles son las soluciones a la crisis europea?, ¿De qué manera nos afecta la caída del peso? Y ¿nos conviene un tipo de cambio fijo?
El valor del peso disminuyó 9.23% en el mes de mayo, lo que constituyó el peor desempeño mensual desde noviembre del 2011. La principal razón ha sido la incertidumbre en los mercados financieros, y cuando hay incertidumbre los capitales se refugian en los metales preciosos y en el dólar. Eso es lo que hemos estado viendo en las últimas semanas en México.
La incertidumbre ha sido creada en buena medida por la crisis europea. El 17 de junio de 2012 serán las elecciones en Grecia y existe el temor de que llegue al poder el partido socialista quien se opone a las medidas de austeridad. Ante esto, Grecia pudiera abandonar la eurozona lo cual podría contagiar a otras economías frágiles, tales como Chipre, Portugal, España, Irlanda e Italia. Aparte, existe el temor de una crisis bancaria en España que se podría extender a otros países.
Otra causa directa es la preocupación de que AMLO pudiera llegar a ser presidente, adoptando políticas económicas populistas, las cuales llevarían a una mayor inflación y pérdida del valor del peso. Esta preocupación ha ido creciendo conforme AMLO sube en las encuestas presidenciales.
Esta volatilidad en el tipo de cambio es pasajera, dado que el valor real de una moneda está dado por la productividad del país versus la productividad de los países con los cuales comercia. Esto también se puede ver como el nivel de precios del país versus los niveles de precio de sus principales clientes comerciales. El tipo de cambio es el punto de equilibrio entre la demanda y la oferta de divisas. En el caso de México, el valor real del dólar se encuentra entre $12.50 y $13 pesos, pero no se descarta de que pueda llegar a los $15 pesos por dólar.
En efecto, es posible que el tipo de cambio del dólar llegue a los $15 pesos, en especial si (1) el Partido Socialista griego llega al poder y reniega los acuerdos de austeridad con la troika –Unión Europea, Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, y (2) AMLO gana las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2012.
Para reducir la incertidumbre europea se tienen que proponer nuevos mecanismos supranacionales para regular a los bancos, los países miembros y a los gobernantes regionales. Afortunadamente ya se está proponiendo un organismo regulador bancario europeo para asegurar el comportamiento prudente de los bancos en la eurozona. Es necesario separar los problemas de los bancos de los problemas de los gobiernos endeudados. Los países miembros tienen que cumplir las metas acordadas con la Unión Europea y ser castigados cuando no cumplan con estos compromisos. Al momento las penas, castigos y medidas de austeridad se aplican a posteriori, lo cual resulta demasiado tarde, generando nuevos problemas. Finalmente, se requiere crear un tribunal para juzgar a los funcionarios de los gobiernos provinciales, regionales y nacionales sobre todo para evaluar aquellas decisiones económicas cuyos efectos trascienden a otros países de la Unión Europea. Hay que sacar a estos políticos-gobernantes de sus cotos de poder político dentro de su propio país para ser evaluados objetivamente en un tribunal supranacional. Estos tres mecanismos europeos asegurarían un comportamiento económico más seguro y prudente de los países miembros.
Claro, estas propuestas para evitar futuras crisis tendrán que provenir de los propios europeos y seguramente no serán implementadas en las próximas semanas, sino en los próximos meses. Por lo que la incertidumbre causada por la crisis en Europa va continuar afectando el valor del peso.
La pregunta clave es de qué manera nos puede afectar la depreciación del peso. El efecto para los importadores va a ser negativo, porque tendrán que pagar más por sus compras en el extranjero. Sin embargo, los exportadores se van a ver beneficiados porque van a recibir más pesos por sus ventas externas. Pero esto es en el corto plazo. Un valor del peso bajo durante tres o más meses eventualmente tiene un impacto inflacionario al aumentar los costos de las importaciones, lo cual aumentará, en una segunda o tercera vuelta, los costos de los insumos de los bienes y servicios de exportación.
Algunos analistas han abocado regresar a un tipo de cambio fijo, lo cual sería desastroso. Un tipo de cambio fijo le resta flexibilidad al sistema financiero-económico para ajustarse ante los shocks externos. Un tipo de cambio fijo permite que los cambios externos se trasmitan al interior de la economía. Un sistema de tipo de cambio flotante, como el que tenemos en México, asegura de que el shock externo se diluya en el mercado de divisas mediante un nuevo punto de equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas. El tipo de cambio fijo crea una economía ficticia con mayores déficits comerciales, mayores tasas de inflación y menores tasas de crecimiento económico.
Si en las próximas elecciones gana el PRI o el PAN con una mayoría en el Congreso, seguramente el tipo de cambio bajará y se estabilizará entre los $12.50 y los $13 pesos por dólar y su volatilidad disminuirá aun cuando continúe la crisis europea. Sin embargo, si Andrés Manuel López Obrador gana la presidencia el dólar probablemente llegará a $15 pesos y seguirá apreciándose durante los próximos seis años de su gobierno como consecuencia de sus políticas económicas populistas.
No hay políticas económicas de izquierda o de derecha, sino tan solo políticas económicas correctas y equivocadas. Si algo nos puede decir la historia, es que las políticas económicas populistas siempre han fracasado y seguirán fracasando.
