Recientemente di una charla a un polifacético grupo de intelectuales en la Ciudad de México y en los comentarios de sobremesa surgió el tema del vuelo 17 de Malaysia Airlines derribado el 17 de julio por un misil tierra-aire en territorio controlado por los separatistas pro-rusos en Ucrania, matando 298 entre pasajeros y tripulantes. Varios participantes opinaron sobre los responsables de semejante acto de barbarie, siendo interesante la riqueza y diversidad de los comentarios.
Se manejaron tres hipótesis, que los responsables fueron (1) los milicianos pro-rusos que dispararon el misil por equivocación, al confundir el avión de pasajeros por una avión militar ucraniano, (2) los propios ucranianos para buscar el apoyo internacional, y (3) los americanos para culpar a Putín y conseguir el apoyo de sus aliados europeos que hasta ahora se han mantenido al margen, a saber: Alemania por depender de la energía rusa, Francia por ser un importante exportador de armas a los rusos, y Reino Unido por tener sus organismos financieros privados en Londres los rublos de los excedentes rusos.
No obstante que hasta el momento la evidencia es circunstancial, la lógica sugiere que el avión fue derribado por milicianos pro-rusos, siendo improbable que los culpables hubieran sido ucranianos o americanos porque los beneficios de tal acto serían insignificantes comparados con las catastróficas consecuencias para su causa de ser descubiertos, por lo que no asumirían semejante riesgo. Por el contrario, pienso que alguien de los milicianos pro-rusos cometió un error, lo cual es factible dada la dinámica mental de estos grupos separatistas armados. La tentación de utilizar estos sofisticados juguetes abruma al sentido común de un terrorista; su deseo de lastimar a sus enemigos pesa más que la consideración de dañar a terceros por equivocación.
Cícero decía “Historia magistra vitae” –la historia es maestra de la vida– y Santayana agregaba que “quien desconoce la historia está condenado a repetirla”. Aun cuando la historia no se repite de igual manera, las experiencias ajenas nos sirven para evitar repetir los mismos errores.
Estoy de acuerdo que es difícil justificar las torpezas de occidente al alentar a una Ucrania pro-americana para que formara parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). ¿Qué esperaban los estadounidenses al promover el acercamiento económico-militar con Ucrania? ¿Qué los rusos se iba a quedar con los brazos cruzados? La historia nos lo dice: Rusia no lo iba a permitir. Mientras los americanos juegan a las damas chinas, los rusos juegan al ajedrez. Mientras los rusos tienen un horizonte de más de una generación, nosotros en occidente pensamos de uno a cinco años.
No obstante, es imposible justificar las acciones de Putín, quien al parecer no le importan los daños colaterales a inocentes. ¿Cómo pudo Putín poner en manos de terroristas un armamento que puede derribar aviones a más de 10 km de altura? Eso es una gran irresponsabilidad y probablemente un crimen de lesa humanidad.
Las acciones de Rusia en Ucrania son parte de una estrategia para volver a alcanzar su posición como potencia mundial. Tal motivo explica su apoyo al gobierno criminal de Siria, su reacercamiento a Cuba y el coqueteo con varios países latinoamericanos. Putín, siendo firme creyente del proverbio “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, busca aliados con cualquier gobierno opositor a Estados Unidos por equivocados, rijosos o extremosos que estos sean.
La Guerra Fría no desapareció con el fin del socialismo soviético, sino que tan sólo tuvo un breve respiro. Ahora, la Guerra Fría se ha recalentado con el acercamiento occidental a Ucrania, y con las acciones rusas para reconquistar su supremacía mundial.
Putín va a continuar apoyando a los separatistas pro-rusos en Ucrania. El gobierno ruso considera a Ucrania como parte de su patio trasero. ¿Querido lector, te puedes imaginar lo que haría Estados Unidos si México estableciera una alianza militar con Rusia? Sí, sí te lo puedes imaginar, bueno pues eso es lo que haciendo ahora Rusia con Ucrania. Rusia no va a permitir a una Ucrania fuerte, antagónica y pro-americana como vecina.
El problema de Ucrania se hubiera podido evitar si Estados Unidos no hubiera movido la primera pieza del tablero. Estoy de acuerdo, esta Guerra Tonta no la inició Putín, sino la ambición occidental, pero lo hecho, hecho está. Ahora hay que buscarle solución al problema de Ucrania y esta solución no se va poder alcanzar sin la intervención de Alemania, Francia y el Reino Unido.
Independientemente de los errores de Obama, considero que se le debe poner un hasta aquí a las acciones excesivas de Putín en otras áreas del mundo, en donde la participación rusa está calentando y extendiendo los conflictos innecesariamente. Probablemente el mundo sea demasiado pequeño para albergar a dos potencias bélicas rivales con ambiciones imperialistas… y es preocupante que al echar la vista atrás, vemos que se acerca rápidamente una tercera potencia.
