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jueves, febrero 02, 2017

Trump... Y sigue la mata dando

Con Trump lo remoto dejó de serlo...

Los americanos, aun cuando el tiempo los ha suavizado, siempre se han distinguido por gritones y prepotentes: los Cowboys de la política internacional. Donald Trump vuelve a implantar ese estilo que explica en su libro El Arte de Negociar, en donde menciona que a los débiles hay que aplastarlos y con los poderosos hay que negociar. Desde el principio que empezó a blandir su sable contra México, la administración de Peña Nieto ha dado muestras de debilidad, debilidad que sigue y seguirá explotando porque requiere una victoria rápida contra un enemigo supuesto, aunque en realidad no sea un enemigo sino tan solamente el amigo débil de la relación.

Nos tenemos que acostumbrar a que el mundo ha entrado a una nueva etapa, incierta y peligrosa. Todo lo que se ha dicho de Trump ha estado equivocado, tal y como que: no iba a ganar la candidatura, era imposible que llegara a ser presidente, no podía enemistarse con todos los líderes de otros países, no va a iniciar una guerra comercial, no va a invadir México, no va a preparar una guerra contra Irán,… etc. Si de algunas cosas podemos estar seguros, es que con este señor nada está escrito, lo más remoto deja de ser remoto y cualquier cosa puede suceder.

¿Amenazó Trump a Peña Nieto con invadir a México?

¡Claro que sí!

Conociendo cómo se manejaba el dialogo entre los líderes de países después de la Segunda Guerra Mundial, las llamadas telefónicas se respetaban bajo el supuesto de que los líderes podían decirse lo que quisieran, sea cual fuere el tema y tono de la discusión, para así resolver problemas en lo íntimo y establecer una mayor cercanía, claro, siempre y cuando las pláticas se mantuvieran confidenciales y en secreto. Fidel Castro fue el primero en romper ese pacto de caballeros al sacar a la luz la grabación de la charla que tuvo con Vicente Fox, recuerden el famoso comentario “comes y te vas”.

A Trump le gusta negociar desde una posición de fuerza, por lo que amedrenta y amenaza a fin de atemorizar y ablandar a sus contrarios. Si, si creo que Donald Trump amenazó a nuestro presidente con enviar a su ejército a limpiar la frontera, con el argumento de que el nuestro no podía. Esa fue la excusa para advertirle a nuestro gobierno el objetivo de fondo: “o haces lo que quiero o te obligó”. Es por ello que la propia Casa Blanca dio a conocer veladamente parte de esa conversación entre Trump y EPN.

Esa filtración debilitó a Peña Nieto que, algunas fuentes informaron, durante la plática telefónica apenas balbuceó algunas respuestas ante la agresión de Trump. El pacto de caballeros entre dos líderes nacionales, obedece a reglas diplomáticas no escritas, que suponen ambos presidentes deben respetar. Pero si uno de ellos no sigue las reglas, y filtra parte de la conversación, el otro automáticamente esta en libertad de dar a conocer la grabación entera de la conversación. Es infantil pensar que México debe adherirse a las reglas diplomáticas mientras que Trump no lo hace.

Hay que recordar que antes de la Segunda Guerra Mundial –mientras la mayoría de los líderes occidentales llamaban a la calma y a la diplomacia– Hitler se aprovechó para hacer lo que quería, empezando con invadir a Polonia.

La única respuesta sensata a las amenazas y juegos de Trump es contestarle con firmeza e inteligencia, dando a conocer la conversación entre ambos mandatarios.

Comisión ciudadana anticorrupción

Donald Trump nos brinda una oportunidad para enmendar el rumbo de México. La unión espontánea que se dio entre los mexicanos ante las declaraciones y acciones del presidente americano, son tan sólo una muestra de la fuerza moral y patriótica de nuestros connacionales. Dentro de los pasos siguientes, estarían (1) la creación de un organismo anticorrupción que fuera independiente y autónomo del ejecutivo, legislativo y judicial, (2) establecer pactos y acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales, (3) estimular y apoyar la creación de algunas industrias punteras tales como nuestra propia marca de automóviles, aviones, computadoras, celulares, entre otras ya sea por nosotros mismos o en asociación con otros países regionales como Brasil, Colombia, Chile, Argentina u otros, (4) crear un organismo de planificación, apoyo y estímulo a nuestras universidades e institutos de alta tecnología para el desarrollo de la enseñanza e investigación en inteligencia artificial, robótica, nuevas tecnologías, entre otras.