El valor del peso disminuyó 9.23% en el mes de mayo, lo que constituyó el peor desempeño mensual desde noviembre del 2011. La principal razón ha sido la incertidumbre en los mercados financieros, y cuando hay incertidumbre los capitales se refugian en los metales preciosos y en el dólar. Eso es lo que hemos estado viendo en las últimas semanas en México.
La incertidumbre ha sido creada en buena medida por la crisis europea. El 17 de junio de 2012 serán las elecciones en Grecia y existe el temor de que llegue al poder el partido socialista quien se opone a las medidas de austeridad. Ante esto, Grecia pudiera abandonar la eurozona lo cual podría contagiar a otras economías frágiles, tales como Chipre, Portugal, España, Irlanda e Italia. Aparte, existe el temor de una crisis bancaria en España que se podría extender a otros países.
Otra causa directa es la preocupación de que AMLO pudiera llegar a ser presidente, adoptando políticas económicas populistas, las cuales llevarían a una mayor inflación y pérdida del valor del peso. Esta preocupación ha ido creciendo conforme AMLO sube en las encuestas presidenciales.
Esta volatilidad en el tipo de cambio es pasajera, dado que el valor real de una moneda está dado por la productividad del país versus la productividad de los países con los cuales comercia. Esto también se puede ver como el nivel de precios del país versus los niveles de precio de sus principales clientes comerciales. El tipo de cambio es el punto de equilibrio entre la demanda y la oferta de divisas. En el caso de México, el valor real del dólar se encuentra entre $12.50 y $13 pesos, pero no se descarta de que pueda llegar a los $15 pesos por dólar.
En efecto, es posible que el tipo de cambio del dólar llegue a los $15 pesos, en especial si (1) el Partido Socialista griego llega al poder y reniega los acuerdos de austeridad con la troika –Unión Europea, Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, y (2) AMLO gana las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2012.
Para reducir la incertidumbre europea se tienen que proponer nuevos mecanismos supranacionales para regular a los bancos, los países miembros y a los gobernantes regionales. Afortunadamente ya se está proponiendo un organismo regulador bancario europeo para asegurar el comportamiento prudente de los bancos en la eurozona. Es necesario separar los problemas de los bancos de los problemas de los gobiernos endeudados. Los países miembros tienen que cumplir las metas acordadas con la Unión Europea y ser castigados cuando no cumplan con estos compromisos. Al momento las penas, castigos y medidas de austeridad se aplican a posteriori, lo cual resulta demasiado tarde, generando nuevos problemas. Finalmente, se requiere crear un tribunal para juzgar a los funcionarios de los gobiernos provinciales, regionales y nacionales sobre todo para evaluar aquellas decisiones económicas cuyos efectos trascienden a otros países de la Unión Europea. Hay que sacar a estos políticos-gobernantes de sus cotos de poder político dentro de su propio país para ser evaluados objetivamente en un tribunal supranacional. Estos tres mecanismos europeos asegurarían un comportamiento económico más seguro y prudente de los países miembros.
Claro, estas propuestas para evitar futuras crisis tendrán que provenir de los propios europeos y seguramente no serán implementadas en las próximas semanas, sino en los próximos meses. Por lo que la incertidumbre causada por la crisis en Europa va continuar afectando el valor del peso.
La pregunta clave es de qué manera nos puede afectar la depreciación del peso. El efecto para los importadores va a ser negativo, porque tendrán que pagar más por sus compras en el extranjero. Sin embargo, los exportadores se van a ver beneficiados porque van a recibir más pesos por sus ventas externas. Pero esto es en el corto plazo. Un valor del peso bajo durante tres o más meses eventualmente tiene un impacto inflacionario al aumentar los costos de las importaciones, lo cual aumentará, en una segunda o tercera vuelta, los costos de los insumos de los bienes y servicios de exportación.
Algunos analistas han abocado regresar a un tipo de cambio fijo, lo cual sería desastroso. Un tipo de cambio fijo le resta flexibilidad al sistema financiero-económico para ajustarse ante los shocks externos. Un tipo de cambio fijo permite que los cambios externos se trasmitan al interior de la economía. Un sistema de tipo de cambio flotante, como el que tenemos en México, asegura de que el shock externo se diluya en el mercado de divisas mediante un nuevo punto de equilibrio entre la oferta y la demanda de divisas. El tipo de cambio fijo crea una economía ficticia con mayores déficits comerciales, mayores tasas de inflación y menores tasas de crecimiento económico.
Si en las próximas elecciones gana el PRI o el PAN con una mayoría en el Congreso, seguramente el tipo de cambio bajará y se estabilizará entre los $12.50 y los $13 pesos por dólar y su volatilidad disminuirá aun cuando continúe la crisis europea. Sin embargo, si Andrés Manuel López Obrador gana la presidencia el dólar probablemente llegará a $15 pesos y seguirá apreciándose durante los próximos seis años de su gobierno como consecuencia de sus políticas económicas populistas.
No hay políticas económicas de izquierda o de derecha, sino tan solo políticas económicas correctas y equivocadas. Si algo nos puede decir la historia, es que las políticas económicas populistas siempre han fracasado y seguirán fracasando.
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