Confieso querido lector que no sé cómo se puedan resolver estos conflictos de rivalidad entre países con aspiraciones imperialistas. Lo que sí sé es que para encontrar una solución duradera se requiere la participación de los principales países, aquellos con fuerza económica y liderazgo internacional. Es una pena ver que los países europeos están más interesados en sus propios intereses de corto plazo que en la seguridad y estabilidad mundial de largo plazo, sobre todo si se piensa que dichos países fueron los actores principales de dos guerras mundiales.
A la comunidad internacional le vuelvo a recordar: “Historia magistra vitae“.
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viernes, julio 25, 2014
domingo, abril 13, 2014
Ucrania: Futuro Incierto
Las manifestaciones, acciones pro rusas y enfrentamientos en Ucrania van en aumento. Los rusos no van a parar hasta que no tengan bajo su control varias de las provincias orientales con gran porcentaje de población rusa. El horizonte se ve escabroso. Ucrania tiene el segundo ejército más grande de Europa después de Rusia. Nadie quiere ver una guerra abierta, pero los ucranianos empiezan a enfrentarse a los grupos pro Rusia. Si no hay acciones diplomáticas decisivas, podríamos estar viendo una aceleración del conflicto hasta llegar al punto de no retorno.
jueves, abril 10, 2014
Sueño Guajiro de una Ucrania Occidental
Ante las manifestaciones pro rusas en varias regiones de Ucrania, uno se pone a especular sobre la miopía occidental. ¿Qué esperaban los estrategas europeos y estadounidenses al promover un acercamiento económico-militar con Ucrania? ¿Acaso pensaban que Rusia se iba a quedar sentada sin levantar un dedo? Los rusos siempre han sido jugadores de ajedrez, mientras que los occidentales somos más bien jugadores de damas chinas. Mientras ellos tienen un horizonte de más de una generación, en el occidente pensamos en un horizonte de uno a cinco años.
“Historia magistra vitae”, decían los antiguos y Santayana agregaba que “quien desconoce la historia está condenado a repetirla”. Es cierto, la historia nunca se repite de igual manera, pero las experiencias de otros países sirven para evitar los mismos errores. Ucrania para Rusia siempre ha tenido un significado muy especial. La primera capital rusa fue Kiev. Para los rusos esta ciudad tiene un significado parecido a Tenochtitlán para los mexicanos. Todo lo que ha venido haciendo Rusia es parte de un juego de ajedrez, cuyo resultado final buscado es la anexión de Ucrania. Estados Unidos y occidente hubieran estado mejor servidos al no mover la primera pieza del tablero. El problema no lo causaron los rusos, sino la ambición occidental. Espero que prevalezca la cordura y a la comunidad internacional le recuerdo de nuevo “Historia magistra vitae”.
“Historia magistra vitae”, decían los antiguos y Santayana agregaba que “quien desconoce la historia está condenado a repetirla”. Es cierto, la historia nunca se repite de igual manera, pero las experiencias de otros países sirven para evitar los mismos errores. Ucrania para Rusia siempre ha tenido un significado muy especial. La primera capital rusa fue Kiev. Para los rusos esta ciudad tiene un significado parecido a Tenochtitlán para los mexicanos. Todo lo que ha venido haciendo Rusia es parte de un juego de ajedrez, cuyo resultado final buscado es la anexión de Ucrania. Estados Unidos y occidente hubieran estado mejor servidos al no mover la primera pieza del tablero. El problema no lo causaron los rusos, sino la ambición occidental. Espero que prevalezca la cordura y a la comunidad internacional le recuerdo de nuevo “Historia magistra vitae”.
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domingo, marzo 23, 2014
Cri Cri o la Crisis de Crimea
Luis Gutiérrez Poucel
Lunes 24 marzo 2014
Lunes 24 marzo 2014
¿Qué es lo que en realidad está pasando con la anexión de la península de Crimea por los rusos? ¿Es un problema entre dos estados soberanos, o un problema entre occidente y Rusia? Tanto se nos está bombardeando sobre el tema que creo conveniente tratar de esclarecer un poco el confuso panorama.
Pero antes de entrar al tema, permítanme mencionar que en la segunda mitad de los noventas me tocó visitar Crimea como economista responsable de evaluar un proyecto de calefacción municipal en la ciudad de Sebastopol. La mayoría de la gente que conocí, y con la que trabajé, era de origen ruso. Me llevé muy gratas impresiones de mis contrapartes rusas, aunque tenga que confesar que lo primero que hacíamos cuando nos saludábamos era tomar un pequeño vaso de vodka, así es de que durante el día y después de visitar a cuatro o seis técnicos rusos, me encontraba trabajando medio alcoholizado. Afortunadamente pude terminar la evaluación más o menos bien. Ya a finales de los 90, esa práctica del saludo-recepción con vodka había casi desaparecido. Mis contrapartes rusas se habían occidentalizado. Mi punto es que la mayoría de la gente que conocí se sentía más rusa que ucraniana.