Todo lo que se ha intentado desde la revolución hasta nuestros días para disminuir, controlar y penalizar la corrupción e impunidad no ha resultado. Lo único que mantuvo la corrupción dentro de parámetros razonables fue el presidencialismo, el temor al todopoderoso presidente. Con la apertura democrática y el cambio, la corrupción e impunidad se volvieron rampantes y se perdió todo tipo de control formal e informal para manejarlas.

Lo único que puede hacer es seguir intentando con nuevos mecanismos o modificando los existentes, organismos independientes de los tres poderes, autónomos del presupuesto del Estado y con autoridad de investigar, apresar y enjuiciar. Se preguntarán, ¿cómo puede ser eso?

Bueno, la propuesta es crear una comisión anticorrupción de ciudadanos ilustres nombrados por un jurado internacional, sin ligas con los tres poderes de la unión. Ese es un mecanismo propuesto por organismos internacionales para países emergentes y del tercer mundo en algunos sectores difíciles. Es tan sólo una propuesta, pero puede haber muchas otras. Seguramente alguna de ellas funcionará mejor que otras, o a la mejor varias de ellas funcionarán en diferentes puntos del tiempo. Lo importante es seguir intentando, despolitizando y evitando la influencia gubernamental en las investigaciones y fallos de esta comisión anticorrupción.

Esto disminuiría la burocracia, desapareciendo los organismos que no sirven y constituyendo uno más efectivo que probablemente si pueda funcionar.

¿Negociaciones de Slim con armadoras Chinas y Japonesas?

El esfuerzo de Carlos Slim y otros empresarios mexicanos para construir puentes con otras naciones, deberían ser parte de esa estrategia nacional de estímulo a la economía en sus nuevas direcciones. El rol del gobierno en esta estrategia debería solamente de ser de estímulo y apoyo, en ningún momento debería de tratar de convertirse en empresario. En la economía del futuro debemos evitar crear monstruos como los creados en el pasado que son difíciles de limpiar y mejorar, que en lugar de empujar hacia delante la economía, la retrasan por corrupción, ineficiencias y subsidios.

viernes, mayo 04, 2012

Telcel y Cofeco: Dos tipos de cuidado

Luis Gutiérrez Poucel
Consultor Económico
4 de mayo de 2012
La Comisión Federal de Competencia (Cofeco) en su junta del lunes 30 abril 2012 decidió dejar sin efecto la multa de casi 12 mil millones de pesos que le había impuesto a Telcel por prácticas monopólicas en el 2011, particularmente por cobrar una tarifa excesiva de interconexión a sus competidores, tarifa superior al costo real, al promedio que se cobra en otros países, a la tarifa que Telcel se cobra sí misma y a la tarifa que le cobra a sus clientes principales. A todas luces, la multa era procedente y hubiera servido para promover mayor competencia en el sector de telefonía celular beneficiando a los consumidores finales en la fábrica y el hogar. Por ello, cuesta trabajo entender las explicaciones de la Cofeco del por qué declararon improcedente dicha multa.

En este artículo me gustaría hablar sobre:
1. El porqué de la multa;
2. Las promesas de Telcel;
3. Los costos de los monopolios;
4. Qué va a pasar;
5. Cómo evitar estas fallas regulatorias y
6. Quién dejo pasar una increíble oportunidad.


El porqué de la multa: Probablemente el impulso que se le dio a este asunto proviene de la importancia de los actores involucrados y al hecho de que estamos en periodos electorales. Por un lado, está el monopolio binomio de Telmex y Telcel, poderoso grupo económico asociado al empresario Carlos Slim, y, por el otro están los poderosos intereses mediáticos de las principales televisoras del País Televisa y TV Azteca. Estas grandes empresas están acostumbradas a dominar en sus respectivos mercados, sin embargo, el cambio y progreso tecnológico los lleva ahora al enfrentamiento.

La convergencia tecnológica en las telecomunicaciones, los servicios de voz, datos, televisión e Internet pone a las compañías telefónicas en confrontación directa con las empresas de televisión por cable. Con el simple hecho de llegar a la casa o a la fábrica con unos cables, hoy en día se pueden brindar todos los servicios de telecomunicaciones a costos competitivos.