Considero que lo que estamos viendo con la separación de Crimea de Ucrania y su anexión a Rusia es una manifestación del desmembramiento de la Unión Soviética, problema que todavía aún no termina. En efecto, la Guerra Fría no terminó con el fin del socialismo soviético, solamente tuvo un breve periodo de descanso.
Tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, Rusia atravesó por un largo periodo de debilidad, cediendo a la influencia e intereses de los países europeos y Estados Unidos. Ahora que Rusia se está consolidando como potencia económica y militar, ha empezado a defender y promover sus propios intereses de manera más contundente.
Con la destitución del Presidente ucraniano Viktor Yanukovich y la toma del poder por simpatizantes de occidente, la guerra fría despertó de manera sorpresiva. Rusia no podía permitir que Ucrania se uniera a occidente llevándose un territorio tradicionalmente considerado ruso.
La historia de Crimea es un confeti de conquistas, migraciones y repoblaciones, que van desde los griegos hasta los rusos, pasando por escitas, godos, hunos, búlgaros, jázaros, romanos, turcos otomanos, tártaros, mongoles, venecianos y genoveses. Los primeros pobladores fueron de origen griego y los penúltimos fueron los tártaros musulmanes, descendientes de los ejércitos de Gengis Khan. A finales del siglo XVIII, el imperio ruso le arrebató al imperio otomano el control de la península de Crimea. En 1944 los pobladores tártaros y aquellos de origen griego fueron expulsados de Crimea por Stalin hacia Asia Central con la excusa de que habían colaborado con la ocupación alemana. Historiadores estiman que casi el 50% de los expulsados perecieron de hambre y enfermedades. Stalin inició una política de repoblación de la península con eslavos provenientes de Rusia y Ucrania. En 1954, Nikita Jruschov, que se sentía más ucraniano que ruso, cedió la administración de Crimea a su país adoptivo, sin pensar que Ucrania se iría a separar de Rusia.
Como en todo, la última repoblación es la que predomina, la de los rusos y ucranianos. Aun cuando varios de los tártaros regresaron, ahora no llegan ni al 15% de los pobladores de la península. Los rusos constituyen la mayoría con cerca del 60% de la población total.
Un amigo me mencionaba que la anexión de Crimea era muy parecida al caso de Texas. Yo no lo creo. Todas las anexiones o disputas territoriales siguen rutas parecidas. Recordemos la disputa de las islas Falkland, Malvinas o Falklinas (para que nadie se enoje) entre Gran Bretaña y Argentina. Si los actuales pobladores votaran, se frustraría la dueña histórico-geográfica, ya que ellos preferirán ser ingleses. La desgracia de Texas, territorio descuidado por México y repoblado por estadounidenses, fue justificada como una decisión democrática de la mayoría de la recientísima población inmigrante de ese origen. Primero se independizaron de México y luego se unieron a Estados Unidos. El paralelismo histórico se debe a que casi todas las anexiones territoriales siguen patrones similares: 1) preparación de las condiciones para la anexión, 2) la anexión por la fuerza y 3) la pseudo-justificación. Probablemente la anexión de Texas por los Estados Unidos se justifique menos que el acoplamiento actual de Crimea y Rusia.
Es cierto, ninguna anexión territorial por la fuerza es deseable o justificable. Pero ¿debe eso distraernos de la pregunta clave? ¿A quién pertenece la Crimea actual? ¿A Ucrania o a Rusia? No, la respuesta correcta es que Crimea pertenece a sus habitantes, a sus pobladores de hoy en día.
¿Qué es lo correcto? ¿Por qué lado deben estar nuestras simpatías? ¿Por la población mayoritaria del momento? ¿Por la última población mayoritaria que fue expulsada? ¿Por los pobladores originales? Cualquier opción tendrá limitantes, le faltará algo o perjudicará a alguien. Ninguna opción estará libre de toda culpa.
Probablemente la opción menos mala corresponda a la del menor costo del momento... menor costo en vidas y sufrimiento.
Los gobiernos de los países de la Unión Europea y Estados Unidos ya están imponiendo sanciones contra Rusia. Claro, existe el temor de una embestida expansionista de Rusia que se siente cercada desde hace varios años por occidente.
¿En qué va a parar todo esto? Probablemente la crisis de Crimea va a amainar con el paso del tiempo. Después de todo, más del 95% de quienes votaron en Crimea lo hicieron a favor de la unión con Rusia, y un porcentaje tan alto como éste no se puede descartar simplemente diciendo que se debió al temor al ejército ruso de ocupación. Aparte, hay otros asuntos más dramáticos que requieren la atención de Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU, tales como, Siria y Venezuela.
Cuando escuché la noticia de la reintegración de Crimea a Rusia, abrí una botella de vodka y me eché dos traguitos. Uno a la salud de mis cuates en Crimea, quienes finalmente están con quien siempre quisieron estar, con Rusia. El segundo, a la de mis amigos ucranianos a quienes les dieron, luego les quitaron y ahora esperan que los responsables con el diablo se desquiten.
Cri Cri, el grillito cantor, sigue cantando.
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