Por un lado, las grandes empresas de televisión que controlan a las principales cableras del País, quieren costos razonables de acceso a las redes telefónicas. Por el otro, Telmex quiere la libertad de brindar televisión por sus cables telefónicos. Sin embargo, para estas empresas acostumbradas a ser los principales actores en sus respectivos mercados, el embudo tecnológico es muy estrecho para semejantes egos empresariales.

El primer round parece haber sido ganado por las compañías televisoras. La Cofeco aprobó en abril del 2011 una mega multa de casi 1,000 millones de dólares en contra de Telcel, poco más del 1% de sus ingresos anuales por sus excesivas tarifas de interconexión. Hay que considerar que dicha multa es muy inferior a la máxima prevista en la ley del 10% del valor de sus activos o de sus ingresos. Sin embargo, el segundo round ha sido ganado por Telcel, al dejar la Cofeco sin efecto la multa impuesta a cambio de cinco promesas de Telcel.

Los compromisos de Telcel: A fin de que le condonaran la multa, la compañía de telefonía celular se comprometió a llevar a cabo cinco acciones:
1. Disminuir 62% la tarifa de interconexión que cobra a sus competidores en el 2012, y reducirla un 5% adicional hasta 2014. 
2. Garantizar dichas tarifas tanto a las empresas existentes, como a los nuevos operadores. 
3. Cancelar las acciones legales contra la Cofeco relacionadas con los puntos anteriores. 
4. Ofrecer planes tarifarios que incluyan minutos de llamada que puedan ser usados en su propia red o en la de sus competidores. 
5. Ofrecer a la Cofeco toda la información necesaria para vigilar el cumplimiento de los compromisos anteriores.

Eso sí, el Pleno de la Cofeco señaló que en caso de que Telcel incumpliera tales compromisos, la Cofeco la sancionaría con una multa de hasta 8% de sus ingresos anuales, pena seis veces mayor a la revocada… Claro, ni ellos ni nadie se la creyó.

Lo que se le olvidó a la Cofeco fue de que: ¿quién le va a resarcir a los usuarios que estuvieron pagando excesivamente en el pasado?, y ¿quién le va a creer de hoy en adelante a sus dictámenes?

Lo sucedido es un ejemplo más de cómo una compañía poderosa está por encima de la ley en México, haciendo que el propio ente que debe asegurarse de su cumplimiento se convierta en su cómplice. Telcel se había hecho acreedor a la sanción, por lo que la Comisión Federal de Competencia debería de haber exigido que se cumpliera y asegurarse con futuras penas la remoción de las prácticas monopolistas. No se trata de perdonar con la sola promesa de no volverlo a hacer. ¿Dónde queda la ley? ¿Qué señal se envía a futuros infractores?

¿Cuáles son los costos de los monopolios?: Los costos de las prácticas monopólicas en telecomunicaciones son bastante elevados. Los servicios de telecomunicaciones son, hoy en día, indispensables para el conocimiento y la competitividad de un país ante un proceso de globalización creciente. México no puede pagar por su telefonía y por Internet un precio superior al que pagan los países de la OECD, porque con ello hace que sus productos sean más caros, disminuye su atractivo para la inversión privada y se crean menos empleos.

Actualmente, el techo de crecimiento para la economía mexicana es tan sólo del 2%, lo cual es insuficiente para crear el millón de fuentes de trabajo al año que requiere el País. La falta de competencia en telecomunicaciones es una de las causas principales del bajo crecimiento, el cual requiere crecer a tasas entre 5 al 7% anual, meta imposible de alcanzar mientras nuestros servicios y costos de telecomunicaciones sean de menor calidad y mayor costo que los de nuestros principales clientes comerciales.

La OECD ha estimado que la falta de competencia en el sector le cuesta al País aproximadamente 25,000 millones de dólares al año. Esto significa que México sacrifica alrededor del 2% del PIB por tener servicios monopólicos de telecomunicaciones. Los mexicanos estamos pagando 71 millones de dólares diarios en pérdida de bienestar. Eso es lo que le cuesta a los mexicanos el fallo de la Cofeco, eso es el costo de oportunidad de no hacer nada, de continuar la situación como hasta ahora.

¿Qué va a pasar?: No crean ustedes queridos lectores que las grandes empresas televisoras se van a quedar sentadas y cruzadas de brazos sin hacer nada. La historia nos ha enseñado dos lecciones. La primera lección es que Televisa y TV Azteca son empresas agresivas y van a seguir luchando para obtener una tajada en un sector de rápido crecimiento y futuro promisorio. Esto más o menos asegura que Telcel no vuelva a abusar de su posición monopólica, por lo menos en cuanto a estas empresas concierne, pero quien sabe cómo le vaya ir a los nuevos operadores que quieran entrar al sector. Los órganos reguladores Cofetel y Cofeco seguirán funcionando como órganos burocráticos de adorno y Telmex va a continuar haciendo esfuerzos para entrar a los servicios televisivos.

La segunda gran lección de la historia es que las razones económicas eventualmente triunfan sobre las limitaciones legales e institucionales. En efecto, la cadena de causalidad es: primero se da el cambio tecnológico, luego el económico y hasta el último el cambio legal e institucional. Las leyes siempre llegan tarde a la fiesta.

Efectivamente, la decisión de la Cofeco de dejar sin efecto la mega multa a Telcel, sólo demora una acción que eventualmente tendrá que suceder: las tarifas de interconexión bajarán a sus costos reales. No sé cuándo vaya a suceder esto, pero no tengo dudas que sucederá. Lo único que hizo la Cofeco es demostrar que el sistema regulatorio que tenemos en el País no está funcionando.

¿Dónde radica el problema?: América móvil –la controladora de Telcel– es una empresa privada que busca lucro donde pueda encontrarlo; sus prácticas no son éticas, ni patrióticas, pues su único interés es hacer dinero. El problema radica con los políticos y funcionarios públicos que se supone deben velar por los intereses de la Nación y por el bienestar de los mexicanos.

Los políticos buscan triunfar en las elecciones, por lo que en tiempos electorales van a apoyar a las compañías televisoras, pues buscan la publicidad. Los funcionarios inmersos en un sistema con falta de transparencia son más accesibles al soborno, a la corrupción, a la captura por el poder político y/o económico. El gobierno, por su lado, parece estar buscando minimizar el costo político.

Los economistas saben que la mejor forma de regular es a través de la competencia: aquella empresa que es ineficiente, o cobra precios excesivos pierde y sale del mercado. Cuando en un sector hay pocos participantes y límites a la competencia, se tiene que regular de manera comparativa y el mejor indicador son la calidad y los precios de estos servicios en otros países similares. La regulación comparativa es la que en principio se sigue en el sector de telecomunicaciones en México. Sin embargo, como nos podemos dar cuenta, esto no ha funcionado: somos uno de los países con los precios más altos en telecomunicaciones de la OECD.

Nuestro marco regulatorio es ineficiente y no protege a la economía del País, ni a las familias mexicanas. Hay varias razones, pero la principal es que el Estado no le ha permitido la autonomía e independencia necesarias a los entes regulatorios. Los reguladores deben balancear los intereses de las empresas, del gobierno y de los usuarios. Por lo tanto, tienen que ser nombrados por la social civil, no por el ejecutivo ni por el legislativo; de lo contrario, responderán a los intereses políticos o de la burocracia en el poder, lo que es el caso de la Cofetel y de la Cofeco.

La oportunidad perdida: Es una verdadera pena que el gobierno de Calderón haya dejado pasar esta gran oportunidad para pasar a la historia como un líder económico que abrió a la competencia el sector de las telecomunicaciones en beneficio del País. Ante esta batalla entre los grupos económicos más importantes de México, se abría un espacio para que el gobierno interviniese y mejorará la competencia y libre concurrencia, definiendo las reglas ante las nuevas tecnologías. No sólo el gobierno debería de haber promovido esta multa contra Telcel, sino también debería de haber apoyado a Telmex para que entrase al campo de la televisión por cable. Esto le hubiera brindado mayor dinamismo y crecimiento económico a la economía. Sin embargo, en este caso con esta increíble acción por parte de la Cofeco, el gobierno de Calderón se percibe como temeroso y como testaferro de Telmex.

Telcel y Cofeco son en verdad dos tipos de cuidado.